“Los uruguayos no son tontos y saben
cómo evaluar gestiones”
Daisy Tourné en Sexto Día

La Ministra de Interior Daisy Tourné, entrevistada en Sexto Día, por Televisión Nacional de Uruguay, se refirió a la seguridad, la violencia doméstica, y la “policía más civil” que proyecta su cartera. También habló de la comunicación del gobierno, la reelección de Tabaré Vázquez, e incluso su propia candidatura. Pocos días antes de la entrevista algunos incidentes registrados entorno a la disputa de partidos de la Primera y Segunda División del fútbol profesional habían devuelto el tema violencia en el deporte a la agenda informativa.

- ¿Cómo trabajan para erradicar –verbo utilizado muchas veces en este tema- a los violentos del fútbol?

- Hay una comisión que se viene reuniendo semanalmente en el Ministerio del Interior. A más de una de estas reuniones he asistido, incluso he convocado otras. Cuando se inició la temporada convoqué una con todos los directivos de los clubes. Este es un tema muy sensible para los uruguayos. El fútbol es muy importante en nuestras vidas. Pero todos tenemos que colaborar. Nosotros estamos poniendo un altísimo número de efectivos para controlar estas cosas. Pero no alcanza con esto. Hemos planteado en la comisión innumerables propuestas. Poner cámaras, contribuir nombrando en cada una de las hinchadas un coordinador de seguridad. Pero hemos corrido con muy poca suerte con algunos de los directivos, especialmente de aquellos con las hinchadas más importantes que son los que tendrían que colaborar más. A mí francamente me dolieron las apreciaciones de un directivo de Peñarol que se refirió al Ministerio del Interior diciendo que no daba las garantías. Nosotros hemos hecho muchos esfuerzos y hemos puesto muchos efectivos y hemos presentado muchas propuestas. Cuando nos sentamos, planificamos y cada uno pone un poco de su parte, las cosas salen bien. El problema es que no podemos generar hinchadas, estimular la violencia y después no hacernos cargo. Todos tenemos algo que hacer. El objetivo final nuestro es que el fútbol sea lo que siempre ha sido, una fiesta, un lugar al que puedan ir los chiquilines, la familia… Pero para eso no puedo poner un policía al lado de cada persona. Hay medidas que tomar por parte de los clubes. Estamos pensando en alguna que otra propuesta que nos permita controlar a aquellos que tenemos identificados como violentos. La propia ley lo habilitó, pero habla de los que tienen pena y no de los procesados. Entonces no podemos inhabilitar a determinadas personas violentas, que todos conocemos, que sabemos que van a generar violencia, pero no tenemos la herramienta legal dado que ésta habla de penados.

 

- ¿Cuánto influye aquí el rol de los dirigentes?

- Es muy importante. El rol de los dirigentes del fútbol, que hablen, que se pongan de acuerdo con sus hinchadas, que estimulen en sus jugadores y en su hinchada la competencia deportiva, que su idea del deporte sea ganar en la cancha… No se gana en la tribuna, ni se gana patoteando, ni se gana en la calle. Se gana en la cancha con el altísimo deporte practicado con dignidad. Ahora si estamos adicionándole todo eso de las barras violentas… Habilitamos una de las propuestas que se hicieron en la comisión que es la venta anticipada de entradas para que no se acumulen las personas en el mismo momento, hemos logrado ordenar las salidas y entradas en el estadio, pero necesitamos muchísima colaboración de los directivos de los clubes. No de todos, porque hay algunos que han colaborado y mucho.

 

- ¿Qué ocurre en cuanto a la fijación de los escenarios deportivos, en cuanto a su estado y a las características de ingreso?

- Eso lo tenemos que discutir. Hay ciertos escenarios que se sabe que en determinados contextos no favorecen las cosas. Tendríamos que llegar a un acuerdo, pero tú viste como es… Yo te lo voy a decir. Cuando previendo situaciones de dificultad al inicio del campeonato nosotros citamos a todos los clubes, Peñarol y Nacional no se sentaron a conversar. Luego nos pidieron una entrevista. Para estas cosas si no contamos con la voluntad de todos los que están en el tema no las vamos a resolver. Yo puedo poner 500 policías, como los hemos puesto, pero los ponemos ahí y los sacamos de los barrios. Entonces se incrementa el delito en los barrios. Tenemos que darle seguridad a toda la población, no sólo a la que va al fútbol. Tenemos que buscar trabajar con complementariedad. Y no que se arregle la policía, que se arregle el ministerio del Interior. No tironeemos ese extremo. Porque yo no tengo obligación legal de poner policías en el interior de las canchas.

 

- ¿La inseguridad es un dato de la realidad o es una sensación térmica?

