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Seguridad social
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Caja bancaria caminos de salida
por Félix Duarte
En
notas anteriores vimos algo sobre la Seguridad
Social en el país. Y en lo puntual, esas causas que
generan la crisis actual de Caja Bancaria. El tema
se basa en dos puntos. UNO: los cambios profundos en
el sistema financiero. DOS: cuales son las
derivaciones de eso en la Caja. Referir los dos
puntos, nos ubican en una realidad, que es parcial
porque comprende al Uruguay, pero a la vez al mundo.
Y lo general de esta problemática se ubicaría en la
respuesta a esta pregunta: ¿Cómo se pueden financiar
los sistemas de Seguridad Social? Muchos procuran la
respuesta.
¿Por qué está en crisis esa
financiación? Porque el mundo de hoy no es el mundo
de los años 40 o 50. Las causas, son muchas.
Entrar en ellas nos sacaría del tema. Por eso,
centremos el punto en responder algo de esta
pregunta: ¿Por qué está en crisis la financiación de
las pasividades bancarias? Vimos en nota anterior
cambios en el sistema financiero. Las líneas de
acción del capital transnacional van a bancos
chicos, con el menudeo derivado a la informalidad o
la tercerización, donde el salario es bajo, la
tributación se elude y el control del Estado brilla
por su ausencia.
Son bancos chicos pero con
negocios grandes. Ganancias jugosas y en aumento.
La tecnología reduce al mínimo
el aporte humano. Las jerarquías ya no son el
funcionario de carrera, con ascensos por antigüedad
como sigue en la banca del Estado sino ejecutivos
jóvenes de gran especialización, que integran
nóminas en las matrices del exterior. Ni aportan a
Caja Bancaria y menos piensan en tener una
jubilación en Uruguay. En suma, bancos chicos con
negocios y ganancias en grande que incluye los
beneficios del sistema paralelo, por cierto no ajeno
al banco chico.
Y en la vereda de enfrente la
Caja Bancaria, que recibe los efectos negativos que
dejan los cambios hacia el achique de los bancos.
El proceso de jibarización de los bancos expulsó
decenas de miles de funcionarios. La inmensa mayoría
pasaron a ser jubilados. Un bancario que el banco
sustituía por una computadora, a la Caja le
significaba un jubilado más y uno menos para
aportar. Igual pasaba con los bancos que se
liquidaban o se fundían, lo que desde 1965 paso a
ser moneda corriente.
Así crecía la crisis de la
Caja, en paralelo con el auge de un selecto
negocio financiero. Y aquí llegamos al ¿Qué hacer?
para el gremio bancario, léase AEBUCaja Bancaria. Y
la solución no está en un impuesto, ni que el Estado
saque de Rentas Generales (como saca, más o menos el
50% del presupuesto del BPS y más de los Retiros de
militares y policías) sino en un cambio de la base
de aportación. Eso es lo que se plantea en la
negociación, así como incluir en la Caja Bancaria a
los más de 8.000 funcionarios del sistema financiero
paralelo, compuesto por más de 200 empresas. Unas
300 ha dicho el BPS ante un pedido de informes que
se le hizo.
Si los bancos pasaron a ser
empresas muy tecnificadas, con pocos personas que
trabajan, no tiene sentido que aporten a la Caja
Bancaria por esos pocos empleados cuando los
beneficios del giro son cada vez mayores, engrosado
este con ganancias del sistema paralelo, en el que
buena parte de esas 300 empresas tienen relación de
dependencia directa con el banco extranjero. Ante
los cambios habidos en la forma de la operativa,
según lo explicado antes se replantea un cambio,
también, en la forma de tributar. Lo que no una
novedad. Son muchos los ejemplos en el mundo.
Se coloca una nueva modalidad.
Por un lado rebajar los aportes patronales a la
seguridad social, a la vez que se instala una
contribución de la empresa, a partir del monto de
los capitales que expresan el nivel de giro de ese
banco. Cuando se creó la Caja, en 1925, existió un
impuesto de ese tipo. En este continente son más de
diez los países en lo que existe algo de ese tipo. A
nivel internacional, son muchos ejemplos. Aquí, con
una tasa ínfima eso tiene solución. Eso es lo que se
plantea, junto con el otro postulado: incorporar a
Caja Bancaria el sistema paralelo.
Eso es lo que se esta
discutiendo. En definitiva estaría en juego un
cambio de la filosofía tributaria: grabar el giro
del dinero, cuando además la crisis supera los
marcos nacionales. ¿Seremos capaces de esos planteos
de mayor vuelo? Son muchos los hilos que están
tensos en esta discusión. De ahí su dificultad. No
es menor algún detalle que colisiona con el rumbo
político de la economía. En las puertas abiertas a
la inversión extranjera, rechina una afectación por
ínfima que sea al giro de los capitales. Y como es
algo nuevo el criterio, cuesta asumir aun su
discusión. Pero fronteras afuera hay mucho andado en
eso y
en el andar se hacen caminos
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