En el cuarto año…
La esperanza
se debe cuidar
por Félix Duarte

Julio Suárez –inolvidable “Peloduro”– en el último mediodía de 1958, en su “Charla con Juan Julio”, durante los cinco minutos previos  al noticiero central de la mañana, por CX 14, luego de asegurar que todos los años…”por propio fatalismo constitucional…” tienen los días contados, agrega que…”si es cierto que los años se acaban, no ocurre lo mismo con la esperanza, malgre los matices que recorremos, transitando del optimismo al pesimismo y el hombre tendrá esperanza mientras esté de pié sobre el tiempo” ¿A que citar esto a los 50 años?

 

A que hace pocos días cumplió los tres años el actual Gobierno del Frente Amplio, consagrado por los votos de una mayoría de los uruguayos, que lo instalaron en la primera vuelta en un acto histórico. La relación con esa cita del querido “Peloduro” es porque en una situación y otra hay algo en común. Y es la esperanza. Algo tan necesario al ser humano, para seguir andando por este mundo injusto y desigual y al mismo tiempo hermosa oportunidad para que en el corto rato de nuestras vidas, tal vez ayudamos a que mejore algo.

 

Esperanza que se invocaba en 1958, a pocas horas de terminar el año, para seguir andando en un tiempo que se venía, donde ya asomaban épocas muy difíciles. Se entraba a una década que desembocaría en la Dictadura. Esperanza que también depositó la gente, desde 1971, en un proyecto que se fue consolidando en el Frente Amplio, aguantando la dictadura a un  costo muy alto, y se pudo llegar, con la esperanza intacta, al momento aquel en que Tabaré, desde el Hotel Presidente, brazos en alto, exclamaba…”Festejen uruguayos…festejen…”

 

Hoy estamos a tres años de aquel momento. ¿Qué ha pasado en este tiempo? Y no entremos a los números, ni sobre los índices o la macro economía de que las exportaciones tal cosa, las inversiones tal otra, que si el Pepe bajó el asado o el arroz, o importó pollos, que la reforma tributaria, de la salud, etc. Conste que no dudamos de esos números  y al Pepe lo queremos mucho. Lo votamos y si no se va a la chacra con las flores, lo volvemos a votar. Pero el punto es: ¿Qué pasó con la esperanza? ¿Sigue intacta aquella que nació allá por 1971?

 

Recordamos que estando en el llano, en el Frente siempre existió la organización que acercaba a la gente entre sí y con los dirigentes. Comité de Base,  canales de   información con periódicos barriales, boletines, etc. Y no eran tiempos de Internet.  Hoy queda la TV y radio para oír a los compañeros. Aquello de los “bustos parlantes” dijera Benedetti. La TV es una tremenda herramienta, pero se usa al revés. Los programas periodísticos desinforman, con la excepción de algún canal. ¿Prensa progresista? Comprarla no esta al alcance de algunas mayorías que importan.

 

La esperanza es como una planta. Hay que regarla para que crezca. Hoy día muchos referentes políticos aparecen en los medios en una insistente prédica sobre los grandes avances logrados. Los miles de pobres menos. El aumento del nivel de ingresos. Cuanto se exportó. Miles de nuevos trabajos, etc. etc. Lastima no tenemos espacio para extendernos. Hay realidades que contradicen lo tan bueno de esos monólogos que se oyen. En un salario deprimido, un tanto por ciento bueno no actúa ante un incremento de precios permanente y sin pausa. Cada día suben los precios.

 

El que consigue un trabajo y recibe el mínimo, sale de pedir limosna, es un desocupado menos, pero no puede vivir con eso. Los asentamientos están ahí y la basura como medio de sobrevivencia crece. La sociedad esta fracturada, es lo real y no hay monólogo progresista que valga. Y vamos a aclarar bien una cosa. Por suerte está el gobierno que está. Nada que ver con lo que había. Ha hecho mucho bueno y actúa bien en la administración. En economía tal vez no pueda actuar de otra forma. Pero esta forma a la gente no le sirve. Por ejemplo en lo tributario.

 

A este gobierno creemos que le pasa como los proyectores de cine viejos, cuando fallaba la cinta. Se interrumpía la imagen en la pantalla. Hoy anda la cosa más o menos así. Los políticos en sus ministerios y en sus cámaras y hablan por TV. Y la gente está por otro lado, viendo como en un culebrón de TV que un ministro dice A y al rato otro ministro dice B y los “periodistas”· con el micrófono de un lado para otro. Al ministro A le dicen “sabe que B dice tal cosa de usted”, etc. Y la derecha después adoba todo eso. Y la gente hace milagros con la esperanza.

 

Deseamos de todo corazón que se cambie el viejo proyector por uno moderno, aunque sea de segunda mano. La gente le dio una oportunidad y este gobierno esta donde esta por la gente. Hay que buscar formas de que el gobierno y la gente tengan vasos comunicantes de intercambio y de información. Que los políticos cuenten hasta diez y se vayan al cuartito del fondo a ponerse de acuerdo. Y que los pseudos periodistas se busquen otro trabajo. Y lo principal de todo: hay que cuidar mucho la esperanza que la gente depositó en el Gobierno. El que tendrá que seguir.

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