“Tenemos política económica,
no hay que olvidarlo nunca”

Conferencia del ministro de Economía Danilo Astori

El 6 de diciembre pasado, durante la realización de un nuevo foto de la Asociación de Dirigentes de Empresa (ACDE), el ministro de Economía Danilo Astori y su equipo económico, el gobierno presentó sus visión y realizó anuncios sobre la marcha de la economía en Uruguay. Lo que sigue es el texto completo de la intervención de Astori.

 

“Muchísimas gracias, una vez más, a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), en particular a su presidente, Rubén Casavalle, por esta nueva oportunidad, para nosotros la tercera, de participar en esto que ya es un clásico, la presentación de la economía uruguaya a través de los resultados que va obteniendo, de las perspectivas de futuro, al culminar cada año.

 

En una primera etapa de la exposición, junto con Mario Bergara y Fernando Lorenzo, vamos a aludir a la política económica propiamente dicha en lo que refiere especialmente al ámbito fiscal y financiero. Nuestra línea conductora es compartir con ustedes que la economía uruguaya es una economía consolidada fiscal y financieramente hablando. Y es esa consolidación fiscal y financiera la que nos permite disponer de una plataforma para el cumplimiento integral del programa por el que votó la ciudadanía uruguaya en octubre de 2004.

 

Vamos a distribuir esta exposición en cuatro partes. La primera hará referencia a los conceptos fundamentales que están en la base de una política económica concebida, diseñada y aplicada al servicio del programa de gobierno; luego vamos a repasar el camino recorrido hasta ahora en estos primeros años; en tercer lugar, daremos cuenta de lo que nos queda por hacer; y finalmente vamos a comprobar hasta dónde hemos llegado y cómo vamos a llegar al cumplimiento integral de ese programa de gobierno.

 

Vamos a partir del papel de la política económica y la estrategia trazada para cumplir el programa de gobierno. Quiero ser muy sincero con ustedes: nosotros venimos a reivindicar el papel de la política económica y el papel de la política económica que el gobierno de Uruguay está practicando para cumplir con las obligaciones que asumió ante la ciudadanía.

 

La política económica no es un ámbito menor de esa discusión, es un componente decisivo, porque sin ella no es posible alcanzar los objetivos que uno se propone. Desde el 1 de marzo de 2005 estamos haciendo política económica. Se la podrá compartir, se la podrá discutir, se podrá discrepar con ella, pero este país tiene política económica. No hay que olvidarlo nunca, porque sin ella no hay programa, no hay objetivos.

 

Por eso vamos a revisar con ustedes la gestión realizada hasta ahora y sus resultados. Vamos ver cuál va a ser la política económica para lo que resta de esta administración, en los años que vendrán, contestando las preguntas que ustedes ya adelantaron. Y vamos a hacer una evaluación de cómo estamos cumpliendo este programa; repito: el programa por el que votó la sociedad uruguaya en octubre de 2004.

 

Ese programa que ustedes recordarán porque lo distribuimos en estos seis capítulos: el Uruguay productivo, el Uruguay social, el Uruguay innovador, el Uruguay integrado, el Uruguay democrático y el Uruguay cultural, con orientaciones fundamentales en cada uno de ellos. En todos los casos suponen cambios institucionales, nuevas reglas de juego y desarrollo de capacidades, en armonía con las características de cada uno de estos seis capítulos, a través de los cuales se presentó y se comunicó el programa a la sociedad.

 

Pero más allá de los contenidos que acabo de señalar, sin una política económica adecuada, ninguno de estos seis Uruguay es posible. Ustedes se preguntarán qué significa política económica adecuada, lo cual es un término muy ambiguo dicho así en abstracto. Política económica adecuada es una política diseñada en coherencia con los objetivos que se persiguen en cada uno de estos seis ámbitos. Una política económica tiene diferentes componentes, los principales son los objetivos, los instrumentos y la estrategia que se asume para alcanzar los objetivos a través de la aplicación de esas herramientas.

 

Hace un año, aquí en ACDE, comenzamos por exponer la estrategia de la política económica del gobierno. Hoy la vamos a ver más en su conjunto. Política económica adecuada significa política económica coherente con relación a lo que se persigue, a lo que se desea alcanzar. Una política con consistencia interna, una política que define objetivos –que se pueden compartir o no–, pero que al mismo tiempo es capaz de definir instrumentos que tienen potencialidad para alcanzar esos objetivos.

 

Y yo les decía que hemos venido a reivindicar la política económica, no solo nuestra política económica, sino en general, la acción de la política económica para alcanzar objetivos.

 

Hay analistas en Uruguay que desde la comodidad que significa no tener responsabilidades de gobierno, no tener que tomar decisiones todos los días frente a problemas concretos, han opinado que los resultados que estamos obteniendo – que, les adelanto, son muy buenos, a nuestro juicio– son producto casi exclusivo de la buena situación internacional. Con todo respeto, discrepamos totalmente con esa afirmación, que es técnica y políticamente peligrosa.

 

Técnicamente, porque conduce a un análisis que ignora la política que se está practicando en el país, o que, como máximo, en una actitud bastante fundamentalista, la reduce a la contención del gasto público. Que además analiza mal, porque lo analiza de una manera descontextualizada respecto del funcionamiento de la sociedad en su conjunto. El gasto público no se puede analizar en abstracto, hay que referirlo a todas las variables de la economía, y en particular a la evolución del producto bruto interno (PBI. Por eso es técnicamente peligrosa.

 

Pero también es políticamente peligrosa, porque conduce a pensar que todo lo que le pasa a Uruguay viene determinado desde fuera, sea bueno o sea malo. Dicho sea de paso: me gustaría saber si la opinión se mantendría si los resultados fueran malos; pero espero no comprobarlo nunca porque no deseo malos resultados para Uruguay.

 

¿Cómo explicar esta diferencia de enfoque? Tal vez tengamos que apelar a razones ideológicas. Y no hay que asustarse de esto, la economía está impregnada de ideología, en uno u otro sentido. La economía es una ciencia social, el economista es un protagonista comprometido con la realidad que integra, no es un biólogo, un físico o un químico capaz de aislar su objeto de análisis en un laboratorio y mirarlo desde fuera. El economista lo mira desde dentro, forma parte de la realidad a la que está refiriéndose y en la que está actuando, por eso siempre hay carga ideológica, y lo peor que podemos hacer es ignorarla, ocultarla. Para ser rigurosos en la vida hay que decir adónde apuntamos.

 

Y yo les quiero decir cuál es nuestra carga ideológica, sobre la base de un pensamiento muy simple: tenemos un fuerte compromiso ético con la mejora de las condiciones de vida de los más necesitados. No es posible entender la política económica de Uruguay sin ese compromiso moral. Queremos un Uruguay que crezca sólidamente, que se consolide fiscal y financieramente, pero al servicio de los que más lo necesitan, en primer lugar. Esa es nuestra responsabilidad y esa es la carga ideológica que llevamos, que exhibimos y que comprometimos frente a la ciudadanía. Por eso reivindicamos, en primer lugar, a la política económica como proceso: hay política económica, y esta política económica tiene que ver con los resultados que se están alcanzando.

 

En la situación de partida teníamos una vulnerabilidad fiscal y financiera muy importante, con altos desequilibrios negativos en las cuentas públicas, en el decenio de 1994 a 2004; y con una deuda pública que en términos brutos llegó a niveles próximos al 100% de la producción anual del país. Esto nos planteó rápidamente la necesidad de llevar una política fiscal prudente que generara credibilidad.

 

Pero también teníamos una enorme vulnerabilidad social, que por un lado podemos ilustrar a través del altísimo porcentaje de la población en situación de pobreza que el país tenía en 2004, cercana a la tercera parte de la población total. Y por otro lado importantes problemas de empleo, principal polea de transmisión de la pobreza en el país. La situación del mercado de trabajo en 2004 mostraba una tasa de desempleo de 13% de la población económicamente activa, con más de 160.000 desocupados, y con enormes problemas cualitativos de empleo, que afectaban a alrededor del 40% de la población ocupada. Esto es, empleo de mala calidad, por no registro, por subempleo y por ambos problemas.

