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En Sexto Día
¿Comunica mal este gobierno?
Analizan: Valenti,
Paolillo y Fasano
El periodista Esteban
Valenti, el editor de Búsqueda, Claudio Paolillo, y
el director del diario La República, Federico Fasano,
analizaron en Sexto Día por Televisión Nacional de
Uruguay la iniciativa presidencial de viajar por el
interior del país para presentar los logros de esta
administración; la forma cómo comunica el gobierno,
y los criterios de selección empleados para
adjudicar la publicidad oficial, entre otros temas.
La batalla más
importante comunicación es entusiasmar con el
proyecto de futuro
¿Comunica mal este
gobierno? ¿Hay dificultades en este sentido?
Esteban Valenti (E.V.):
Si el presidente ha decidido recorrer el país es
porque evidentemente desde el gobierno hay una
visión crítica. Este gobierno tiene déficit en la
comunicación, pero quiero aclarar que prefiero un
gobierno que comunique mal a un gobierno que
gobierne mal. Es decir, prefiero un gobierno que
tenga dificultades al informar a la ciudadanía todo
lo que hace, que un gobierno que en realidad tenga
una muy buena política de comunicación pero en
realidad atrás haya muy poco. En el día de hoy, en
la civilización actual, información, comunicación y
política son muy difíciles de diferenciar. Hoy, no
hay política sin una buena comunicación. También hay
que ver qué problemas son de comunicación y qué
problemas son políticos.
Hubo un cambio de
escenario político bastante radical, con partidos en
la oposición que estaban acostumbrados a estar en el
gobierno, ¿esto también puede influir en lo que es
la lectura de la población sobre la comunicación del
gobierno?
E.V.:Sí,
sin duda. Una fuerza política aprende a gobernar,
aprende a relacionarse, aprende un conjunto de cosas
que fuera de la práctica es muy difícil aprender,
porque no se aprenden en la universidad. Ahora,
también hay que considerar que este es el gobierno
con el más alto índice de aprobación en la historia
política del país desde que existen mediciones. Por
ejemplo, en las últimas semanas aparecieron
encuestas donde el gobierno bajó en el apoyo de la
población. Me tomé el trabajo de comparar encuestas
del mismo tipo, a mitad de período, dos gobiernos
anteriores tuvieron el 13% de apoyo contra el 40 ó
40 y tanto por ciento que tiene éste, y el que tuvo
más anda rondando el 20%. Y hasta ahora tenía un
apoyo que se situaba entre el 56 y el 59%. Por
tanto, si bien es cierto que hay que mirar
críticamente la comunicación, si bien es cierto que
uno se informa de algunas cosas y le cuesta rastrear
todo el proceso del gobierno en algunas áreas -eso
siempre tendría que preocupar-, no debe preocupar
por las encuestas, debe preocupar porque es una
responsabilidad democrática. Los gobiernos están
obligados a dialogar. Por eso me parece muy bien la
iniciativa del presidente -que tiene una gran
capacidad de diálogo, de explicar, pero también de
escuchar- como parte de un ejercicio democrático muy
rico y muy variado. Es también una forma de cambio.
Le hago el planteo
por el contrario, ¿tiene que ser el presidente el
que haga este recorrido pueblo por pueblo a
comunicar los logros del gobierno? ¿No tienen que
ser otros actores intermedios, legisladores, líderes
políticos?
E.V.:
Si el presidente lo tiene que hacer
es bueno, es una muestra de sensibilidad pero es
también una expresión crítica. Es decir, falta
entusiasmo, capacidad, iniciativa, riesgo (voy a
usar la palabra riesgo porque en política, y sobre
todo en el Uruguay, sin arriesgarse no se consigue
nada) de parte de 69 legisladores que tenemos,
muchos ediles, muchos dirigentes
Creo que hay una
notoria falta en ese sentido. También es cierto que
los que no somos dirigentes (si bien soy periodista
todo el mundo sabe que soy oficialista) también
tenemos la obligación de dar la batalla, porque
detrás de esto no hay simplemente una disputa menor.
Yo creo que lo que hay detrás de esto es la
continuidad del cambio o la vuelta al pasado. Por lo
tanto, yo le doy mucha importancia. Los que asumen
esas responsabilidades, o los que no las asumen
adecuadamente, o los que han hecho de la lucha
interna y del perfilismo dentro del Frente Amplio y
de la izquierda su tarea principal, tienen que
asumir los costos y las posibilidades a las que
lleva eso.
El presidente ha
dicho en muchos consejos de ministros, en muchos
reuniones, a los legisladores y a los secretarios de
estado que hay que comunicar mejor los logros,
¿cuando Vázquez asume la postura de salir a
comunicar personalmente, parecería que el mensaje no
llegó?
E.V.:
Notoriamente la visión que tiene el presidente es
esa. Es una visión que yo también tengo. Voy a tomar
un ejemplo: el presidente vuelve de un viaje muy
intenso, en tres países muy importantes, con logros
muy importantes, con problemas muy importantes, etc-,
y al llegar hace una conferencia donde están los
ministros, sin embargo el tema que debate una parte
del país y que promueve una parte de los medios de
prensa es sobre la opinión de un asesor de prensa de
un ente autónomo. Ése es el tema que se instala en
la agenda política. Hay que preguntarse si es culpa
de los adversarios. ¿Es culpa de la prensa? Me niego
a mirar para los costados y a distribuir culpas
ajenas. La oposición hace su tarea. Que
efectivamente llueve debajo de este gobierno, es
así desde que empezó, no le da un minuto de respiro.
Pero bueno es su tarea. Que la mayoría de la prensa
tiene un sesgo opositor, la gran prensa también.
Pero es la misma prensa que teníamos cuando teníamos
el 59% o cuando ganamos las elecciones.
¿No hay ingenuidad en
el gobierno al no creer que se pueden montar
operativos políticos a través de los medios de
comunicación?
E.V.:
Absolutamente. Incluso más, no creo en operativos
que se montan (eso ya sería hasta en cierto sentido
una reacción). Creo que hay una cultura determinada,
dominante en cuanto a códigos informativos que todos
sabemos que funciona y que funcionó. Yo hice casi
todas las campañas electorales desde el 89 hasta la
fecha y las hicimos con esa prensa, en algunos casos
contra esa prensa. Que nos montaron operativos
bueno, es la realidad. Hay que pensar que una gran
tarea democrática es como ayudar a mejorar, a ser
más democrático, a ser más plural. Pero hay que
integrarlo como un dato de la realidad. Eso no se
resuelve con medidas administrativas, nunca se
resolvió y cada vez que se intentó resolver con
medidas administrativas se transformó en un
bumerang. Creo que es una gran batalla política, una
gran batalla cultural, una gran batalla contra la
ingenuidad. También es una batalla contra algunos
que usan los medios de prensa y que creen que en un
tarea permanente de conflicto entre la izquierda
ayudan al debate político. Estoy de acuerdo con que
hay que discutir. Pero también creo que si hay un
peligro que este gobierno y la izquierda uruguaya no
tienen es el de seguidismo. En eso coincide el 99%
de los uruguayos, se discute de todo, sobre todo y a
toda hora. Eso está muy bien, pero cada uno tiene
que asumir las responsabilidades políticas en
determinado momento. El debate sobre los medios es
relativamente cándido en la izquierda. Se ha
instalado una visión que no tiene que ver con la
realidad. Me parece muy bien y lo dije en su
momento- que el presidente haya dado su visión sobre
los medios porque no fue acompañada de una sola
medida administrativa o de cohesión. Creo que lo que
tiene que ver con la información, lo que tiene que
ver con la comunicación, que es una parte esencial
de la democracia, tiene que ser lo más público
posible.
¿Qué ocurre con la
percepción de la población acerca de las discusiones
donde participan todos los integrantes del gobierno,
y donde a veces vemos a actores vinculados con
determinada cartera opinando sobre otra?
E.V.:
Creo que puede ser un problema de emprolijamiento.
