Altamirano, Scarone y Villamide:
Tres visiones sobre la vivienda

Entrevista del periodista José Correa a Altamirano, Scarone y Villamide: Tres visiones sobre la vivienda, realizada en el programa Sexto Día de Televisión Nacional de Uruguay. “En Uruguay no pueden coexistir instituciones públicas con viviendas vacías y familias sin techo”, dijo Scarone.

El próximo año el BHU culminará su proceso de reestructura y volverá a otorgar préstamos para adquirir vivienda usada, así lo expresaron el vicepresidente del banco Elbio Scarone y el director nacional de vivienda Gonzalo Altamirano. Los entrevistados, se refirieron además a la complementariedad y competencia de ambas institucional, a partir de la creación de la Agencia Nacional de Vivienda.

 

El BHU ya no es aquel actor que era en el ámbito de la vivienda, ¿cómo se aborda esta nueva realidad a través de la complementariedad entre el BHU y la Dirección Nacional de Vivienda?

Gonzalo Altamirano (G.A.): La complementariedad está en mirar el sistema público de modo diferente. La reestructura del BHU hace que los distintos organismos del sistema (Ministerio de Vivienda, Agencia Nacional de Vivienda, y BHU) tengan nuevos roles. El ministerio va a fijar las políticas y la mirada estratégica sobre las políticas de vivienda, el Plan Quinquenal, y manejar los recursos del Fondo Nacional de Vivienda. La Agencia Nacional de Vivienda va a ser un actor en la ejecución de las políticas del ministerio, en la generación de instrumentos financieros que el mercado hipotecario está necesitando. El BHU se va a posicionar a partir del año que viene como un actor fundamental otorgando préstamos hipotecarios a las familias para que éstas logren el crédito necesario para acceder a una vivienda. Creo que ese es el proceso de complementariedad en el que se ha venido trabajando desde hace dos años. El BHU todavía está en un proceso de reestructura, con ciertas etapas cumplidas, pero quedan otras. Tenemos la directiva de la agencia nombrada. Estamos terminando de negociar y acordar con AEBU, en un proceso que implica la migración de funcionarios del BHU a la Agencia Nacional de Vivienda –dos terceras partes de los 900 funcionarios del BHU pasan a la Agencia-.

 

Al comienzo de esta administración una de las grandes discusiones era si el BHU era viable o no, ¿qué le podemos decir al respecto a la ciudadanía, cumplida la mitad del período de gobierno?

Elbio Scarone (E.S): En realidad el BHU fue reestructurado en el año 2003. En esa reestructura se estableció que iba a perder la función de apoyo a la construcción de viviendas. Por lo que quedó restringido a préstamos hipotecarios a familias. Pero esa ley del año 2003 era muy restrictiva, establecía que el banco tenía que pagar todo su endeudamiento en un período de quince años. Esto era imposible de realizar porque había salido muy mal posicionado de la crisis del año 2002, al punto que debía cerca de 800 millones de dólares al Banco República (BROU). Es decir, préstamos en dólares que no pudo cubrir y fueron pasados al BROU. Este gobierno lo que hizo fue darle condiciones para que esa situación, que era difícil de mantener al punto que el Banco Central del Uruguay (BCU) le había impedido dar préstamos, pueda ser revertida en un plazo relativamente breve. ¿Qué medidas tomó el gobierno? Básicamente una decisión política muy importante que es la de capitalizar al BHU hasta 250 millones de dólares, a los efectos de que pueda cumplir con una serie de requisitos que impone el BCU. A su vez también se establecieron criterios en cuanto a que el banco tenía que dedicarse a los préstamos hipotecarios. Todo otro tipo de activos de alta morosidad, que el banco había manejado en el pasado -sobre todo en lo que tiene que ver con cartera social con alta morosidad y una cantidad de inmuebles que no son los que tradicionalmente maneja un banco hipotecario- se salen del BHU y se pasan a la Agencia Nacional de Vivienda. Con esto el BHU va a tener un patrimonio que le permite funcionar, de acuerdo a la capitalización que se va a hacer, y también va a tener una cartera sana, en función de que se va a quedar con los mejores créditos hipotecarios y con las mejores ofertas comerciales.

