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Gobierno popular y formas
de propiedad sobre el capital
por el ingeniero Gonzalo
Pereira
Me
invitaron a participar con ustedes como integrante
del mundo académico, ex- decano, etc. Pero no es lo
que marcó mi vida; les pido que me consideren un
militante en la política nacional durante más de 40
años. En todo caso como universitario comunista,
pues la caída del campo socialista no me separa del
ideal de una nueva sociedad sino de la forma en que
la imaginábamos antes del derrumbe.
Encarar las formas
de la propiedad es un serio desafío. Los más viejos
saben que no es un asunto de datos estadísticos sino
un asunto conceptual vinculado, nada menos, que a
las tareas de las fuerzas del cambio. Porque no
podemos eludir la gran cuestión: las diversas formas
de propiedad sobre el capital en el Uruguay actual,
¿son un impulso o un freno al desarrollo de las
fuerzas productivas? Son cuestiones vinculadas a
problemas profundos de la realidad actual. Y uno de
ellos, que toco al pasar, es la desmoralización de
sectores de las fuerzas del progreso evidenciada por
el reciente texto autocrítico en la preparación del
Congreso del FA. No hay que ser un lince para
percibir que las dudas sobre las tareas del gobierno
conquistado son el principal elemento de confusión o
decepción de una parte de la militancia que luchó
durante décadas para ganar el gobierno. Casi se
puede oír el pensamiento susurrado: ¿para qué tanto
sacrificio?, ¿para bajar $2 el boleto? La sociedad
del pan y de las rosas ¿para cuándo?, ¿el hombre
nuevo es una utopía inalcanzable?
¿Quién no ha escuchado las críticas
del movimiento obrero al gobierno en el terreno de
la política laboral y la política económica? A veces
son más intensas que las de la oposición.
Y refieren a las formas de la
propiedad sobre los medios de producción.
O sobre su evolución. Son cuestiones muy pesadas
sobre las que da miedo decir cosas. Pero acepté por
el recuerdo de Argüello, mi querido profesor de
historia económica mexicana, hoy fallecido: cuando
un estudiante del postgrado le pedía que le aclarara
una duda, él, siempre con sonrisa irónica decía
con mucho gusto, las dudas serán
ampliadas.
Encontrar la pregunta acertada es resolver la mitad
del problema. Acepté porque me siento participante
de una búsqueda colectiva ineludible.
1 Hace 50 años
se procuraba
definir las tareas de la revolución uruguaya. El
enfoque marxista indicaba la necesidad de
identificar la contradicción fundamental de nuestra
sociedad concreta y las relaciones sociales de
producción, es decir las formas de la propiedad
sobre los medios de producción y de cambio
responsables de trabar el desarrollo de las fuerzas
productivas de Uruguay. Y a partir de allí, definir
las fuerzas sociales motrices de los cambios.
Uruguay, indudablemente una sociedad
capitalista, mostraba hacia fines de los años 50´
índices claros de traba a las fuerzas productivas y
una aplicación automática del esquema debería
responsabilizar al capital como la relación social
que debía ser cambiada por otra relación social,
la única que se sabía alternativa: la
propiedad social sobre los medios de producción.
Pero, ¡oh sorpresa!, el PC, la principal fuerza de
izquierda hacia fines de los años 50´, la que
reclamaba para sí la representación política de la
clase obrera, la más influyente en el movimiento
organizado de los trabajadores, la que debía ser más
consecuente tal método, la que debía proclamar lo
que parecía obvio: la necesidad de un programa
socialista,
sostuvo en 1958 otra cosa: la
relación social responsable del subdesarrollo no era
el capitalismo sino la dependencia del imperialismo
y el latifundio.
Por tanto, la revolución era agraria y
antiimperialista; y sus tareas eran liberadoras y
democráticas[i].
Con el tiempo
supe que no era una originalidad completa[ii]
(ver Puigróss en Argentina, de los últimos libros
fichados, subrayado). Pero sí lo era en Uruguay. Y
de enorme trascendencia pues identificaba fuerzas
sociales tan amplias interesadas en la
transformación que daba pie a ¡construir la unidad
política de la mayoría de los uruguayos! Una tarea
que parecía imposible para una izquierda minúscula
frente a partidos tradicionales que mostraban un
sólido apoyo electoral
pero no voy a introducir ese
aspecto interesantísimo pues lo que ahora interesa
es otra cuestión.
Luego de casi 50 años necesarios para
construir la unidad política y lograr el gobierno
por mayoría absoluta, ¿podemos sostener un análisis
idéntico sobre los cambios de propiedad que medio
siglo atrás?
No, pues olvidaríamos la enseñanza
que nos dejó ese enfoque:
la identificación de las tareas de la revolución es
imposible mediante la aplicación de un esquema
general y rígido pues se requiere un análisis
concreto de la sociedad. En los años 50´, ante una
sociedad capitalista en conflicto no se proclamó:
¡socialismo! Se trató de ver sus principales
contradicciones y la forma de propiedad que se
planteó eliminar por ser una traba al desarrollo de
las fuerzas productivas fue el latifundio.
Si algo
aprendimos del método no deberíamos sostener lo
mismo que hace 50 años sin observar los cambios
sísmicos sucedidos[iii]:
la desaparición de la URSS y la sustitución del
mundo bipolar por la hegemonía absoluta de los
EE.UU. en el terreno económico y militar; la
revolución científico técnica; la inmensa
acumulación mundial de capital y la globalización,
etc., etc. Son terremotos cuyos efectos sobre las
tareas de las fuerzas del cambio de cada país
requieren de estudios colectivos
fuera de mi alcance. De manera que intentaré una
aproximación a las consecuencias de los cambios
sucedidos sobre algunas cuestiones vinculadas a la
propiedad sobre medios de producción: a) lo que se
denominó la tarea democrática de la
revolución uruguaya, es decir, la erradicación del
latifundio; b) la propiedad privada sobre los
medios nativos de producción, c) Extranjerización de
la propiedad sobre medios de producción, d) Cambios
en la apropiación de la plusvalía nacional, e) La
gestión de los medios de producción públicos, f) el
control imperial sobre los países subdesarrollados
mediante la propiedad sobre los principales medios
mundiales de producción.
1La erradicación del
latifundio
La Declaración
Programática del año 1958 del PC antes citada
caracterizó como la principal tarea democrática de
la revolución uruguaya a la erradicación del
latifundio, herencia colonial que trababa el
desarrollo rural del país. También lo sostuvo el
Congreso del Pueblo y las Bases Programáticas del
Frente Amplio del año 1971: La reforma agraria
erradicará el latifundio y el minifundio,
sustituyéndolos por un sistema justo de tenencia y
explotación de la tierra.
Pero con el tiempo
ocurrieron cambios en el programa político: el
primer Congreso del Frente Amplio aprobó en 1987 una
propuesta para el agro mediante
formación de
nuevas unidades viables en las áreas de agricultura
familiar pobre;
defensa de la agricultura familiar
de mediana dimensión, promoviendo agrupaciones
Dinamización del proceso tecnológico...
Industrialización del agro
. Pero nada
decía sobre eliminar la traba histórica del
latifundio. Además sostenía:
es preciso
perfilar con claridad la propuesta programática
frenteamplista
con propuestas viables y concretas
para los problemas actuales
Y en el discurso
inaugural del Congreso, Seregni convocaba a:
examinar la realidad, si no se comprende la
realidad, mal se puede intentar cambiarla.
La Plataforma
Electoral del Frente Amplio del año 1989 relativizó
la erradicación del latifundio señalando
apoyará
a aquellos productores que con sus explotaciones de
menos de 1000 hectáreas representan la inmensa
mayoría de los predios ganaderos y Las tierras con
baja productividad de más de 2500 hectáreas
serán
utilizadas para nuevos planes de colonización.
Varios años más adelante y
seguramente siguiendo las recomendaciones de Seregni
citadas arriba, el Congreso Extraordinario del
Frente Amplio en 1994 planteó 10 páginas de
propuestas concretas. Pero nada sobre
eliminar el latifundio. No se deben reclamar al
gobierno del FA acciones para eliminar al latifundio
pues no estaban propuestas. Sin embargo, la cuestión
es: ¿Por qué el programa de
la izquierda cambió?
Es comprensible un
bajón de ánimo de un frenteamplista que piense que
se adecuó el programa para ampliar las alianzas
políticas e incorporar nuevos sectores sociales,
incluyendo productores rurales nada pequeños. Más
aún si se lo atribuye a un ablandamiento del
compromiso transformador. Por eso nos debemos, en
particular con ellos, una reflexión que tome en
cuenta los nuevos elementos económicos, sociales y
políticos que aconsejaron los cambios del Programa:
1º
En lo económico: aunque de manera lenta, no
deja de desarrollarse la acumulación de capital
rural mediante la conversión del latifundio heredado
de la colonia española hacia estancias
capitalistas, con mano de obra asalariada y
guiadas por la maximización de la ganancia, casi
exclusivamente ganaderas de cara al mercado de
exportación. También en la agricultura extensiva,
sobre todo del litoral oeste, con una fuerte
tecnificación obligada por la competencia que
marginó miles de pequeños y medianos productores. Lo
mismo ocurrió en la producción lechera, la
producción arrocera y otras actividades rurales. La
sobrevivencia económica de las explotaciones
agropecuarias requirió cada vez más superficie, más
equipos, más tecnología; en síntesis: mayor capital
agrícola. Muchos lo lograron, quienes no, emigraron
a la ciudad como expresión nativa del fenómeno
mundial. Pero en nuestro caso agudizó el
histórico vacío poblacional del campo y cambió la
sociedad rural.
2º
En lo social: la población
rural bajó de 390 mil personas en 1961 a 188 mil en
el año 2000. Y en éste conjunto que permanece en
campaña aumenta el peso relativo de los propietarios
y disminuye el de los pobres del campo. Se va
consolidando así un escenario social inverso al de
países como Rusia y México, donde masas inmensas de
campesinos llevaron adelante luchas exitosas y
sangrientas - por la tierra.
Y el desarrollo del
capitalismo agrario nativo orientó prácticamente
toda la producción al mercado, a la venta; casi no
persisten predios que sobrevivan mediante
autoconsumo. La producción agropecuaria solo permite
vivir si logra la competitividad antes indicada,
cosa que sabe la población rural. Prácticamente no
existe, salvo en la lechería, un movimiento social
que reclame tierra pues está a la vista la ruina de
los pequeños agricultores, en particular los
colonos.
Y tampoco
existen sectores urbanos dispuestos a repoblar el
campo; que yo sepa, salvo una excepción mundial que
no toco aquí, no hay condiciones para una marcha
atrás de la urbanización. Las más importantes
movilizaciones de la población rural como el paro
cívico contra la dictadura en 1983 y la gran
manifestación en Montevideo de abril de 2002 no
fueron por reclamo de tierras sino por problemas
ligados a su peripecia debida al atraso cambiario
ocurrido en ambos momentos y sus consecuencias
sobre el endeudamiento rural[iv].
La eliminación del
latifundio es imposible sin una gran población
rural que reclame tierras. Tal cosa no sucede en
Uruguay.
3º
En lo
político: la derrota de la dictadura abrió un
periodo histórico novedoso, con imposibilidad de
impedir la llegada al gobierno de fuerzas de
izquierda y progresistas triunfantes en elecciones.
Cabe la esperanza que en adelante la Constitución
Nacional sea respetada por todos. Incluyendo sus
Artículos 7 y 32 que establecen el derecho a la
propiedad privada. Hoy, eliminar la traba histórica
del latifundio con cumplimiento de la Constitución
significa la compra de tierras de tal carácter
por parte del estado. El valor de los campos de
más de 2.5 mil hectáreas es del orden de 8 mil
millones de dólares. ¿Está dispuesto el pueblo
uruguayo a pagar impuestos dirigidos a tal fin? Y
sobre todo: ¿actualmente tenemos certeza que la
distribución de tierras ganaderas mejoraría las
condiciones tecnológicas, de productividad, de
empleo y de vida en el campo?[v]
Creo que no, salvo las tierras aplicables al
redimensionamiento de tamberos pequeños, tarea que
está siendo encarada por el gobierno del FA mediante
novedosas acciones de financiamiento.
En síntesis:
los mayores cambios sobre la realidad social de la
propiedad sobre la tierra refieren a la reducción de
la población que puede aspirar a ella; y la
población rural se ha movilizado por problemas
diferentes. El avance del desarrollo del capitalismo
agrario por la transformación del latifundio
heredado de la colonia (vía prusiana) cerró el
camino a vías alternativas más deseables y rápidas
(como la vía norteamericana o farmer, en el
análisis de Lenin). Cuando avanza una forma de
desarrollo del capitalismo en el campo se reduce la
posibilidad de otra alternativa.
El programa del
Frente Amplio no retrocedió sino que registró
las nuevas condiciones del campo y del país: no
debe existir desmoralización por cambiar el
pensamiento viejo por el que corresponde a un nuevo
momento histórico.
Las tareas de impulso
a la producción agropecuaria y de apoyo a la mayoría
de la población rural, sobre todo la más desvalida,
no pasan por modificar la propiedad de grandes
extensiones de tierra sino por otros andariveles que
aquí no es momento de tratar.
1)
La propiedad sobre medios nativos de
producción y de cambio
La ya citada
Declaración Programática del Partido Comunista del
año 1958 sostuvo: La propiedad de los industriales
y comerciantes nacionales que no conspiren contra el
poder popular, será respetada y defendida por la
ley. Bastante sorprendente para quien pensara que
un partido comunista debía proponer la socialización
de los medios de producción. Sin embargo había
definiciones de cambios sobre la propiedad pues el
gobierno popular nacionalizará las empresas,
bancos, capitales, tierras, plantaciones
pertenecientes a los monopolios extranjeros
Las Bases
Programáticas del Frente Amplio del año 1971
proponían la Nacionalización de la banca, de los
grandes monopolios y de los rubros esenciales del
comercio exterior para sustraerlos a la usura y a la
especulación, eliminar grupos de poder nacionales y
extranjeros, y poner el ahorro interno, el crédito y
las divisas al servicio del desarrollo nacional
La Plataforma
Electoral del Frente Amplio del año 1989 indicaba
Para consolidar la democracia es necesario que la
Constitución de la República tenga plena vigencia,
que se respeten y protejan todos los derechos
humanos consagrados por esa Constitución
(recordemos que entre ellos figura el derecho de
propiedad privada en los Art. 7 y 32 antes
mencionados). Y proponía
la participación del
Estado a través de empresas públicas,
particularmente en a) actividades estratégicas para
el desarrollo, b) en las de gran impacto
redistributivo, c) en aquellas que por su riesgo o
baja rentabilidad no sean asumidas por el sector
privado
. y d) en aquellos sectores en que la
existencia de concentración monopólica privada
impida alcanzar los objetivos
.
Ya casi en el
presente, el IV Congreso Extraordinario del Frente
Amplio aprobó los Grandes Lineamientos Programáticos
2005-2009 (que sería el programa del actual
gobierno) donde no figuran la estatización de
empresas, ni siquiera de los monopolios.
¿A qué se
deben las modificaciones del programa
político
de las fuerzas progresistas en lo
referido a la propiedad sobre los medios de
producción?
Una parte de la
respuesta, creo que la principal, radica en los
cambios sucedidos en el mundo y en nuestro país.
Veamos algunos de los más importantes que se
vinculan al tema de hoy:
La caída del campo
socialista
La implosión de la URSS y del sistema
socialista tuvo múltiples causas (sobre las que los
análisis disponibles no son nada satisfactorios) y
otras tantas consecuencias. Quizás el mayor dolor
para quienes defendíamos el socialismo real haya
sido la comprobación que
el derrumbe se produjo sin apoyo de
obreros y campesinos,
los que se suponía eran los más beneficiados por el
sistema. Cuando los soviéticos pudieron elegir,
optaron por otra cosa. Y lo siguen haciendo
El
retorno al capitalismo abarcó a cientos de millones
de personas y de él se desprenden algunas
consecuencias que tienen que ver con nuestro tema de
hoy. Una de ellas, que no desarrollaremos,
corresponde al nuevo escenario político mundial, con
un mundo unipolar con hegemonía de los EE.UU. en el
plano económico y sobre todo, el militar.
Además, la
desaparición del socialismo trajo una serie de
realidades y enseñanzas que paso a tratar.
Cuestionamiento de la
propiedad estatal sobre los medios de producción.
Muchos de nosotros creímos por
décadas que la propiedad estatal de los medios de
producción era la manera de
concretar la propiedad social de los
medios de producción.
Y significaba la superación de las relaciones
capitalistas de producción.
No lo sostuvo Marx en ninguna de sus
obras
que yo conozca pero lo considerábamos una verdad
indiscutible: era el socialismo real.
Y la propiedad estatal sobre los
medios de producción fue también la base material
para la emulación económica entre capitalismo y
socialismo en la que éste suponíamos - demostraría
su superioridad. Pero la emulación económica no
caminó en la dirección esperada, al contrario. Si
bien la carrera armamentista impuesta a la URSS por
los EE.UU. jugó su papel,
la esencia de la cuestión es
que la propiedad estatal de los
medios de producción, a determinada altura del
desarrollo económico de la URSS (también de la RDA,
etc.), se manifestó incapaz de impulsar la
tecnología y la productividad del trabajo.
El capitalismo lo logró en mucha
mayor medida mediante la búsqueda de
la ganancia y la rentabilidad.
Después de tal comprobación, pocos
creen ya
que socialización de los medios de
producción sea lo mismo que estatización de los
medios de producción.
Sin embargo, cuesta asumir que cayó el paradigma de
tal forma de propiedad social sobre los medios de
producción y es frecuente encontrar compañeros que
creen que toda estatización es un
progreso social,
un avance al socialismo, y que la expansión de las
empresas del estado es una cuestión de principios.
El programa de
transformaciones del Frente Amplio no dejó de
registrar el fracaso de la propiedad estatal de los
medios de producción en los países del ex campo
socialista (aquí debo advertir sobre la posible
confusión entre estatización de medios de producción
y nacionalización ante situaciones de propiedad
extranjera, tema que considero más adelante).
El derrumbe del socialismo real
significa que
no es posible
plantear la posibilidad de un rápido tránsito de la
fase liberadora a la fase socialista por una
cuestión de correlación de fuerzas internacionales.
Pero más importante aún es registrar nuestra
incapacidad
de proponer otra forma de propiedad
social
sobre medios de producción que no sea la fracasada
propiedad estatal. Y aún más grave es la
insuficiente toma de conciencia sobre nuestra
ignorancia sobre el punto: aquí no vale agitar
consignas ni planteos genéricos sobre las bondades
de la propiedad cooperativa.
Cuestionamiento de la
explotación de la tierra mediante empresas estatales
La identificación entre propiedad
estatal y progreso social abarcó en el pensamiento
de la izquierda también a la producción
agropecuaria. La Declaración Programática del
Partido Comunista del año 1958 antes citada proponía
la estatización de los latifundios más tecnificados,
en lugar de su reparto a los pequeños y medianos
productores. Sobre el punto vale verificar que la
derrota de la URSS en su emulación económica frente
a los EE.UU.
incluyó a la producción agropecuaria:
las dificultades para el progreso técnico en
koljoses y sovjoses también se hicieron
evidentes, sobre todo en el contraste con la
agricultura norteamericana. Lo cual ha incidido para
que
no existan reclamos
al gobierno del Frente Amplio en el sentido de
impulsar explotaciones agropecuarias de propiedad
estatal u organizadas por el estado.
Cuestionamiento a la
planificación económica
Hasta pocas décadas
teníamos por verdad indiscutible las virtudes de la
planificación, al punto que las Bases Programáticas
del FA del año 1971 sostenían: Planificación
nacional independiente de la economía, con objetivos
sociales
En el sector privado, ella será
fuertemente indicativa.
El fracaso de la propiedad estatal
sobre los medios de producción como forma de
propiedad social no podía dejar de afectar al
paradigma de la planificación económica apoyado en
ella: la
manera de utilizar los medios de
producción en la URSS,
con una planificación completa de
qué
y
cuánto
produce cada empresa,
cómo
lo hace, el
precio
que vende su producción, a cuánto paga sus insumos,
incluyendo la mano de obra. Etc., etc. La
planificación abarcativa cayó por su peso y no hay
expresiones de ese tipo en el Programa del Frente
Amplio.
Sin embargo no son
pocos los compañeros que añoran el paradigma caído.
a) Sucesivas crisis
de la banca uruguaya con magnitud creciente
La banca fue
identificada desde el nacimiento del FA como un
segmento especial de los medios de producción y de
cambio: Nacionalización de la banca
para
sustraerlos (a) la usura y a la especulación,
eliminar grupos de poder nacionales y extranjeros, y
poner el ahorro interno, el crédito y las divisas al
servicio del desarrollo nacional. Erradicación de la
intermediación crediticia realizada por las
denominadas sociedades financieras paralelas y
colaterales y de cualquier otra modalidad de mercado
parabancario de capital (Bases Programáticas,
1971).
No fue errónea la apreciación que la
Banca Privada tenía un status especial: la crisis de
la fractura de la tablita del año 1982 culminó con
la imposibilidad de cobrar los créditos bancarios y
por tanto en la insostenibilidad de la mayor parte
de la banca privada. Su permanencia solamente fue
posible mediante la compra de los créditos
incobrables (carteras pesadas) por parte del
estado uruguayo. Posteriormente, la banca privada
tuvo empujes de extranjerización con un máximo en
momentos previos a la mega crisis que culminó en el
año 2002.
La crisis del año 2002 arrasó con la
banca privada
y dejó el tendal de ahorristas sin cobrar sus
depósitos, con dos fenómenos ligados: la casi
desaparición de la banca privada y el fin de la
intención por la vía de los hechos - de convertir
a Uruguay en plaza financiera.
La propuesta programática original de
nacionalización de la banca fue
alcanzada, de hecho,
debido a las quiebras de los principales bancos.
El Congreso del FA
del año 2003, con los efectos de la crisis aún
frescos, centró la cuestión en los controles sobre
la banca pero no en su nacionalización: El sistema
financiero adaptado al país productivo deberá tener
controles especiales
Se promoverá una banca pública
fuerte y eficiente
Los Bancos Extranjeros que
operen en el país con el nombre de su casa matriz,
además de ceñirse al marco regulatorio y a la
supervisión, tendrán que tener el respaldo
patrimonial de aquellas.
Si se toma en cuenta que la banca
privada fue un factor de agravamiento de la crisis
económica que culminó en el año 2002, la experiencia
debería ser aprovechada para plantear formas de
protección frente a futuras crisis. Sin embargo
no se dispone en el FA de un estudio
convincente sobre sus causas,
un análisis consensuado capaz de orientar a la
política económica para tratar de evitar futuras
crisis. Carecemos de un balance que permita sostener
la suficiencia de los controles y/o la conveniencia
de determinada forma de propiedad sobre la banca
privada, o su propia existencia. Sin encararlo,
analizarlo y laudarlo, permanecerán las inquietudes
de muchos compañeros sobre la insuficiencia del
programa de gobierno progresista.
1)
Extranjerización de la propiedad
sobre medios de producción
Extranjerización sobre eslabones de las cadenas
agroindustriales
La extranjerización
de los medios de producción vinculados al sector
agropecuario abarca medios de producción propiamente
agropecuarios (tierras, ganados, equipos,
instalaciones, etc.) y a los que están relacionados
por utilizar como insumos los productos
agropecuarios (agroindustrias, logística, etc.).
Ambos son muy importantes pues nuestro desarrollo
industrial ha desembocado en un énfasis
agroindustrial que aporta más de dos tercios de
las exportaciones. En efecto, nuestro desarrollo
industrial carece del Sector I productor de medios
de producción, con ramas de gran importancia en los
países desarrollados (metalmecánica, química, etc.).
Parecería que las
principales preguntas que se puede hacer un gobierno
progresista sobre el tema son: ¿Tiene formas nuevas
la vieja tendencia de extranjerización de los medios
de producción?, ¿es igual en todos los rubros?, ¿los
resultados son indeseables?, en tal caso ¿hay leyes
disponibles para evitarlos, o hay que impulsar leyes
nuevas?, ¿dice algo al respecto el programa de
gobierno del FA?
La extrajerización se
comporta de diferente manera en los diversos rubros
agropecuarios, por lo que es de interés conocer la
importancia relativa de las principales actividades
agroindustriales y su contribución a las
exportaciones:
Cuadro 1.
Exportaciones de productos seleccionados
de origen
agropecuario (año 2006)
|
PRODUCTO |
MILLONES DÓLARES |
% DEL TOTAL |
|
Carne bovina y ovina |
1009 |
24,3 |
|
Productos agrícolas |
460 |
11,6 |
|
Cueros |
336 |
8,5 |
|
Productos lácteos |
278 |
7,0 |
|
Productos forestales |
221 |
5,6 |
|
Productos pesqueros |
173 |
4,4 |
|
Lanas |
163 |
4,1 |
|
Frutas y derivados cítricos |
67 |
1,7 |
|
Miel |
18 |
0,5 |
|
Frutas no cítricas |
6 |
0,1 |
|
Vino |
5 |
0,1 |
|
SUBTOTAL |
2771 |
70 |
|
TOTAL |
3952 |
100 |
Fuente: Anuario Estadístico DIEA 2006
El valor de la
exportación de cada rubro no siempre es un buen
indicador de su importancia, como en el caso de la
horticultura (que ni figura en el cuadro), las
frutas no cítricas, el vino, etc. Y los productos
agrícolas incluyen componentes muy diversos como el
arroz, la soja, la cebada, el trigo, etc. Hecha la
advertencia, es claro que la importancia de la
extranjerización de un rubro no es independiente de
la importancia del propio rubro.
Desconozco si existe
un estudio concreto sobre la extranjerización
sobre la tierra por rubro productivo pero les
ofrezco mi impresión subjetiva en el cuadro 2:
Cuadro 2. Percepción
de la extranjerización de la tierra según producto
(ALTA,
MEDIA Y BAJA)
|
PRODUCTO |
MILLONES DE HA |
PERCEPCION SOBRE EXTRANJ. |
|
Ganadería |
13 |
B |
|
Arroz |
0.2 |
M |
|
Cebada |
0.1 |
M |
|
Soya |
0.3 |
A |
|
Lechería |
0.9 |
B |
|
Forestación |
0.7 |
A |
|
Citricultura |
0.01 |
A |
|
Frutas no cítricas |
0.01 |
B |
|
Vid |
0.01 |
B |
Por su parte, una
percepción de la extranjerización de la
agroindustria se presenta en el cuadro 3.
Cuadro 3. Percepción
de la extranjerización de las agroindustrias
(ALTA, MEDIA Y BAJA)
|
INDUSTRIA |
PERCEPCION EXTRANJERIZACION |
|
Frigoríficos |
A |
|
Arroz |
A |
|
Malta |
A |
|
Molinos trigo y oleag. |
B |
|
Curtiembres |
M |
|
Láctea |
B |
|
Forestal |
A |
|
Pesca |
B |
|
Lanas |
B |
|
Cítricos |
M |
|
Miel |
B |
|
Frutas no cítricas |
B |
|
Vino |
B |
¿Cuáles serían los
principales resultados indeseables de la
extranjerización? Veamos elementos relativos a la
agroindustria y a la tierra.
