(3) A propósito de Botnia:
se equivocó la paloma…
por Félix Duarte

El meollo del tema que venimos encarando, el cerno como diría alguien para asumir su identidad política, es muy simple. Argentina ha plantado eucaliptos en cantidades varias veces mayores al Uruguay. Hace 40 años que se prepara para ser un centro foresto–industrial mundial, desde este cono sur del continente. Por goloso el “Chino” Busti abortó algo allá por los ’80 y parte de los ’90. Luego, otras causas restaron interés a la Argentina, como destino de inversiones. Y de paso cañazo, sin darse cuenta, liga el Uruguay. Ahora hay que liquidar lo que nació y empieza a crecer   en este país. Y “darle en la nuca” cuanto antes mejor, para que la paloma no se equivoque otra vez y pose sus patitas en donde debe ser: la República Argentina.

 

Ahora bien ¿Por qué  todas las pasteras eligen al Uruguay? ¿Son buena gente y quieren ayudar a un país tan chiquito? Es obvio que no. En negocios eso no corre y menos con pesos pesados del capital transnacional. En la vida todo tiene un inicio y en este caso, fue allá por 1828. Los ingleses y el imperio de Brasil acomodaban sus conquistas. Y tenían el ojo en una parte de estas tierras. Cansados de peleas crean otro país entre ellos, para salir del paso. Después verían como quedarse con el nuevo país, que ambas potencias querían, porque tenía ciertas virtudes naturales que, ¡oh veleidades del destino…! son las mismas que hoy, casi 180 años después, explican clarito este conflicto, planteado por Argentina, a raíz de la pastera Botnia.

 

Aquello que se llamó el “Estado tapón” o el “Algodón entre dos cristales” viene a ser esto que nos tocó en suerte habitar: el Uruguay. ¿Qué lo hace tan interesante? ¿Qué tiene el petizo que atrae tanto? Mucho, que el espacio no permite explicar y que solo enumeramos. Mejores puertos que los argentinos, al no requerir dragado en forma permanente. El río Uruguay ofrece mejor navegabilidad en la parte uruguaya. Puerta de entrada y salida a través de vías fluviales que llegan a lo profundo del continente. Lo mismo pasa con rutas terrestres que cruzan el país. Buenas tierras con subsuelo pródigo en recursos hídricos. Distancias muy cortas, desde cualquier lugar del Uruguay, con relación a los puertos de embarque. 

 

Hay más de esto, pero dejamos los datos anteriores como muestra, pues nos queda un detalle que es casi como la frutilla de la torta. Corría el año 1982 y desde  diez años atrás existía la dictadura, aunque ya preveía su ocaso. A instancia de los poderosos intereses económicos que impulsaron y se favorecieron con el régimen, se juntó lo mas “jugoso” de la legislación por decreto de la dictadura en materia de economía y finanzas. Y el 14 de setiembre de 1982, el Consejo de Estado promulgó la Ley 15.322, llamada de “Intermediación financiera”. Se conformaba con esa Ley un escenario por demás “atractivo” hacia el capital financiero y especulativo. Hasta el día de hoy, a esa Ley, nadie le ha cambiado una coma. Nadie se acuerda de ella.

 

Pero bien que se utiliza y es “atractiva” para llegadas como la de Botnia y muchas más, por ejemplo en el tema zonas francas. Esto no esta en la ley 15.322 y si en otra ley. Pero la Ley 15.322 es como una “madre” para mucha legislación que es permisiva hacia el capital. Y lo que no paga el que aterriza en una zona franca, lo pagamos los uruguayos de a pié, sea en el IVA, en los servicios recargados para cubrir las “exenciones” y por muchos otros caminos. Estos dos pilares, uno referido a las ventajes relacionadas con la ubicación geográfica de Uruguay la cual ofrece muchos elementos más favorables en comparación a la Argentina. A lo que se agrega el otro factor ya mencionado, que tiene que ver con la política tributaria.

 

Una explotación de este porte, se supone que en el correr de algunos pocos años, va a estar utilizando materia prima de la región. Es obvio que varias pasteras en Uruguay, en pocos años tendrán que requerir madera desde otros países. Y es lógico aventurar que los hechos van a ir conformando un escenario de explotación muchos más amplios que Uruguay, Argentina es el ámbito natural para esa ampliación. Ya en Corrientes están estudiando emprendimientos relacionados con la Celulosa. Una noticia de hace pocos días, nos dice que allí esta operando en esos estudios, la misma consultora que planificó la planta de Botnia en Fray Bentos. Se trata de la consultora Jaakko Poyri, de Helsinki.

 

En síntesis. Queda muchísimo que no entra en el espacio. Temas de geopolítica que no tocamos. Hoy hay un operativo estratégico en Argentina. Que fracase Botnia. Si eso pasa, cae una lápida sobre Uruguay. Pero si se da lo contrario ¿Qué va a hacer Argentina? ¿Quedar en ridículo? Menudo tema ese.  En lo que ocurre hoy hay poderosos intereses involucrados. Lo que se ve en Gualeguaychu son apenas peones de un ajedrez  que esta detrás del telón. Y queda un tema del que no se habla y que en algun momento va a salir a flote. ¿Le conviene al Uruguay este avance de la forestación en sus tierras? ¿Qué hay de real con relación a  millones de eucaliptos y el Acuífero Guaraní? Asignaturas que, por ahora, están pendientes.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital