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¿Qué nos pasa a los argentinos?
Pablo Broder
 

¿Qué nos pasa a los argentinos?
por Pablo Broder *

En momentos de escribir estas líneas,  a cuatro años  del análisis presentado en “La Argentina de la postconvertibilidad” (1), y a escasas horas de una muy importante jornada electoral  (2), nuestro país ciertamente enfrenta un panorama confuso.

 

Desde lo económico propiamente dicho nos preguntamos: ¿avanzamos a pasos tan agigantados como el gobierno y sus comunicadores claman? Desde el punto de vista electoral, asistimos a un debate pobre, carente de ideas y reflexiones relevantes. En esta línea se inscribe el colapso de los partidos tradicionales y el surgimiento de agrupaciones basadas en liderazgos personales. Es así como no es casual que se registre un significativo deterioro de las instituciones democráticas y que surja una genuina preocupación por la vigencia del Estado de Derecho, no sólo en la actualidad sino también para el futuro.

 

El largo período de reactivación económica no ha dado lugar a una transformación efectiva de las estructuras productivas y tecnológicas que removiera la enorme desigualdad existente en materia de distribución del ingreso, que a lo largo de estos cuatro años se ha vuelto más regresiva. Persiste una muy alta desocupación (que sumada a la subocupación afecta a casi la cuarta parte de la población económicamente activa), a la vez  que más del 40 % de la población asalariada, se desempeña en el sector informal o no registrado, con las consecuencias de menores ingresos, carencia de asistencia social y previsional, etc

 

Que debía haberse hecho?

Para convertir el proceso de reactivación económica experimentado desde el año 2002, en un camino de desarrollo sustentable y duradero, era necesario concretar un proceso inversor muy enérgico, que, es sabido tiene como condicionantes fundamentales,  el clima de seguridad jurídica, perspectivas ciertas de rentabilidad, y estabilidad en los marcos jurídicos y legislativos que normen la actividad empresaria a desarrollar en el mediano plazo.

 

La inversión extranjera directa aún no se ha hecho presente con fuerza en el país.

 

La Argentina, por su alta volatilidad y por otra serie de razones, entre ellas el riesgo político, es uno de los países de la región menos atractivos para la inversión extranjera .

 

Si los inversores son reticentes es  porque perciban riesgos y escollos de distinto tipo. No por casualidad la Argentina se ubicó en el puesto 101 en el último ranking del Banco Mundial que mide el clima internacional para hacer negocios.

También los inversores argentinos participan de estos temores. Si hasta el Presidente de la Nación hizo y hace lo propio expatriando, en su época de Gobernador de Santa Cruz,  fondos de la provincia que gobernaba, y que pese a la promesa formulada apenas asumido, no han vuelto en su totalidad.

 

En el año 2003, en  oportunidad de escribir nuestro trabajo “La Argentina de la postconvertibilidad” (1) señalábamos como un anhelo esperanzado:

 

… Por sobre los ruidos y la circunstancia coyuntural que representa el proceso electoral de abril de 2003, pensando en un futuro sustentable  se debe propiciar un debate sobre la estrategia para construir el país que la mayoría anhela, basado en los siguientes objetivos:

  • Restaurar la seguridad jurídica

  • Promover el desarrollo sostenido de la economía

  • Asegurar la justicia  distributiva. …”

Al cabo de un período entero de Gobierno, si se correlacionan los mencionados objetivos con la actual realidad, una gran decepción es la que se puede presentar a la vista del analista.

 

En el primer capítulo, referido a la inseguridad jurídica, junto con la sensación de nula protección para los potenciales inversores, no ha decrecido la agobiante actividad piquetera, muchas veces admitida y hasta con apariencias de ser prohijada por el Gobierno cuando le fuera funcional. Paradigma de esta situación resulta el oprobioso corte de los puentes internacionales, vigentes fundamentalmente por la inacción  del Gobierno para ponerles coto.