 

¿Cómo definiría el relacionamiento con los clientes del BHU?

E.S.: A través de los medios de prensa, de la opinión pública y también directamente, hemos tenido un contacto permanente con los clientes del banco que son deudores hipotecarios y prominentes compradores, en una situación muy compleja, porque en el banco coexisten una función típicamente financiera y una función histórica de promoción de sectores sociales. Entonces, hemos establecido mecanismos para tratar que la gente que tuvo dificultades pueda reinsertarse en una frecuencia de pagos, queremos reestablecer la cadena de pagos solidaria que tiene que caracterizar a un banco hipotecario del Estado. Y también hemos procedido en algunos casos, en los que no se trataba de sectores sociales sumergidos, sino de quienes podía pagar su cuota, a establecer condiciones para que las empezaran a pagar. Hemos intentado retomar las funciones normales de un banco sin alcanzar aún la etapa de volver a prestar. Pero seguramente se volverá a prestar a partir del año que viene.

 

El Fondo de Garantía de Alquileres, donde el Estado actúa como garante, es una de las novedades de este período. ¿Altamirano, en qué consiste? 

G.A.: El programa existe desde diciembre del año pasado, pero en los hechos comenzó en marzo, e intenta cubrir una situación compleja (*). Acá existía la garantía para los empleados del sector público, donde el Estado a través del Servicio de Garantía de Alquileres del Ministerio de Economía. Es un programa muy necesario para sectores medios, y particularmente para sectores de bajos ingresos, que no cuentan con una garantía para conseguir un alquiler. Está siendo implementado con éxito, ha sido tomado por los sectores privados, por las cámaras inmobiliarias, y además nos hemos asociado con el Servicio de Garantía de Alquiler de la Contaduría General de la Nación (CGN) en todo lo que tiene que ver la formulación del contrato, el inventario de la vivienda y toda la parte de desalojo -que hace cerca de 40 años que lo viene desarrollando este servicio-. Estamos en la etapa de implantación del programa, nos falta penetración y expandirlo sobre todo en el interior del país –hoy se está haciendo en el área metropolitana: San José, Canelones y Montevideo-. Además, ahora estamos incorporando a la garantía que otorgaba el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI) para sectores de muy bajos ingresos -menos de nueve mil pesos-, desde allí estamos yendo hasta las 100 UR que son 33 mil pesos. Topeamos el alquiler en 6 mil pesos máximo y según la capacidad de pago de cada familia es la parte de alquiler que garantizamos. La idea es generar políticas para el acceso al alquiler. La otra línea que vamos a generar en el correr de este año o principios del año que viene es para apoyar con subsidios parciales a lo sectores de muy bajos ingresos.

 

Ha habido planes de vivienda, como el Plan Fénix, que fueron presentados como grandes proyectos en su momento y hoy están casi deshabitados, a menudo con solo guardia policial dentro, ¿qué va a pasar con éstos?

G.A.: La mayor parte del volumen de viviendas vacías que hay en el país no son propiedad del BHU, ni son del Estado. De todas formas, con el banco hemos hecho algunos convenios en algunos departamentos (San José, Durazno, Cerro Largo, Canelones), para el acceso a préstamos de vivienda usada, con subsidio del ministerio y préstamo del banco. En el correr del año ampliaremos los departamentos del interior en los que se pueda hacer, y luego lo haremos en Montevideo y Maldonado donde los precios son un poco más altos. La idea es de alguna manera complementarnos con la Agencia, el banco y el ministerio, para que aquellas viviendas que quedaron muy caras para la capacidad de ahorro y de endeudamiento de una familia –es el caso Plan Fénix-  sean también accesibles para la población.

 

¿Hay estimativos del costo que tiene el mantenimiento de estas viviendas?