 

Entonces no sólo teníamos la necesidad de enfrentar la vulnerabilidad fiscal y la vulnerabilidad financiera con políticas creíbles y sostenibles, sino que también necesitábamos destinar recursos para políticas sociales postergadas. Este es uno de los aspectos que no se pueden ignorar cuando se analiza la evolución del gasto público. Analizar la evolución del gasto público sin tener en cuenta esta postergación social es como enajenarse de la realidad que se está analizando.

 

Por supuesto, además debe practicarse una política fiscalmente prudente para darle sostenibilidad financiera al país, y viceversa, pero sin olvidar la postergación de las necesidades sociales. Por eso se nos planteó desde el principio la necesidad de armonizar, compatibilizar, articular la responsabilidad fiscal imprescindible con el desarrollo sostenido de políticas sociales, dados los objetivos que persigue este gobierno.

 

Por eso la política fiscal debe contribuir, por un lado, a la estabilidad económica y al crecimiento, y lo hemos logrado sin ninguna duda, este país tiene estabilidad política y un crecimiento excepcional, que no es explicable sin la política económica que se practicó. Esa política económica que mantuvo los equilibrios macroeconómicos, todos ellos, y al mismo tiempo está poniendo a disposición de la inversión los incentivos más importantes que se conozcan en la historia de la política económica uruguaya, incluyendo los que presentamos hace pocos días como parte de la nueva reglamentación de la ley de inversiones. Y por otro lado tiene que contribuir a la estabilidad social, sin la cual la estabilidad económica no existe, no hay estabilidad económica sin estabilidad social. La afirmación contraria también es cierta, sin estabilidad económica no se puede lograr la estabilidad social. Pero tenemos que ver las dos grandes responsabilidades de la política fiscal, porque esa estabilidad social, incluyendo el financiamiento de necesidades postergadas y la atención gradual de las demandas tantas veces planteadas y tantas veces insatisfechas son condiciones esenciales de este cuadro de responsabilidad que tiene este instrumento fundamental de la política económica.

 

Y con el plan de gobierno, ese plan de los seis capítulos, lo primero que hicimos fue tener una expresión financiera: el presupuesto. El presupuesto quinquenal, al que se le planteaban requisitos fundamentales de partida: contar con recursos adicionales en primer lugar, porque necesitábamos atender cosas que no se habían atendido antes, algunas de ellas cuestiones de emergencia que no admitían demora. En segundo lugar, era fundamental establecer prioridades en materia de gastos, precisamente por la limitación de los recursos, por más que consiguiéramos recursos adicionales. Fue así que definimos las cuatro grandes prioridades presupuestales con las que hemos venido trabajando todo el período: educación, salud, infraestructura y seguridad pública. Y luego compatibilizar los objetivos de corto y de largo plazo con medidas de emergencia y transformaciones estructurales que el país tenía que hacer.

 

Al mismo tiempo, ¿cómo contribuye la política económica a este cuadro de demandas? En primer lugar garantizando la consistencia macroeconómica, en segundo lugar asegurando financiamiento estable y equilibrado –hoy tenemos un Uruguay sin restricciones financieras de ningún tipo; y no solo hoy: hacia delante, por todo el período de gobierno–, y promover el uso eficiente, efectivo y transparente de los fondos públicos, necesidad que planteamos desde el primer día de gobierno: la sociedad tiene que saber en qué se gastan sus recursos.

 

La política económica permitió generar espacios fiscales año a año. Porque hemos tenido un crecimiento económico importantísimo y excepcional en la historia del país, este es el cuarto año consecutivo de crecimiento excepcional. Hemos reducido sustancialmente la evasión y hemos practicado una política prudente de gasto, como ustedes van a comprobar cuando analicemos el gasto como debe ser analizado, en el contexto de todas las variables económicas fundamentales del país.

 

Eso les ha dado mayor solidez a las cuentas públicas y ha permitido tener un espacio fiscal adicional para atender la emergencia social en primer lugar, el socorro a los que más necesitaban ayuda –la indigencia llegaba al 3,4% de la población total del país, la pobreza más dura–, asignar mayores partidas para la educación, fortalecer el gasto en seguridad ciudadana, mejorar la atención de salud y aumentar la inversión pública. Esos fueron los destinos del espacio fiscal adicional.

 

Vamos a dar cuenta con detalle del camino que hemos recorrido a la luz de esta orientación y de cuáles han sido los resultados obtenidos hasta ahora”.

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