 

Los problemas de infraestructura, que fueron previsibles a poco de correlacionar el parque de inversiones del país con una demanda en crecimiento, eclosionan inevitablemente, pese a los esfuerzos para ocultarlos desplegados por el gobierno. Este condicionamiento determina que, aun en la hipótesis que inversores extranjeros, estuvieran dispuestos a sumar su aporte para participar en la producción general argentina, cuando formulen la pregunta: ¿Con cuanta energía contamos para mover nuestras máquinas? ¿Cual es la respuesta esperable del parque energético argentino? no tendrán otra alternativa que desactivar esa hipotética intención, ante la crisis del sistema energético nacional, pese a las desmentidas estentóreas y vehementes desde el Salón Blanco o desde los despachos ministeriales.

 

Mientras tanto, a 48 horas de las elecciones nacionales del 28 de octubre,  cuales son algunos de los rasgos que marcan la realidad actual del país: Apatía social y desaparición de los partidos políticos. Nunca desde 1983 hubo una sociedad tan indiferente en las vísperas de un recambio presidencial, que se manifiesta demás en 

la negativa de los ciudadanos a intervenir como autoridades de mesa.

Por su parte, el radical K Julio Cobos, se vio obligado a protagonizar un repetido bochorno en su condición de candidato a vicepresidente de la Nación, desmitiendo las cifras de inflación de la provincia que él mismo gobierna, para que converjan con la inflación INDEK diseñada por el estratega nacional Guillermo Moreno. En menos de 60 días, de un día para otro tuvo que desdecir sus propios índices.

 

Independientemente de las apreciaciones que en materia de dignidad y autorespeto puedan merecer al lector este tipo de actitudes, la anécdota es un claro ejemplo de la desaprensión con que uno de las principales  estadísticas argentinas se está manejando, a mérito, es de suponer, de requisitos electorales.

 

Y en lo económico sigue la cosa:

 

Chile, otrora y actual cliente argentino de gas, con quien hemos incumplido impúdicamente desde el punto de vista del relacionamiento internacional, compromisos asumidos hace largo tiempo respecto a provisión del fluído, es noticia inversa en este sentido: “Ironía energética: Chile, el país que más sufrió los efectos de la crisis argentina como consecuencia de los cortes de gas, piensa convertirse, dentro de tres años, en exportador de ese fluido a la Argentina. … El sueño exportador chileno no es en realidad el único de la especie.

 

El gobierno uruguayo ha planteado en las últimas semanas una idea que podría aprovechar durante el próximo invierno: contratar lo que en el sector energético se conoce como barco metanero, un buque con planta regasificadora propia, que podría emplear durante el verano boreal y estacionarse temporariamente en sus costas. “(3)

Y para no agobiar demasiado al sufrido lector, en los días previos a la elección, un par de comentarios:

 

- La cotización del dólar en el mercado argentino, alcanzó en estos días sus picos máximos de los últimos tiempos, solo contenido por la venta de billetes por parte del Banco Central.

- Crecieron  25% las importaciones. Bajó el saldo comercial en septiembre un 3,12% respecto al mismo mes del año pasado.

- Pese al bochornoso rol que le cupo al Gobierno Argentino en el tratamiento del conflicto fronterizo con el Uruguay, permitiendo el cierre ya casi eterno de los puentes que vinculan al MERCOSUR sin intentar disuadir los bloqueos, se puede leer que la empresa CELULOSA Argentina SA instalará una pastera en el Uruguay, de la mano de sus titulares, el grupo Tabebicua.

 

Asi estamos los argentinos. A 72 horas de la elección presidencial .

Es el deseo de quien esto redacta, que los argentinos tengamos la posibilidad de elegir una alternativa al estilo de conducción que tenemos desde el año 2003, que no constituyó un modelo integrado de gobierno, en especial luego del desplazamiento del Dr. Roberto Lavagna,  sino golpes de timón detrás de los acontecimientos.  Y que causó sensibles deterioros en el cuerpo institucional, económico y social de la Argentina. (4)

 

(*) Economista argentino; nota escrita tres días de las elecciones en su  país.

 

(1)Broder Pablo. “La Argentina de la postconvertibilidad”. Ediciones Libros del Zorzal. Buenos Aires. 2003.

(2) El autor ex profeso quiso dejar sentado su pensamiento antes de conocerse el resultado electoral, pese a que este trabajo llegue a manos del lector con posterioridad al mismo.

(3) La Nación. 25 de octubre de 2007

(4) Un análisis más profundo de esta afirmación se puede encontrar en: Broder Pablo.  “Mitos y realidades en la era K.” Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007.

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