No creo que sea el problema fundamental. Por
ejemplo, informar implica elegir bien lo que se
informa. Primero hay que priorizar los temas,
segundo para priorizar los temas elegir los hechos
políticos de la agenda que se van a transformar en
el centro del gobierno (que tiene limitaciones
institucionales) y de la fuerza política. El más
criticado en este momento, por lo menos en mi
discurso es la fuerza política. La izquierda como
fuerza política no está a la altura de las
necesidades de los cambios, no de tener un gobierno
o de defender un gobierno
Es más fácil, mucho más
fácil comunicar que todo se quede igual, que haya
muy pocos cambios, que haya algunos retoques, que no
se toquen ningunos intereses. Cuando hay que
reformar, cuando hay que cambiar, hay que modificar
intereses, hay que afectarlos, hay que sacudir
raíces, hay que sacudir telarañas, hay que comunicar
bien. Porque además la comunicación no es
simplemente unidireccional. Hay que informar pero
escuchar, informar pero dar lugar y participación, y
hay un déficit. ¿Qué es lo que todavía nos falta
desde el punto de vista de un proyecto nacional, que
me parece que es el gran objetivo que se puso este
gobierno? ¿Hay metas económicas? Hay metas
económicas. ¿Hay metas sociales? Hay metas sociales.
¿Hay metas educativas? Un proyecto nacional es
además el estado espiritual de un país que cree en
su futuro. Hay una sensación térmica que también
forma parte de un déficit político de la fuerza de
izquierda para transmitir un mensaje de todo lo que
se está haciendo y de todo lo que se puede hacer. A
esta altura de los otros gobiernos la gente opinaba
mucho más en contra que a favor, y este gobierno
todavía tiene un altísimo porcentaje de opinión
pública favorable. ¿Por qué? Porque a 30 meses este
gobierno además de haber cambiado muchas cosas, no
comprometió nada del futuro, y en aquellos otros
gobiernos ya había una sensación de que estaba
comprometida una parte importante del futuro.
¿La continuidad de la
izquierda en el gobierno depende exclusivamente de
las figuras de Astori y Mujica o puede haber alguna
figura que renueve la imagen de la izquierda?
E.V.:
Primero depende de la figura de Tabaré Vázquez y de
cómo termine este gobierno.
No lo mencioné porque
se bajó de cualquier posibilidad de reelección.
E.V.:
No va a ser candidato y lo dijo en todos los
idiomas. Pero depende del impacto y del resultado. Y
depende de la figura que elija la izquierda. No
ganamos en primera vuelta con cualquier figura
política. Las dos principales figuras de referencia
son Mujica y Astori. El fin de semana estuve en el
interior del país y he venido asombrado de la
capacidad, el nivel político y la densidad de
cuadros políticos que tiene la izquierda en algunos
departamentos. Y no está reflejado tampoco en la
estructura actual. Hay que pensarlo. Hay que
valorarlo. Creo que en dos años y medio hay un
espacio para del debate. Lo que no puede ser es una
discusión de personalidades, de liderazgos. Tiene
que ser una discusión sobre proyectos, objetivos. La
batalla más importante de información y comunicación
no es sólo contar lo que pasa, sino entusiasmar con
el proyecto de futuro. Porque lo que hemos hecho no
es nada comparado con lo que se puede hacer, y
todavía estamos lentos y lejos.
El mensaje del
gobierno no es uniforme
¿Cómo evalúa la
comunicación por parte del gobierno?
Claudio Paolillo (C.P.):
Hay un déficit del gobierno en cuanto a su política
comunicacional. No tanto por la falta de voceros,
porque creo que voceros sobran, sino por la falta de
unicidad en el mensaje. A veces vemos que un
ministro dice una cosa y otro dice otra sobre el
mismo tema. Eso genera confusión, por más que
obviamente los ministros tienen libertad de decir lo
que quieren. Un gobierno debería dar un solo
mensaje, por lo menos sobre los temas grandes. Si
uno recuerda que hace un año el presidente dijo
inequívocamente en una conferencia que estaba a
favor de un Tratado de Libre Comercio con Estados
Unidos y que el tren pasaba una sola vez, y a los
quince minutos el canciller en la puerta del lugar
donde el presidente había dicho eso, dice el tren le
puede pasar también a uno por arriba, entonces el
mensaje no es uniforme. Así que la comunicación la
evalúo con luces y sombras.
¿Qué piensa del
vínculo del presidente Vázquez con los medios de
prensa, cuando por ejemplo él ha decidido en qué
momentos dirigirse a los medios y cuando no?
C.P.:
Considero que es una potestad, un derecho legítimo
que él tiene. El presidente (Jorge) Batlle tampoco
hablaba con los medios casi nunca, excepto en
conferencias de prensa o en oportunidades
específicas como una rueda de prensa casual tras un
evento. De manera que eso no lo juzgo críticamente.