E.S: El banco se hace cargo de la seguridad las 24 horas en aquellos casos donde hay alto peligro de intrusión, porque debe cuidar su patrimonio que es del país. La mejor forma de manejar este patrimonio es que cumpla su objetivo, en ese sentido permanentemente hemos ofrecido estas viviendas, y hemos tratado de adecuar la oferta a las condiciones del mercado. Lo que sucede es que durante años en las administraciones anteriores el banco tuvo una política equivocada: financiar la construcción de viviendas en lugares donde no había demanda y a precios fuera de contexto. El caso paradigmático es el de un complejo de viviendas en Paysandú donde el costo de cada una llegó a ser de 100 mil dólares. Evidentemente si bien se terminaron esas viviendas, hay una pérdida porque, a lo sumo, pueden colocarse a una tercera parte de su costo. Sin duda que pensamos que la posición expresada por el Presidente de la República cuando tomó su cargo es la que tiene que tomar el sector vivienda, no pueden coexistir instituciones públicas con viviendas vacías y familias sin techo. Lo que tenemos que tratar es que este proceso se base en ciertas reglas,  preservar cierto patrimonio del Estado, y preservar la cadena de pagos que permita que en el futuro otras familias accedan a las viviendas.

 

Por otra parte, el director de la revista Propiedades, Julio Villamide, criticó los efectos que cíclicamente tuvo sobre el mercado el otorgamiento de préstamos por parte del BHU en períodos electorales. Y aunque discrepó con el efecto que puedan tener las medidas del BCU para contrarrestar la suba de la inflación, expresó su confianza en el renacimiento de un nuevo mercado hipotecario.

 

¿Cuál es su visión sobre la actualidad del mercado de alquileres?

 

J.V.: Los alquileres vienen subiendo desde hace un par de años. Desde el 2004  los alquileres vienen recuperando un terreno perdido. Entre 1994 y 2004 habían bajado por distintas circunstancias: sobreoferta, exceso de oferta de créditos hipotecarios -que hizo que muchos arrendatarios pasaran a ser propietarios-, y luego la crisis desde 1998 a 2003, inclusive. Están en términos reales en las dos terceras partes de los niveles que alcanzaron la década pasada. Y están creciendo en la misma proporción o un poco más que los ingresos de las familias y que el resto de los precios de la economía. Lo que percibimos en nuestras estadísticas es que este año hay un repunte en términos reales con respecto al alza que mostraba, quizá producto de la Reforma Tributaria y del nuevo impuesto a los alquileres.

 

Existe la sensación de que ese crecimiento es desigual de acuerdo a los puntos donde se ubican las viviendas.

 

J.V.: Es cierto que es bastante heterogéneo el movimiento de los valores. Los alquileres han crecido mucho más estos dos años en la franja costera y en las áreas centrales de la ciudad que en el resto del área metropolitana. Y lo han hecho en menor proporción en los barrios periféricos, o en la zona metropolitana fuera del departamento de Montevideo. Es un comportamiento desigual que tiene varias explicaciones. Una de las que surge a primera vista es que en los barrios periféricos el efecto de cualquier mercado de alquileres es el crecimiento de los asentamientos en la zona circundante y entonces hay allí un estímulo a la informalidad urbana que tiende a presionar los precios a la baja o impedir que esos precios suban en igual medida que en otras zonas.

 

¿En qué medida los incrementos se dan por sensación térmica, el dueño de la casa calcula como está el mercado y sube el alquiler?

J.V.: El mercado de alquileres en ese sentido es un mercado bastante perfecto en términos de la economía. Son miles de propietarios los que colocan su vivienda en alquiler o no, y miles de inquilinos que deciden salir al mercado individualmente. No actúan corporativamente, no hay fijación de precios corporativa posible ni de uno ni del otro lado. Por lo tanto es un mercado que responde casi exclusivamente a la oferta y la demanda. Lo que ha habido en los últimos años ha habido es un crecimiento de la demanda por el cierre del BHU.

 

¿Cómo percibe usted que ha afectado el retiro del BHU del mercado? ¿Hay un nuevo esquema de ordenamiento de este mercado?

