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Aislados
Heterónomos del juego
por Darío Maucione
Volvió Una isla. Dos piezas de
ajedrez y dos jugadores. ¿Uno debe ganar? Están
solos en su espacio, sometidos a reglas. Compiten,
discuten, pelean, juegan.
Darío Campalans y Martín Irigoyen han
creado un espectáculo con fantasía que corporizan
autodirigidos.
En
el Tablero
Además de escribir el
drama, dirigirlo y actuarlo cuidadosamente, la dupla
IrigoyenCampalans originó el pequeño espacio en el
que se mueven, su escenografía, el medio en el que
juegan. El ajedrez detenido se encuentra al centro
del piso blanco, negro y rojo. Al comenzar los
jugadores se encuentran en escena, una silla caída,
algunas piezas dispersas, todo indica que hubo una
discusión o un enojo. Los protagonistas se miran, se
miden. Como cuidándose, cada uno del otro, van
juntando las piezas del piso. Ambos jugadores son
pelados, de apariencia similar sólo que uno está
cubierto por un sobretodo negro y el otro por uno
blanco. El vestuario de Lucía Silva e Inés Granja
acierta en el mundo generado. Los reyes lucen
impecables con sus atractivos trajes casi
monocromáticos. Son opuestos, blanco y negro. Están
de un lado y del otro. Tienen además un lazo que los
une y los separa, que los cubre y los esconde. Al
principio están cómodos. ¿En qué situaciones una
persona se encuentra descalza dentro de su casa?
Cuando se siente a gusto, así están los personajes.
Sus movimientos son moderados, incluso en momentos
en que luchan, danzan suavemente ajustándose uno con
otro.
¿Cómo se hace un espectáculo que pasa
por las dos mismas personas en la creación del
texto, la dirección y la actuación? Para la
creación, cuenta
Campalans,
cuando uno
propone algo el otro lo sigue hasta que le escena
demuestre lo contrario. Luego agrega es difícil
dejar de mirar el espectáculo desde la óptica del
autor y del director para verla desde el
actor/personaje. Sin embargo el trabajo esta
elaborado minuciosamente, no se desatiende ningún
área. Todo el espacio
disponible es utilizado, cambian de lugar mientras
repiten palabras que no quieren olvidar o discuten
por el poder. Los elementos escénicos son pocos pero
los van transformando logrando la permanente
atención del espectador. Cada parte del juego puede
llegar a ser otro objeto. Los actores juegan como
niños en una escenografía que se transforma
inesperadamente. Todo está aprovechado de diversas
formas, utilizado con efectos agradables. Las piezas
de ajedrez sirven, en un momento, como parte de un
instrumento musical.
Alteraciones
Se
confunden jugadores y reyes. Todo lo que dicen tiene
que ver con su entorno, con la partida que deben
jugar como pidió su padre. Por momentos se
encuentran tensos, agitados y desafiantes. Parecen
llegar a un clímax pero no han terminado. En otras
ocasiones se alivian, se tranquilizan y se quedan
callados o reflexionan. El texto permite interpretar
de distintos modos algunas acciones, dejando al
espectador la posibilidad de encontrar un
significado oculto en una aparente ingenuidad. La
presentación que hace la compañía
de investigación y producción escénica La
Bitácora expresa: Dirigido
a un público abierto a recibir palabras y
sensaciones que lo identifiquen con sus inquietudes
más profundas y lo movilicen hacia la acción de
vivir en consonancia con sus deseos más nobles.
Quino tiene un dibujo
en el que se ve como un hombre, sentado junto a una
mujer, extiende su brazo como echando a una niña que
se encuentra frente a la pareja. La habitación es
cuadrada y los personajes son cuadrados.
Literalmente, no hay curvas en el dibujo, casi todo
es cuadrado excepto el espiral que dibujó la niña.
Los personajes de la isla deben decidir si dibujar
un cuadrado o una curva. Quién no se alarma cuando
está en juego el poder o se moviliza frente a la
posibilidad de conseguir sus deseos. Hay más cosas
para ver de las que vemos. Al momento de tomar un
nuevo camino uno se arriesga, deja atrás lo seguro
en busca de lo nuevo. Este camino se discute en el
drama, un rey quiere salir, está dispuesto a dejar
lo malo conocido en la búsqueda de lo bueno por
conocer, siempre que salimos de un lugar, entramos
a otro. Salir de la isla representa una nueva
experiencia y al animarse se puede tomar el camino
equivocado pero quedará la alegría de haberlo
intentado.
Una Isla
Texto, dirección y actuación:
Martín Irigoyen y Darío Campalans
Viernes y Sábados 21:30 hs.
Espacio Cultural Lapido, 18 de Julio
948, Tel. 902 53 79
LA
ONDA®
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