Extranjerización de
agroindustrias
El desarrollo
del capitalismo tiene en la centralización del
capital una de sus principales características, es
decir, el capital aumenta no solamente por la
acumulación de las ganancias (acumulación de
capital) sino también mediante el triunfo de unos
capitalistas sobre otros, generalmente los mayores
sobre los menores. En un país pequeño como el
nuestro, la centralización de una rama o rubro
aproxima al monopolio de la actividad. Y el
resultado es la apropiación del valor generado[i]
en las actividades conexas, por ejemplo, en el caso
de las agroindustrias, sobre los productores
agropecuarios. Esto no requiere extranjerización
pues se puede dar sin ella. Sin embargo, el
desarrollo del capitalismo en el Uruguay ha estado
fuertemente comandado por los capitales extranjeros,
de manera que una aproximación a la monopolización
de una agroindustria generalmente se dará con la
cara del capital extranjero.
Digamos que el
triunfo de unos capitales sobre otros casi siempre
va acompañado de inversiones, tecnificación, aumento
de la productividad del trabajo, como corresponde al
desarrollo de capitalismo, lo que puede tener un
papel positivo en el proceso de generación de
competitividad externa para nuestro país en la rama
que se trate. En contrapartida, puede dar lugar al
dominio sobre los abastecedores de materia prima. De
constituirse una situación así, es sumamente
negativa para los productores agropecuarios ligados
a tal situación, no tanto porque se trate de capital
extranjero sino por tratarse de capital monopolista.
¿Tenemos ya
situaciones con tal característica? Parece ser la
del malteado de la cebada y la producción de
cerveza, hoy totalmente en manos de la brasileña
AMBEV; no se han hecho sentir críticas de los
agricultores, quizás porque no creen sufrir una
situación monopólica (la posibilidad de exportar
cebada grano puede ser una vía de escape al
monopolio comprador). En otro rubro, los arroceros
organizados en la ACA han expresado gran
preocupación por la inminente venta de SAMAN a
capitales brasileños. Por su parte, la fuerte
extranjerización de los frigoríficos no parece
aproximarse todavía a una situación de monopolio en
la compra de ganado. En lo que refiere a la
producción forestal, Botnia no parece que disfrutará
de monopolio en la compra de eucaliptus debido a los
otros emprendimientos anunciados de pasteras de
celulosa.
En síntesis, no hay
que confundir centralización de capital
y monopolización de agroindustrias con
extranjerización, aunque puedan darse
juntas. Contra situaciones de monopolio hay
herramientas legales pues el Art. 50 de la
Constitución de la República permite medidas
antimonopolistas, con independencia de la
nacionalidad del propietario del capital.
.
Pasemos ahora al más
clásico de los efectos negativos que se adjudica a
la extranjerización: el reenvío de ganancias
generadas dentro del país hacia las casas matrices
del exterior pues significa un recorte a las divisas
disponibles. En contrapartida debemos responder: ¿se
habría generado empleo y divisas sin las inversiones
extranjeras? La respuesta debe distinguir la
diferencia entre una compra de instalaciones
existentes y una nueva inversión; la venta de
frigoríficos es ejemplo de lo primero, la
instalación de Botnia, de lo segundo.
Llama la atención que
el desarrollo de nuevas actividades de
diversificación agropecuaria, sobre todo las que han
tenido un rápido crecimiento como el malteado, la
producción de celulosa y de tableros, hayan sido
lideradas por el capital extranjero. Como si las
oportunidades de mercado fueran exclusivas para el
capital extranjero. Se perciben al menos dos
explicaciones generales y no excluyentes: la falta
de iniciativa del capital nacional y los elevados
requisitos de escala, tecnología, inserción
internacional (y por consiguiente menor riesgo) que
pueden ser condiciones inalcanzables para el capital
nativo.
Otros inconvenientes
del funcionamiento industrial, como los impactos
ambientales, no son específicos del capital
extranjero pues pueden ocurrir, en ausencia de
controles, con inversiones nativas (por ejemplo lo
sucedido con plomo). Quizás la principal cuestión
sea responder en concreto para cada situación de
inversión extranjera: ¿lo puede hace el capital
nacional?
Extranjerización de
tierras
Dejo fuera de
análisis la cuestión de la soberanía nacional
vinculada a la propiedad de tierras de extranjeros
para centrar la atención en la relación con el
sector agropecuario[ii].
Existe una forma de
compra especulativa de tierras por extranjeros
destinada a la acumulación, a la espera de la
valorización de los recursos naturales. Pero ha sido
más general el propósito productivo y
ha significado diversificación e intensificación
agropecuaria: expansión de la forestación por parte
de finlandeses, norteamericanos, españoles y suecos,
del área lechera por parte de neozelandeses, de la
superficie regada y arrozada por brasileños, de
superficie agrícola mediante soja por argentinos,
etc.
En efecto, los
cambios más rápidos e intensos que han sucedido en
el agro nacional se han ligado a la presencia de
empresarios extranjeros. ¿Porqué ha sido así?, ¿Qué
traba tiene el capital nativo y los productores
agropecuarios nacionales para realizar las
inversiones que el mercado permite? ¿Son actividades
con escalas a las que no pueden acceder? No parece
ser el caso de la soja ni del arroz
Los hechos
muestran una preocupante tendencia pues al vender
industrias y tierras (o arrendarlas) a extranjeros
los propietarios nativos resignan del papel de
empresarios (es decir, dejan de cumplir el paradigma
de innovación, inversión y acumulación) para
convertirse en rentistas. Sea como poseedores de
tierras que rinden rentas, sea como poseedores de
deuda pública en Bonos, Letras, etc. que pagan
intereses.
Esto debe ser
registrado a la hora de la discusión sobre
extranjerización de tierras y agroindustrias pues
hay inconvenientes y consecuencias no deseadas (o
inesperadas) así como virtudes de generación de
empleo. Respecto a la cuestión, el programa de
gobierno del FA señala dos aspectos vinculados: por
una parte sostiene
Se propone
la redistribución de la
tierra, para lo cual, impedir la extranjerización y
concentración es una condición necesaria
por otra, en lo que refiere a País
Productivo, dice
la condición
indispensable de cualquier modelo de país es que
tenga como centro la generación de empleo genuino
para todos sus habitantes.
El debate no puede
ignorar la relación entre ambos aspectos. Y una
tarea es objetivizar la discusión. Dos ejemplos (la
forestación y la sojización) muestran que los
impactos negativos que más frecuentemente se manejan
sobre extranjerización de tierras están más ligados
al tipo de producción encarado por
extranjeros que a la nacionalidad del productor. Y
son bien diferentes según rubro. Por eso es
aconsejable analizar la extranjerización de tierras
según tipo de producción.
Forestación con
eucaliptus para celulosa
En el caso del
monocultivo de eucaliptos la propiedad extranjera es
estimada en alrededor de 80%. Y se han señalado, a
saber, los siguientes inconvenientes: sustitución de
suelos ganaderos (e incluso suelos con aptitud
agrícola); disminución de la biodiversidad
(atendiendo a la composición de la pradera natural
desplazada); efecto negativo sobre el ciclo del
agua, con reducción de las napas freáticas y cambios
inconvenientes del escurrimiento superficial;
despoblamiento rural en las áreas forestadas;
reducida creación de empleo pues se orienta hacia la
producción de celulosa
Los pecados parecen ser
múltiples.
La discusión sobre el
saldo que deja la forestación con eucaliptos ha
estado cargada de subjetividad, habiendo
aspectos desconocidos y otros insuficientemente
analizados. Creo que una tarea es racionalizar la
discusión. Vayan en tal sentido algunos
elementos:
1.
El cambio de uso del suelo y la pérdida de
diversidad debidos a la forestación sucedida son
objetivos e indiscutibles. Vale recordar que la
introducción de los vacunos también tuvo efectos en
tal sentido
Lo que hay que analizar es la
conveniencia nacional de seguir expandiendo esa
forma de forestación, frente a la cual la Dir.
Forestal ha expuesto otro paradigma. Tal paradigma,
¿requiere condicionar la instalación de las nuevas
empresas extranjeras a que contribuyan a su
desarrollo? Es muy
importante descifrarlo.
2.
Por una parte, la forestación ocurrida significó una
diversificación productiva agropecuaria, en
principio, conveniente. Es necesario enfrentar el
dato de empleo medio generado por hectárea de
eucaliptos con el de la ganadería desplazada; y la
expectativa de generación de divisas de ambos
rubros.
3.
El efecto de la forestación sobre el ciclo del
agua, que yo sepa, no está laudado; los
experimentos montados por la Facultad de Agronomía
no han arrojado todavía una evidencia clara en la
comparación de cuencas (ver la última Revista
Agrociencia de la Facultad de Agronomía).
4.
Seguramente que en la superficie forestada han
desaparecido pobladores de la campaña pero,
¿subsistirían con sus opciones productivas?, ¿o la
forestación simplemente aceleró la tendencia que ya
tiene décadas? Y en contrapartida: ¿no mejoró las
condiciones de empleo en la región? (más allá de si
los trabajadores viven en el campo o en las
poblaciones próximas, fenómeno que se viene dando en
todas las actividades agropecuarias). ¿Han visitado
ustedes Tacuerembó luego del funcionamiento de las
plantas de tableros?.
Pisaremos más firme
si a la discusión le ponemos números
Veamos otros los
elementos necesarios para resolver lo que está en
discusión: ¿Damos por realidad inmodificable la
situación de lo ya forestado? El acuerdo reciente de
empresas forestales para el pastoreo por productores
ganaderos y lecheros parece indicar que se pueden
lograr otros aportes de tal tipo. ¿Es posible algo
similar con apicultores?; ¿es posible incidir, más
allá del plan de negocio de las pasteras, para
extender la cadena de la celulosa hacia el papel y
la imprenta?, ¿podemos reclamar algo de producción
en el país de máquinas de cosecha forestal para
intentar repetir, aunque sea mínimamente, el
fenómeno finlandés?, ¿o lo harán los finlandeses por
su cuenta?, ¿se puede contribuir a una utilización
de eucaliptos ya plantados hacia procesamientos más
ocupadores de mano de obra que la celulosa?.
Y con respecto a
nuevos emprendimientos: ¿aceptamos más empresas
extranjeras forestadoras con eucaliptus productoras
de celulosa que compran campos para autoabastecerse
de materia prima? Creo que el análisis sereno es el
camino a recorrer. Y la experiencia que
comienza con Botnia arrojará elementos
concretos para el análisis.
Sojización con uso
sistemático de glifosato
La agricultura con
siembra directa está predominando sobre la
agricultura basada en el arado, por suerte para la
conservación de los suelos. Pero no todo son
ventajas en lo que refiere a la conservación de los
recursos naturales pues la velocidad de expansión de
la siembra directa está asociada a la aplicación del
herbicida glifosato. En el caso de la sojización hay
una aplicación sistemática e intensa de glifosato,
cuyo efecto de largo plazo está bajo sospecha.
Además, el abaratamiento del glifosato no solamente
permitió tal expansión mediante su uso masivo sino
también la aplicación de sobredosis por las dudas.
Aquí el problema
principal parece ser el de la propiedad o el
usufructo extranjero sobre la tierra que se
incorpora a la sojización pues las empresas
argentinas son el motor del fenómeno. Pero la
verdadera cuestión radica en que un productor
ganadero (incluso un agricultor tradicional) no
resiste una oferta de renta de US$ 150 o más dólares
por hectárea para cultivar soja, cualquiera
sea la nacionalidad de quien lo oferte.
La investigación
nacional ya ha realizado aportes indudables en la
identificación de sistemas agrícolaganaderos más
amigables con los recursos naturales,
particularmente el suelo; ahora debería encarar el
problema de generar un sistema de siembra directa
con garantías para los recursos naturales y el medio
ambiente. Parece ser un tema de gran relevancia que
debe ser estudiado.
Registremos ahora que
también han ocurrido cambios en aspectos ligados a
la apropiación de la plusvalía, es decir, el fruto
de los medios de producción, cambios no
necesariamente ligados a la propiedad directa sobre
los mismos.
Cambios en la apropiación de la
plusvalía nacional
La propiedad sobre
los medios de producción no es la única forma de
apropiar la plusvalía. La captación de recursos
mediante impuestos que realiza el estado uruguayo,
ahora el gobierno progresista, significa una tajada
de la masa de plusvalía social para cumplir
compromisos entre los que figuran los pagos de la
deuda pública, sueldos, etc. Y dicha captación ha
observado cambios de signo y de magnitud. Referiré
solamente a uno de ellos.
Deuda externa y
propiedad sobre medios de producción
Acostumbramos a llamar
deuda externa
a
la deuda pública
en moneda extranjera. Hoy el Frente Amplio ha
recibido una situación de gobiernos anteriores que
significa canalizar esfuerzo nacional en una medida
inédita a cumplir con dichos compromisos. El planteo
histórico del FA no fue no pagar la deuda externa
sino renegociarla; el Congreso Extraordinario del
año 2001 indicó: El relacionamiento con los
organismos internacionales deberá basarse en
principios firmes de negociación, tanto en lo
referente a la deuda que el país mantiene con ellos,
como con los acreedores privados.
