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Los bloqueos de la adhesión
de Venezuela al Mercosur: de miradas ciudadanas y
posibles alternativas en la construcción regional
por el profesor Lincoln
Bizzozero Revelez*
1.-
Datos recientes y bloqueos: la expresión de un
ciudadano regional
Hace pocos días el
vicepresidente del Senado brasileño, senador
oficialista Tiao Viana, afirmó que el presidente
venezolano Hugo Chávez es un "loco" y que no tiene
estatura para ser presidente de una nación, de un
pueblo, de una democracia". Estas declaraciones
podrían ser vistas solamente como una expresión
individual de un legislador, pero se trata por la
investidura que ocupa del vicepresidente y es
además un legislador del Partido de los
Trabajadores. Por otra parte, esas expresiones
fueron vertidas con posterioridad a que el
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
volviera a hablar sobre la demora del Congreso de
Brasil en aprobar la adhesión de Venezuela,
señalando que estaban influidos por el imperio
estadounidense.
Las declaraciones de
Chávez propulsaron otras manifestaciones en el
Congreso de Brasil y en su sistema político: los
líderes del bloque del Partido de la
Socialdemocracia Brasileña (PSDB) y del bloque
Demócratas (DEM), Arthur Virgilio y José Agripino
anunciaron que votarán en contra del pedido de
ingreso de Venezuela al Mercosur. Este cruce de
declaraciones condiciona por otra parte, el
tratamiento que se realizará en el Congreso
brasileño del tema y limita el trabajo de la
Comisión de Exteriores de Diputados, que elaboró un
informe recomendando la adhesión de Venezuela. El
autor del dictamen que recomienda la adhesión,
Roshina, integrante del PT y vinculado desde hace
años con el proceso regional del Mercosur, manifestó
que las declaraciones de Chávez no ayudan al
tratamiento del tema y a colación añadió no somos
serviles a Estados Unidos.
Resulta de por más
ejemplar esta presentación porque vuelve a ilustrar
el punto sobre el camino, a mi entender equivocado,
para la adhesión de Venezuela en el Mercosur, que
por otra parte podría estar marcando un determinado
modelo para las posibles futuras adhesiones. En
síntesis y para señalarlo en forma tajantemente
clara, lo que menos se precisa en procesos de
construcción regional que implican, entre sus
objetivos generación de políticas comunes y reglas
por ende aplicables al espacio regional, son debates
políticos polarizados sobre las evoluciones de
nuestros respectivos sistemas políticos y de las
instituciones de nuestras repúblicas. Porque en
definitiva, se trata de eso: una ingerencia
indebida de un Presidente en el debate de uno de
los Poderes, que justamente es el que expresa en ese
país la democracia representativa.
Resulta indudable que
esta modalidad política de polarizar tan vigente en
varios estadistas de diversos regímenes que tiene
entre otros objetivos el congregar sobre un tipo de
creencias, una identidad o una ideología planteando
de esta forma una respuesta a la globalización, pero
también posicionándolos en la competencia global
condiciona al ciudadano sudamericano en lo que
podemos llamar la participación en la construcción
regional. Porque planteada de esta forma, la
disyuntiva queda entre el imperio y la
manifestación anti-imperial que podría representar
entre otros Chávez y que aglutinaría diversas
agrupaciones políticas y sociales (además de lo que
podría congregar la Alternativa Bolivariana).
Una de las
consideraciones que podría manifestar el ciudadano
regional del Sur de Sudamérica sobre las
polarizaciones políticas (que conceptualmente es
totalmente diferente a tener posiciones y principios
políticos), está referida a los tiempos y etapas
regionales. La conquista de la democracia en
nuestros países implicó, entre otras cosas, terminar
con autoritarismos que además de violar los derechos
humanos, polarizaban a la sociedad civil, no dejando
alternativas de expresión política y social. La
conquista de diversos derechos políticos y sociales
constituyó para los ciudadanos una base para dar el
combate y seguir profundizando esos derechos, pero
también una plataforma para plantear nuevas formas
de participación de la sociedad civil.
