|
La previsible inevitabilidad
de una guerra mundial
Irán en la secuencia
de movimientos diplomáticos
y realistas
por el licenciado
Lincoln Bizzozero Revelez
1.-
Estados Unidos Irán: el cambio de escenarios y
estrategias
Las recientes medidas que tomó el
gobierno de George Bush contra Irán, son las más
importantes desde que los guardianes de la
revolución tomaran el poder en 1977, forzaran el
exilio del Sha y plantearan una nueva revisión de
algunos principios de funcionamiento del sistema
internacional con la visión de los dos demonios
(Estados Unidos y la Unión Soviética). Desde una
perspectiva realista, la cuestión fundamental para
Estados Unidos, aparte de la solución honorable del
tema de los rehenes, pasó a ser la contención de los
principios en que se asentaba la revolución
islámica. De esa manera, Estados Unidos apoyó,
conjuntamente con los países europeos, a Irak en la
guerra con Irán, en lo que fue el último y
devastador conflicto convencional de trincheras a
principios de la década de los ochenta, que culminó
con un millón de muertos. La contención operó
durante esos años en dos niveles estratégicos,
además de mantener a raya la expansión del
fundamentalismo: mantenía a Irán como contrapeso de
una posible expansión soviética y posibilitaba
trabajar al interior del régimen iraní con vistas a
reanudar lazos de amistad históricos, que según
Kissinger eran pasibles de ser mantenidos en el
tiempo.
Los noventa mostraron un sistema
internacional totalmente diferente con una
estructura básicamente unipolar en lo que concierne
el soporte estratégico del funcionamiento del
conjunto. La respuesta de la coalición internacional
a la invasión iraquí a Kuwait se entendió como un
avance de lo que la comunidad internacional en su
conjunto no permitiría y se asentó sobre las bases
de la institucionalidad internacional vigente. Para
ello, contó con todos los votos de los Miembros
Permanentes del Consejo de Seguridad y la
envergadura y apoyo de la coalición reflejó los
alcances de la respuesta en la comunidad mundial.
Las respuestas de Estados Unidos a
Afganistán por la vinculación con los ataques
registrados en su territorio en septiembre del 2001
y en particular la invasión a Irak sobre el supuesto
de ocultar armas nucleares de destrucción masiva, se
asentaron sobre otras bases, que dejaron de lado la
contención regional del fundamentalismo y la
salvaguarda del status quo regional. La
administración Bush sobre las nuevas bases del
pensamiento neo-conservador se planteó reformular la
ecuación del poder en toda esa región, buscando
modificar el régimen de los Estados canallas,
promoviendo bajo distintas modalidades
intervencionistas bases para la instauración de
democracias. La lógica de este objetivo de la
administración Bush, apoyada por los
neoconservadores, debería llevar a que la
intervención estadounidense derivara en un apoyo de
los grupos étnicos oprimidos y/o de los ciudadanos
que no podían expresarse y al establecimiento de
nuevas bases de relación en la región. Estos cambios
eliminarían el problema de la seguridad nacional
para Israel y a su vez posibilitarían la resolución
del diferendo árabe-israelí y el problema palestino.
La cuestión es que los postulados
sobre los cuales se asentaba la apuesta
estadounidense no se cumplieron y trajeron una
cascada de consecuencias a partir de la irresuelta
situación en Irak, las dificultades en encontrar un
punto de seguridad aceptable para Israel y la
precariedad de los acuerdos entre grupos palestinos.
La actual administración republicana cuenta entonces
con poco margen de maniobra frente al pasaje del
tiempo y a la necesidad de dar respuestas que tengan
permanencia porque así lo exigen los
constreñimientos imperiales.
De ahí que no resulte extraña la
novedad transmitida por el gobierno de Estados
Unidos, por el cual se anuncian un conjunto de
sanciones económicas contra Irán. Esas sanciones
económicas prevén el congelamiento de todos los
bienes y activos que posean los Guardianes de la
Revolución iraní, una veintena de empresas y
personas y los tres bancos iraníes estatales más
importantes en Estados Unidos y además la
prohibición de todo tipo de transacción financiera o
comercial con los mismos.
