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Rivera quiso matar a Artigas, a quien
tildó de "monstruo", "déspota",
"anarquista" y "tirano"
por Roger Rodríguez *
rogerrodriguez@adinet.com.uy
En
1820, Artigas daba sus últimas batallas antes de
exiliarse en Paraguay, donde falleció hace hoy 157
años. El general Fructuoso Rivera se había
incorporado a las fuerzas de los portugueses y
escribió al gobernador de Entre Ríos ofreciéndose
para ir a "ultimar al tirano". La carta fue
descalificada en sendos trabajos históricos de 1937
y 1944. Nunca fue incorporada al Archivo Artigas de
la Biblioteca Nacional. Intereses políticos y
conveniencias históricas llevaron a que el episodio
no se incluyera en la historia oficial.
La
carátula del libro de Setiembre Raúl Vera que reveló
la carta de Rivera en 1937, pero fue descalificado.
El original de una carta, que durante años negaron u
ocultaron algunos historiadores uruguayos y ahora
fue ubicada por un investigador independiente en un
archivo de Argentina, revela que en 1820 el
General Fructuoso Rivera convocó a
"ultimar" al prócer José Gervasio Artigas, a quien
calificaba de "monstruo", "déspota", "anarquista" y
"tirano".
El hallazgo, que
puede modificar muchos conceptos instaurados en la
propia historia oficial del país, según admitieron
historiadores contemporáneos consultados por La
Republica, fue realizado por el psicólogo uruguayo
José Eduardo Picerno, quien por años se ha dedicado
a indagar sobre el pasado uruguayo y la cultura
indígena en la región.
El documento es una
carta que Rivera dirigió con fecha 13 de junio de
1820 al gobernador de Entre Ríos, Francisco Ramírez,
quien entonces había traicionado a Artigas y lo
combatía en las últimas batallas que el "Protector
de los Pueblos Libres" daría antes de exilarse en
Paraguay, donde moriría hace hoy exactamente 157
años.
"Todos los hombres,
todos los Patriotas, deben sacrificarse hasta lograr
destruir enteramente a Don José Artigas; los males
que ha causado al sistema de Libertad e
independencia son demasiado conocidos para nuestra
desgracia y parece escusado detenerse en
comentarlos, cuando nombrando al monstruo parece que
se horripilan".
Con esas palabras
escribía Rivera, quien agregaba: "No tiene otro
sistema Artigas, que el de desorden, fiereza y
despotismo; es escusado preguntarle cuál es el que
sigue. Son muy, son muy marcados sus pasos, y la
conducta actual que tiene con esa patriota Provincia
justifica sus miras y su Despecho".
"Con respecto a que
yo vaya a ayudarle, puedo asegurarle que lo
conseguiré, advirtiéndole que debo alcanzar antes
permiso Especial del Cuerpo Representativo de la
Provincia para poder pasar a otra, mas tengo
fundadas esperanzas de que todos los señores que
componen este Cuerpo no se opondrán a sus deseos ni
los míos cuando ellos sean ultimar al tirano de
nuestra tierra", concluía la misiva.
La
traición a Artigas
En 1820, la Banda
Oriental se encontraba bajo dominación portuguesa,
al mando del general Carlos Federico Lecor, conocido
como el Barón de la Laguna. Las fuerzas artiguistas
habían obtenido una victoria en Santa María el 4 de
diciembre de 1819, pero sufrieron una dura derrota
en la Batalla de Tacuarembó el 22 de enero de 1820.
Artigas buscó retomar
fuerzas y cruzó el Río Uruguay para pedir apoyo en
los caudillos de Entre Ríos, Corrientes y Misiones,
pero aquellos tenientes que le siguieron en la
creación de la Liga Federal ya tenían otros
intereses y si no se excusaron de darle auxilio lo
combatieron, como Ramírez en Entre Ríos, a quien
quedaría el mote de "El Traidor".
En esa etapa, en la
que Rivera se integra a las fuerzas portuguesas y
obtiene mando de tropas y grado de coronel, es que
se produce la correspondencia con el gobernador de
Entre Ríos, a quien el luego fundador del Partido
Colorado y primer Presidente de la República apoya
en su proyecto de "ultimar" al general Artigas.
La documentación
encontrada por el investigador Picerno en el Archivo
de Corrientes muestra dos cartas de Rivera a
Ramírez. En la primera, fechada el 5 de junio de
1820, se hace referencia a cuestiones comerciales,
pero es en la segunda que Rivera se ofrece a cruzar
el río para matar a Artigas.
En la carta del 13 de
junio de aquel año, Rivera se lamenta de que Artigas
haya conseguido una victoria ante Ramírez, y le
ofrece el apoyo de "su excelencia el Señor Barón de
la Laguna", quien "había sido enviado por Su
Majestad para proteger las legítimas autoridades,
haciendo la guerra a los Anarquistas, en tal caso
considera a Artigas".