El ciudadano regional
que podría compartir varias de las propuestas e
iniciativas que ha planteado el Presidente de
Venezuela en materia de seguridad energética,
alimenticia, de cooperación regional, entiende, sin
embargo que la polarización (sin hablar del tema de
la ingerencia que es uno de los disparadores del
problema), no se condice con la diversidad
ciudadana, con la tolerancia implícita que plantea
esa diversidad y con los derechos derivados de la
misma.
2.- La modalidad de
adhesión de Venezuela
Aunque hemos hecho
referencia en otros trabajos y algún artículo
anterior a este punto, creo necesario referirme al
mismo para ubicar al lector sobre esta modalidad de
adhesión del Mercosur lo cual nos plantea en
definitiva el sensible y espinoso tema de la
ampliación del proceso regional.
La modalidad que
planteó el bloque regional del Mercosur tiene
algunas características que son específicas de este
proceso y que lo han condicionado en su evolución.
Una de ellas, que considero la principal por sus
derivaciones, tiene relación con la importancia
política que se le asigna a la adhesión de
Venezuela. La adhesión pasa a tener un componente
político de la mayor relevancia, precediendo
lo que podría denominarse el acervo normativo
vigente, que en definitiva constituye los avances de
la construcción regional en el proceso
regional del Mercosur. De esta forma, se realiza una
diferenciación entre la construcción cotidiana, que
ha sido forjada por diversos actores además de los
gobiernos, de los objetivos del bloque definidos en
el Tratado de Asunción y la definición política como
si la misma no tuviera vinculación con la propia
construcción del proceso.
Esta separación entre
lo que podría denominarse la manifestación externa
del bloque regional en su poder relativo para
negociar con terceros y en el sistema internacional
y los componentes y principios que hacen posible que
esa manifestación externa pueda concretarse resulta
además de inestable si se pretende de esa
manera la articulación de uno de los miembros,
extremadamente peligrosa en sus consecuencias
en la misma construcción regional para los propios
Estados-parte como para las relaciones externas. Aun
cuando no es momento de profundizar en posibles
consecuencias negativas, la percepción de terceros
(Estados u otros actores relevantes) sobre estas
desavenencias podría ser vista como un síntoma de
debilidad que podría traer a colación una nueva
manera de aproximarse a los Estados.
3.- La cuestión de la
elaboración de alternativas
Queda pendiente una
cuestión delicada y sensible que no he visto
planteada todavía y que tiene relación con la
negativa del Congreso de Brasil o de Paraguay a la
adhesión de Venezuela. En caso de definirse una
negativa y se efectivice la no adhesión, al menos
bajo esta modalidad y en este marco temporal,
debería pensarse en alternativas. En concreto, la
cuestión amerita un tratamiento específico y desde
ya debería pensarse al respecto y dejarse de tomar
el tema como una derivación de los intereses
imperiales o la manifestación regional de los
juegos de intereses, porque en definitiva
intereses existen y el tema de las relaciones con el
imperio y con terceros países se encuentra en el
orden del día cotidiano de nuestros países.
El camino de las
posibles alternativas, surge en materia de
participación, de los propios antecedentes del
proceso regional y de la participación de la
República Bolivariana de Venezuela como Estado
asociado. Ese estatuto posibilita que Venezuela
participe en todas las instancias del Mercosur,
salvo en el denominado núcleo duro. La
participación puede ser considerada periférica y
por ende no interesar, desde la perspectiva de
Venezuela, que puede insistir en la negociación del
paquete entero. Por ello se debería manejar también
la famosa alternativa B. En este caso, una posible
alternativa B consistiría en acordar las bases de la
adhesión primero para luego definir una etapa de
aproximación, donde se definirían cronogramas para
la incorporación del acervo comunitario mercosuriano.
También esta
alternativa podría no satisfacer a la República de
Venezuela. En ese caso, debería manejarse la
alternativa macro regional y apostar a la
construcción de la Comunidad Sudamericana. Ahora
bien, el tema delicado en cualquier construcción
regional es el punto de partida y para ello no
resulta nada interesante desde la perspectiva macro
regional que no se haya podido forjar alternativas a
los bloqueos políticos e institucionales.
(*)Lincoln Bizzozero Revelez:
Investigador del Programa de Política Internacional
y Relaciones Internacionales -Facultad de Ciencias
Sociales - Universidad de la República. Profesor del
Instituto Artigas de Servicio Exterior.
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