La pregunta que surge inmediatamente es si estas
sanciones son una continuación y sobre todo un
preludio de otras que confirmarán el sonido de los
tambores de guerra o bien si estas señales son
solamente fuegos artificiales. Ahora bien, no
solamente las bases sobe las cuales se asienta esta
coyuntura han modificado los parámetros bajo los
cuales se deben evaluar los acontecimientos
internacionales de este brevísimo siglo XXI, sino
que también los movimientos diplomáticos reafirman
el realismo de la diplomacia.
2.- El realismo de la diplomacia y
los senderos inevitables del conflicto
Además del cambio de escenarios y
estrategias, resulta revelador para visualizar el
campo de juego, los movimientos de actores
estratégicos o importantes, la (s) evolución (es) de
determinados recursos de poder y la manifestación de
esos movimientos y evoluciones en las ideas y en la
opinión pública. El movimiento reciente de Vladimir
Putin planteando un firme rechazo a las
manifestaciones unilaterales de Estados Unidos se
acompañó de una propuesta tendiente a concretar un
intercambio que diera seguridades sobre la
utilización de la tecnología nuclear por parte de
Irán. La propuesta de Putin contempla la provisión
de tecnología nuclear europea para la continuidad
del programa, mientras Rusia se encargaría de la
construcción de las centrales termonucleares para
dar una garantía a Israel. Estados Unidos por su
parte, debería dejar sin efecto las sanciones contra
Irán y a su vez interrumpir por un tiempo
determinado la instalación de misiles en la frontera
europea lindante con Rusia (Polonia y República
Checa).
Por su parte, también Francia y en
forma oficiosa el Vaticano, a través de un Cardenal
que manifestó estar de acuerdo con el derecho de
Irán a su desarrollo nuclear, han intentado
disminuir la escalada en el terreno diplomático, en
lo que parece una espiral ascendente. Por supuesto
esta escalada y manifestaciones no son ajenas al
tema energético, el cual parece haberse transformado
en un factor omnipresente en todo análisis de la
situación. Las recientes manifestaciones en Londres,
sobre las limitaciones en las reservas y el descenso
en la producción de petróleo, realizadas por los
expertos de
Energy Watch Group
(EWG), grupo creado por el diputado verde
ecologista,
Hans -Josef Fell,
sirvieron para dar una nueva versión a la
controversia sobre las existencias efectivas de
petróleo, que en definitiva apuntan a develar todo
la geopolítica de la energía que se está moviendo
aceleradamente.
De esta forma, al movimiento
necesario de Estados Unidos, en tanto imperio, a
actores estatales estratégicos y empresas
transnacionales ligadas al petróleo, se aceleran los
tiempos de escasez en determinados recursos
energéticos y la insuficiente transición en materia
institucional frente a las nuevas realidades. Las
incertidumbres que genera una situación de estas
características alimentan manifestaciones
conflictivas de otra naturaleza a las que se
vivieron en el siglo XX. Las nuevas manifestaciones
bélicas que vendrían necesariamente en cadena,
derivarán en la ampliación del conflicto regional a
uno mundial en el siglo XXI. A ello ayudarían la
negativa de China a participar en el mismo y la
condena de Rusia a una evolución que le podría
cercenar más espacios geopolíticos en Eurasia.
En esta escalada, algunas
instituciones y pensadores podrían profundizar más
algunos vectores en la evolución de las ideas y por
otra parte la sociedad civil mundial podría
manifestarse de vuelta contra este sino de los
acontecimientos. Sin embargo, estas manifestaciones,
a pesar del avance en la globalización de las ideas
y de las modalidades de organización, no han
alcanzado un impacto relevante en el realismo de la
percepción y en la organización del funcionamiento y
decisiones internacionales. Es sin embargo, en este
nivel, de la sociedad civil mundial, donde desde
ahora debería fortalecerse la organización y
alternativas, por las consecuencias que generará un
conflicto de esas características en el cotidiano
vivir.
[1]
Investigador del Programa de Política Internacional
y Relaciones Internacionales de la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
Profesor del Instituto Artigas de Servicio Exterior
del Ministerio de Relaciones Exteriores.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|