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Seguridad social
(2)
La caja bancaria,
algunas causas
por Félix Duarte
Terminando
la década de los años 50, en Uruguay operaban 68
bancos. Más de la mitad de capitales nacionales. El
resto extranjeros. Cajas Populares, locales de
Remates ganaderos, cientos de agencias y sucursales
en barrios y pueblos, cubrían el segmento en el que
se ubican servicios, hoy llamados del menudeo.
Tarjetas no existían. Internet, satélites de
comunicaciones, celulares, mail, cajeros
automáticos, eran pretexto para que Isaac Asimov,
maestro de la Ciencia Ficción, asombrara al mundo.
¿Computación? nacía en la mente de los creadores de
Dick Tracy.
Hoy año
2007, poco más de medio siglo después, ¿Qué tenemos?
Los únicos uruguayos, son los tres viejos bancos
oficiales. Pesados de burocracia, anclados en un
tiempo de antes. Muchos menos de la mitad de
aquellos 68, son todas entidades extranjeras. Más
que bancos, filiales de transnacionales del capital
financiero, que instaló, sistema económico mediante,
un coto de caza planetario. Muchos de ellos están
aquí, latitud sur de América Lapobre dijera
Peloduro sentando presencia, como necesario lugar
de escala, en negocios de esos grandes dioses del
dinero.
Ahora
si, todo aquello que imaginaba Isaac Asimov y la
serie de Dick Tracy, hoy es realidad. Los pocos
bancos extranjeros son muy pequeños, en tamaño de la
estructura donde funcionan. Se necesita a muy pocos
funcionarios para operarla ya que la tecnología, la
informática, el avance de las comunicaciones, hacen
innecesario al antiguo ser humano de carne y hueso.
Manda la actual biología del chip. Chicos son los
bancos. Pocos quienes trabajan en ellos, pero cada
vez son mas importantes en cifras, los negocios que
se cierran en sus modernas oficinas.
¿Qué fue
de aquel menudeo? Están con una salud de hierro
pero por fuera de los bancos, aunque los mismos no
son ajenos al juego. Detrás de ese Efectivo ya que
reparten en el Centro, de las cadenas de Oficinas de
cobros, giros y gestiones financieras, remesas de
valores, etc. hay más de 200 empresas en las que
trabajan 8.000 personas. Conforman un sistema
financiero paralelo, en muchos casos trucho, que
al parecer son ajenos a los bancos. Pero no es así.
Sí son ajenos, en buena parte, al control del Banco
Central. Sí son ajenos a la Caja Bancaria.
Antes de
ir a la Caja Bancaria, queda una etapa en este medio
siglo en que se dio una reencarnación en el
negocio bancario. Se trata de las quiebras de
bancos, que en grande empezó en abril de 1965, con
el Transatlántico. Luego la lista es muy larga. Los
responsables de estafas, robos y maniobras no se
mojaron con la lluvia. Los que se empaparon hasta el
hueso fueron los trabajadores. El Banco Central que
debía controlar a esas empresas, como en la Vuelta
Ciclista, siempre llegaba en el camión de los
rezagados. ¿Usted tenía dinero en el banco? A
llorar al cuartito.
Ahora
vamos al punto. Todo eso que pasó en 50 y pico de
años, por una o por otra vía generaba miles de
bancarios jubilados. Pero nadie los reemplazaba. Los
viejos empezaron a aumentar. Porfiados les dio por
vivir más años. Allá por los 60 la Caja tenía casi
4 trabajando por cada jubilado. Hoy por un jubilado
hay menos de un activo. ¿Lo exacto? 0,76 de activo
por un jubilado. El fuerte déficit hasta ahora se
cubre vendiendo reservas. Eso durará algunos meses
más. La necesaria síntesis, deja afuera infinidad de
elementos. Pero a grandes rasgos la cosa es así.
Se habla
mucho de los privilegios del bancario. Cierto es
que las jubilaciones y los salarios tienen un nivel
decoroso. Las primeras por la administración donde
hay una gestión cristalina. ¿Los salarios? Por la
gestión de un sindicato. Y por el propio interés de
las empresas que operan un negocio rentable, donde
el costo laboral es ínfimo en el presupuesto, dado
el nivel del giro. A la propia empresa le convenía
que el personal estuviera cómodo, en un nivel de
vida aceptable. Lo negativo es que en otros sectores
no se pudiera lograr lo mismo. Ese es el quid del
privilegio.
Los
bancos en ese medio siglo se reconvirtieron. En el
mecanismo de aportar a la sociedad no ha cambiado
nada. Y las salidas al tema, que plantea AEBU y la
Caja Bancaria, apuntan entre otras cosas a cambiar
eso que no cambio en 50 años. Y no se va a pedir
nada ni al Estado ni a la sociedad. De eso tratará
la siguiente nota. Explicaremos porque cuesta tanto
ese punto. Trataremos de referirnos también a las
responsabilidades que al Estado y al Gobierno le
caben en la situación. Digamos que no tanto a este
Gobierno. Que tiene su cuota de responsabilidad,
aunque no tanto como los que se sucedieron en el
gobierno en el último medio siglo.
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