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El síndrome Mitrione
por Ciro Gómez Leiva
El analista
Ciro Gómez Leiva del periódico mexicano
Milenio
analiza
aquí como se viene generalizado el rechazo a la
participación de los EEUU, por vía de la ayuda
económica y de instrucción a las policías
sudamericanas en un fenómeno que él denomina
síndrome Mitrione en alusión a Dan Mitrione el
agente de la CIA que instruía a la policía uruguaya
de los años 70 en métodos de contrainsurgencia
e interrogatorios.
En
1969 llegó a Uruguay un agente de la CIA para
instruir a las fuerzas armadas y policíacas en los
métodos más adelantados de tortura. Se llamaba Dan
Mitrione. Aplicó con rigor científico sus
conocimientos para mermar a la guerrilla de los
Tupamaros, quienes en 1970 lo capturaron y
asesinaron. En el día de su cumpleaños, por cierto.
Inmortalizado por Costa-Gavras
en la película Estado de sitio y Carlos Martínez
Moreno en la novela El color que el infierno me
escondiera, Mitrione se convirtió en un símbolo
clásico del intervencionismo de Estados Unidos en
América Latina.
Recuerdo al personaje porque me
sorprende ver lo vigente que sigue siendo cuatro
décadas después. Lo digo por el casi automático y
generalizado rechazo que ha seguido al anuncio del
Plan México, o Iniciativa Mérida, el programa del
gobierno de George Bush que intentará entregar
al de México un financiamiento de emergencia de 500
millones de dólares para combatir al narcotráfico y
otras formas de crimen organizado.
Antes de discutir a qué
equivale ese monto, a qué se comprometen las partes,
qué tan eficaz puede ser en la lucha contra el hampa
y, desde luego, si tiene posibilidades de ser
aprobado por el Congreso estadounidense, un
decimonónico coro antiimperialista (con bajos y
tenores, hay que reconocerlo, pero coro al fin) nos
alerta que allá viene el demonio gringo a
ultrajarnos y mancillar la soberanía.
Es el síndrome Mitrione: lo
que venga del norte será pernicioso. Toda ayuda que
huela a policía, municiones y sudor, conlleva
automáticamente un Dan Mitrione.
Sin enredos ideológicos, los
narcos mexicanos también preferirán que Mitrione se
vaya mejor a cumplir sus tareas a Afganistán o Irak.
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