J.V.: Por un lado, el BHU ha significado la vía de acceso de decenas de miles de personas a la propiedad de una vivienda en los más de cien años que el banco tiene. Por lo que ha cumplido con una finalidad social cierta y ha sido un vehículo que ha mantenido la vida inmobiliaria activa y distintas vías de acceso a la vivienda a lo largo de décadas. Pero también es cierto que por un mal uso del instrumento se clientelizó -por decirlo de alguna manera-.  Entonces las tasas de morosidad crecieron enormemente y se desvirtuó. Al margen que el BHU tenía en el pasado una operativa histórica que, cuando uno la mira advierte ciclos enormes de inversión cada cinco años que coincidían exactamente con los períodos electorales. Eso generaba una fuerte distorsión en el mercado inmobiliario porque todos los préstamos para vivienda usada que se habían planificado otorgar en el quinquenio, de acuerdo al Plan Quinquenal aprobado por el Parlamento, no se otorgaban durante años y se otorgaban todos juntos seis meses antes de las elecciones, generando una distorsión muy fuerte en los valores que costaba años en revertirse. El BHU ha sido muy importante, pero también el mal uso de ese instrumento por parte de administraciones pasadas generó impactos negativos sobre el mercado. Su desaparición ha generado un vacío que hoy todavía no lo han llenado todos los bancos privados, pero está permitiendo generar un embrión de un mercado hipotecario más serio, más transparente, más leal, más genuino que con el tiempo quizá pudiera generar una alternativa interesante sobre todo para los sectores de ingresos medios.

 

 

¿Podemos definir al mercado como transparente o está lejos de serlo?

J.V.: En Uruguay no me atrevería a decir que tenemos un mercado transparente. Todavía tenemos una opacidad importante. Desafortunadamente en esta administración se coló en forma inadvertida en una de las leyes de la Rendición de Cuentas la eliminación de la obligación de la Suprema Corte de Justicia de elaborar las estadísticas sobre desalojo, que estaba vigente desde los años ochenta. Creo que hay esfuerzos por parte del sector público, el Instituto Nacional de Estadística ha mejorado la información sobre el sector en los últimos años y eso debe ser bienvenido, y eso debe otorgar un poco más de transparencia al mercado pero no me atrevería a decir que tenemos un mercado transparente, creo que es bastante opaco todavía.

 

¿Los últimos incrementos en los alquileres tienen que ver con el funcionamiento del nuevo sistema tributario?

J.V.: Creo que sí. Nosotros hemos encontrado que la tendencia al alza que era más o menos del 10% anual en términos reales, este año probablemente se va a incrementar cerca del 15%, y creo que ese 5% adicional se explica en buena parte porque los propietarios lograron traspasar a los inquilinos una buena parte de ese nuevo impuesto que es de un 12%.

 

¿La tendencia al alza en los precios de alquiler se va a mantener?

J.V.: Nosotros estamos pronosticando que este año continuará subiendo, probablemente entre un 12 y un 15%. El año próximo tal vez vuelva a subir en el entorno del 10% y a partir del 2009, en la medida que el mercado hipotecario comience a crecer y haya otras alternativas de acceso a la vivienda, probablemente los precios entren en una fase de meseta y es posible que después puedan volver a bajar como lo hicieron en la década de los noventa.

 

En la última revista Propiedades, usted también lo mencionaba en esta entrevista, se hacía referencia a que en conjunto todos los bancos privados no cubrían el vacío del BHU.

J.V.: Creo que se han dado las condiciones para que el mercado hipotecario comience a desarrollarse en Uruguay, prácticamente estamos partiendo de cero. Si uno excluye al BHU el resto del mercado hipotecario no llega a ser el 1% del PBI, cuando en España supera al 100% del PBI, en Estados Unidos se sitúa en un 80% del PBI, en Chile alrededor del 30%. Entonces nosotros no tenemos mercado hipotecario. Lo estamos creando desde cero, lo estamos creando con reglas más claras, no ha habido refinanciaciones de hipotecas, no ha habido suspensiones de lanzamientos, todo lo que termina encareciendo el crédito y afectando la continuidad de este negocio. Creo que el escenario es propicio. Lamentablemente la disparada de la inflación y algunas medidas que el BCU ha adoptado para controlarla van a encarecer un poco el crédito y van a dificultar este renacer que estaba teniendo el mercado hipotecario, pero creo que en el mediano y largo plazo las condiciones se están dando para que efectivamente se genere un mercado hipotecario que es enormemente importante. 

 

(*) Por información sobre el Fondo de Garantía de Alquileres dirigirse a la Unidad de Alquileres del MVOTMA, en 25 de mayo y Zabala.

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