A propósito del homenaje al general
Oribe por el senador Jorge Larrañaga
Desde argentina por Alfredo E. Allende

Justo ha sido el homenaje rendido al general Manuel Oribe a los 150 años de su desaparición publicado en La ONDA digital, número 365. Este soldado de la libertad y de la unión rioplatense nos llena de orgullos a todos los que pensamos desde ambas orillas del estuario respeto de estos temas porque resulta una figura entrañable para los amantes de un pasado ilustre común; y de las actitudes modestas, como resaltó el distinguido senador uruguayo Dr. Jorge Larrañaga. Impecable el discurso pronunciado por este legislador blanco; creo será útil poner de relieve algunos de sus aspectos relacionándolos con otros tiempos y con otra personalidad oriental.

 

En su disertación el Dr. Larrañaga recordó el pronunciamiento antiesclavista del Prócer. En la práctica, tal magna decisión posteriormente padeció de dificultades para su plena aplicación. Las levas en los ejércitos y malones tuvieron por objeto principal capturar a la gente con rasgos africanos, una forma de retorno a la esclavitud que impedía el desenvolvimiento de la autonomía personal y por supuesto se ignoraba su voluntad individual. Ante un pedido del coronel negro Feliciano González, el Gobernante provisorio Lorenzo Latorre en la segunda parte de la década del 70’ puso fin a esta práctica y declaró: “Hago cuestión de honor para mi Gobierno el poner término a este procedimiento abusivo  que hasta aquí viene condenando a los ciudadanos de color que no sólo se opone a la igualdad de los derechos sino que está en contradicción también con los principios democráticos que profesamos.” 

 

Es verdad que Oribe intentó fundar las escuelas de Arte y Oficio; precisamente Latorre llevó a cabo la tarea, creándose efectivamente la de Montevideo; y con la sanción legislativa, siendo ya Presidente constitucional, dejó expedito el camino para erigir otras en el resto del país. (Extrañamente en algún texto se adjudica al General Santos la creación de las escuelas de Artes y Oficios; posiblemente haya podido impulsar alguna en el interior uruguayo, perspectiva abierta por el proyecto de ley presidencial de Latorre sancionado en la Legislatura).

 

En su alocución en la Universidad, el senador Larrañaga hizo alusión a la necesidad de reformas en esas casas de estudio que sin duda aparece como una requisitoria razonable. Lorenzo Latorre realizó la que seguramente es la primera gran reforma universitaria en Latino-América con la incorporación a sus claustros de profesionales y estudiantes, exigencia que en la Argentina eclosionó unos 40 años después en la famosa Reforma de Córdoba, apoyada por el Presidente Hipólito Yrigoyen. 

 

Habló también el Dr. Larrañaga de la austeridad del general Oribe; es proverbial la que tuvo Latorre, rechazando dos veces el generalato ofrecido; además evitó que el eximio pintor Blanes lo retratara con tranquilidad -debió hacerlo de memoria- ocultándose para no ser aclamado luego de restablecer la paz luego del  movimiento bélico bautizado como la “Revolución Tricolor” en la que procuró el menor derramamiento de sangre posible y pidió un tratamiento para los exiliados adversarios un apropiado tratamiento en el Brasil, prometiéndoles un regreso tranquilo al país, compromiso que cumplió inmediatamente a su asunción al Poder Ejecutivo. En su manera de vivir como ministro, gobernante o simple habitante de en la República Argentina siempre mantuvo una coherente forma de comportamiento modesto por todos reconocida.

 

Fue también Latorre, como Oribe, más moderno para su tiempo que muchos de nosotros para el actual. Tuvo que soportar la oposición de gente ilustre e instituciones poderosas cuando realizó la transformación del régimen carcelario, convirtiendo a éste en uno de los más avanzados y moderados del mundo; o cuando creó el Registro Nacional de las Personas; o cuando encabezó la gran transformación educativa, que debería ser llamada laborista-vareliana ya que fue el Jefe de Gobierno quien apoyó contra viento y marea al Educador, y el que le nombró como sucesor a su hermano Jacobo; fue Latorre el que firmó los decretos imponiendo tasas para ser destinada a la educación, y el que disminuyó las partidas militares en más de un 40% para ser presupuestadas, entre otras cosas, precisamente en rubro educacional. Latorre debió impulsar la reforma escolar contra quienes predicaban airadamente contra la inclusión de maestras y la enseñanza mixta.

 

La familia de Oribe radicada en Buenos Aires mantuvo una estrecha amistad con la de Latorre exiliado por fuerza, a pesar de sus deseos de ser juzgado en Montevideo para determinar si sus actos públicos fueron correctos o delictivos. Tenían esos miembros de ambos linajes muchas cosas en común recibidas como herencia moral de uno y otro personaje. Siendo colorado, Latorre integró a los blancos a un acuerdo nacional, como se dio en el caso del general Aparicio, y nombró en cargos claves a ciudadanos de ese origen partidario. Porque el deseo fundamental de Latorre -como había sido el de Oribe- constituyó la integración nacional a través de gestos políticos y de medidas concretas con la creación de instituciones fundamentales para realizar el sentido nacional en un Estado moderno. Los ciudadanos y masas blancas rurales apoyaron en su inmensa mayoría al gobierno y realizaciones  de Latorre.

Honor al general y caudillo Oribe; y tributo de recordación a quien supo ser continuador y profundizador de las obras de los anteriores próceres, construyendo el Estado uruguayo, con lo que hizo posible el sueño de aquél y de otros grandes de la República Oriental Uruguaya, facilitando nuevos desenvolvimientos ulteriores.

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