Ordenando el territorio para una
descentralización administrativa:
Territorios en transformación
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

- En la nota anterior de B. Quagliotti

de Bellis (365) se coloco una palabra

por otra “comunista por columnista”,

pedimos disculpas al autor.(L.Od.)

 

En 1967  - 40 años han transcurrido-  fue creada la “Oficina de Planeamiento y Presupuesto”, sin que la “P” de  planeamiento, al día de hoy, cumpliera su función. Veintitrés años más  tarde se creó el “Ministerio de  “Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente” el que aun no cuenta con una ley de  ordenamiento territorial, cuyo anteproyecto  fuera  presentado en  1994 –hace  13 años. En oportunidad que  dicho ministerio convocara   -bajo el título “Territorio apuesta al futuro” a un gran debate nacional, que se llevara a cabo en el auditorio del Banco Central.

(11/12 de mayo de 1994)

 

Vivimos en  un mundo en el cual todas las identidades se van reestructurando. Si bien la insignia es la globalización, continúa  presente la sombra de la incertidumbre respecto al futuro. Según  Samuel Huntington, la cultura jugará en este siglo el papel que las ideologías desempeñaron en el siglo XX .

 

En reciente conferencia que ofreciéramos en el Club Libanés  -con motivo de su 64 aniversario de la independencia del Líbano-  nos referimos a “Cómo pensar un país”, considerando que sin proyecto de país no hay nación, una tarea inexorable que cualquier sociedad debe realizar.  Pensar globalmente y actuar localmente, como reza la fórmula surgida en algunos países europeos a fines del siglo XIX , la que permitió la formación del actual gran espacio europeo, renovando y consolidando nuevas formas de relación inter-pares.

 

“Territorio: apuesta al futuro”

El contexto regional   obliga a identificar al territorio uruguayo con responsabilidad geopolítica , sin improvisaciones, tomando muy en cuenta   su  contexto  sociopolítico, económico y cultural, dado que  nuevas circunstancias en el proceso integrador del  MERCOSUR así lo exigen. Por ello, un análisis más a fondo presenta algunos interrogantes:

- ¿Cuáles deben los objetivos, la estrategia y los instrumentos de la ordenación del territorio?

- ¿En qué zonas es más necesario? ¿En el litoral? ¿En la  débil zona fronteriza del norte y noreste? ¿En el centro del país? ¿En el sureste?  ¿En el suroeste?.

- ¿Cuáles son las áreas que se encuentran en proceso de degradación? ¿en reconversión?

- ¿Habrá que diseñar nuevos escenarios para resolver los espacios vacíos del ayer y del hoy,     o los aun  inexplorados?

 

Y una  pregunta fundamental:

 

En Uruguay se conoce la particular relación que vienen estableciendo  -desde hace un tiempo-   Argentina y Brasil  fuera del MERCOSUR,  acuerdo ratificado la pasada semana  con la primera visita que realizara la presidente electa Cristina Fernández de Kirchner  al Brasil?

 

Otra interrogante:

 

El “Uruguay productivo” -del cual tanto se enfatiza- lo convertirá, prioritariamente, del colonial país agrícola-ganadero a un colonizado país forestal-celulósico?

 

Parecería que la carrera por “atraer capitales”, genera en la región mercosuriana la competitividad en cuanto a su  localización, generando confusos enfrentamientos geopolíticos.

 

¿Qué es un Estado moderno en los tiempos actuales?

Al considerar la modernización de un Estado se debe enfocar la mirada desde su territorio pues como señala Sergio Boisier  -experto de ILPES de la ONU-  “El Estado es moderno si es capaz de comprender la estructura de su entorno,    es capaz de construir su futuro”,  ante  lo cual se ve compelido por la globalización a realizar una apertura externa y a un ordenamiento interno de sus zonas o regiones a través de una equilibrado y bien estructurada descentralización administrativa.

           

Con palabras del argentino Juan A. Roccatagliata: “Los gobiernos tienen el desafío de ayudar a su jurisdicción a ubicarse en núcleos competitivos y modernos en el contexto internacional y en núcleos equitativos y participativos en el contexto nacional”. Algo de ello se está haciendo en Uruguay.

           

Debe destacarse que sociólogos, urbanistas, geógrafos,    planificadores y economistas, coinciden en cuanto a  definir al  territorio   como el soporte de la competitividad , lo que lleva en el caso de Uruguay a conformar un “Estado-red” en vez de un “Estado-pirámide” con su epicentro macrocefálico en  Montevideo y sus alrededores. “Su puerto y el terrenito del fondo”  como lo definía el profesor Washington Reyes Abadie.  ¿Dónde llega la frontera interior del país?; ¿al río Negro que divide geográficamente en dos al mismo ?;  o quizás ¿a la cuenca del río Santa Lucía?.

 

El Cono Sur del futuro

Algunos cambios se vienen produciendo en esta región sudamericana  -donde  históricamente interactúan dos grandes actores, Argentina y Brasil-  incidiendo en la lógica territorial de los países menores. Hasta un ayer no tan lejano, el Uruguay fue un Estado oscilante entre las políticas de Itamaraty y el Palacio San Martín  (“aunque está más cerca del Palacio San Martín”, decía Luis A. de Herrera).

 

En nuestros días, como factible resultado de un severo análisis del contexto geográfico que  Uruguay debe imaginar para planificar  su futuro o los “futuros” posibles,  le obliga a organizar su territorio en función  a la armonía de  tres factores básicos: sociedad-economía-espacio;  tema a los cuales ha estado dejando a un lado.

 

La incertidumbre respecto al desequilibrado desarrollo interno como la ausencia de un vital protagonismo en lo regional, son producto de la discontinuidad de ciertas tendencias que en un ayer lo favorecieron (polos de desarrollo industrial textil en Colonia; industria frigorífica  en Río Negro, Tacuarembó, Soriano; cementera y dolomita en Lavalleja; e VERNO  en Artigas; industrias en Paysandú; etc.) y, la  ausencia de hipótesis de cambio.

 

Tal falta de planificación  (la coja  “P” de la OPP y el “OT” de MVOTMA), ha acentuado desigualdades territoriales; mayor emigración hacia el polo macrocefálico capitalino;  consecuente fragmentación de áreas rurales; languidecimiento -hasta su desaparición- de medios de comunicación como el sistema ferroviario  y el cabotaje; olvido de los oportunos diseños longitudinales y transversales, como las rutas 26 y  la 14; situaciones que en una perspectiva  mayor podrían llevar al Uruguay quedar marginado en la participación  de los corredores de integración   (“bioceánicos” ), a pesar de las ventajas que nuestro país le puede ofrecer a la región con su sistema fluvio-marítimo-oceánico.

 

En desafío, en última instancia, radica en dejar a un lado la visión a corto plazo  y pensar seriamente en un futuro con visión integradora, pues como han manifestado un grupo de planificadores franceses  -que del tema saben-  “Les tertitorire de futur”, París, 1994,  si se continúa con las transformaciones sin política territorial explícita se puede configurar una polarización espacial  -“un territorio a dos velocidades”- es decir, una parte del territorio nacional que crece y se desarrolla a un ritmo acelerado impulsado por las fuerzas del mercado, y otro que se estanca y retrocede.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital