Cocina electoral (2)
El campo minado
por Félix Duarte

Quienes más o menos atienden el desarrollo de las noticias que van pautando la realidad –que tiene varios enfoques, según  de donde provienen esas noticias– tal vez notaron un detalle, en estos últimos días. La prensa que se alinea en la tarea de torpedear al gobierno, venía “trabajando” el affaire Nin como prioridad. De pronto y de un día para otro ese tema sale de cartel. ¿Qué había pasado? ¿Entendieron que estaban, lo que se dice en “falsa escuadra”? No. De ningún modo era nada de eso.

 

Lo que ocurrió es que por el cumplimiento de una instancia judicial, el caso entablado con el director nacional de Casinos del Estado, Juan Carlos Venga, pasó a primer plano. Es un caso en el que están mencionados varios nombres  de relevancia en el Frente Amplio. Y la artillería se traslado hacia ese otro escenario. Seguir con el ataque al Gobierno y a los referentes destacados de la administración actual, desde el caso Bengoa, que da un buen rédito a los conocidos de siempre.

 

Después seguirán con Nin y como ha trascendido ya se estudian otros muchos candidatos, porque es la estrategia para el tiempo que viene, de los que hasta ahora han tratado de obstaculizar cualquier propuesta o cualquier medida que la fuerza política mayoritaria planteara o propusiera. Por ahora se hacen ensayos para lo que va a ser el “modus operandi" de la oposición en el año que viene, apenas salgamos del receso de verano.

 

Por todo eso, tal vez este receso que se inicia sea de particular importancia para todos los sectores políticos, enfrentados a una campaña electoral que se empieza a perfilar apenas despunte el año político, que será el 2008. En estos  meses va a elaborarse mucho de lo que va a ser el accionar de la oposición para el tiempo que viene, de aquí a la elección  del 2009. Esos sectores de la política nacional vayan si han hecho honor a su condición. Y se han opuesto a todo.

 

No es ejemplo solo la empecinada negativa a solucionar el tema de los Organismos de Contralor. Contra toda lógica y sentido común se han atrincherado en esa mayoría que los ubica como árbitros. Y ahí siguen tras la armadura medieval y es seguro que en ella llegarán al 2009. Y los conversados cargos que no aceptaron y en la vida parlamentaria, batiendo record histórico de llamadas a sala de los integrantes del Gobierno. Que podían pero  nunca dejaron de concurrir.

 

Como decíamos, la razón de ser de la oposición fue hacer honor a la definición de su nombre: “obstáculo”, “impedimento”  “disconformidad”  “desacuerdo” según el Larousse. Y ante la ineludible campaña a la que se deben enfrentar sin logros que exponer, ni razones de sus formas de actuar que mostrar, es lógico que se afilien al operativo de erosionar la credibilidad de la gente, en lo hecho por este gobierno. Y denunciar supuestas corrupciones, lo que es algo muy efectivo.

 

Lástima que este Gobierno no tenga en sus manos, con detalles y con datos concretos de la corrupción y las inmoralidades que caracterizaron a las anteriores administraciones. Debían haberse completado las auditorías comprometidas. Falta un año, porque eso debería estar para la campaña del 2009. No habría mejor arma para desactivar los operativos como el affaire Nin, basados en el anónimo y en la calumnia, que no es disparatado predecir que se van a multiplicar con generosidad.

 

Así como la oposición va a estar ocupada en organizar la campaña sobre la base de operativos como el que se está ensayando por estos días, la fuerza política que es gobierno debería abocarse, a su vez, a organizar el escenario que neutralice  y haga que esos intentos, se transformen en boomerang para quienes los han activado. Tal vez eso no sea fácil, porque habrá que seguir gobernando, a la vez que trabajando para contrarrestar esos ataques y todo eso, sin perder de vista la campaña electoral.

 

La oposición está ante una encrucijada histórica. Heredera de un tiempo centenario en que fue Poder antes que gobierno y de pronto se encuentra fuera de ese espacio del que se creían dueños vitalicios, a lo que  nunca pudieron llegar a ubicarse y asumir el papel y el lugar en que la gente los colocó –en este tiempo en que dejaron las cuchillas por el llano– y ahora están ante un dilema: si la historia se repite y siguen en el llano, ahí si que la cosa se complica. Pierden el tren histórico.

 

Y el dilema tiene un componente crucial. Para revertir la historia, tienen que convencer a la gente para que los vote. ¿Qué le pueden decir a la gente? ¿Qué ellos lo hacían mejor antes? ¿Qué van a hacer las cosas mejor si los eligen? ¿Qué argumento pueden tener? Y tal vez no tengan otra que erosionar la credibilidad del actual gobierno, mostrando que es más corrupto que ellos. Y entran los “operativos Nin” lo que define una metodología, como es la muy vieja de “embarrar la cancha…”

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