“Las próximas elecciones
son por gestión”
Juan Giacheto en Sexto Día

El intendente de Florida, Juan Giacheto, se refirió en el programa Sexto Día de Televisión Nacional de Uruguay, al intercambio de experiencias y cooperación del denominado G8, grupo que nuclea a los ocho jefes departamentales pertenecientes al Frente Amplio. Habló de la relación entre el gobierno nacional y las autoridades departamentales y se refirió a la interna de la fuerza política. Comentó además la situación actual de su departamento.

 

- ¿Qué lo ha traído en estos días por Montevideo?

- El próximo 6 de diciembre, en conjunto con la Sociedad de Productores de Leche, vamos a hacer el lanzamiento del Primer Foro de Lechería, donde nos planteamos el desafío del próximo Uruguay en la materia. Pensamos que no hay mucho por descubrir, debemos apostar fuerte a este sector que tantas satisfacciones nos ha dado. Con la presencia de los ministros (José) Mujica y (Jorge) Lepra vamos a llevar adelante estas instancias que apuntan justamente a la proyección del sector. Por ahí pasa también el futuro de Florida, no olvidemos que el 30% de la leche que se remite a industria sale de nuestro departamento. Y el 20% del ganado gordo de carne también sale de Florida. Así que estos son los principales ítems en los que podemos hacer punta, debemos estar cerca de los productores para que esto vaya creciendo.

 

- ¿Cuánto se puede expandir el sector?

- Nosotros creemos que la cuenca lechera puede crecer hasta un 100% más sin ningún tipo de dificultades. Esa es la gran apuesta. Por allí pasan las instancias de interés internacional, hemos tenido algunos contactos, pero debemos ser cuidadosos en estos aspectos. Digo ser cuidadosos porque hay un mercado interno que también debemos cuidar. Son muchas las premisas que se manejan acerca de lo que podría pasar si el mercado interno quedara bajo la responsabilidad solamente de Conaprole. Creo que si hay inversiones que vienen del exterior, una cuota parte de la leche que levantan estas industrias pueda quedar también en el país, no sólo sea para los países de origen. Creo que con la leche va ir pasando lo mismo que con el agua, se transforman en un tesoro preciado, y son muchos los que están apostando a eso.

 

- ¿Qué ocurre con el modelo agro-exportador que de alguna forma ha sido reimpulsado por esta administración de gobierno nacional? ¿Usted cree que el precio internacional del crudo o algunas situaciones de enfrentamiento con la República Argentina, amén de la situación del MERCOSUR, están impidiendo un avance más rápido?

- Bueno, son todos factores que inciden. Yo digo, a veces nos preocupamos mucho por conseguir inversiones, parece ser la única salida, y nos olvidamos de lo que ya tenemos. En definitiva el Uruguay ha tenido su historia vinculada al campo, éste ha sido la riqueza y el sostén, incluso en las épocas de crisis. Se las ha ingeniado el chacarero, hasta el más humilde, para poder subsistir. Claro que algunos han desaparecido, abandonando ese campo para venirse a la ciudad e integrarse a los cinturones de miseria que todos conocemos. Tenemos que tener políticas dirigidas a fortalecer al hombre que queda en el campo que es quien en definitiva nos da la riqueza. Por eso creo que la gran apuesta desde el gobierno nacional a los gobiernos departamentales pasa por la descentralización. La potenciación de ese Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a través de lo que son los consejos agropecuarios departamentales. Quizá no hemos avanzado con las ansiedades que todo el mundo tiene, pero hemos avanzado y en esta materia se están dando pasos firmes. Soy optimista entorno a que estos ítems vayan creciendo, a la realidad de las paramétricas actuales, poniéndose incluso un poco a cubierto de lo que pueda ser una situación internacional de la que tanto dependemos también. Pero más allá de eso hay fortalezas y aspectos que nos hacen ser medianamente optimistas.

 

- ¿Qué temas se dialogan en las reuniones de intendentes frenteamplistas en este grupo que han ido conformando?

- El famoso G8 (Grupo de los 8), como lo han denominado aunque no era nuestro espíritu ponerle. Pero es un signo de identidad, es válido y lo aceptamos. Fundamentalmente se dialoga del fortalecimiento entre todas las intendencias. Antes la única intendencia que existía de izquierda era la de Montevideo y de pronto aparecemos en el concierto país siete municipios más. Hemos logrado áreas de trabajo conjunto que nos han permitido potenciarnos, compartir nuestras dificultades y también compartir experiencias exitosas que, más aquí o más allá, todas las intendencias tienen. Es decir el primer aspecto es que estando juntos nos sentimos mejor. El segundo es que hacemos intercambio en experiencias, algunas de buen suceso, cuando estamos por ejemplo abordando el tema de la descentralización. Cuando reclamamos un lugar para el interior, que es más que básico en todo esto, tenemos que estar preparados también. En ese aspecto necesitamos formación de recursos humanos, necesitamos técnicos y a veces no tenemos los recursos económicos como para llegar a eso. Sin embargo el intercambio nos ha permitido crecer, hay experiencias muy satisfactorias como la de Salto en materia de solución de vivienda, en el caso nuestro avanzo muy bien todo el desafío digital sinónimo de transparencia y cristalinidad. Nos place poder decir ahora que hasta podemos darle una mano a Montevideo con el tema del expediente electrónico. Nos hemos proyectado como primera experiencia de ciudad digital y nos ha permitido quebrar en parte esa burocracia, al día de hoy tenemos un promedio de trámite en los expedientes de 27 días, cuando el ciudadano solía esperar 6 ó 7 meses para que se resolviera algún tema. Entonces eso habla de mejora de gestión. Paysandú lanzó con gran éxito su presupuesto participativo, lo que significa una transferencia de poder a los vecinos. Uno se debe transformar en un servidor público y tratar de aportar las soluciones a la gente, más allá del discurso. Que la gente decida que quiere hacer en su barrio y que nosotros nos comprometamos a ejecutarlo no es poca cosa. 

 

- ¿Qué siente usted cuando el propio Presidente de la República ha cuestionado la capacidad de comunicar los logros del gobierno nacional, comenzando recientemente una recorrida pueblo a pueblo por el interior?

- Creo que no hemos sabido transmitir todo lo que estamos logrando, producto de la propia cantidad de incendios que teníamos en cada uno de los departamentos que nos llevaron a sumirnos exclusivamente en cómo mejorar la gestión, cómo brindarle una respuesta inmediata al ciudadano, por encima de lo que ellos querían. En eso hemos fallado, reconozco. Pero hace muy bien el cara a cara con la gente. Yo lo viví en giras por el interior. Como que uno respira oxígeno. A veces estar sometido a la presión de cada día, en el entorno, solicitudes… Porque cuanto más usted concreta más le piden, porque ven que hay respuesta. Creo que el ciudadano está captando cuáles son nuestras intenciones, fundamentalmente ser creíbles, por ahí pasa también el desafío de todos aquellos que ingresamos a la clase política de que cuando decimos algo estamos en condiciones de realizarlo. Más de un ciudadano dice, cuando hemos ido a reuniones vecinales: “acá vinieron siempre a prometernos cosas”. Y uno también las está prometiendo. En estos días volvimos a una zona de pequeños productores de Florida luego de haber terminado 100 kilómetros de caminería rural. Esa gente tenía que dar una vuelta enorme para llegar a la ciudad porque no se podía comunicar, tenían algunas alcantarillas, pero con la inclinación de los terrenos cuando venían días de lluvia quedaban aislados, a tan solo dos o tres kilómetros de la capital departamental. Para ellos fue significativo y para nosotros una satisfacción volver para mostrarles que la obra estaba concluida y nos dieron una gran inyección anímica. Aquí no se trata de ir a buscar votos, es un tema de respuesta. Y los ciudadanos del país y por supuesto los políticos también, debemos aprender que la época electoral debe ser breve. Lo que debemos dar es soluciones a la gente. Después cada uno juzgará. Cada vez se hace más claro que las futuras elecciones son por gestión. 

 

-¿Usted está conforme con la conducción política del Frente Amplio, en momentos en que está en cuestión y cuando incluso se ha planteado la instauración de un colegiado o una dirección colectiva al frente de la fuerza política?

- Ese es el tema neurálgico que estamos discutiendo. Quizá los intendentes a veces nos sentimos un poco solos y con alguna controversia interna, no lo voy a negar. Quizá busquemos que la fuerza esté más cerca de nosotros, pero también podríamos estar nosotros más a disposición de la fuerza. Creo que se da una primera experiencia de ser gobierno para una fuerza que siempre fue oposición y no hemos logrado aún compenetrar a todos. A alguno le duele todavía la palabra oficialista, porque en definitiva somos presa del discurso.

¿Esa es una de las dificultades más grandes que tiene en el horizonte cercano el Frente Amplio?

 

Yo creo que sí. Creo que hay una buena sintonía para no ser prestarios de una palabra y comprender que esto se logra sólo con unión, aquí no sale uno solo, o salimos todos o no salimos. Esa es la realidad y hay que entenderlo.

