Episodios de atraso
cambiario, terremotos políticos
por el Ingeniero Gonzalo Pereira

Lo que sigue pertenece al capitulo 7 del libro “Protagonista oculto de la historia nacional, el atraso cambiario” del Ingeniero Gonzalo Pereira quien fuera decanos de la Facultad de Agronomía, Maestro en economía egresado de la UNAM, autor de diversos libros y trabajos sobre economía, temas agrarios y del campo uruguayo. Este libro esta editado por  “ Hemisferio sur” y se puede encontrar en las principales librerías del país.

“No pretendo reducir la complejidad de los acontecimientos políticos a de­terminaciones económicas; a nadie escapa la cantidad de factores que deter­minan los hechos políticos pero el lector juzgará el peso que tienen. A conti­nuación expondré brevemente mi posición sobre el efecto de los hechos econó­micos analizados sobre tres acontecimientos claves de la vida política nacional de los últimos 50 años.

 

Sostengo que estamos ante una extraordinaria regularidad del fenómeno económico; los tres episodios de retraso cambiario agudo ocurridos en medio siglo de la historia nacional condujeron a tres profundas crisis económicas con caída de la producción, crisis bancaria en dos de los casos, aumento del des­empleo y la reducción de salarios.

 

Hasta allí, solamente economía. Pero además crearon condiciones para una repetición de la historia uruguaya en el último medio siglo: los tres episo­dios de gran retraso cambiario provocan un extendido descontento y condena social generalizada a la fuerza política dominante. El aislamiento de cada go­bierno considerado responsable contribuyó a cambios claves en la conducción política del país.

 

Derrota del batllismo a fines de los años 50'

Estamos ante el fin del éxito de inserción mundial del Uruguay: los ele­mentos expuestos en el Capítulo 3 provocaron un extendido descontento y reducción del apoyo al proyecto industrializador impulsado por el Presidente Luis Batíle Berres. En 1957 el partido Colorado, gobernante durante décadas, se ve desplazado por la oposición mediante la alianza del Partido Nacional con Benito Nardone "Chicotazo".

 

Nardone canalizó el malestar de los productores agropecuarios hacia la movilización y la organización en movimiento gremial ruralista, pero trascendió lo gremial y culminó con una orientación electoral dirigida a formar coalición con el Partido Nacional (Blanco). Un fenómeno político que creo inédito en Uruguay: implicó el cambio del voto y abandono de su partido tradicional por parte de cientos de miles de colorados. El nuevo gobierno aplica la Reforma Cambiaria y Monetaria como shock de respuesta al atraso cambiario.

 

Quiebre de la "Tablita" y caída de la dictadura

Los hechos económicos resumidos en el capítulo 3 se sumaron para componer' el repudio a la dictadura por parte de un vastísimo arco social y político opositor. El aislamiento de la dictadura se manifiesta electoralmente con el triunfo del NO en el Plebiscito de 1980 y luego en el acto multitudinario del Obelisco, con una proclama democrática bien conocida. Yen 1984 el go­bierno dictatorial cae de manera incruenta por la vía de la negociación. Los productores agropecuarios afectados por el atraso cambiario de la "Tablita" sin posibilidades de manifestaciones públicas debido a la represión, realizaron una movilización opositora inédita: un paro cívico sin precedentes.

 

El resultado electoral del año 1984 no implicó desplazamientos masivos de las lealtades individuales con los partidos tradicionales sino el abandono de sectores sociales no pequeños que apoyaron a la dictadura por creer que la opción del Uruguay era 'el orden o el caos". Pero se fue imponiendo, y allí participó la crisis de la "Tablita", que la alternativa del país era "dictadura o democracia". El nuevo gobierno, con vasto apoyo democrático, asume luego del quie­bre de la "Tablita" con una megadevaluación en el año 1982 y un escenario de crisis económica y social.

 

El Frente Amplio-Encuentro Progresista derrota la coalición de partidos tradicionales

Los hechos económicos expuestos en el capitulo 5, particularmente la crisis económica y financiera culminada en el año 2002 y con efectos que aún perviven, contribuyeron a una nueva modificación de lealtades individuales con los partidos tradicionales. Pero con un carácter diferente a lo sucedido cuando el Partido Nacional derrota al Partido Colorado en 1957, porque el cambio de voluntad política no es desde un partido tradicional hacia el otro. En efecto, se aceleró un largo proceso de abandono de amplios sectores sociales a ambos partidos tradicionales al momento de votar en el año 2004, eligiendo al En­cuentro Progresista - Frente Amplio. El EP - FA triunfa y ni siquiera la coalición de los partidos Blanco y Colorado lo pudo evitar pues logra la mayoría absoluta. Ambos partidos tradicionales, gobernando en coalición, fueron iden­tificados por la población como responsables de la política que llevó a la crisis económico financiera y pagaron un altísimo costo electoral.

 

Y nuevamente encontramos en los productores agropecuarios el sector de propietarios más beligerantemente opuesto a la situación de atraso cambiario. Su manifestación del 16 de abril del año 2002 en Montevideo conmovió a una sociedad urbana que no tenga conciencia plena de la gravedad de la situación.

 

Se reconoce extendidamente en los asalariados al sector social víctima de las tres crisis indicadas, sobre todo si se atiende a las reducciones del salario. Menos asumido está, en mi opinión, que el sector de propietarios más afectado fue el de los productores agropecuarios. Al punto que sus movilizaciones fueron un común denominador de los tres episodios de atraso cambiario, como se indicó arriba.

 

En éste capítulo próximo a lo político cabe un sinceramiento con el lector: caracterizar en el título de este libro al atraso cambiario como "protagonista oculto de la historia nacional" fue un recurso o licencia (en este caso no poéti­ca) del autor para atraer la atención de quienes rechazan la economía, o les aburre pero tienen interés en comprender la peripecia social. Porque los prota­gonistas tienen voluntad; no se la pidamos a la tasa de cambio.

 

Con el mismo argumento podríamos descartar que el determinante re­ciente del ciclo de la tasa de cambio, el movimiento de capitales sobre fronte­ras, sea un protagonista. Tampoco podemos adjudicarle la voluntad de un pro­tagonista.

 

¿Deberíamos calificar como "protagonista" a la política económica que no ha sido capaz de suavizar los ciclos de atraso cambiario? Es más razona­ble. Pero aclaremos: el atraso cambiario, con los enormes daños provocados a la economía y a la sociedad uruguaya, no es solamente resultado de las políti­cas económicas aplicadas sino además, propio de una tara propia de una eco­nomía atrasada y dependiente...

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