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En la Cumbre Iberoamericana
implotan el Mercosur
por Ramón Ramos Trías

Las cumbres Iberoamericanas son
instancias largamente trabajadas, ninguna ha estado
excepta de tensiones, pero la de Chile sin duda ya
tiene su historia como una, o la más cargada de
tensiones, llegando en este caso a involucrar
directamente al rey Juan Carlos, en dos
oportunidades.
Al enfrentamiento
Kirchner
Vázquez lo siguió el entredicho
Venezuela España.
El esfuerzo de la
diplomacia española en construir sus vínculos y
alimentarlos en cada Cumbre Iberoamericana es muy
significativo y una de las políticas de Estado más
sólidas de la actual España. Las empresas, las
comunicaciones y la política española tienen fuertes
anclajes en este proyecto institucionalizado con la
mayoría de los Estados sudamericanos.
Sin embargo este
brazo largo de España con Sudamérica, no cuenta con
la simpatía ni de Washington ni del Brasil de Lula.
Cada uno de estos opositores tienen proyectos
específicos para esta región. Sin embargo por
méritos propios, y muy contemporáneos España ha
logrado cohabitar con los de sus opositores.
Además de algunos
factores históricos y culturales los sujetos de esta
gravitación española, son las fuertes inversiones de
sus empresas en varios países sudamericanos, el
relevante papel del rey Juan Carlos, al que en la
última década se ha sumado, la no menos considerada
personalidad de Enrique Iglesias al frente de la
secretaria general iberoamericano.
Por la carga
simbólica de los hechos políticos derivados de la
Cumbre de Chile, el gran ganador fue EEUU. El
Mercosur implotó como consecuencia del enfrenamiento
Uruguayo Argentino por el tema de la pastera Botnia.
La crisis del MERCOSUR se llama crisis de las
relaciones entre Argentina y Uruguay. Qué proyectos
de fondo, de los tantos que tiene el bloque
pendientes se puede ahora estudiar seriamente y
buscar su concreción, con una Argentina pensando en
aplicarle sanciones económicas a Uruguay o
colocándole trabas con la energía y flujo de
capitales.
Perdió también el
Brasil de Lula ya que cada día que pasa no solo se
prolonga la agonía del Mercosur sino que se
acrecientan las desconfianzas sobre los otros
mecanismos de integración sudamericanos largamente
promovida por Itamaraty.
El duro enfrenamiento verbal entre el
presidente Zapatero, el rey Juan Carlos y el
presidente venezolano Hugo Chávez,
no
fue lo único con las autoridades españolas; el
argentino Néstor Kirchner, en un discurso que
suponía su despedida oficial de sus homólogos,
dijo; "Los empresarios españoles me corrían por
todos lados y yo no tuve más remedio que pelear",
lo que terminó por provocar que el
rey se retirara enojado de la sala de sesiones y
quedara sepultada la Cumbre Iberoamericana en un
gran cono de dudas de cuál es el alcance de la
diplomacia española para la región, cuando hay
tantos enconos.
No es casualidad que una semana antes
de la Cumbre en Chile la Cámara de Representantes
norteamericano aprobara el TLC con Perú y el
presidente Bush vinculara el también triunfante TLC
de Costa Rica con que las democracias de América
Latina están tratando de mejorar los niveles de
vida de sus pueblos. Recordar que la VII
Cumbre Iberoamericana tenia como lema principal
la cohesión social en un continente con 220
millones de personas pobres, es decir el 43% de su
población. No queda claro qué es lo que surge de la
Cumbre para resolver esta realidad por parte los
líderes de
los
22 países -19 latinoamericanos más España, Portugal
y Andorra. Lo que emerge con fuerza son las
divisiones y la interrogantes sobre la
sustentabilidad de los bloques regionales como el
MERCOSUR de ser viables, mientras EEUU. sí retoma la
iniciativa de los TLC.
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