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La Amazonia : desde el ayer al más allá
por el Prof. Bernardo
Quagliotti de Bellis
La
sociedad brasileña tiene que enfrentar cuatro
desafíos :
reducir las disparidades de naturaleza económica,
de naturaleza social, de naturaleza étnica y de
género. Es un desafío secular, ahora inaplazable. La
síntesis de esas disparidades es la extraordinaria
concentración de riqueza e ingresos y, el hambre
es su expresión más dramática. (Samuel Pinheiro,
Secretario General de Itamaraty).
(Entrevista de La ONDA digital)
El desarrollo de la
Amazonia es un punto clave.
Sin
lugar a dudas, la Amazonia se mantiene -desde al
antes y hacia el más allá- como el área con alta
vulnerabilidad en lo político, social y económico
del gran espacio brasileño. Es oportuno recordar lo
expresado por Samuel Benchimol -académico del
Estado de Amazonia (1923/2005) :
El futuro no acontece por si
mismo. Él es producto de la acción planificada,
aleatoria e intuitiva de los individuos y de la
sociedad política, económica y jurídicamente
organizada.. Contiene elementos y fuerzas internas y
sufre influencias conyunturales y estructurales
provenientes del país y del exterior.
Geopolíticos
brasileños (Golbery do Couto, Meira Mattos, Teresina
de Castro) enfatizaron que la región amazónica con
proyección transnacional al ser colindante con siete
países sudamericanos, debería contar con una
estrategia dinámica compartida que permitiera
ajustar sus elementos político-económicos y
sociales con el medio natural, en base a una
interpretación geográfica de las relaciones
internacionales.
Perú y Brasil poseen
en sus regiones amazónicas inestimable riqueza de
recursos naturales, particulares características
ambientales y sociales, que condicionan la forma de
vida de sus habitantes que deben ser incorporados a
las respectivas sociedades nacionales. Misma
situación se le presenta a Venezuela, país que
vincula a su región amazónica con el extenso valle
del Orinoco.
La Amazonia y algunos
escenarios
Históricamente, la
Amazonia brasileña (956.751 km.2) viene
evolucionando a través de cuatro frentes de
ocupación y poblamiento: A) en Brasil por la
vía atlántica que fuera utilizada por la
colonización portuguesa que desde el delta del río
Amazonas llegó a sus nacientes y a sus ríos
tributarios, dando lugar al ciclo de las drogas del
sertâo y al ciclo de la borracha, materia prima
del caucho. B) el frente del planalto
central que luego del proceso de independencia
ganó presencia humana y comercial con sus extensas
producciones agropecuarias. C) el frente
andino más lejano y más hostil, que a partir de
1978 con la firma del Tratado de Cooperación
Amazónico iniciara un proceso de crecimiento
transfronterizo. D) El cuarto frente tiene
perfil inicialmente indígena, que en la actualidad
recibe contingentes de migrantes de los países del
área amazónica además de extranjeros.
La Amazonia
brasileña -la de mayor extensión- está ocupada por
aproximadamente 17 millones de habitantes,
convirtiéndose como el espacio territorial más
importante de Brasil, pues su destino parece ser
cada vez más, recibir los excedentes de la población
del Centro-Sur, de refugiados ecológicos de otra
áreas que presentan degradación ambiental y, además,
como fuente pionera agrícola, mineral e industrial,
con importantes registros de inversión.
Los cuatro frentes
citados, si bien en la actualidad presentan un
desarrollo desigual y asimétrico, otorgan a toda la
región Pan-Amazónica un futuro papel a desempeñar en
el proceso de integración continental.
Contradictoriamente, este proceso de expansión de la
frontera humana, económica y social de la compartida
región, se encuentra bajo un severo cuestionamiento
geopolítico interno y externo en los 8
países-miembro del Acuerdo Amazónico.
CUESTIONAMIENTOS
INTERNOS Y EXTERNOS
Regionalmente, en
Brasil -particularmente- se discute la viabilidad
de continuar invirtiendo en infraestructura y en
emprendimientos que demandan altos costos. Proyecto
a favor de las instituciones amazónicas como de
proyecto de desarrollo vienen siendo cuestionados
por un gran sector de la sociedad nacional,
particularmente perteneciente de otras regiones
(sur-oeste y sur); excepción de la alta inversión
que el gobierno del presidente Lula aprobara meses
atrás para la construcción de dos represas (Jirau y
San Antonio) sobre el río Madeira, a 50 kilómetros
de la frontera con Bolivia con un costo de 25.000
millones de dólares.
Externamente, la preocupación ecológica y ambiental
parte de los líderes de países industrializados que,
sin realizar una autocrítica, ven sólo a la
Amazonia como símbolo de vida y preocupación mundial
respecto al destino climático en el planeta tierra.
Gobernantes que asistieron a la Cumbre de
la Tierra (Río de Janeiro 1992) , luego a la
de Kioto (1997) y en 2001 a la de Bonn ,
se comprometieron a reducir la emisión de gases
que afectan al padrón climático sin acentuar
responsabilidad exclusiva a la región amazónica.
Todos firmaron, menos Estados Unidos. El presidente
Bush -a través de Condooleza Rice- anunció en el
G-8 , a principios del pasado mes de julio, que
promoverá un nuevo
marco de trabajo sobre emisiones de gases de efecto
invernadero para cuando expira el Protocolo de Kioto
en 2012.
La región amazónica
enfrenta en este siglo el peor de los mundos
posibles. En lo interno de cada país-miembro, la
inestabilidad política y económica obstaculizan la
expansión y contacto de fronteras sociales
productivas e integradas. Por demás, el plan
Colombia facilita la penetración de intereses
foráneos desequilibrantes en el área andina
fronteriza.
El más allá
se presenta como recesivo, con agravamiento de la
pobreza zonal, sumado a su grave deterioro en
relación a las posibilidades del desarrollo
económico amazónico, convirtiendo a esa vasta
región multinacional en un santuario de vida
silvestres sin poder aprovechar su inmensa
potencialidad basada en la biodiversidad que
naturalmente posee.
Ante tal panorama, el
proceso de dominación y dependencia manifiesto en
las relaciones conflictivas Norte-Sur, debería ser
sustituido por amplios programas multilaterales
dirigidos con el objetivo de convertir a la región
en promisorio escenario donde proceder - conforme a
sus ventajas absolutas y relativas, vocaciones y
aptitudes- a una mejor división regional del
trabajo, procurando alcanzar una economía a favor
de la comunidad sudamericana.
Ciencia, tecnología y
producción son tres áreas relacionadas de forma
compleja que no permite la proposición de relaciones
unívocas y mesiánicas que, como en el ayer
amazónico y aun en el hoy, debió y debe
enfrentar. (Casos Forlandia, Belterra, proyecto
Jari, exterminio de la tribu yanomami, actividad de
los garimperios).
No cabe dudar al
afirmar que la economía moderna se mueve en función
de la creación e incorporación de innovaciones. La
extensa y rica región amazónica permite explotar,
innovar, competir con sus materias primas -muchas
de ellas con perfil altamente estratégico- en el
escenario económico y político mundial, tan incierto
y ferozmente competitivo.
Secretario General
Asociación Sudamericana Geopolítica
Presidente Academia Uruguaya de
Geopolítica
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