Los desafíos del FA en
los próximos 12 meses
por Raúl Morales

El gobierno y el Frente Amplio entran en una nueva etapa. Las elecciones de 2009 contaminarán, con el paso de los días, toda la vida política y social del país. Balance y perspectiva, serán los dos temas en la agenda de los uruguayos.

 

Por un lado el progresismo tiene por delante intentar cumplir en su totalidad el programa previsto para sus primeros años de gobierno, pero a la vez se enfrentará al desafío de construir una nueva mirada que recoja lo realizado, pero que se debe proyectar al futuro.

 

En esos días el pueblo uruguayo va a evaluar lo realizado por este primer gobierno progresista, pero también va a evaluar las propuestas para los próximos años.

 

Convengamos que el ritmo de realizaciones del gobierno ha sido más lento, que el ritmo que exige la sociedad. Esto no es nuevo ni aquí ni en Alaska, pero a cualquier gobierno le dificulta hacer una síntesis correcta ante la sociedad, cuando se trata de evaluar el presente y mirar para adelante.

 

Hay por delante un año muy complejo, donde se van a concretar una serie de realizaciones, pero a la vez la izquierda y el progresismo estarán metidos en fuertes debates que son bienvenidos, pero que son debates que pueden permitir avanzar, pero también pueden generar contradicciones en el seno del progresismo.

 

La iniciativa, a nivel de las masas, ha estado en manos de los sectores de izquierda que tienen más discrepancias con la actual conducción del país.

 

Tres temas que van a estar arriba de la mesa en los próximos 12 meses son: a) Congreso del Frente Amplio, b) Congreso del Pueblo y c) Derogación de la ley de impunidad. Si bien el Congreso del FA estaba previsto y por ello no se le puede adjudicar a nadie su realización, los otros dos fueron impuestos por los sectores progresistas más críticos con el gobierno.

 

Esto está mostrando que el gobierno y sus principales fuerzas que lo sustentan, perdieron la iniciativa. Ante esta situación, por cierto no deseada, todo el progresismo va a tener que definirse, asumir conductas y marcar rumbos. Todas actitudes que van a repercutir en los actos electorales de 2009.

Los dos congresos y el plebiscito contra la ley de impunidad pueden transformarse en verdaderas interpelaciones al gobierno y a los sectores más oficialistas. No olvidemos que el PCU y la Red de Economistas de Izquierda dicen que estamos ante un “gobierno en disputa”, lo que quiere decir que a alguien hay que desplazar del poder.

 

No solo están hablando de que hay que desplazar a los centros económicos y políticos tradicionales que han gobernado por décadas el país, sino que se proponen desplazar a Danilo Astori, a la Alianza Progresista, a la Vertiente y hasta el propio MPP. Quieren, no le demos vuelta al asunto, provocar un giro a la izquierda del nuevo gobierno, tema sobre el cual podríamos estar todos de acuerdo, hasta ahora no sabemos qué quiere decir “más a la izquierda”.

 

Hoy hay una creciente coincidencia entre el PCU, el PVP, la Red de Economistas de Izquierda e intelectuales y académicos sueltos, así como militantes históricos de la izquierda, que se puede transformar en un bloque interesante, mientras que el oficialismo está dividido entre Mujica y Astori.

 

La participación del economista Antonio Elías (RED) le ha dado un sustento teórico a las propuestas económicas, a la vez que aparece Constanza Moreira (contratapa de los lunes de La República) que le da un fundamento teórico bien elaborado, pero que defiende lo ciudadano (democracia directa) por sobre lo partidario. Parece, esta señora, que no se ha dado cuenta de que el pueblo está en el gobierno y que tiene parte sustancial del poder.

 

Si se llega al Congreso del FA con todas las firmas para derogar la ley de caducidad y con un Congreso del Pueblo “ultra”, se puede estar ante la fractura de la coalición de izquierdas, en el peor de los casos, o que el gobierno aparezca como el gran derrotado, lo que llevaría a que la sociedad (el centro) perciba que se va a una izquierdización de la política uruguaya.

 

Carmelo Vidalín ha dicho en la próxima campaña electoral que va a salir a decir que la izquierda expropió a las capas medias con la reforma tributaria y que si gana las próximas elecciones van a concretarse más expropiaciones, porque en la interna del FA va a crecer el PCU y sus aliados.

 

Cualquier fuerza responsable debe de tener actitudes claras y contundentes ante los tres temas que señalamos arriba, pero a la vez debe de hacer un gran esfuerzo para poner temas propios, de presente y de futuro, que permitan el reencuentro del pueblo movilizado con el gobierno.

 

Para ello hay que terminar con la falsa dicotomía de que los gobernantes gobiernan y los militantes militan, porque eso es un suicidio político.

 

Es imposible dar a conocer el presente sin la participación de los que gobiernan y es imposible pensar el futuro sin tener en cuenta la experiencia de gestión y la experiencia de lo que está viviendo la sociedad.

 

Sería bueno que los gobernantes hicieran un tour, por 48 horas, disfrazados y recorriendo boliches, para sentir que las puteadas vuelan y se transforman en abejas asesinas. Las últimas encuestas muestran que el apoyo al gobierno ha caído en 13%, aunque el presidente Vázquez tiene porcentajes más altos, a los dos años y medio de gobierno, que sus antecesores.

 

Otro de los problemas que ha surgido es que los más oficialistas, como es el caso de la Alianza Progresista, están quedando colgados del pincel, porque Astori comienza a izquierdizarse en el lenguaje y se muestra dialoguista con el PIT-CNT, por poner un solo ejemplo.

 

La otra cara de este fenómeno es que Mujica, el único ministro que ha logrado construir su anclaje social, opera con los sectores del campo, a la vez que le habla a los marginales con palabras marginales.

 

No es sencillo construir una opción seria, con importante peso electoral, dentro de una izquierda que no tiene una teoría para el cambio, basada en la realidad social, donde se defina claramente cuáles son los agentes del cambio.

 

Esta carencia es de todos los sectores del FA, pero menos lo es para quienes solo promueven el Congreso del Pueblo y la derogación de la ley de caducidad, en tanto apuestan solo al núcleo duro del tradicional bloque social y no se sienten parte del gobierno, aunque tengan cargos en él. “Paradoja”, diría el Corto Buscaglia.

 

Por último, algo que todos sabemos: construir una fuerza política requiere de teoría del cambio, esfuerzo militante, infraestructura, recursos financieros, política comunicacional, aliados y mucho sacrificio, patear y patear el país.

 

Además, en el actual Frente Amplio, no hay éxito para ninguna corriente si no se trabaja para encontrar una candidatura, ya sea para competir o para consensuar. Eludir esto, es como querer hacer un asado sin leña y bajo la lluvia. Hoy por hoy Danilo Astori y José Mujica son los precandidatos más claros, siempre que Tabaré Vázquez se mantenga a pie firme y no acepte la reelección.

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