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Diferencia ideológica y estratégica
y la herencia de Bush
por Antonia Yáñez
La
inédita crisis en política internacional que vive
EEUU, producto de los gigantescos errores de su
gobierno en esta materia, lleva a diversos sectores
que van desde los políticos, académicos, analistas y
diplomáticos a reflexionar sobre qué hacer con la
pesada herencia que dejará Bush y sus principales
asesores.
Esta herencia no
estará solo caracterizada por el grave empantamiento
en la invasión a Irak, la guerra sin fin de
Afganistán y el congestionamiento bélico en todo el
medio oriente, sino también en un progresivo
retroceso en las relaciones con Rusia- que actualiza
vertiginosamente su rearme en forma alarmante, bajo
un acentuado nacionalismo antinorteamericano. Pero
la herencia que ya traumatiza a más de un estratega
norteamericano se compone también del factor
Chávez. ¿Se repite la pesadilla que afectó la
administración Kennedy con la entonces emergente
revolución cubana?
El escenario mundial
y sudamericano en particular es otro.
Esto quizás es lo que
lleva a hombres y mujeres de los dos grandes
partidos políticos norteamericanos, algunos aún con
responsabilidades en la administración Bush, a
buscar puntos de flotación con gobiernos
progresistas sudamericanos. Esta línea de
razonamiento quedó expresada hace pocas horas en
Montevideo por el secretario de Comercio de EEUU.,
Carlos Gutiérrez al decir hay muy poca diferencia
ideológica y estratégica entre Estados Unidos y la
mayoría de los países de la región.(Búsqueda Nº
1.427). Esta y otras afirmaciones o gestos como los
que protagonizó la candidata demócrata Hillary
Clinton al verse con similitudes con la presidenta
chilena Michelle Bachelet, no son ingenuidades, pero
sí búsquedas cargadas de cinismo en busca de
alejarse de una herencia maldita que los enchastra.
¿Cómo puede haber
poca diferencia ideológica y estratégica con
gobiernos como los de Bachelet, Lula, Vázquez entre
otros que han hecho de la defensa y vigencia de los
derechos humanos su primer principio, y donde la
justicia ha procesado o está en vías de hacerlo a
decenas de torturadores y violadores de estos
derechos?
Sin embargo es el ex
presidente Jimmy Carter quien asegura que Estados
Unidos tortura prisioneros y dice que por primera
vez en su vida, esa nación "ha abandonado el
principio básico de los derechos humanos".
Subrayando: "No lo creo, lo sé" responde
Carter ante la cadena CNN. "Nuestro país, por
primera vez en mi vida, ha abandonado el principio
básico de los derechos humanos. Hemos dicho que las
convenciones de Ginebra no son para los detenidos en
la cárcel de Abu Ghraib y la base de Guantánamo y
hemos decidido que podemos torturar prisioneros".
Mas allá de aceptar
ingenuamente que es la primera vez que los violan,
Carter expresa con sus conceptos contundentes una
opinión que se extiende en diversos sectores
norteamericanos como un callejón sin salida. Donde
la guerra de Irak agrega todos los días un escalón
más que los aleja de cómo salir. Como lo ha dicho,
no un izquierdista sudamericano sino quien fuera
hasta hace pocos meses comandante de las fuerzas de
EEUU en Irak
General Ricardo
Sánchez; los errores políticos y militares en Irak
han llevado a una "pesadilla sin un final
previsible.
Pero quienes buscan
despegarse de la herencia de Bush también
contabilizan el aislamiento norteamericano en
Sudamérica haciendo un razonamiento inverso a la
afirmación de que poca diferencia ideológica y
estratégica los separan de actuales gobiernos
sudamericanos. Argumentan que en estos últimos diez
años a la emergente Venezuela se agregó Bolivia y el
Ecuador. Que, con otras variantes ejecutivas de
resistencia a las políticas norteamericanas en
distintos campos se debe agregar; Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay. Realidades que lejos de fracasar se
perpetuan con éxito legitimados por reelecciones o
continuismos ideológicos de nuevos presidentes.
A la
contabilidad suman, la resistencia o imposibilidades
de concreción que han tenido los TLC y otras
iniciativas centrales de la administración Bush en
la región. Colombia, exponente casi único donde esta
administración había logrado un éxito relativo con
importante influencia en el plano militar y de
acuerdos comerciales y de otro tipo, está seriamente
comprometida. A tal punto llega la fragilidad
colombiana a los ojos de la Casa Blanca, que uno de
sus columnista seriales;
Andrés Oppenheimer, escribió la
semana pasada: Si Chávez logra la liberación de los
rehenes, su imagen crecerá en Colombia, y puede
convertirse en un factor influyente en las próximas
elecciones presidenciales colombianas. (
)..."No sé
si veremos un noviazgo político entre Uribe y
Chávez, pero todos los factores apuntan a una
disminución del peso político de Estados Unidos en
Colombia, y a un aumento de la influencia de
Chávez en ese país".
Aun triunfos
relativos como el que se dio con la aprobación del
sí de Costa Rica a un TLC, cuando se fundamenta lo
que hubiera significado un no, muestra las enormes
dificultades que tendrá para funcionar.
en el
supuesto caso de que hubiera triunfado el no, la
cuestión de fondo hubiera sido la de quién y cómo
hubieran gestionado ese triunfo. Vale la pena
recordar que los partidarios del NO habían
constituido una amplia y heterogénea coalición
integrada por sindicatos y sindicalistas (en
Costa Rica los sindicatos son firmes defensores del
status quo), por algunos intelectuales y académicos,
especialmente aquellos con una postura muy connotada
en contra de los Estados Unidos y en defensa de la
soberanía nacional, por decenas de curas y algún
obispo, por gente del mundo rural y, en
particular las principales fuerzas de la oposición
La campaña electoral
por la presidencia norteamericana aun no llegó a
sus puntos más álgidos, pero la herencia de Bush en
materia de política exterior ya concentra buena
parte de las estrategias de sus candidatos. Las
sorpresas para los sudamericanos pueden ser aún
mayores, incluidas las provenientes del actual
Departamento de Estado y otras secretarías donde
preocupados por sus resultados actuales ensayarán
nuevas y diversas estrategias imaginando trabajar
junto a los gobiernos progresistas de la región para
aislar el Factor Chávez.
A
diferencia de lo aparente, el éxito de muchas de
estas alquimias pueden estar más en el
comportamiento y devenir de la economía mundial que
en la validez de estar o no afín a la poca
diferencia ideológica y estratégica. No es
casualidad que el Secretario Gutiérrez manifestara
en Montevideo que:
"Hay que reconocer que los países en
nuestro hemisferio: Sudamérica, Centroamérica,
Norteamérica, el Caribe, compiten más con China
que con Estados Unidos y hay que reconocer que la
competencia viene de China y, por lo tanto, es
una razón por la cual debemos cooperar aún más y
aumentar el comercio, las inversiones"
. Con EE.UU.
se debería agregar. ¿Que hacer con China? El otro
gran Factor en discusión en la campaña electoral
norteamericana.
Pintura de F. Botero sobre las
torturas
en la cárcel de Abu Ghraib
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