El gobierno
progresista, sin rehuir las obligaciones contraídas
por el Estado buscará solucionar el problema de la
carga de la deuda externa
deberá sumar sus
esfuerzos con los gobiernos de países, especialmente
de América Latina, que enfrenten problemas
similares
para intentar su solución
La renegociación del pago de
la deuda externa no figura en la
agenda del gobierno,
en gran medida porque el buen desempeño de la
economía ha facilitado la cuestión. Pero en sectores
de la militancia frenteamplista existe el planteo de
pagar
la deuda social
mediante reducción en el cumplimiento de los
compromisos en moneda extranjera del gobierno.
Respetemos tal pensamiento: no se debe ignorar el
argumento que Argentina lo hizo y no le va mal
Uruguay con menor margen de maniobra por razones
obvias de dimensión, siguió otro camino.
Y tampoco nos va mal
El asunto es agendar
un análisis de los pros y contras de pagar
puntualmente intereses de la deuda externa adquirida
por los gobiernos anteriores. ¿Mundo unipolar que no
permite ni soñar con la opción?, ¿conducta
inconveniente para atraer inversiones extranjeras
que mejoren el empleo? Parece aconsejable realizar
una discusión abierta, franca y que culmine en
resoluciones del FA en base a las razones que
resulten más convincentes. Y dejar resuelto el tema
mientras existan las razones que lo fundamentan.
La gestión de los
medios de producción públicos
¿Cuál es el cambio más importante e
instantáneo - que trae el gobierno del FA sobre la
propiedad de los medios de producción? Refiere a los
entes autónomos y a todos los que dan base material
a la inmensa cantidad de trabajo público. La
propiedad estatal
sigue siendo estatal
pero nuestra fuerza política deberá gestionarlos
para cumplir con
objetivos nuevos.
Durante 50 años trabajamos para llegar al gobierno,
ahora en él disponemos de forma legítima y
automática lo establecido por la Constitución de la
República: la capacidad de dirigir esta inmensa
capacidad de trabajo de los uruguayos.
Son problemas inherentes a la reforma
del estado. Sepamos que los uruguayos miran con
atención las acciones del gobierno frentista en lo
que refiere
al costo y la calidad de los
servicios públicos
y a la gestión de los entes. La continuidad del
proyecto popular, nacional, democrático y
progresista depende en gran medida del juicio que
recibamos sobre esta tarea. No podemos pedir a la
población más que un
crédito de corto plazo
con el argumento de desconocer las formas de
gobernar.
Trataré de
explicarme, veamos primero el caso de los Entes.
La mayoría de las empresas públicas
que producen y venden bienes disfruta de una
situación monopólica, por lo que los precios de los
mismos no rondarán su valor sino un precio mayor,
monopólico, que captará plusvalía ajena. Cuando
aumenta el salario de un empleado de empresas
públicas sin correspondencia con la productividad,
no siempre se percibe que significa una mayor tajada
tomada
de toda
la sociedad. Llegado a los Directorios de los Entes,
el FA percibe la contradicción que debe resolver:
conceder las reivindicaciones de los gremios
significa encarecer los bienes y servicios que
vende, contrariando el interés general.
Los nuevos
directores de los Entes llegan sin tener que cumplir
los tradicionales compromisos políticos de cuotas
de nombramientos y pueden focalizarse en mejorar la
gestión y la eficiencia de los procesos para
abaratar los productos para la población. Y
estaremos, por suerte, bajo la lupa de la opinión
pública.
Tal debería ser el escenario para
mejorar las condiciones de vida de los trabajadores
de los entes públicos. Un integrante de un gremio de
un Ente puede creer (y generalmente cree) que su
lucha reivindicativa
es lucha de clases.
Pero no necesariamente es así porque el interés de
la clase no tiene porqué coincidir con el interés
de un gremio,
ni siquiera con el interés económico de la suma de
los gremios. El interés estratégico de la clase
tiene que ver con objetivos políticos
de largo aliento,
que son los únicos que pueden dar permanencia y
futuro a las condiciones de vida decorosas para los
trabajadores.
En lo que refiere a
los medios de producción que permiten realizar los
servicios públicos, frecuentemente gratuitos, ¿cuál
es su diferencia con los Entes públicos?
Un funcionario de ADEOM, en plena
huelga por aumento de sueldos, se ve interrogado por
un periodista: ¿la movilización y los paros se
deben a que ustedes
se sienten explotados
por la Intendencia?, ¿ustedes producen plusvalía? No
supo qué contestar.
Porque no es fácil.
Es evidente que la definición de la remuneración a
los empleados de los servicios públicos opera
diferente que la negociación salarial privada, donde
las condiciones de rentabilidad de las empresas son
los fusibles de los convenios.
Si atendemos a la recaudación del
estado mediante impuestos, no quedan dudas que se
trata de
una parte de la plusvalía global:
la capta y direcciona entre otras cosas a
brindar servicios públicos gratuitos como salud,
justicia, seguridad, educación pública, etc. La
remuneración de los empleados públicos que forman
parte del sistema de servicios a la población
(maestros, oficinistas, jueces, enfermeras,
policías, etc.) se financia, básicamente, con
impuestos.
El tema se hace
central pues el actual gobierno procura recuperar el
nivel salarial perdido durante la crisis por los
empleados públicos pero sabe las consecuencias
económicas, sociales y políticas de incrementar los
impuestos para tal fin. Es un delicado equilibrio
pues afecta a quienes pagan impuestos y a la
rentabilidad de las actividades que ofrecen empleo
genuino. En efecto, la remuneración de los empleados
públicos no solo tiene que ver con el cumplimiento
de las funciones inherentes al estado, sean
servicios o bienes, sino también al funcionamiento
global de la economía y de la generación de empleo.
Porque el mundo globalizado permite el rápido
movimiento de los capitales.
Si los salarios
pagados por los Entes públicos obligan a elevar el
precio de sus bienes o servicios monopolizados, o si
las remuneraciones a los empleados públicos obligan
al gobierno a elevar exageradamente los impuestos a
la población, se crean condiciones contrarias a la
rentabilidad de la economía. Y esto, como se sabe,
es la base de la migración de capitales, afectando
al empleo.
No es un tema sencillo. Llevamos 50
años de capitalismo que acumula poco y es la base
para la exclusión, la pobreza y la migración de
compatriotas. La lucha sindical a brazo partido
desde fines de los años 50 hasta el golpe de estado
no pudo impedir la caída del salario real.
Aprendamos eso, si la economía no funciona no hay
lucha capaz de mejorar las condiciones de vida del
pueblo. La
clave está en el proyecto de Uruguay
Productivo.
Y en su continuidad, que depende de conservar y
ampliar el apoyo popular.
Al respecto, un
espejo en el cual debe mirarse autocráticamente un
gobierno nacional o municipal es el nivel de
recaudación de impuestos de condiciones comparables
(por ejemplo, de Brasil y Argentina).
Y por el lado del nivel de las
remuneraciones, no basta que en la administración
pública debe haber igual remuneración a igual
función: hay que mirar las condiciones generales de
trabajo del país, las que definen el funcionamiento
global. Una referencia para el nivel de los sueldos
públicos debería ser la remuneración de la actividad
privada definida en el marco de la negociación
privada. Para que la remuneración del trabajo sea
similar para igual actividad o función.
Sea trabajo público o privado.
De lo contrario se agudizarán las
injustas diferencias entre lo público
y lo privado, con perjuicios para la sociedad.
La más importante
propiedad sobre medios de producción[iii]
Sostendré aquí que la más
importante forma de propiedad contemporánea
sobre medios de producción
a la que debemos atender como país no refiere,
paradojalmente, a los medios nativos de
producción. El método de análisis histórico
marxista es un acervo científico válido; en
particular un eje del método: la identificación
de las "relaciones sociales de producción". Marx
denominó "síntesis" de sus investigaciones a un
aspecto del Prefacio a Contribución a la Crítica
de la Economía Política en que, de manera
apretada, interpreta el desarrollo y cambio de
las sociedades haciendo eje en que el
despliegue de las fuerzas productivas (es
decir, la capacidad humana para transformar la
naturaleza y ponerla al servicio de sus
necesidades) puede ser obstaculizado por las
relaciones sociales de producción
(condiciones de propiedad sobre los medios
de producción y de cambio), por lo general luego
de un período en que éstas operan como estímulo.
Solamente en
circunstancias concretas de obstaculización se
crean condiciones para que, sobre tal base
material, la lucha de clases culmine en
revolución y transforme las relaciones de
producción que se manifiestan como
obsoletas: "se abre una era de revolución
social" al decir de Marx. Y sólo entonces,
porque:
"Una sociedad no desaparece nunca
antes de que sean desarrolladas todas las
fuerzas productoras que pueda contener, y las
relaciones de producción nuevas y superiores no
se sustituyen jamás en ella antes de que las
condiciones materiales de existencia de esas
relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo
de la vieja sociedad"
(Prefacio a Contribución a la
Crítica de la Economía Política, Ediciones del
5º Sol).
La
correspondencia entre fuerzas productivas y
relaciones sociales de producción es una
propuesta general de Marx, no solamente válida
para cierta circunstancia histórica, sino un
método para comprender las sociedades
contemporáneas e identificar las
transformaciones progresivas. Creo que los
elementos claves de aplicación del método a un
país y una situación histórica dada pasan por:
·
Analizar la posibilidad de una
situación de contradicción aguda entre desarrollo
económico y las relaciones de propiedad, manifestada
por estancamiento (o morosidad) del desarrollo de
las fuerzas productivas.
·
Cuando tal posibilidad se verifica,
buscar la causa en determinadas relaciones sociales
de producción, es decir, determinadas formas de
propiedad sobre los medios de producción y de
cambio.
·
Asumir que en dichas circunstancias
se agudiza la lucha entre las clases de intereses
opuestos y se abre "una época de revolución social",
cuyo desenlace puede ser el desplazamiento de la
clase dominante por las clases interesadas en el
cambio, quienes modifican las relaciones de
producción para recomenzar un nuevo ciclo progresivo
de la sociedad.
¿Existe una situación
de tales características en nuestro país? La inmensa
acumulación de capital a escala mundial convivió con
el desarrollo desigual; la evolución de fuerzas
productivas localizadas en los países
"subdesarrollados" (incluyendo al nuestro) rezagó
frente a la de los países "desarrollados". Al menos
para Uruguay y durante medio siglo presenciamos una
tendencia del capitalismo mundial que conduce al
desarrollo desigual. Una tendencia por la cual el
capital se acumula de forma centrípeta en los
centros industriales y en algunos puntos especiales
(por Ej., en algunos países asiáticos de reciente
industrialización). El capital funcionando a escala
global está determinando entonces en los países
industrializados conflictos económicos y sociales
menos agudos de contradicción entre desarrollo de
las fuerzas productivas y las relaciones sociales de
producción.
En contrapartida, los
países que no participan de la acumulación
privilegiada de capital tienen una contradicción
entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las
relaciones sociales de producción mucho más aguda.
Viven un capitalismo especial, que acumula "poco".
Los países "desarrollados" (mejor definidos como
"industrializados") desarrollan sus fuerzas
productivas, aumentan su tasa de plusvalía sobre la
base de la plusvalía relativa, dejando espacios para
el crecimiento de los salarios reales.
El área dependiente,
si se toma en su conjunto, se retrasa y no crea
empleo a la velocidad de crecimiento de su
población. Y una baja acumulación de capital es
expresión concreta del estancamiento de las fuerzas
productivas.
Como se sabe, una
característica fundamental del modo capitalista de
producción es su dinámica transformadora de los
procesos productivos al compás de la acumulación de
capital. Es un resultado de su búsqueda sistemática
de ganancias. Pero en el Uruguay y en buena
parte de América Latina, el modo de producción
capitalista se está manifestando sin la plena
expresión de su principal mérito histórico, que es
revolucionar enérgicamente las fuerzas productivas.
Por lo anterior, el desarrollo desigual del
capitalismo a escala mundial ha tenido una expresión
concreta en el Uruguay en los últimos 50 años. La
contradicción entre el desarrollo de las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de producción
presenta en nuestro país (y en los
desindustrializados en general) un grado de agudeza
especial, específico, completamente mayor que en los
países industrializados dominantes.
En su trabajo Orden
de aparición: el topo de la historia, la lechuza de
la sabiduría, publicado en Marxismo Hoy, nov 96,
Julio Rodríguez previene para que:
encontrada una causalidad estructural de fondo, esta
no se convierta en el deux -ex - machina, que
explica al barrer el resultado de todos y cada uno
de lo singular- concreto... A las fuerzas
productivas, no se las debe convocar por un quítame
allí esas pajas.
Me parece una
advertencia atinada. Un par de comentarios entonces.
En primer lugar concuerdo que el desarrollo de las
fuerzas productivas carece de protagonismo
explicativo en la mayoría de los hechos históricos.
Por ejemplo, no en toda circunstancia una morosidad
de desarrollo de la producción de un país significa
una base material para que puedan ocurrir
transformaciones de la superestructura social y
política; basta recordar que la mayoría de los modos
de producción se caracterizó por lentísimas
transformaciones de los procesos productivos.
En segundo lugar,
coincido en que la médula del esquema relaciones de
producción / fuerzas productivas refiere a la
transformación radical de las relaciones sociales de
producción, es decir, a la sustitución de un modo de
producción por otro. Por lo que me parece relevante
la exploración que realiza Julio Rodríguez sobre los
cambios recientes de las fuerzas productivas en las
condiciones de máximo desarrollo: la matriz del
capitalismo, los Estados Unidos de América, y en
particular sus industrias de punta. Si alguna
posibilidad existe de superación del modo
capitalista de producción, allí se encuentra.
Sin embargo (y quizás
sea una discrepancia con el querido y recordado
Julio Rodríguez) creo en la posibilidad de utilizar
el método no solamente para explorar la posible
contradicción (y por tanto desarrollo) del modo de
producción capitalista en su matriz internacional de
acumulación, sino también, y es mi propuesta en el
presente trabajo, en la posibilidad de aplicar el
vínculo conceptual entre relaciones sociales de
producción y el desarrollo de las fuerzas
productivas a una situación concreta, nacional,
para intentar explicar no una transformación de la
esencia del modo de producción capitalista sino las
formas alternativas de desarrollo del propio modo de
producción capitalista. Formas alternativas que
implican cambios superestructurales tan intensos que
requieren la sustitución de unos sectores de clases
dominantes por otros (con lo que suscribo el enfoque
de A. Cueva en su libro citado respecto a
desarrollos democráticos del capitalismo, y de
Ilienkov sobre la revolución mexicana). Creo que sin
tal enfoque se hace difícil la comprensión del
ascenso y acción del batllismo a través de los
presidentes José Batlle y Luis Batlle como
expresiones políticas del empresariado industrial
nativo. En severo conflicto con otros sectores de
las clases dominantes locales y con intereses
externos que por períodos triunfaron (piénsese en el
golpe de Estado de Gabriel Terra o el gobierno
Herrero Chicotacista).
Lo que requiere
asumir como revolución una sustitución en el
gobierno de una capa de las clases dominantes por
otra (ver Enrique Semo). Creo legítimo usar el
término revolución si se atiende a tal
sustitución de clases en el gobierno, a lo intenso
del conflicto, la importancia de las
transformaciones sucedidas por el ascenso de la
expresión política del empresariado industrial al
gobierno nacional, a las reales diferencias de
intereses y sobretodo a sus consecuencias para el
desarrollo de las fuerzas productivas.
Y si fue así en
nuestro pasado reciente, sostengo de aquí en
adelante que algo similar puede suceder en el
futuro.
La hipótesis
principal sostendría que en formaciones sociales
donde predomina absolutamente el modo de producción
capitalista de producción, éste sí,
caracterizado por la acumulación y la transformación
permanente de los procesos productivos, una
situación de persistencia de décadas de baja tasa de
desarrollo significa un dato contranatura del
sistema. Subrayado por el contraste con países
donde las transformaciones se despliegan de manera
impresionante. Y el correlato existente entre la
producción y las condiciones de vida social basan la
disconformidad general con el estado de éstas,
contrastadas además por las comunicaciones que
permiten conocer al detalle las de los países
paradigmáticos. Agudiza la disconformidad social y
la búsqueda de formas de alcanzar a los punteros.
La contrastación de
la realidad con lo que se supone son las
posibilidades está detrás de esfuerzos
transformadores, tanto teóricos como prácticos, del
más diverso tipo. Y sobre todo, crea condiciones
materiales para que puedan suceder.
El método reclama
entonces identificar las relaciones sociales de
producción responsables del frenaje al desarrollo de
las fuerzas productivas. Existe amplio consenso en
que las relaciones sociales capitalistas de
producción son absolutamente predominantes en el
Uruguay actual, el modo de producción capitalista es
la "producción determinada, que asigna a todas las
demás su correspondiente rango e influencia", como
dice Marx (Grundrisse, op. cit. pág. 28). En ellas
se origina la mayoría abrumadora de las mercancías e
involucran a la gran mayoría de la población
trabajadora. Al comienzo vimos que una aplicación
simplista del método concluiría que las relaciones
capitalistas de producción deben ser sustituidas por
el socialismo. Pero en Marx encontramos una
concepción mucho más rica de las "relaciones
sociales de producción": bajo el título de
"Producción, Medios de Producción, Relaciones de
Producción" señala como puntos que no deben ser
olvidados:
"Relaciones de producción derivadas
en general, relaciones transmitidas, no originarias,
secundarias y terciarias. Aquí entran en juego las
relaciones internacionales"
(Contribución a la Crítica de la
Economía Política, Ediciones del 5º Sol, pág. 30).
Entonces, la
caracterización de una sociedad en la que predomina
el modo de producción capitalista requiere de
aspectos adicionales a los generales del modo de
producción capitalista, requiere investigar las "relaciones
secundarias y terciarias". Si bien Marx no
completó su plan de trabajo[iv],
expuso guías teóricas para la identificación de lo
que él denominó "relaciones de producción derivadas
en general... secundarias y terciarias... (donde)
entran en juego las relaciones internacionales". Es
decir, las relaciones sociales de producción son más
complejas que la sola relación básica
capital/trabajo. A continuación desarrollaremos esta
afirmación en una dirección fundamental (no única),
las relaciones internacionales de producción[v].
Es sabido que Marx
identifica la industria como la forma de producción
específica, propia del capitalismo naciente y con
veloz expansión en el mundo, pero es menos conocida
su definición de la división internacional del
trabajo que luego CEPAL renombrara como
Centro/Periferia:
"La maquinaria es el
instrumento más formidable para intensificar la
productividad del trabajo." "Cuando un país
desarrolla el capitalismo, la productividad del
trabajo en él se adelanta respecto al mundo".
"... las nuevas
relaciones internacionales creadas por la
gran industria. ...la industria nacional (de
Inglaterra) va utilizando como medios de producción,
una cantidad cada vez mayor de materias
primas,...importados del extranjero..."
"... el abaratamiento de los
artículos producidos a máquina y la transformación
operada en los medios de comunicación y transporte,
son otras tantas armas para la conquista de
mercados extranjeros. Arruinando a sus
productos manuales, la industria maquinizada los
convierte, quieran o no (a los países sin gran
industria),
en campos de producción de sus materias primas".
"Se implanta una nueva división internacional del
trabajo ajustada a los centros
principales de la industria maquinista, división del
trabajo que convierte a una parte del planeta en
campo preferente de producción agrícola para las
necesidades de la otra parte organizada
primordialmente como campo de producción
industrial".
(Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Pág. 370/6,
subrayados y paréntesis de GP.).
Por lo anterior, se
puede entender que la industria se concentra en los
países de capitalismo temprano y la producción
agropecuaria y minera se expande a todo el mundo,
ahora como producción mercantil e inserta en el
mercado mundial. Creo que nunca será suficientemente
enfatizado el fenómeno previsto por Marx como
"nuevas relaciones internacionales" en lo que
respecta a su resultado sobre el subdesarrollo, o el
desarrollo desigual, o la crisis estructural, o como
quiera denominarse a la situación de retraso
relativo que caracteriza a nuestros países
latinoamericanos y en particular al Uruguay. El
concepto "nueva división internacional del trabajo"
propuesto por Marx parece ser imprescindible para el
análisis del subdesarrollo y la dependencia.
Es decir, para el problema de baja acumulación de
capital del Uruguay, particularmente de un largo
período comenzado en la mitad de los años 50'.
Ahora bien, si la
división internacional del trabajo, como dice Marx,
es una nueva (en términos históricos)
relación social de producción, ¿cómo lo es,
estrictamente, es decir, siendo
consecuente con el concepto "relación social de
producción", vinculado a la propiedad privada sobre
medios de producción y de cambio? Es el monopolio
sobre los medios mundiales de producción
fundamentales, es decir, el monopolio sobre la
gran industria mundial por parte de los
capitalistas de los países industrializados.
Monopolizan desde la revolución industrial de 1780
la forma específica de producir del capitalismo.
Creo que es la relación "terciaria" a la que se
refiere Marx y que descubrió en siglo XIX. Refiere
entonces a relaciones internacionales de producción[vi].Son
las bases de la gigantesca y autosostenida
acumulación de capital en los países de capitalismo
temprano. Porque la gran industria monopolizada por
los países de capitalismo temprano durante el siglo
pasado en la 1ª división internacional del trabajo
es la culminación, en cuanto a forma de producir,
del modo de producción capitalista.
Y por exclusión, el
resto del mundo, restringido a la producción y
exportación agropecuaria y minera mediante una
organización del trabajo anterior a la gran
industria. No carece de posibilidades de acumulación
de capital; carece sí de la posibilidad de hacerlo
en la forma típica y veloz propia del modo
capitalista de producción: la gran industria.
Los países durante la
primera división internacional del trabajo se
relacionan así: el área de bajo desarrollo
industrial, especializada en mercancías de origen
agropecuario que a poco se convierten en
redundantes, en sobreoferta, y por tanto con erosión
de su precio internacional frente a su valor. En
tanto las mercancías originarias de las áreas de
capitalismo temprano, las propias de la gran
industria, las más dinámicamente reclamadas por la
permanente reestructuración de la demanda mundial,
pueden observar ciclos con precio mayor que el valor
y por ende, con ganancias extraordinarias. La
reinversión del plusvalor está asegurada en la
propia gran industria, en la producción de nuevos y
nuevos valores de uso industriales, dando más pasos
adelante en la transformación de la propia gran
industria.
En cambio las
mercancías que provienen de las áreas de capitalismo
tardío presentarán una demanda social mundial con
menor velocidad de crecimiento, lo que sumado a sus
restricciones para la producción industrial (por
efecto de la competencia) compone una situación
difícil para el proceso de acumulación de capital.
Véase entonces como
se manifiesta concretamente, a nivel de país, la ley
general de acumulación capitalista:
·
Los capitalistas de los países de
desarrollo temprano del capitalismo y de la
industria son propietarios hegemónicos del capital
industrial, del empleo de trabajo potenciado con
mayor productividad por la gran industria, de las
condiciones de mayor creación de plusvalor relativo
y acumulación, de la producción de valores de uso en
expansión y, por tanto, de condiciones abiertas para
la reproducción ampliada del capital.
·
Los capitalistas orientados a la
producción de alimentos y materias primas de los
países de desarrollo tardío del capitalismo tendrán
cerrado el camino de la inversión de capital en la
industria debido a la competencia del comercio
internacional; sus posibilidades de acumulación se
limitan a las actividades que la división
internacional del trabajo establece. Y éstas son
infinitamente distantes de la gran industria en
tanto proceso productivo y en cuanto a acumulación
de capital.
Es obvio que unas
condiciones tan particulares de acumulación de
capital pondrán un sello específico al desarrollo
del capitalismo en los países de capitalismo tardío,
como percibía Marx. En efecto, la formación del
mercado mundial y la división internacional del
trabajo no significan la generalización al mundo de
lo que sucede dentro de los países de capitalismo
temprano pues éstos tienden a monopolizar la
industria a nivel mundial.
El transcurrir del
tiempo y las leyes de la producción mercantil en el
mercado mundial capitalista, tienden a consolidar
tal monopolio. Es decir, a reforzar la propiedad y
la localización geográfica de las expresiones
supremas de Gran Industria (entendida como categoría
y no como industria grande) en el área original, en
lo que es un movimiento centrípeto de la acumulación
de capital.
La situación así
creada es base de un antagonismo que involucra al
conjunto de las clases sociales de los países de
capitalismo tardío. El auge de demanda de sus
productos agrícolas y materias primas de las
primeras épocas va dando lugar, con diferencias
específicas por producto, a una retracción relativa
frente a los productos industriales, particularmente
los medios de producción (base de lo que CEPAL
denominó deterioro de términos de intercambio) que
muestra que tal división internacional de trabajo se
opone al desarrollo de las fuerzas productivas de
los países de capitalismo tardío.
Marx ve agudamente
que el camino de la división internacional del
trabajo no es el camino de una homogeneización
mundial del desarrollo de las fuerzas productivas
que caracteriza a la gran industria de Inglaterra.
Señala, por ejemplo, que la contradicción
fundamental que debe resolver Irlanda no es la
correspondiente al capital y el trabajo, sino una
básica, previa, con componentes económicos y
políticos: "Lo que los irlandeses necesitan es:
1) Gobierno autónomo de Inglaterra. 2) Revolución
agraria... 3) Aranceles proteccionistas frente a
Inglaterra... Tan pronto como los irlandeses
sean independientes, la necesidad los hará
proteccionistas, como Canadá, Australia, etc."
(Cuadernos de Pasado y Presente, núm. 72, pág.
153-154).
Marx nos evidencia la
interrelación de lo político y lo económico: el
proteccionismo industrial no es siquiera pensable
bajo las condiciones coloniales que padecía Irlanda.
Sobre el punto sostiene:
" (para) la transformación de las
sociedades agrarias feudales en industriales y la
correspondiente pugna industrial de las naciones en
el mercado mundial, el capital necesita
desarrollarse aceleradamente, cosa que no puede
lograrse por una senda natural, sino que exige
medios coactivos (del estado)"
(C. Marx, El Capital, Tomo 3, pág.
727, Editorial Fondo de Cultura Económica,
mayúsculas y paréntesis de G.P.) "... el sistema
proteccionista no es más que un medio para
establecer en un pueblo la gran industria..."
(C. Marx, "Discurso sobre el libre cambio").
"Hay una enorme diferencia entre que el capital
nacional se transforme lenta y paulatinamente en
capital industrial, o que... se acelere mediante los
impuestos con que gravan, a través de los aranceles
proteccionistas, especialmente a terratenientes,
medianos y pequeños campesinos y artesanos..."
(El Capital, cit., Tomo 3, vol. 8, p. 999).