Creo que los presidentes tienen que dosificar sus
salidas públicas, no pueden estar todo el tiempo
saliendo en los medios de comunicación, entre otras
cosas porque corren el riesgo de empezar a
contradecirse ellos mismos. Los presidentes son la
voz máxima en lo que tiene que ver con el gobierno
de un país, y por tanto tienen que ser muy
cuidadosos. Creo que el presidente elige los
momentos, y no hay derecho al pataleo por parte de
los periodistas por esa razón.
¿Cree que fue un
error del presidente haber señalado el año pasado
cuáles eran los medios que contaba entre la
oposición, donde incluyó al semanario Búsqueda?
C.P.:
Creo que fue mal asesorado. Fue un error porque no
sólo dijo que eran medios de oposición o que hacían
críticas al gobierno, sino que dijo una cosa más
importante que es que integraban la oposición
política al gobierno. O sea, que Búsqueda, El
Observador, El País, las radios y los canales de
televisión que mencionó, no es que únicamente fueran
críticos del gobierno -lo que tienen todo el derecho
de hacer como el mismo mencionó- sino que además
integraban la oposición política. Esos medios eran
como el senador (Jorge) Larrañaga o como el senador
(Julio María) Sanguinetti. Eran una parte más de la
oposición política, lo que no es cierto.
¿Qué opina de la gira
que el presidente Vázquez ha anunciado por el
interior del país para plantear los logros del
gobierno de primera mano?
C.P.:
Es interesante el planteo que ha hecho el presidente
en esa materia. Primera cosa, tiene todo el derecho
de hacerlo. Es más, lo han hecho sus antecesores
permanentemente, por tanto ni siquiera es una
novedad acercarse a la gente en cuanto a práctica
presidencial. Segunda cosa, de acuerdo al anuncio,
las giras se plantean como una réplica de aquellas
que hacía cuando era candidato presidencial,
formalmente pueden ser lo mismo pero esencialmente
no lo son. Aquellas giras las hacía en condición de
candidato presidencial, futuro presidente y el
mensaje que daba era de promesa, de anuncio de lo
que iba a hacer, un mensaje que podía generar
esperanza en su auditorio. Ahora, a más de dos años
y medio de estar en la Presidencia de la República,
aunque formalmente las giras se hagan de la misma
manera (los mismos pueblos, los mismos estilos,
etc.), no va a ser lo mismo desde el punto de vista
esencial porque el presidente está ocupando
justamente la primera magistratura del gobierno y
por tanto ya no puede ir solamente a anunciar cosas
para el futuro, sino que tiene que enfrentar las
realidades de todo gobernante. Si la gira es para
bajar la sensación térmica negativa respecto al
gobierno creo que no tiene mucho efecto de
permanencia, porque por más que el presidente vaya y
haga lo que han hecho todos de acariciar la cabeza
de los niños, saludar a las mujeres y a los señores
mayores de edad, etc., (todo eso que hacen los
políticos), si el precio del pollo sube y si la
carne sube y la plata en el bolsillo de la gente
baja, entonces para un presidente en ejercicio no
resulta.
¿Qué opinión le
merecen las declaraciones de Michel Visillac?
C.P.:
Las considero unas declaraciones muy infelices
porque explicitan un modo de ver el manejo de los
dineros públicos a través de la publicidad oficial
que era justamente el que se criticaba de algunos
gobiernos anteriores y por el cual fueron a prisión
algunos ex funcionarios públicos. Es decir aquello
era un uso arbitrario, indebido de la publicidad
oficial que se traducía en actos de corrupción
porque se usaba el dinero que es de todos para
premiar a los medios amigos o castigar a los medios
considerados enemigos.
El Estado debe
decirle a los medios privados que hay reglas de
juego
¿Cuál es su opinión
sobre la política de comunicación del gobierno?
Federico Fasano (F.F.):
Acá la gran pregunta que hay que hacerse es quién
manda en el sistema de comunicación uruguayo. Tanto
en Uruguay como en el resto del mundo hay tres
operadores en los medios de comunicación: los medios
privados, el Estado, y la sociedad. En el Uruguay no
hay la menor duda de que los que mandan son los
medios privados de comunicación en una alianza
estrechísima con el Estado hasta el 1º de marzo de
2005. A partir del 1º de marzo esa alianza se rompe,
se debilita, diría yo. Porque el Estado gobernado
por el Frente Amplio tampoco ha tomado el tema -con
el que nadie puede- de la redistribución de la
información en la sociedad en términos ecuánimes y
que esté al servicio de la sociedad. La sociedad es
el tercer agente de este sistema de comunicación y
es el paria de este sistema. Es el agente en el que
nadie piensa, salvo como un consumista, salvo para
transformar la información en una mercancía que se
vende a los consumidores. La información es un valor
social, un valor social sumamente peligroso hoy las
guerras no se ganan más con balas, se ganan con
información y ese poder nadie lo niega-, pero ese
bien social en Uruguay se ha transformado en un mero
bien mercantil.
¿Se puede decir de
alguna forma que la izquierda que gobierna
actualmente el país tiene cierta ingenuidad con
respecto al poder de los medios de comunicación en
tanto formadores de opinión?
F.F.:
Absolutamente ingenua. Primero, no está preparada.
Las propuestas que han surgido de algunas voces de
la izquierda son irrealizables, por lo tanto las
ideas irrealizables hacen que todo siga como está.
El gobierno uruguayo ha sido de una ingenuidad tal
en esto que (yo leía el semanario Búsqueda donde se
ponía bajo sospecha la publicidad oficial porque
discriminaba a favor de los medios que apoyaban este
proceso de cambio) este gobierno discrimina al
revés. A sus aliados, por una razón de
transparencia, por una razón de hacer una muy buena
letra y para que nadie lo critique en nada, le da
mucho menos que a sus enemigos. Basta ver las
cifras. Y ojo que entiendo que se le está dando una
lección de generosidad muy fuerte a la sociedad
civil y política uruguaya diciendo este gobierno no
favorece a sus amigos, aun más privilegia a sus
adversarios para que no le puedan decir nada. En la
edición del viernes 28 (día de emisión de la
entrevista) publiqué y dije que si siguen señalando
que el Estado no puede favorecer a la sociedad, la
gran destinataria del proceso de información, puede
haber voces de la ciudadanía que surjan planteando
una ley que establezca que la publicidad estatal sea
gratuita. Es lógico porque el Estado no tiene fines
de lucro, el Estado somos todos. Por lo tanto la
publicidad del Estado, cuya obligación es difundir
su mensaje a toda la sociedad, podría llegar incluso
hasta ser gratuita. Obviamente esto perjudicaría a
todo el sistema privado de comunicación que es el
que está cuestionando al Estado y que es el que le
cobra al Estado el doble de las facturas
publicitarias que cobra a los avisadores privados.
Todo esto hay que tenerlo en cuenta cuando se diseña
una política de comunicación que aún hoy no ha sido
diseñada. A los únicos que beneficia esta ausencia
de política la ausencia de política también es una
política- es al sector privado de la comunicación,
al que manda. ¿A quién perjudica? A la sociedad.
Este
tema se relaciona con los recientes dichos de Michel
Visillac, asesor de comunicación de Antel, con
respecto a dónde debería pautar y difundir su
información esta empresa pública. Usted en la
edición del diario La República del día 28 (ya lo
había hecho en otra edición anterior) defiende la
postura sostenida por Visillac. ¿Por qué considera
que estuvo bien?
F.F.:
Es muy difícil tomar el tema Visillac fuera del
contexto de lo que estamos hablando. Pero Visillac
es un asesor designado por un ente estatal, es decir
por todos nosotros, para defender a ese ente. Ese
ente tiene un sector que compite con el sector
privado y cómo puede competir si no es en igualdad
de condiciones. Cómo puede hacerlo si su publicidad
cuesta el doble que la de sus competidores. Ya ahí
hay una diferencia importante. No le permiten
publicar su publicidad donde elija, si determinado
diario critica la política comercial del ente no
puede dejar de publicar. Cuando nosotros en el
diario La República hemos criticado a determinadas
compañías, de inmediato han dejado de publicar.
Nosotros podemos decir que no hay ninguna ley que
nos ampare. ¿Qué podemos decir? ¿Nos discriminan?
No, eligieron el medio que mejor les servía a sus
intereses. Es obvio que si yo hago una crítica de
una compañía privada, no me van a poner un aviso al
lado de donde hago la crítica.
Considera entonces
que el Estado debería hacer lo mismo.
F.F.:
No. Yo no creo que el Estado deba hacer lo mismo.
Creo que el Estado debe ir más allá de esto. El
Estado no tiene que ser el que mande en el circuito
informativo. Eso es lo peor que puede ocurrir. Es
decir, la comunicación estatal como eje del sistema
informativo es muy peligrosa para la democracia y
para la sociedad. Pero lo que tiene que hacer es
intervenir en el circuito a través de la sociedad. Y
para intervenir en el circuito debe decirle a los
medios privados, que son los que mandan en este
circuito, que hay reglas de juego.
¿Existe una lucha
ideológica entre los medios privados del Uruguay o
existe un conflicto empresarial?
F.F.:
Primero, acá hay dos grandes líneas. Están los que
sostienen que existe libertad de prensa, y los que
sostenemos que lo que existe es libertad de empresa.
Ahí ya hay una gran diferencia. Están los que dicen
que los hechos son sagrados y que los comentarios en
el Uruguay son libres. Y estamos los que decimos que
los hechos no son sagrados, que son manipulados. Acá
hay una línea divisoria, donde un reducido grupo de
medios de prensa, radio, y televisión se enfrenta al
90% de los medios ideológicamente. Por supuesto que
también hay competencia de tirajes y de otras cosas.
También hay intercompetencia entre los que están del
otro lado de la trinchera, hay contradicciones entre
ellos. Pero sobre el eje que los une no hay
contradicciones.
¿Cómo evalúa la
propuesta del presidente de realizar una gira por el
interior del país para comunicar los logros? ¿Es una
respuesta al descenso en la popularidad, de acuerdo
a las encuestas difundidas recientemente? ¿Es una
respuesta a la oposición? ¿Es una respuesta a los
medios de comunicación que lo han criticado?
F.F:
Habría que preguntárselo a él. Pero creo que es uno
de los presidentes que precisamente en el contacto
directo es donde se maneja como el pez en el agua. Y
entiendo que hacía tiempo que quería hacer este tipo
de salida, porque en el contacto directo es donde
aflora su compromiso con los problemas de la gente.
Con respecto a las encuestas, la última de Factum
dice que todos los partidos unidos no le ganan al
Frente Amplio.
Usted dice que el
presidente Vázquez se comunica bien con la gente,
pero en cuanto a la comunicación masiva podríamos
decir que ha sido un presidente de perfil bajo ante
los medios de comunicación y eventos públicos.
F.F.:
Son estilos de gobernar. Es cierto que ha tenido un
perfil bajo, no se ha aprovechado de todas las
posibilidades que da el poder en la comunicación.
Él, a mi modo de ver, es un outsider político
que tiene un gran partido atrás. Es un hombre que
surge de las entrañas del pueblo. Es un médico y
como tal tiene muchas características políticas de
médico, sobre todo un médico oncólogo que se maneja
con enfermedades terribles. Y tiene un gran eficacia
comunicadora mano a mano.
¿Que Vázquez
descartara su posible reelección, benefició su
imagen y la del gobierno?
F.F.:
No soy de los que cree en el principio de no
reelección. No es un principio, sino una política.
Él optó por la no reelección y optó porque está en
su manera de ser. Creo que si hubiera optado por la
posibilidad de ser reelecto hubiera tenido grandes
chances de serlo. Más allá de que hay que reformar
la constitución.
¿Cómo evalúa el papel
de la oposición y su vínculo con los medios de
comunicación?
F.F.:
Bueno, por suerte existe oposición. Así como he
dicho en reiteradas oportunidades que gobernar es
comunicar, gobernar es también decidir con una
oposición al lado. Lo que pasa es que hay
oposiciones y oposiciones. En otros países la
oposición tiene un compromiso con la nación que va
mucho más allá de los intereses partidarios, y por
lo tanto participa, de alguna manera cogobierna,
establece sus críticas, y establece sus diferencias,
pero participa en el cogobierno. Otra de las cosas
que creo que se deben modificar en la Constitución
es un sistema donde pueda participar la oposición
(sea un gobierno parlamentario, semi-parlamentario o
semi-presidencialista), pero que garantice su
participación. Y no este divorcio actual donde la
oposición ha optado por dejar aislado al gobierno, a
que fracase el gobierno y con él, el país.
LA
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