Siempre de lo mismo: sueño tras sueño
El Uruguay marítimo en
el contexto regional
por Bernardo Quagliotti de Bellis

Últimamente poco se habla de la hidrovía Paraguay-Paraná. Nueva Palmira es ahora prioridad para la discutida empresa Botnia. En la nada quedó el proyecto (sueño) del grupo Ictsi de construir una isla artificial para una segunda terminal de contenedores en la bahía  de Montevideo. En tanto,  continúa en l silencio el secular  proyecto de  puerto en aguas profundas en Rocha a servicio de la región.  El tema se centra ahora en un puerto de terminales de cruceros turísticos en Punta del Este. El más reciente entusiasmo es  que el puerto de Montevideo  sea vértice de un  triángulo estratégico-comercial integrado además por  los puertos de Hamburgo y Shangai.

 

Toda construcción de la historia depende de una posición voluntarista. “El  Hombre  -como dijera Croce-  realiza la hazaña de la libertad en la historia y en la geografía; es él quien a través de opiniones libres determina cuál es el mejor curso que se debe imprimir a favor del destino de una nación”.  

 

Han transcurrido  cincuenta años (1957)  y aun tiene vigencia, lo expresado por el Dr. Carlos Quijano en su semanario Marcha:   “Los pueblos chicos tienden a desaparecer. Ya de una manera desembozada, ya de una manera hipócrita. O se los absorbe o se los mediatiza. Una política inteligente debería buscar, con sentido realista, una integración voluntariamente consentida que salvare lo propio y limpio de cada pago, en lugar de esperar, sumisa y resignadamente entre el chisporroteo de los floripondios, la servidumbre por otros impuesta”.....”Algo de esto miramos todos los días aunque no lo veamos.”

           

Diez años después (1967) el historiador Alberto Methol Ferré en su libro “El Uruguay como problema”  consideraba que en la cuenca del Plata  -base fundamental del Cono Sur-  se encuentra el Uruguay  -tampón y salida-  en la visión geopolítica del Gral. José Artigas,” a quien hemos achicado a nuestra mera estatura convirtiéndolo en exclusivo héroe local; pues Artigas es mucho más que nosotros y nosotros su fracaso histórico. El Uruguay es la negación de Artigas y su futuro será su reafirmación”.

             

En 1976, desde mi libro “Uruguay en el Cono Sur”  sostengo que, Uruguay debe aprovechar la metamorfosis geopolítica que le ofrece esta región sudamericana: de “algodón entre dos cristales” como lo concibió Lord Ponsomby, a ser el espacio vital recostado en la esquina Río de la Plata-Atlántico en un proceso de soberanías compartidas que conocemos más con el gastado término de  integración. Por lo cual, la base de la geopolítica uruguaya está en mantener vigente y en acción el pensamiento artiguista. La  política portuaria nacional   tiene sus inicios en las instrucciones 12,13 y 14 del año XIII.

 

Uruguay y el mar

Nuestro país debe ser visto desde fuera de sus fronteras; desde el mar que lo rodea y al cual históricamente le ha dado la espalda. Analizar seriamente  -sin falsos y cortos entusiasmos-  un proyecto de país,  implica en Uruguay  la necesidad de revitalizar una conciencia marítima que por breve tiempo la tuvo. Hay que tener en cuenta que Uruguay  nació por el mar. Su privilegiada posición geográfica en la región le ofrece cuatro escenarios marítimos –río Uruguay, hidrovía Paraguay-Paraná, río de la Plata, Atlántico Sur-  que convergen con dos áreas terrestre vitales:  hinterland del Cono Sur y entorno antártico. 

           

Lamentablemente, desde hace décadas el país carece de un proyecto a futuro, “aggiornado” ante el dinámico acontecer que se viene manifestando en la región. De continuar con  esa visión parroquial, con simples proyectos entusiastas que, como dice la canción “sueños de un día son”, se continuará con una política nacional e internacional sin visión espacial.

           

Los países del Mercosur se encuentran abocados a vitalizar sus espacios interiores. Brasil extiende su frontera agrícola hacia los territorios de Matto Groso del norte y del sur. Argentina planifica sus vértices fronterizos en el NOA (Noroeste argentino) y NEA (noreste argentino).  Paraguay extiende sus “ejes agrícolas” dependientes éstos  de la infraestructura  que le ofrece la inteligencia geopolítica brasileña  y de tanto en tanto, soportando inconvenientes que le presentan  equivocadas reacciones políticas del gobierno argentino.  Bolivia, aún con sus problemas internos actuales, fortalece su crecimiento con inversiones  -particularmente en la provincia Santa Cruz de la Sierra-, negociando una  proyección a los puertos peruanos y chilenos del Pacífico.

           

Hoy es tema en Uruguay lo referido a la reforma del estado. Se están cumpliendo cuarenta años de la constitución por la cual se creó la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, que al iniciar sus actividades el actual gobierno trabajó  -expresa un documento de presidencia-  “para cambiar el rostro de la OPP. – señalándose en un cuadro comparativo:  “el perfil anterior que se pretende cambiar”: “Poca iniciativa en materia de planificación y con debilidades en organización interna y recursos capacitados para esa tarea”.  “Retoma la iniciativa de proponer y diseñar planes globales así como para armonizar los planes ministeriales. Preocupación por el fortalecimiento técnico y organizativo a tal fin”.

           

En el tema fluvio-marítimo se desconoce si la “nueva OPP” ha propuesto, diseñado o simplemente esbozado  un plan global,  vinculado con lo relacionado a infraestructura en  el espacio regional, para integrar al Uruguay en la región.  

             

Uruguay y los corredores de integración

Tengamos en cuenta que el Uruguay marítimo debe presentarse en el Cono Sur  como pieza fundamental  de la salida atlántica de algunos de esos corredores proyectados para satisfacer las exigencias  justamente reclamadas por  espacios mediterráneos del Cono Sur.

           

En el Cono Sur existen tres tipos de tales “corredores de integración”: a) los existentes, muchos de ellos creados por el sistema de carreteras construidas en las décadas del 60 y 70 (Cuenca del Plata);  b) los emergentes que responden a una conjunción de esfuerzos públicos y privados;  c) los programados con los cuales se procura responder a necesidades de mayor integración física a favor del desarrollo social y comercial.

           

El Uruguay con su estratégico frente fluvio-marítimo debería presentar un esquema de “tridente” utilizando las rutas nacionales  existentes en combinación con los puentes construidos bilateralmente con Argentina sobre el río Uruguay, incorporando en el diseño    el puerto en aguas profundas al servicio de la región y la olvidada ruta nacional nº 14. Como ha manifestado el presidente de la ANP, Ing. Fernando Puntigliano: “El puerto de aguas profundas es una necesidad país. (Uruguay) tiene dos opciones, o se empieza  a jugar efectivamente hacia el puerto de  (en) aguas profundas o se decide que de aquí a un tiempo determinado quede afuera del circuito logístico”.

           

En temas tanto sea de política interna como de política exterior, las decisiones deben ser producto de análisis serios, fundamentados, procurando incluir en el debate previo todos los cómo, los cuánto, los por qué, el futuro deseables  y los futuros razonablemente posibles.

 

[1] Secretario Gral. Asociación Sudamericana de Geopolítica

Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica

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