Entonces, y para
sorpresa de muchos, Marx sostiene que la
acumulación de capital en los países atrasados es un
paso de avance histórico y requiere de un
papel relevante del Estado en la industrialización y
por lo tanto en el desarrollo de las fuerzas
productivas y la creación del mercado interno. Las
experiencias actuales lo confirman: véase por
ejemplo en Fernando Fajnzylber "La industrialización
trunca de América Latina", México, Nueva Imagen,
pág. 180 y 194, el papel del Estado japonés en lo
relativo a proteccionismo, cierre a la inversión
extranjera y estrategia industrializadora. En
efecto, la contradicción económica fundamental del
siglo XIX y de comienzos del XX es la división
internacional del trabajo (en íntima relación con la
dependencia política en el caso de los países
coloniales y con diversas formas de dependencia
política en los formalmente no coloniales). A tal
punto lo es que se desarrolla como contradicción,
encuentra la manera de ir resolviéndose a través de
las medidas de proteccionismo de parte de gobiernos
con proyectos industrializadores, que levantan
barreras más o menos intensas, más o menos efectivas
a las mercancías provenientes de la gran industria
de los países de capitalismo temprano.
La tendencia a la
división del trabajo hasta ahora vista comienza a
presenciar una contratendencia: los países de
capitalismo tardío comenzarán también a producir
artículos industriales. Pero es claro que el papel
señalado para el Estado en los países de desarrollo
tardío del capitalismo en la aplicación del
proteccionismo y otras medidas industrializadoras se
liga a la existencia (o no) de un proyecto del
empresariado capitalista nativo y su acceso (o no) a
la conducción del Estado. La llegada al gobierno de
la expresión política del empresariado industrial es
un hecho de notable trascendencia; a veces cruento,
a veces incruento, pero siempre en dura pugna para
desplazar del gobierno la expresión política de
terratenientes y empresarios de comercio exterior.
Sus acciones dirigidas a facilitar la acumulación
interna de capital industrial, básicamente mediante
diversos mecanismos de rentabilización de las
inversiones industriales, serán de importancia
económica y social.
En efecto, con ritmos
y particularidades propias de cada país, se va
estableciendo una 2ª forma de división internacional
del trabajo, con efectos sobre toda la economía, la
sociedad y aún sobre la producción agropecuaria. Y
más allá de las particularidades nacionales existe
un fenómeno de carácter general, que por serlo es de
gran utilidad para comprender las circunstancias
específicas de cada país.
El comienzo de la
producción industrial en países de desarrollo tardío
del capitalismo, como Uruguay, es de notable
importancia en el despliegue de sus fuerzas
productivas: expresa progreso económico y social,
base para la formación de su mercado interno, para
su integración como país[vii],
el avance cultural y el mejoramiento de las
condiciones sociales[viii].
Existe una deuda del análisis histórico, creo, con
respecto a la identificación de las consecuencias
del incremento de la presencia dentro del Uruguay de
la forma propia, específica de producir del
capitalismo: la industria manufacturera. Y con las
concepciones que la impulsaron desde el estado
uruguayo.
El desarrollo del
empresariado industrial, del trabajo asalariado
industrial y de la disciplina de fábrica en su
aspecto de progreso, su conexión con la educación y
aplicación del conocimiento científico a la
producción material, los mil lazos establecidos con
el mundo no industrial. Una acumulación de capital
industrial que luego de su crisis de la década de
los 50 dará base a la actual acumulación
agroindustrial. Ciertamente, la industrialización se
orientó a la producción de bienes finales (industria
liviana), sin modificar la esencia de la división
internacional del trabajo. Pero le da una expresión
diferente, que puede denominarse 2ª división
internacional del trabajo: las materias primas y
alimentos continúan siendo las principales
exportaciones, pero permiten capacidad de importar
los medios de producción que requiere la frágil
industria naciente, productora de bienes finales.
¿Significó tal forma
de industrialización una homogeneización del
desarrollo del capitalismo a escala mundial? ¿Una
aproximación de la acumulación de capital y del
desarrollo de las fuerzas productivas entre países?
Hay bases teóricas expuestas por Marx que contestan
que no, los países de temprana industrialización
conservan no ya el monopolio de la producción
industrial (el monopolio de la propiedad sobre los
bienes fundamentales de producción mundial), sino el
de las ramas con mayor velocidad de crecimiento,
particularmente el monopolio del Sector I (productor
de medios de producción). Una rápida velocidad de
crecimiento exigida por la composición técnica del
capital y la necesidad creciente de medios de
producción. Conservan entonces para sí las ramas
productoras de bienes que integran el capital fijo,
donde la "gran industria" alcanza formas superiores
y que ofrecen posibilidades de elevar a planos aún
superiores la "gran industria" (Marx se refiere a la
acumulación de capital en el Sector I de medios de
producción como "la verdadera acumulación de
capital").
Por eso hay
diferentes niveles de "gran industria" entre la de
los países industrializados y la industria liviana
de bienes de consumo de los países de capitalismo
tardío, lograda por medio del proteccionismo.
Las barreras
proteccionistas, por lo común orientadas a bienes de
uso final, no impiden el ingreso de los medios de
producción desde los países industrializados y
apenas los encarecen por aplicarles aranceles bajos,
que, justamente, procuran estimular la
industrialización. Su bajo precio (a lo que se añade
que es una "importación sin costos" cuando expresan
la exportación de capital desde los países
industrializados) inhibe el nacimiento de la
producción interna de medios de producción. Se
cierra para los países de industrialización tardía
la posibilidad de un desarrollo del capitalismo de
acuerdo con el equilibrio de los Sectores I y II que
Marx indica en los esquemas de reproducción; pierden
el efecto dinamizador de la producción de medios de
producción.
¿Existió la
alternativa de una ruta diferente para los países de
desarrollo tardío del capitalismo? No me atrevo a
una afirmación de carácter general; solamente a
registrar que algunos lo lograron.
De manera que la
división internacional del trabajo tiende a asumir
la forma de monopolio de los capitalistas de los
centros industriales sobre los medios de producción
necesarios para producir medios de producción.
En otras palabras, el monopolio de propiedad de
los capitalistas de los países imperialistas sobre
los medios de producción de la gran industria se
convierte, con el transcurrir de la
industrialización parcial del área dependiente, en
monopolio sobre el Sector I mundial, productor de
las mercancías con más rápido crecimiento relativo.
El Sector ligado a la aplicación de la revolución
científico-técnica contemporánea, y por lo mismo, el
que la acicatea en su desarrollo.
La reproducción
mundial del capital tendrá una expresión específica
en los países de desarrollo industrial parcial, de
industrialización liviana: su acumulación de capital
queda condicionada a la capacidad de importar medios
de producción a través de las exportaciones de
materias primas y alimentos. Se la ha denominado
reproducción dependiente del capital (dependiente
en el sentido que la acumulación de capital requiere
de un sector productor de medios de producción
externo, localizado en los países industrializados)
y también puede ser caracterizada como una
deformación del desarrollo capitalista de los países
no industrializados.
Se trata entonces de
encontrar alguna regularidad, alguna tendencia que
explique la baja acumulación de capital de los
países dependientes. Es posible si se toma en cuenta
que la ley general establecida por Marx acerca del
crecimiento de la composición orgánica del capital
tiene connotaciones en lo que respecta a la
producción de valores de uso: mayor velocidad de
crecimiento de los medios de producción (y en
particular los que componen el capital constante
fijo), seguida por los insumos que componen el
capital constante circulante y, finalmente, por los
medios de vida (y en particular de los alimentos,
ver Zudáñez V., Revista Estudios Nº ), orientados a
cubrir una parte significativa del capital variable.
Por lo dicho, la 2ª división internacional del
trabajo significa la ubicación geográfica de las
ramas de menor crecimiento relativo (alimentos y
materias primas) en los países dependientes y las de
mayor dinámica en los dominantes.
La acumulación en
cada una de las dos regiones no hace más que
reflejar eso. La baja acumulación relativa de
capital en los países dependientes, y en particular
en el Uruguay, expresa el fenómeno de diferentes
velocidades de crecimiento de la demanda mundial
referida a los diferentes valores de uso. Si se
consideran además las razones que determinan
velocidades inversas de crecimiento demográfico, se
obtiene un desfasaje completo entre crecimiento de
población y crecimiento económico. Es decir,
acumulación de capital diferencial per cápita en el
área industrializada y el área dependiente. Con
todas sus consecuencias económicas, sociales y
políticas.
Los países que
alcanzan históricamente temprano a la gran
industria, (o más precisamente, sus capitalistas),
acumularán capital más velozmente. Y en condiciones
de reducción de la tasa de ganancia dentro de sus
fronteras debida a la propia sobreacumulación,
tenderán no ya a exportar solamente mercancías, sino
a exportar capital, es decir, exportar la relación
capital/trabajo hacia las áreas de menor
acumulación. ¿Se modifica así la 2ª división
internacional del trabajo? ¿Se homogeneiza así el
desarrollo del capitalismo en el mundo? La
experiencia está mostrando que no. El capital
exportado no reproduce su historia. Al implantarse
sobre una matriz de baja acumulación previa, (que
incluso puede tener sólo parcialmente desarrollada
la relación trabajo/capital), atacó originalmente la
producción de materias primas, minerales y alimentos
para la exportación y su propio autoabestecimiento
metropolitano, al hacerlo impulsó la tendencia a
participar en el mercado mundial sólo con éstos
productos por parte de los países dependientes[ix].
Y si recordamos que
la exportación de capital asume la forma de
exportación de medios de producción, es claro que
refuerza la deformación económica y la reproducción
dependiente del capital en los países subordinados.
Porque sólo con exportaciones de materias primas y
alimentos es posible recuperar ganancias del capital
exportado. Y sólo mediante las mismas pueden
importar los medios de producción para su
industrialización parcial, particularmente los que
no sean suplidos por la exportación de capital.
Entonces, la
exportación de capital refuerza la modalidad de
desarrollo capitalista del área subordinada:
especializada en la exportación de bienes derivados
del agro y de la minería. La ley descubierta por
Marx en lo que refiere a la división internacional
del trabajo se ejecuta por el comercio entre
naciones con diferente despliegue de la industria,
pero se refuerza con la exportación de capital.
Existió un
reforzamiento de la división internacional del
trabajo mediante el dominio colonial, que no
necesita apoyarse en mecanismos propiamente
económicos. Pero obsérvese en Marx el énfasis sobre
procedimientos económicos que refuerzan la
concentración de la gran industria en los "centros",
de acumulación diferencial, que agudiza la
diferencia y el predominio sobre la Gran Industria
de los países dependientes. El libre movimiento de
capitales sobre fronteras nacionales no acarreó la
homogeneización de la acumulación y del desarrollo
del capitalismo. La exportación de capital propia de
los finales del siglo XIX y del XX no hace más que
desarrollar puntualmente (aisladamente) el
capitalismo y un desarrollo periférico de las
fuerzas productivas de manera aislada, puntual, que
contemporáneamente se manifiesta en Corea, Taiwán,
Singapur, y más recientemente en China e India.
El monopolio de la
propiedad sobre los medios mundiales de producción
por parte de los países industrializados tiende a
mantenerse con el libre movimiento de capitales, es
una expresión superior de la reproducción de la
relación trabajo/capital. Y significa una expresión
superior de la ley del empobrecimiento relativo de
los asalariados planteada por Marx: es el
empobrecimiento relativo de los obreros del mundo
dependiente (y de casi la totalidad de sus capas
sociales) ante los empresarios (pero también de
otras capas sociales) de los países desarrollados.
Es simultáneo al empobrecimiento relativo de los
asalariados de los países desarrollados, pero más
agudo. El gran tema teórico es responder: ¿Por qué
es así? ¿Podría ser de otra forma? Creo que las
respuestas se encuentran básicamente en la misma
división internacional del trabajo que antecede
históricamente a la exportación de capital. La
dinámica de acumulación de capital no radica en los
medios de vida sino en los medios de producción. Es
que la industrialización de los países
"desarrollados" y la industrialización parcial de
los demás no son fenómenos independientes: la
primigenia ventaja de montar la gran industria
otorga desarrollo técnico, enlace y demanda con el
desarrollo científico, calificación de los
trabajadores, competitividad y captación de
mercados, es decir, profundización de la gran
industria. Y por tanto, posibilidades superlativas
de acumulación para los países "desarrollados". Y la
sobreacumulación va secretando la exportación de
capital hacia el área subordinada.
Es evidente que a los
países industrializados les conviene el libre
movimiento de mercancías y de capital sobre
fronteras (Trías V., op cit, pág. 181) pero no
siempre es evidente que desde el punto de vista
nacional resulta una utopía esperar que éste libre
movimiento acarree el montaje de la
industrialización a todos los países.
Si bien es
sabido que Marx en sus estudios sobre Irlanda
indicaba que ésta requería de independencia de
Inglaterra para proteger su industria, no está
extendido el conocimiento de que uno de principales
factores de la revolución de independencia de EE.UU.
fue el rechazo a la prohibición inglesa de instalar
nuevas fábricas[x].
Es que el progreso económico y social ha estado
vinculado a la lucha de intereses y al desenlace de
ésta.
Es difícil encontrar
un país que haya alcanzado la plena
industrialización, la que profundiza hasta la
producción de medios de producción, sin que ésta
formara parte de un proyecto nacional. Y en general,
en dura pugna internacional. Tiene razón Trías al
sostener "Las grandes potencias tratan de sostener,
en su provecho, una división del trabajo
internacional que les reserva el privilegio
exclusivo de la industrialización. Se oponen... al
crecimiento industrial de las sociedades marginales
y rezagadas". (Op cit pág. 181). Por eso, la
división internacional del trabajo no puede ser
interpretada como un fenómeno "natural", fruto del
desarrollo económico espontáneo del capitalismo a
escala mundial. En cierto momento histórico la
participación en el mercado mundial con materias
primas y alimentos (es decir, la incorporación a la
división internacional del trabajo con el papel
secundario) fue una aspiración de las colonias (como
la Banda Oriental) para zafar del monopolio de la
metrópolis. En su momento fue progresivo. Pero luego
pasa a ser funcional a los centros industrializados,
y muchas veces una imposición de los mismos.
La división
internacional del trabajo es celosamente custodiada
por los países que se benefician de ella, como
subraya Trías en la cita de arriba. Los convierte en
abastecedores mundiales de los medios de producción
industriales y el libre movimiento de capitales
sobre fronteras nacionales los desahoga de
sobreacumulación de capital y caída de la tasa de
ganancia, localizando en la periferia y bajo su
propiedad las expresiones menos avanzadas de la
industria.
El libre
movimiento del capital mundial no arroja para el
Uruguay la perspectiva de una situación diferente
que la actual. La forma de participación
actual en el mercado mundial no viene significando
para nuestro país un espacio de perspectiva,
de acumulación de capital, despliegue de las fuerzas
productivas, empleo, aumento de salarios reales.
Este lugar está reservado a quienes cumplen el papel
de base industrial productora de medios de
producción para el resto del mundo.
Es el puesto
privilegiado en la interrelación internacional. El
que por otra parte, otorga la gran estabilidad
política que caracteriza a los países
industrializados.
Ahora bien, ¿cuál es
la experiencia de la exportación de capital de los
países industrializados en los últimos tiempos?
¿Hacia dónde se dirigen sus flujos?
·
Entre los propios países
industrializados. Es el principal flujo y no lo
consideraremos ahora;
·
Hacia los tigres asiáticos, aunque
hay estudios como los de Faynzylber que no la
destacan como causa de su crecimiento industrial;
·
Hacia países con mercados internos ya
grandes (y desarrollo industrial respetable) como
Brasil y México, pero con salarios bajos;
·
Hacia zonas de bajo desarrollo del
capitalismo, integrándolas al mercado mundial e
incorporando masas de campesinos al trabajo
asalariado y al aumento de la productividad. Es
el caso de China, en un fenómeno nuevo por su
velocidad (no siempre se tiene en cuenta que la
avalancha de mercancías baratas de los últimos
tiempos tiene tal origen).
¿Puede un país cifrar
sus esperanzas de desarrollo industrial en el
movimiento espontáneo del capital mundial? No se
pueden ignorar las experiencias. Posiblemente China
haya elegido su mejor opción pero por lo general la
inversión extranjera no profundiza la
industrialización: México siguió exportando materias
primas, alimentos (luego petróleo) e importando
medios de producción. Se mantuvo su reproducción
dependiente de capital. Es menos claro el caso de
Brasil, donde además han existido una cantidad
de acciones de política económica industrializadora,
de la que su iniciativa del MERCOSUR es un ejemplo[xi].
Frente a las
dificultades manifiestas para lograr un desarrollo
industrial en profundidad caben dos posiciones:
aceptarlo como un dato solamente modificable por el
mercado y el movimiento espontáneo del capital. Y a
esto empujan las políticas de los organismos
financieros internacionales expresando el interés de
conservación del monopolio industrial de punta de
los países industrializados. Es también la posición
sostenida por la clase dominante del Uruguay en las
últimas tres décadas, en coincidencia íntegra con
ellos y los centros dominantes.
Pero hay otra opción:
identificar los cambios necesarios y contribuir a la
construcción de las condiciones sociales y políticas
requeridas para aplicarlos. Es una opción en la que
los pueblos son sujetos y no objetos de la historia,
factores de cambio y no un conjunto de seres
sufrientes por acontecimientos que no entienden.
Por lo dicho, creo
que la principal relación social de producción a
escala internacional, la que marca la contradicción
fundamental de la época, es el monopolio de
los capitalistas del área industrial sobre la
propiedad de los medios mundiales de producción y de
cambio, sobre todo sus formas superiores de
gran industria productora de medios de producción,
que expresan el desarrollo superlativo de la ciencia
y la tecnología.
¿Cómo romper éste
monopolio y abrir paso al desarrollo de las fuerzas
productivas en los países dependientes? ¿Cómo
alcanzar un desarrollo industrial - capitalista -
en profundidad, completamente diferente y superior
que la producción y procesamiento de materias primas
agropecuarias? Es claro que no por un
procedimiento "legal", institucional, de un
nuevo estado en el que cambia la clase dominante y
decreta la abolición de cierta forma de
propiedad privada. La clave radica en la
política económica orientada por el objetivo de la
industrialización en profundidad. Su identificación
y aplicación constituye el desafío inmediato del
desarrollo económico. Y por tanto, el desafío
para las fuerzas del progreso. Si las fuerzas
progresistas encaran un programa de profundización
industrial tienen un carácter nacional, popular y
democrático.
En efecto, los
conflictos externos con el interés nacional de
desarrollar una estrategia de industrialización en
profundidad reclaman el papel de una fuerza política
nacional para aplicarla. La voluntad de superar los
obstáculos radica en la vocación popular de una
fuerza política que sabe que el avance del bienestar
de las mayorías se asocia con los logros de tal
estrategia. Y el carácter democrático de las fuerzas
progresistas se sustenta en la convicción de que la
vida en democracia es una conquista histórica de
convivencia humana que se debe preservar y que la
empresa de gestionar el desarrollo de las fuerzas
productivas con un signo progresivo (y no solamente
inercial) es de tal magnitud que requiere el apoyo
de la mayoría del pueblo.
Todo intento de
política económica industrializadora en profundidad
debe recordar las experiencias del país,
particularmente una de notable trascendencia, la del
Presidente Luis Batlle (en continuidad con las
medidas del Consejo Nacional de Administración
previas al golpe de estado de Gabriel Terra). Un eje
de tal política radicó en la creación de
rentabilidad para el capital industrial mediante
control de cambios y tratamiento preferencial a la
industria nativa y su abastecimiento, restricciones
a las importaciones competitivas (al extremo de
aplicar cupos), administración de la tasa de
interés, etc. Como resultado aumentó la producción
industrial hasta alcanzar el 24% del Producto Bruto
Interno, al tiempo que creció el empleo y el nivel
salarial por reducción del desempleo a un mínimo de
5% nunca vuelto a alcanzar. No corresponde repetir
aquí las causas del agotamiento del proyecto
industrializador llevado adelante hasta el año 1957,
mencionemos solamente que además de dificultades
mencionadas, fue objeto de ataques ilustrativos de
los conflictos que se desatan cuando un país aplica
una estrategia que afecta intereses locales e
internacionales.
¿Es posible retomar
una política similar en la actualidad? Para
contestar hay que los cambios sucedidos. La política
industrializadora de Luis Batlle se agotó por el
marco de restricciones existentes, en primer lugar
la incapacidad de soportar las necesidades
crecientes de importación de medios de producción
mediante las reducidas divisas logradas con la
exportación de materias primas y alimentos (sobre
todo en un cuadro de reducción de sus precios
motivada en la protección de los países
industrializados y de sus excedentes volcados al
mercado internacional). En tal cuadro la
ganadería perdió su captación de renta
internacional y el resultado fue el aumento de la
cotización del dólar, la disminución del margen de
maniobra del control de cambios y la reducción de la
rentabilidad de la actividad industrial, sobre todo
de las opciones de nuevas inversiones. También operó
el incremento real de salarios asociado al nivel
mínimo de desempleo, que recortó la ganancia
empresarial. La derrota política del proyecto
industrializador tuvo un componente clave en su
agotamiento económico y el descontento popular
que se expresó como triunfo del Partido Nacional
y Nardone.
Ciertamente que no es
unánime tal valoración de la política
industrializadora de Luis Batlle, entre otras
razones porque no conocemos el país que tendríamos
en el caso que no se hubiera aplicado. Pero desde
nuestra opinión ilustra sobre las posibilidades de
acelerar las fuerzas del mercado mediante acciones
de gobierno que identifican un camino deseable
dentro de los posibles. Podríamos decir que es la
gestión gubernamental del más rápido desarrollo de
las fuerzas productivas.
Si no se percibe que
el eje de las propuestas transformadoras debe estar
en medidas que estimulen la industrialización en
profundidad se cae frecuentemente en el
voluntarismo, en propuestas que apuntan a la
redistribución, impotentes ante las tendencias
de desindustrialización o capaces de agravarlas.
Ciertamente que la
producción agropecuaria es hoy el sostén de nuestra
inserción internacional en tanto que la
agroindustria es lo fundamental de la actividad
fabril y de las exportaciones. Y es cierto que el
progreso social uruguayo frente otros países
subdesarrollados se logró mediante la producción
agropecuaria y la agroindustria, seguramente debido
a la favorable dotación de recursos naturales y la
temprana aparición de relaciones de producción
capitalista (también Australia, exportador de
minerales y productos agropecuarios, con destacado
desarrollo social, aparece con similitudes en éste
sentido). Por lo que una estrategia de
industrialización en profundidad no podría
desatenderlos: es lo que tenemos y tendremos por un
buen tiempo
Volvamos al punto que
nos ocupa. Diversas razones impiden repetir el
pasado en lo que refiere a las formas de promoción
productiva:
1.
en lo que refiere a la renta internacional de los
productos de la ganadería, se estrechó durante
décadas a un mínimo; el excedente de tal origen
captable para una rentabilización de la industria
(al estilo de lo realizado mediante cambios
múltiples) es insignificante frente al que existió
durante la guerra de Corea (los nuevos precios del
mercado internacional, a partir de los primeros años
del presente siglo han aumentado y creció tal
excedente pero no será fácil captar);
2.
la protección arancelaria para el desarrollo de la
industria nativa está restringida por los acuerdos
del MERCOSUR: arancel común y sobre todo por la
desgravación arancelaria intramercosur
3.
la industrialización mediante la participación
directa del Estado no parece poder recorrer
experiencias exitosas, como en su momento lo fue la
ANCAP.
4.
la promoción productiva es más compleja que en el
pasado pues el destino fundamental de la producción
es el mercado internacional.
De manera que no
parece posible una repetición del tipo de política
industrializadora llevada adelante por el
batllismo hasta la década de los 50 del siglo
pasado. Lo que sí resulta imprescindible es repetir
su énfasis, su identificación de la importancia, su
traslación a la población para encarnar en ella el
objetivo, básicamente fundamentado en la generación
de empleo, la defensa del trabajo nacional y la
construcción de un país socialmente más justo e
integrado. Sin ello es impensable construir una
amplia base política y social de apoyatura y
participación en el proyecto de promoción
productiva.
Las herramientas de promoción del
pasado no se pueden repetir por las razones
indicadas, habría entonces que concretar apoyos a
las
actividades industriales de perspectiva, como
desgravación impositiva, apoyos de la Universidad,
de los Entes, del Latu para la innovación, así como
la calificación de personal de acuerdo a las
necesidades.
Una
clave del futuro radica en participar en una
complementación industrial del MERCOSUR,
particularmente con Brasil. No será sencillo ni
Brasil lo concederá alegremente. La población
desconoce que se hayan negociado con Brasil formas
de complementación industrial para superar un papel
exclusivo de productor de alimentos y materias
primas agropecuarias para el Uruguay. Si se intentó
por anteriores gobiernos o por el nuestro, habría
que difundirlo, así como sus resultados. Pero no
deberíamos cejar pues para Uruguay es una
oportunidad difícil de calificar en su importancia.
Lo
expuesto no es excluyente de procurar con acciones
sistemáticas de la política económica la
localización dentro del país de las empresas
transnacionales que generalmente significan la
máxima expresión del desarrollo técnico y
científico. Más allá de lo que pueden significar
desde el punto de vista de la creación de empleo y
generación de divisas, es de notable importancia el
aprendizaje nativo de sus procesos. El mayor peligro
no es la explotación internacional sino la
marginación de la industrialización mundial.
Y cerremos el punto
con algunas consideraciones sobre la fase favorable
de precios internacionales de productos
agropecuarios: en menos de un lustro ocurrieron
fenómenos de mercado que nadie previó y han empujado
a un salto arriba de los precios internacionales de
los productos de origen agropecuario. El efecto
negativo del proteccionismo agrícola de los países
industrializados (que parecía inamovible) sobre los
precios internacionales de productos de clima
templado cedió en importancia frente a la
incorporación al mercado por de masas antes
marginadas, debido, en primer lugar al desarrollo
capitalista de China, India y de Asia en general. En
igual dirección opera la superficie creciente de
tierras agrícolas del mundo dirigidas a la
producción de biocombustibles, abandonando la
producción de alimentos.
El mercado mundial ha
pasado de ser un factor de
estancamiento
de nuestro agro a un estímulo a la producción
agropecuaria nacional. ¿Continuarán operando tales
factores u otros para mantener elevados los precios
de nuestros productos agropecuarios? ¿Volverá a
disfrutar el país de una importante renta
internacional? No me introduzco al mundo de la magia
y del pronóstico pero es claro que mientras ocurra,
se suavizarán los problemas económicos y sociales
del país y del campo pues es esperable un aumento de
exportaciones y de empleo, sobre todo, de empleo
rural y agroindustrial.
¿Alcanzará el efecto
del aumento de los precios de nuestras exportaciones
agropecuarias como para dinamizar el conjunto de la
economía nacional? No es un tema menor. Dejo
planteada la pregunta pero si no ocurre así, el
aumento de los precios agropecuarios se manifestará
negativamente para el conjunto de la población al
elevar el costo de alimentos básicos como carne,
leche, pan, fideos. Pero el mejoramiento de los
precios internacionales de nuestras exportaciones
sin duda contribuye al propósito de construir el
país productivo. Y también a reducir las tensiones
sociales capaces de impulsar reclamos de cambios en
la propiedad sobre los medios de producción. Pero
reaparecerá un tema viejo: la pugna nacional por la
apropiación de la renta incrementada de la tierra.
La reforma impositiva ha gravado a los arrendatarios
y aportará recursos genuinos a las necesidades
sociales pero ya se escuchan reclamos sobre su
insuficiencia.
Finalmente, a modo de
síntesis
HIPOTESIS
1. El modo de producción capitalista es
absolutamente dominante en el Uruguay y se
caracteriza por un débil desarrollo de las
fuerzas productivas, sobre todo la
industria, frente a los países industrializados.
Nuestra inserción en el mercado mundial muestra una
alta tasa de apertura pero se logra básicamente
mediante productos derivados de la ganadería y la
agricultura que vienen teniendo dificultades debidas
a una dinámica de demanda menor que la de productos
industriales a lo que se suma el proteccionismo de
los países industrializados, que al exportar
alimentos con subsidios deprimen los precios
internacionales y traban nuestra tecnificación
agropecuaria.
TESIS 1.
El desarrollo económico sustentado en la
exportación de materias primas y alimentos se ve
dificultado y sus perspectivas son pobres, con
riesgo de marginalizarnos del mercado mundial y
de procesos técnicos avanzados. Sin desatender
acciones de fomento de la producción
agropecuaria y la agroindustria (hoy lo
fundamental de la industria)
la clave del desarrollo radica en
fundar dentro del país actividades industriales
dinámicas. El problema fundamental es evitar la
marginación y no una "explotación" a escala
internacional.
HIPOTESIS
2. Más allá de las dificultades de
acumulación de capital, la economía nacional no
se encuentra inmóvil ni puede sostenerse que el
modo de producción capitalista haya agotado sus
posibilidades de desarrollo económico.
TESIS 2.
Se conservan las razones de la propuesta
programática original del FA de encarar
transformaciones dentro
del modo de producción capitalista.
HIPOTESIS 3.
Por su parte, el sistema del socialismo
real bajo forma de propiedad estatal de los
medios de producción y de cambio evidenció
imposibilidad de competir económicamente con el
capitalismo,
no incorporó la ciencia a la producción,
rezagó en competitividad y fue abandonado por
las mayorías cuando tuvieron posibilidad de
expresarse.
TESIS 3.
Ha perdido vigencia la
tesis de la posibilidad en Uruguay de un rápido
transito de una fase democrático liberadora a
una fase socialista, lo que exige pensarla de
otra manera.
HIPOTESIS 4:
El modo de producción capitalista define,
intrínsecamente, lo fundamental de la
distribución. El nivel del salario real (y del
conjunto de ingresos de la sociedad) no es, en
lo básico, modificable por el gobierno. Las
mejores experiencias nacionales en lo que
refiere a distribución, empleo e integración
social se remiten al período de
industrialización de la década 1945/55, apoyado
por altos precios internacionales de productos
agropecuarios. Las dificultades posteriores de
dicho proceso condujeron a reducción de empleo y
salarios. Y la intensa lucha sindical de dos
décadas no pudo evitarlo.
TESIS 4:
La opción más progresiva desde el punto de vista
social es alcanzar el objetivo de
localizar dentro del país las
expresiones avanzadas de la industria moderna.
Para lograr una redistribución de la ocupación
desde tareas menos calificadas hacia actividades
de alta calificación y productividad.
HIPOTESIS 5.
En lo que refiere al agro: "No
existe una fuerza social en el campo reclamando
tierras...; Las condiciones predominantes de
precios y economías de escala impiden la
supervivencia económica de pequeños productores
creados por repartos de tierras; El desarrollo
de la ganadería se ha cumplido dentro de un
marco general de restricciones y con un bajo
nivel de acumulación de capital ganadero; pero
no existen formas precapitalistas que reclamen
la fractura de la gran propiedad terrateniente;
El cambio de propiedad sobre los grandes predios
ganaderos no conduciría a una modificación
progresiva del uso del suelo; La gran
propiedad ganadera no presenta una productividad
menor que los predios pequeños y medianos;
Los terratenientes (básicamente
ganaderos) han perdido posiciones económicas y
políticas debido al desarrollo general de la
economía, a lo que se agrega la reducción de la
renta histórica ganadera por las condiciones de
mercado internacional... (material de la
comisión de ganadería de la Com de Prog del FA).
TESIS 5.
Las transformaciones progresivas no incluyen
cambios relevantes en la
propiedad de la tierra.
HIPOTESIS 6.
En lo interno, la disconformidad social con la
situación económica nacional da bases para
desplazar del gobierno las políticas económicas
prescindentes en lo que refiere a objetivos de
producción (esencia de las políticas económicas
neoliberales).
TESIS 6.
El tipo de transformaciones necesarias abre un
campo nuevo de alianzas con sectores sociales y
grupos políticos que el viejo enfoque
consideraba imposible: una concertación
nacional dirigida al desarrollo de la producción
nacional y en particular a la industrialización
de perspectivas.
HIPOTESIS 7:
Si fuera correcta la afirmación que una
estrategia de desarrollo debería centrarse en la
promoción de industrias de perspectiva, hay que
registrar la inexistencia de esta idea en la
izquierda y otros sectores sociales.
TESIS 7.
El elemento de aproximación de diversas fuerzas
sociales del país para constituir alianzas
políticas sería el
proyecto de desarrollo productivo y
particularmente industrial. Lo que implica
difundir el proyecto y hacerlo arraigar en las
mayorías.
HIPOTESIS 8.
En lo externo, la disponibilidad de formas
técnico productivas avanzadas es un privilegio
(monopolio) de una minoría de países que les
permite hegemonía económica y militar mundial,
en organismos internacionales, así como alcanzar
niveles de vida y empleo completamente
superiores que el resto del globo, otorgándoles
además integración social y estabilidad
política.
TESIS 8.
Tal núcleo de países no es indiferente a la
conservación de tal monopolio y los que procuran
acceder a las formas técnicas avanzadas no
solamente encuentran límites materiales sino
además restricciones políticas y decisiones
estratégicas de las
corporaciones: la actual división
internacional del trabajo favorece a los
países centrales y en el momento de decidir
dislocaciones por exportación de capital, las
plantas industriales de punta permanecen en las
metrópolis, las otras pueden desplegarse en el
resto del mundo. Del
movimiento espontáneo del capital no debe
esperarse la mejor alternativa de desarrollo
nacional. Constituye nuestra principal
diferencia con el neoliberalismo.
HIPOTESIS 9.
Las políticas proteccionistas de la producción
agropecuaria y de dumping en el mercado mundial
de los países industrializados no ceden a pesar
de compromisos internacionales. Complican
enormemente la perspectiva de los países
exportadores de alimentos como el Uruguay y
refuerzan su marginamiento.
TESIS 9.
Aún la defensa del pobre papel que nos depara la
actual división internacional del trabajo
implica confrontación con intereses
internacionales opuestos al nacional. En nada se
parece a la idílica descripción del mercado
libre. Y reclama
amplias alianzas nativas para enfrentarlas, así
como con países socios en la adversidad.
HIPOTESIS 10:
La experiencia nacional muestra que la principal
forma, por lejos, para promover la
industrialización inicial fue la contribución de
la política económica a la rentabilidad del
capital vía aranceles y cambios diferenciales;
la fuente de recursos fue el ingreso de los
consumidores y la renta internacional de la
ganadería. Actualmente el papel rentabilizador
lo cumplió la reducción salarial acelerada por
la dictadura y conservada en democracia, junto
al nivel de desocupación propio del actual
modelo de crecimiento.
TESIS 10:
El achicamiento de la renta internacional de la
ganadería y de otros productos agropecuarios
clausura la promoción de la industria mediante
esta vía. Y los compromisos del MERCOSUR
impiden la aplicación de aranceles protectores.
Por lo que es imprescindible desarrollar otras
formas de promoción industrial. Nuestro
principal esfuerzo propositivo debe estar allí.
De forma tentativa y abierta:
Las actividades
industriales de perspectiva deberían recibir
. desgravación impositiva,
. apoyo de la Universidad, de los Entes, del
Latu,
. calificación de personal de acuerdo a las
necesidades,
Se pueden
promover como acceso al MERCOSUR para compañías
extra MERCOSUR (y esto asociado con negociación
con Brasil para que Uruguay alcance una
complementación industrial y no solamente como
productores de alimentos y materias primas
agropecuarias).
HIPOTESIS 11:
La estabilidad de la moneda y la reducción de la
inflación de los últimos años están asociadas a
reducción de la emisión de dinero y ésta a la
disminución del déficit fiscal del gobierno.
TESIS 11:
Un gobierno progresista debería, en pos de las
inversiones industriales, cuidar estos
componentes favorables a las mismas.
El Ingeniero Gonzalo Pereira
fue decanos de la Facultad de Agronomía, Maestro
en economía egresado de la UNAM, autor del
reciente libro Protagonista oculto de la
historia nacional, el atraso cambiario y
numerosos trabajos sobre economía, temas
agrarios y del campo uruguayo.
[1]
Presentado
en las JORNADAS DE REFLEXION
- LA IZQUIERDA Y SU PROYECTO DE PAIS;
organizadas por la Comisión Fundadores y Ex
Dirigentes de la CNT y Fundación Vivian
Trias, Noviembre 2007.
[1]
Declaración Programática del Partido
Comunista, aprobada por el Congreso en 1958.
[1]
En el año 1948, el argentino Rodolfo
Puiggrós sostenía en el descubrimiento de
las leyes que rigen nuestro desarrollo
nacional, lo mismo que en el encuentro de
los caminos que nos conduzcan a la plena
realidad de la revolución agraria y
antiimperialista
(Historia económica
del Río de la Plata, Editorial a.peña lillo
s.r.l., Prefacio de la segunda edición).
[1]
Coloco aquí mi recuerdo y reconocimiento a
Luis Stolovich, quien alertó sobre los
cambios de la sociedad uruguaya, sobre todo
bajo el periodo de la dictadura, y la
necesidad de reconsiderar los puntos de
vista tradicionales.
[1]
En Protagonista oculto de la historia
nacional el atraso cambiario realiza una
aproximación a la ocurrencia por tres veces
en el último medio siglo de tal causal de
crisis y movilización rural.
[1]
"No
existe una fuerza social en el campo
reclamando tierras...; Las condiciones
predominantes de precios y economías de
escala impiden la supervivencia económica de
pequeños productores creados por repartos de
tierras; El desarrollo de la ganadería se ha
cumplido dentro de un marco general de
restricciones y con un bajo nivel de
acumulación de capital ganadero; pero no
existen formas precapitalistas que reclamen
la fractura de la gran propiedad
terrateniente; El cambio de propiedad sobre
los grandes predios ganaderos no conduciría
a una modificación progresiva del uso del
suelo; La gran propiedad ganadera no
presenta una productividad menor que los
predios pequeños y medianos; Los
terratenientes (básicamente ganaderos) han
perdido posiciones económicas y políticas
debido al desarrollo general de la economía,
a lo que se agrega la reducción de la renta
histórica ganadera por las condiciones de
mercado internacional... (14
agosto de 1998, Comisión de Ganadería +
Comisión de Programa del FAPRIVATE
).
[1]
Siendo precisos, una parte corresponde a
renta internacional y no de plusvalía
generada internamente pero a los efectos es
lo mismo.
[ii]
Se dice que Brasil limita la propiedad de
extranjeros en tierras que integran una
amplia faja limítrofe.
[iii]
Desarrollé este punto en
"Futuro de la Sociedad
Uruguaya: Hacia los cambios necesarios y
posibles; Capítulo: Rumbos del desarrollo
económico: contribución a la discusión de
alternativas"; 1999; Centro de Estudios
Estratégicos 1815, dirigido por el Gral.
Líber Seregni. Editorial Banda Oriental,
52pp
[iv]
Sobre el plan de trabajo de Marx se puede
consultar Pereira G., Protagonista oculto de
la historia nacional el atraso cambiario;
2006, Edit. Hemisferio Sur, p 101 y
"Marx hoy: encuentro sobre
vigencia y renovación del marxismo",
noviembre 1996, Capítulo El plan de trabajo
de C. Marx,
Seminario organizado en la Facultad de
Ciencias Sociales.
[v]
Pereira, G.,
"Relaciones internacionales
de producción y ley del valor". Editorial
Sigo XXI. México, 1985
[vi]
Ver sobre el punto el intento
realizado en "Relaciones Internacionales de
Producción"; Pereira, G., Editorial
Siglo XXI, 1986. Y el Anexo I de "Desafíos
del Desarrollo Económico"; Pereira, G.;
Editorial Hemisferio Sur.
[vii]
Consultar en el notable trabajo de Agustín
Cueva El desarrollo industrial de América
Latina, Editorial Siglo XXI, 197?, la
importancia que asigna al mercado
interno como integrador de la nacionalidad.
Y al contrario, el efecto del pobre
desarrollo del mercado interno de América
recientemente independiente, sobre la
ausencia de un empresariado nacional, las
persistencia de las guerras civiles y la
desintegración social y política que
caracterizó al siglo XIX.
[viii]
Diversos trabajos subrayan la importancia
económica y social de la política
industrializadora aplicada por Uruguay. Mi
punto de vista se encuentra en El viraje de
la 15: del dirigismo económico al
neoliberalismo, Pereira, G., Editorial
Gandhi, 1986.
[ix]
Recordemos que los frigoríficos extranjeros
fueron la primera forma de gran industria en
nuestro país.
[x]
Atlas Histórico Mundial, H.
Kinder y W. Hilgemann, Ediciones Istmo, Tomo
II, pág. 13.
[xi]
En los capítulos 3 y 4 de Desafíos del
Desarrollo Económico, Op. Cit. se intenta
mostrar que la iniciativa brasileña del
MERCOSUR corresponde a su estrategia de
desarrollo industrial de larga data.
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