Derrotado, Artigas
decide cruzar el Paraná el 5 de setiembre de 1820
(algunos historiadores señalaban la fecha del 23 de
setiembre) y entregarse al dictador de Paraguay,
doctor Gaspar Rodríguez de Francia, luego de negarse
a un exilio en Estados Unidos propuesto por el
cónsul del gobierno de la Unión en Montevideo.
Documento "ninguneado"
La carta de Rivera a
Ramírez aparece mencionada en dos trabajos que se
encuentran en la Biblioteca Nacional, pero su
contenido no ha figurado hasta ahora en la historia
oficial de Uruguay porque la misiva fue
descalificada por aspectos técnicos o "ninguneada"
por intereses políticos o conveniencias históricas.
El primero en
publicar las cartas de Rivera fue un historiador
aficionado, funcionario de la impositiva, llamado
Setiembre Raúl Vera, quien en 1937 editó el libro
"Aclaraciones Históricas La prueba de una gran
traición", pero el documento no fue considerado
porque había subrayado frases y la impresión
fotográfica del original no era clara.
En 1944, también hizo
alusión a la correspondencia el historiador Antonio
De Freitas, quien reprodujo el texto de la misiva en
su trabajo "El levantamiento de 1825", sin embargo,
su contenido también fue descalificado porque no se
citaba en forma específica la fuente y el archivo
donde se había encontrado el original.
El documento tampoco
fue incorporado al "Archivo Artigas" a pesar de que
desde su creación por Ley en 1945 se posibilitó que
investigadores e historiadores viajaran a países
latinoamericanos, particularmente a Argentina, para
obtener toda mención sobre el general José Gervasio
Artigas. En el último de los 36 tomos publicados del
"Archivo Artigas" se llegó a incluir la primera de
las dos cartas de Rivera a Ramírez, pero la segunda
correspondencia en la que se convoca a matar al
prócer aún no ha sido reconocida, aunque algunas
fuentes no descartan que una copia descanse en la
caja fuerte de algún reconocido historiador.
Según pudo confirmar
La Republica en su consulta a investigadores e
historiadores, no sería la primera vez que
documentos legítimos no son incluidos en la historia
oficial uruguaya por presiones políticas o
inconveniencias históricas. Así habría ocurrido con
la historia del "Caciquillo" Manuel Artigas, hijo
del propio prócer de la patria.
"Es
la firma de Rivera"
José Eduardo Picerno
narró a La Republica que encontró los originales de
las cartas de Rivera casi por casualidad. Había
tenido referencia de los trabajos de Vera y De
Freitas y buscó la documentación en los archivos de
Paraná y Corrientes, donde contó con el apoyo de
quienes no podían creer que alguien quisiera matar a
Artigas, explica.
Picerno opina que
hasta ahora no se había dado crédito a las
referencias sobre las cartas a Ramírez por vicios
formales, pero ahora se cumplen todos los requisitos
para que un hecho de semejante magnitud sea
reconocido por la historia oficial del país y "se
comprendan las diferencias ideológicas y éticas" que
tenían Artigas y Rivera.
El documento
histórico que Picerno proporcionó a La Republica fue
presentado al historiador Gerardo Caetano, quien
luego de estudiarlo opinó que era absolutamente
verosímil y se constituía en un hallazgo importante
para la historia uruguaya. Caetano no descartó que
diversos intereses hayan mantenido oculto el tema
durante años.
La licenciada en
historia Ana Ribeiro, docente y autora del libro "El
caudillo y el dictador", especialista en
documentación sobre Artigas, reconoció que la carta
luce la firma de Fructuoso Rivera, aunque
probablemente el texto haya sido escrito por algún
secretario, ya que no mostraba las faltas
ortográficas que caracterizan los textos de Rivera.
Para Ribeiro, la
carta encontrada por Picerno maneja expresiones de
Rivera y en particular sus modismos políticos y
diplomáticos cuando hace referencia a que estaría
dispuesto a ir personalmente a Entre Ríos a "ultimar
al tirano", pero se excusaba de que antes debía
obtener permiso de las autoridades portuguesas.
El hallazgo de
Picerno permitiría ahora incorporar el polémico
material al Tomo 37 del "Archivo Artigas", de
próxima publicación, citando correctamente la
ubicación de su original: "Archivo de Corrientes,
Calle Pellegrini 1385, Sala 2 Don Hernán Félix
Gómez, Correspondencia Oficial años 1810-1921, Tomo
09 Folio 053 al 055".
*Esta nota fue publicada inicialmente
en la edición del domingo 23 de setiembre de 2007,
en el diario La República de Montevideo-Uruguay.
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