 

¿Cómo percibe estos casos, el de (Juan Carlos) Bengoa primero y después el de Gonzalo Nin Novoa que se han ido instalando en la población?

 

Mire, yo digo que la que tiene que actuar es la justicia. En este país, donde queremos revalorizar lo institucional y la democracia, es la justicia la que tiene la última palabra. Creo que en esto no hay nadie vacunado pero no se puede hablar de corrupción hasta que no esté todo debidamente probado. Y si está probado que se actúe en consecuencia, creo que a nadie le va a temblar la mano al momento de tomar decisiones.

 

- ¿No hay defensas muchas veces cerradas dentro del Frente Amplio entorno a algunas personas que terminan cuestionando en sí a toda la fuerza política?

- Yo no lo veo así. Más que nada creo que lo que importan son los argumentos que se esgrimen. A veces se instala en la opinión pública algo que no está probado. En el último caso que salta se habla de un anónimo. Creo que cuando uno tiene algo con certeza tiene que dar la cara. Debe decir está ocurriendo esto y brindar las pruebas necesarias. Porque después que tiramos algo no viene la réplica en la misma manera de decir bueno, nos equivocamos, quedó aclarado. Siempre el mayor impacto lo produce el primer ataque. Entonces creo que los uruguayos tenemos que aprender en esta materia que cuando se da una cosa estado público tendría que estar debidamente probada y consumada. Creo que en ese aspecto en los últimos tiempos asistimos algún tipo de tiroteo que causan dolor a las personas afectadas y después no queda en nada porque no se comprueba nada.

 

¿En el G8 se habla de  política partidaria?

No, de ninguna manera, hablamos de política de gestión. Hablamos de compartir experiencias y mejorar posibles déficit. Estamos haciendo una primera experiencia de gobierno con el gran desafío de continuar. Porque estos procesos usted de ninguna forma los puede revertir en cinco años, estamos avanzado en algunas cosas en cuenta gotas, en otros casos más rápido. Pero los tiempos nuestros en algunos casos tampoco son los tiempos de la gente. Y cuando se habla de esa famosa palabra burocracia, existe. No podemos esperar dos años para que se plasme una licitación. Tenemos que ser ágiles. En los tiempos que corren no nos podemos dar esos lujos, lo mismo pasa con las inversiones. Muchas veces el capital que llega quiere saber cuál es la base, demoramos en darles respuestas y el capital no puede esperar. Ahí muchas veces perdemos. Creo que debemos trabajar mucho en la interna para quebrar de alguna forma ese sistema que no se adapta a los tiempos modernos.

 

¿Hay alguna nueva inversión en el departamento?

Hemos tenido dos inversiones. Un aserradero en una zona alejada de la capital, el pueblo Valentines, localidad con 110 habitantes, en el noreste del departamento. En el aserradero están trabajando 23 personas, la mayoría jóvenes que si no hubiera sido por esta inversión seguramente emigrarían. Cuando uno habla en grande, 23 puestos de trabajo parecen poca cosa, pero en un entorno de esa población estamos hablando del 25%, incluso hay alguno de Cerro Chato que llega para allí. Por otra parte, cerca de la capital departamental se ha instalado Fenasol, industria que va a procesar el linfosato que necesita la agropecuaria y que ha cumplido con todos los requisitos, así que pensamos que en poco tiempo más va a funcionar.

 

- ¿Cuál es su lectura de la relación gobierno nacional-gobierno departamental?

- Creo que se ha avanzado fundamentalmente en las exigencias mayores de los jefes comunales. Una preocupación notoria que encontramos a nivel congreso de intendentes cuando recién llegamos era sobre las partidas nacionales. Usted sabe que los gobiernos municipales están muy sujetos en sus presupuestos a las partidas nacionales. Incluso algunos, como el nuestro, funcionan gracias a esas partidas nacionales, porque casi el 100% de los recursos genuinos se los lleva el rubro cero: funcionamiento y sueldos. Porque estamos excedidos largamente en el número de funcionarios pero con una estructura muy difícil de modificar. A la luz de eso, que el gobierno nacional nos haya cumplido a rajatabla, nos permite tener previsión, tener tranquilidad y cumplir con el pago de los sueldos. Nos hemos podido manejar. Claro que con cautela y atentos a las pautas del Ministerio de Economía, apuntando a que los presupuestos los tenemos que tener equilibrados, y que la apuesta realizada desde el principio al final de la gestión debe ser la de la transparencia y el buen manejo de los fondos públicos. Creo que en eso se ha avanzado y mucho.

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