Costa Rica, libre y digna
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Cuando escribo estos pensamientos, son las 14 horas de un espléndido domingo primaveral en la ciudad de Montevideo, y allá lejos, el hermano pueblo de Costa Rica aun está votando en el plebiscito sobre si la aprobación del Tratado de Libre Comercio con EUA, Centroamérica y República Dominicana.

 

Escribir en medio de una jornada tan crucial para los costarricenses como para todo latinoamericano, lleva el íntimo deseo de estar ahí, permaneciendo en el aquí de mi lugar, uniendo espíritus y voluntades a favor de la libertad responsable, extremo que sólo se da en una democracia plena y pujante que ha determinado, frente a sí y al mundo, decir NO, un no rotundo, al avasallamiento de las libertades y al oscurecimiento de la razón por la vía mezquina y reductora de un dogma que ya ha comenzado a fenecer.

 

La prensa totalitaria, se ha encargado, casi hasta el final, de intentar tapar el sol con las manos, al argüir hasta hace pocos días respecto de una paridad técnica entre ambas opciones...

 

De golpe, es decir, del “empate técnico”, pasó el diario La Nación, de San José de Costa Rica (www.nacion.com), en su edición del jueves 4 de octubre, al siguiente título: “NO 55%; SÍ 43%, entre electores decididos a votar”. Para luego, al desarrollar la encuesta llevada a cabo por la empresa UNIMER, indicar, muy sueltos de cuerpo que: “Con ese resultado quedó atrás el virtual empate entre las dos opciones que habían reflejado las dos encuestas anteriores efectuadas por UNIMER en setiembre.” Listo.

 

¡Ah! Una salvedad, rescatada casi de inmediato por el periodista, indica que: “Hoy es el último día en que la ley electoral permite la publicación de encuestas, por lo cual, pese a lo volátil de las preferencias en esta contienda, lo que ocurra de aquí al cierre de las urnas no se podrá medir de previo.”

 

Y dejan, así, sembrada la duda, que de eso saben y mucho: de sembrar dudas y cizañas.

 

Esta historia ya la conocemos los uruguayos desde larga data y en circunstancias plebiscitarias de diversa índole, pero con iguales enemigos: los medios de comunicación criollos al servicio de las familias patricias y otros grupúsculos, todos integrantes de la clase dominante de cada lugar.

 

Hoy le toca turno a Costa Rica. Y Costa Rica, una vez más, dará la nota, a favor de lo humano, en la defensa de las libertades, al salvaguardar su pueblo, que no su gobierno, la dignidad tan elevada y tan sabiamente construida por los hombres y las mujeres que han hecho, a lo largo de su historia, de esta Nación un ejemplo entre naciones.

 

El triste papel del señor Oscar Arias, ese hombre con los mofletes caídos, cual triste tribuno cansado de llevar a cuesta tamaña carga que nos negamos a calificar por piedad para con su pueblo -este sí, nuestro hermano-, pasará a la historia desde el mejor de los olvidos: el que un pueblo tributa a quien no supo estar a la altura de su país y de su historia, al llevar adelante una campaña insidiosa para buscar amedrentar a la gente, instigándola así a respaldar un tratado firmado en lo oscuro y jamás presentado, enteramente, a la luz pública, en la forma y en las condiciones que debió ser presentado: sin escatimar esfuerzos y en los tiempos debidos.

 

Asimismo, al ganar el NO, habrá ganado no sólo Costa Rica sino el mundo libre. Será la primera vez que una Nación, por el voto popular, rechaza, específicamente un Tratado de Libre Comercio con los EUA.

 

El dogma neoliberal, habrá sido herido de gravedad y en su centro: un aliento de libertad barrerá el estigma que unos pocos y a cubierto habían firmado de espaldas a sus pueblos.

Sólo Costa Rica, y en vista que en la Asamblea Legislativa no prosperaba la ratificación, fue llevada a una instancia plebiscitaria de manera muy criticable, pues se discutió y mucho el cómo del plebiscito que al final, se dio. E igualmente, hombres y mujeres libres están colocando, abrumadoramente, la boleta del NO por sobre la del SÍ.

 

Esta no es, ni será, una pelea entre bandos sino un pueblo manifestándose en libertad y según su conciencia, sólo que quienes no tuvieron más remedio que promover esta instancia, se valieron de cuanto argumento y artimaña encontraron para convalidar un Tratado ignominioso, cerril y de más que dudoso resultado para la economía costarricense.

 

Respecto del TLC, ¿qué les puedo contar a ustedes que ya no conozcan al detalle?

¿Propiedad Intelectual?
¿Farmacéuticas?

¿Telecomunicaciones?

¿Agro?

¿Trabajo?

¿Dominación?

¿Expoliación?

 

Si hasta el embajador norteamericano en San José de Costa Rica, debió salir –el pobre- a defender, cuándo no, a sus empresas, digo a las cláusulas del TLC en cuestión, y ni así las autoridades costarricenses le llamaron al orden, al decoro, lo que era llamarlo al silencio.

 

Una vez más, recordando a Gramsci, el intelectual latinoamericano, intelectual orgánico, comprometido con lo suyo, con lo social, jugó en pro de la comunidad. Así cientos de académicos presentaron a su momento una consulta al Tribunal Supremo Electoral sobre la más que dudosa convocatoria del referendo.

 

Lo hicieron en tan sólo ocho preguntas que quedarán para la mejor historia de sus alumnos y de las gentes de su país. Encabezados por Manuel María Murillo, 235 académicos hicieron uso de su condición cívica y dieron un paso al frente en el sentido de lo social, dando prueba de que en Costa Rica, las reservas de grandeza y de vergüenza, no sólo son muchas, sino que a la vez son de la mejor especie: la que dice relación con una ética que trasciende lo personal y se apoya y busca apoyar a la comunidad en su conjunto.

 

Pero pido que ustedes reparen en algo que dije al pasar y que es de la mayor gravedad: estos hombres y mujeres universitarios, entre los ocho cuestionamientos que presentaron, dan razón de uno que quiero enfatizar puntualmente. Y cito a estos efectos, parte del artículo del periodista Javier Córdoba Morales, del Semanario Universidad, que dice así: “(...) Otro de los cuestionamientos tiene que ver con el principio de publicidad, bajo el cual el texto del TLC debería estar disponible para todos los costarricenses, al menos en lugares públicos; y no sólo la publicación de un simple resumen.” Lo cual es gravísimo y dice muy mal del espíritu democrático del Presidente Oscar Arias y todo su equipo de gobierno.

 

Asimismo, otros académicos, como el señor Eugenio Trejos, quien en buena parte lidera la oposición al TLC, sin dejar de recordar a toda mujer y todo hombre que desde su lugar de acción está luchando, sigue luchando, abriendo conciencias, llevando la palabra de su verdad, a otros y otras de este país hermano, han esgrimido con razones y vergüenza, el por qué de un NO, a todas luces necesario.

 

Necesario el NO, por varios motivos:

 

1 – porque nada gana y mucho pierde Costa Rica, en avenirse a un TLC firmado a espaldas de su pueblo;

2 – porque la propia acción amedrentadora del Gobierno y sus grupos de acción habla a las claras que si utilizan el miedo como arma, la respuesta siempre debe ser negar espacio a lo que aquellos alientan por bueno;

3 – porque se hará historia. Y la historia la estará escribiendo Costa Rica, al decir, vale repetirlo, por primera vez y desde las urnas, en una jornada electoral limpia y abierta al mundo, un NO rotundo a la barbarie ramplona de la Nueva Roma.

 

Hablé del miedo y me equivoqué, debí hablar del pavor que el gobierno de Costa Rica, desde sus asesores directos y funcionarios claves, pretendió llevar a su pueblo.

 

Esto está comprendido, como ustedes saben, en el texto del memorando presentado por los señores Kevin Casas, vice-presidente de Costa Rica, y Fernando Sánchez, Diputado, al presidente Oscar Arias, con fecha 29 de julio del 2007, y que por ejemplo el semanario Universidad presentara al conocimiento público (www.semanario.ucr.ac.cr/opinion/articulos.htm)

 

Con un fraterno saludo a los “Estimados don Oscar y don Rodrigo”, se refieren a los hermanos Arias, se explayan en las ideas y los modos de aplicarlas, para que la campaña plebiscitaria presente un resultado favorable a la ratificación del TLC.

 

Ideas y modos de variado aspecto de los que tan sólo extraeremos, para finalizar esta nota, aspectos de sus numerales 2 y 6.

 

Dicen en el numeral 2, entre otras cosas, lo siguiente: “(...) La coalición que tenemos en contra es formidable: universidades, Iglesia, sindicatos, grupos ambientalistas, etc.  Y del otro lado, a favor del TLC, sólo están el gobierno y, a medias, los grandes empresarios. Así no hay forma de ganar. Es urgentísimo meter en la campaña, por lo menos, a los pequeños empresarios, a solidaristas y a lo que se pueda del cooperativismo.” Comienzan reconociendo que están de espaldas al pueblo.

 

Pero lo grave viene en el numeral 6, intitulado “Estructurar y lanzar campaña masiva en medios de comunicación”. En su segundo apartado, intitulado: “Estimular el miedo. Ese miedo es de cuatro tipos.” , se explayan en las formas y maneras de llevar adelante sus ideas. De estos cuatro tipos, tan sólo expondré los subtítulos de cada uno de los mismos: “i. M iedo a la pérdida del trabajo” “ii: Miedo al ataque a las instituciones democráticas.” Iii. Miedo a la injerencia extranjera en el NO.” “iv. Miedo al efecto de un triunfo del NO sobre el Gobierno.”

 

¡Qué vergüenza y qué desfachatez!

 

Sigue el sol sobre Montevideo y allá hacia el norte de nuestra América Latina, Costa Rica, la libre y digna, sigue votando.

 

¡Fuerza Costa Rica! ¡Que tu camino de libertad y de dignidad será recordado por todos los pueblos!

 

¡Adelante, adelante!

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