El plebiscito de Chávez y
la historia de los otros

por Antonia Yánez

Los resultados negativos para con el plebiscito de reforma constitucional propuesto por el presidente venezolano Hugo Chávez, debiera convocarnos a todos y en especial a los sudamericanos a un profundo y exhaustivo estudio, para saber realmente la anatomía del conjunto de este acontecimiento político, que tiene futuro en un cuadro sudamericano sociológicamente delicado.

 

Si se desechan las interpretaciones mediáticas y epidérmicas, situando este acontecimiento en un escenario más amplio y externo, es evidente que la izquierda y su más reciente pensamiento progresista aún no han construido una alternativa a la propuesta socialista gestada en el siglo XIX, con triunfos y derrotas definitivas en el XX. Pero es impensable que esta alternativa si es que la hay, no examine lo que pasó en este mismo continente en el Chile de Allende, o con las distintas etapas de la revolución cubana, para citar solo dos emergentes contemporáneos y cercanos.

 

Ningún proceso político radical con impronta socialista triunfó luego de la caída del llamado socialismo real. En toda la región se asiste a un cuadro político que es presentado en muchos casos como novedoso. Por un lado se sitúan como de impronta “socialista”: Venezuela, Bolivia y Ecuador, enfrente se colocan a Brasil, Chile, Argentina y Uruguay entre otros como “progresistas”. En ninguno de estos países se ha modificado lo que es esencial para cualquier teoría económica que incorpore el valor de la equidad social: la transferencia de riqueza. Toda Sudamérica asiste a un crecimiento evidente de su economía, pero sin resolver lo que ha sido por décadas el problema de fondo, las enormes desigualdades de millones de sus ciudadanos.

 

El plebiscito en Venezuela está inserto entre estos dos fenómenos relevantes: las dramáticas desigualdades y exclusiones de millones de sudamericanos (incluido los venezolanos) y una postergada reflexión de los socialistas y progresistas que habiendo fracasado teórica y prácticamente en el ensayo del siglo XX, están obligados a decir cómo lo harán en el  siglo XXI. Se le debiera reconocer a Chávez que él algo dijo. Pero su propuesta era esencialmente en lo simbólico y conceptual, igual que la que ya había fracasado.

 

El presidente venezolano antes que los resultados se conocieran ya había perdido todos los actos simbólicos en la comunicación de su iniciativa, es que dotó su propuesta de un socialismo del siglo XXI  de una alta personalización que erosionaba la incidencia de la participación ciudadana en la toma de decisiones futuras. Todo lo contrario a socializar y al imaginario ciudadano, que en forma creciente demanda de participación  en las decisiones públicas no solo en esta región sino en la inmensa mayoría del mundo. ¿Cuál era  entonces lo que devenía de la propuesta chavista entre el Estado y la sociedad? ¿Cómo se legitimaría regularmente esa relación?, Las dudas se transformaron en abstencionismo y ésta en saldo negativo de la ecuación final.

 

Los temas endógenos a la propuesta que se plebiscitaba, más el funcionamiento concreto de la experiencia de gobierno,  parecen ser las primeras causas de la derrota. Pero en una reflexión más abarcativa no es admisible excluir ninguno de los factores que intervinieron en el debate y posterior votación o abstencionismo. Al respecto es  muy oportuno lo que dice el cientista político José Fiori en un trabajo que publica en su Nº 366 La ONDA digita. “Por todos lados, los partidos conservadores siguen cumpliendo su papel de siempre. Los partidos de izquierda son los que tal vez estén pasando por una crisis de identidad y por un período de cambio. La vida política no siempre es heroica. A veces los conflictos pierden intensidad y la agenda de debates queda repetitiva y apática. Es cuando se hace más visible la dimensión bruta de la lucha por el poder, sin ingredientes ideológicos”, dijo.

 

También es un dato de la realidad, que al triunfo de quienes querían un TLC para Costa Rica ha seguido la aprobación por el Senado norteamericano de un TLC en Perú y que los EEUU lograron apartar a Chávez de Uribe en Colombia. En Bolivia según lo ha dicho el sociólogo alemán Heinz Dieterich; “Washington ha logrado construir una situación muy cercana al jaque mate". Se extiende la crisis en el Mercosur, con alientos de confrontación bélicas entre Argentina y Uruguay, si se proyecta en el tiempo las relaciones cada día más conflictivas entre los dos gobiernos. A las voces que buscaron aislar a Chávez, por el entredicho con el Rey Juan Carlos, los premió el parlamento brasileño posponiendo para el 2008, su definición de que éste ingrese al Mercosur.

 

Para Washington y su Departamento de Estado el 2008 es un año promisorio en Sudamérica, se cierra el 2007 con saldo a favor, además del seguimiento de lo hecho, se abre el gran desafío de influir en las descendencias  presidenciales previstas en Brasil, Uruguay y Colombia. Mientras tanto. ¿En esta región quienes trabajan con tanto rigor estratégico, sobre estos temas…?

 

El citado Dieterich  dice que lo sucedido en Venezuela, " es el producto del triunfalismo, del voluntarismo y de la falta de debate crítico dentro y fuera del proceso". El viejo caudillo cubano le había dicho por escrito al líder venezolano semanas antes del plebiscito:“Hay que seguir luchando y corriendo riesgos, pero no jugar todos los días a la ruleta rusa o al cara o cruz de una moneda. Nadie escapa de los cálculos matemáticos”.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital