Las primeras intenciones de
Hillary Clinton, para con Sudamérica
por Antonia Yánez

“Irak continua siendo el centro de la política mundial

y la administración Bush está camino al desastre.

 Citando al Rey Pirro: ¡ otra victoria como esta

y estamos acabados!”.

 

En el artículo para La ONDA  Nº 360 escribí: “Quienes buscan despegarse de la herencia de Bush también contabilizan el aislamiento norteamericano en Sudamérica”. Se puede agregar  que cada día que pasa de la campaña electoral norteamericana los temas de política internacional ocupan más espacio, y no solo los referidos a Afganistán, Irak o Asia, lo hacen con énfasis desconocidos, sino también a los sudamericanos.

 

En un ensayo publicado en la revista "Foreign Affairs", la senadora Hillary Clinton, aspirante demócrata a la Casa Blanca, acusó al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de desatender a Latinoamérica, donde se ha frenado el desarrollo democrático y la apertura económica. (…)"En nuestro propio perjuicio, la administración Bush ha olvidado a sus vecinos del sur. Esta es una región demasiado crucial para que Estados Unidos se quede con los brazos cruzados", indicó la aspirante demócrata. "La tragedia de los últimos seis años es que la administración Bush ha derrochado el respeto y la confianza de nuestros más estrechos aliados y amigos".

 

Estas observaciones de quien lidera las encuestas sobre intención de voto del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de 2008, son parte de una serie de reflexiones que hoy se hacen no solo los Demócratas sino también  Republicanos fuera y dentro del elenco de gobierno.

 

La preocupación sobre la “herencia de Bush” en política internacional, atraviesa horizontalmente a los partidos políticos y grupos de opinión norteamericanos. Las propuestas alternativas aun carecen de contundencia argumental y los límites diferenciadores aparecen difusos.

 

La señora Hillary Clinton en el tema sudamericano habló de volver a la política de "participación intensa" en el continente. ¿Que quiere decir con esto?  No queda claro en su presentación  de "Foreign Affairs". Quizás un elemento a recordar es que entre los países que mencionó en busca de profundizar la cooperación estratégica, está Argentina. Este es un país con quien la actual administración ha tenido particulares dificultades de relacionamiento, situación que quebró más de una década  de privilegiados vínculos. El otro elemento que agrega es ofrecer “programas de desarrollo sostenible, que promuevan las oportunidades económicas y reduzcan las desigualdades” para los ciudadanos de Latinoamérica

 

En una región que define como crucial para que Estados Unidos diga que este debe apoyar a Brasil y México, países a los que considera como las mayores democracias en desarrollo de la región. Agregando como preocupación los conceptos tradicionales de la política de Washington para esta región: “las amenazas del narcotráfico, el crimen y la insurgencia".

 

En el mismo orden de temas la candidata presidencial demócrata  afirmó que los acuerdos comerciales suscritos por Estados Unidos deben someterse a revisión; “evaluemos los tratados comerciales cada cinco años para asegurarnos que están cumpliendo con sus objetivos o hacer ajustes y corregirlos si no es así". Colocando entre los que exigen una evolución al líder de los TLC, el NAFTA, “debido que sólo ha beneficiado a los ricos y han costado puestos de trabajo a la clase media estadounidense”.

 

De llegar la señora Clinton a la Casa Blanca estaríamos ante un revisionismo que se retrotraería  a la década del expresidente Bill Clinton, principal promotor de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y el Plan Colombia.

 

Estas declaraciones de campaña  electoral no exceptas de contradicciones se dicen en el mismo momento que los demócratas se oponen a ratificar el TLC de Colombia, pero confirman y aprueban los de Perú y Panamá.

 

 Si la administración de Bush continua con su política internacional de confrontación sin limites en todo el espectro internacional  y pidiendo ayuda al mundo para “combatir el terrorismo” pero bajo sus condiciones,  es difícil que este clima no incida negativamente también en esta región.

 

La interrogante es si realmente los demócratas y su emergente candidata tienen  una propuesta global alternativa a esta “herencia de Bush”, que alcanzaría su máximo de tragedia si se convierte, con él o sin él, en la política internacional  permanente de la primera potencia mundial.

 

Si la dramática realidad internacional compuesta no solo por el clima de guerra sino también por la explosiva realidad  de la economía global no da  sustento a las palabras del presidente Bush; quien dijo hace pocos días no aceptar la premisa de que un demócrata venza en las elecciones de su país.

 

"Estoy convencido de que los republicanos se mantendrán en la Casa Blanca". (…) La Señora Hillary Clinton solo “ganará las elecciones primarias de su partido para convertirse en la candidata demócrata a la Casa Blanca”.

 

Cómo no presumir intenciones cuando quien dice esto es un mandatario republicano, cuya popularidad  está por debajo del 30 por ciento de la opinión de sus ciudadanos y  nos dice que si tenemos “interés en evitar una III Guerra Mundial, no se puede dejar que Irán obtenga los conocimientos suficientes como para fabricar un arma nuclear".

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