- Hay realidades ostensibles que llevan a la gente a sentir cosas. ¿Ese sentimiento es mentira? No. Los sentimientos son reales. Por lo tanto cuando uno va a llevar adelante una política de seguridad tiene que tener en cuenta las dos cosas. Los datos objetivos que se recogen en el Observatorio de Criminalidad y Violencia que tiene el ministerio y la sensación de la gente. Lo que la gente siente, demanda y pide. Por eso instalamos las mesas de seguridad y convivencia. Porque queremos hablar con la gente. Por eso la gente me para por la calle,  porque quiere decir lo que siente y lo que piensa. Yo les doy la bienvenida de que así me lo hagan conocer. Hay una cosa que tenemos que decir: erradicar el delito en la sociedad es realmente impensable, es una utopía inalcanzable. Cualquier sociedad en cualquier época tuvo delito. A lo que tenemos que ir tendiendo es a bajar, y las últimas cifras que entregó el Observatorio muestran esa tendencia. Lamentablemente crecen los hechos violentos que no están vinculados al delito de propiedad. Crecen los suicidios, crece el conflicto entre las personas, la violencia doméstica, los accidentes de tránsito. Esas cifras se disparan. Y nos da muestras de que nuestra sociedad se va violentando cada vez más. Creo que es importantísimo generar una sintonía con la población y lo hemos ido haciendo. La población tiene derecho a decir lo que siente y lo que piensa. El ministerio dentro de sus potestades tiene que ir tratando de darle a la ciudadanía lo que va pidiendo.

 

- ¿Qué ocurre en cuanto a la sintonía dentro del ministerio? ¿Usted ha encontrado funcionarios comprometidos con su función? A grandes rasgos, ¿cómo definiría la situación de los policías?

- Es muy bravo generalizar. Pero a agrandes rasgos, yo encontré en un inicio a los oficiales y al personal subalterno poco motivados. Pero las cosas empezaron a cambiar. Hemos buscado la profesionalización, el aliento a la opinión y al hacer profesional. Los jefes de policía, la directora del ministerio y el subsecretario son policías de carrera. Eso es muy importante para la interna porque se reconoce la profesionalidad. El incremento salarial no es el ideal, no es lo que nosotros pensamos es el salario que deberían ganar un policía. Ahora digo y afirmo, que me lo demuestren con números si estoy equivocada, que no ha habido un aumento mayor al nuestro –como gobierno estoy hablando- en el salario de los policías. Simplemente el hecho de reconocer que necesitan un uniforme más cómodo, más acorde para trabajar, teniendo en cuenta que son personas que trabajan muchas horas, también habla del trato digno y respetuoso hacia nuestros funcionarios. Todas esas cosas hacen a la motivación, a la autoestima, al reconocimiento al trabajo… Yo reconozco cuando la gente actúa muy bien y lo he premiado muchas veces con ascensos cuando se lo han merecido. También soy muy severa cuando se dan tratos que no corresponden o situaciones que no se llevan con la función policial. Me parece que estas cosas son las que la policía necesita. Un trato humano, la consideración de la profesión, la dignificación de la carrera. En ese camino estamos.

 

- Muchas veces hemos escuchado decir que los delincuentes ingresan al juzgado por una puerta y salen por otra, ¿el relacionamiento justicia-policía en qué etapa se encuentra?

- Nosotros somos el brazo ejecutor de la justicia. Ese es nuestro rol y es lo que tenemos que hacer. Me parece que todas las etapas de articulación que hemos tenido son buenas, en el sentido que debemos ir mejorando esos vínculos. Y evidentemente trabajamos en un escenario común, respetando los espacios. Yo quiero tener la libertad de opinar sobre la función de los demás, pero hasta ahí voy. Soy muy respetuosa de las autonomías.

 

- La reforma del Estado prevé entre otras transformaciones la unificación del Estado como conjunto, ¿cómo ve el rol de su ministerio a mediano plazo?

- Somos uno de los cuatro ministerios que ha firmado convenio con OPP para iniciar la reforma del Estado. La directora general, la doctora Blanca Ariceta ha tomado mucho impulso en el gerenciamiento del ministerio y está a la cabeza de este proyecto.

 

- ¿Hacia qué policía caminamos? ¿Cuál es el ideal que se persigue?

- La alta jerarquización de la formación y profesionalidad, como profesionales de la seguridad. El reconocimiento institucional y el reconocimiento de la población. Nosotros queremos una policía más civil, si usted quiere, una policía que esté más vinculada con la ciudadanía. Con mayor cercanía y mayor estabilidad en el lugar y en su función, y que le pidamos a la policía lo que es su función. A veces creo que nos excedemos con las demandas de lo que exigimos a la policía.

 

- A nivel interno, ¿cómo percibe desde el Ministerio del Interior la comunicación del gobierno con la población, tan cuestionada que el presidente ha comenzado una gira pueblo a pueblo para comunicar sus logros en forma directa?

- Creo que la mala comunicación no es un problema de los ministerios. Creo que el factor comunicación es clave, y creo que nosotros como izquierda tenemos un gran conocimiento en el manejo de la comunicación frontal, cara a cara con la gente. Tenemos que aprovecharlo. El presidente hace muy bien en invitarnos a recorrer pueblo a pueblo para hablar con la gente. Sin cuestionar intencionalidades, sé que muchas veces no llega a la pobación todo el monto de información que debería. A veces hay versiones intencionadas. A veces hay medias verdades que son muy peligrosas. Entonces hay veces que hay que comunicarse directamente con la ciudadanía. Sinceramente creo que para llevar adelante cambios hay que comunicar lo que uno hace pero también escuchar mucho a la ciudadanía, para no perder el rumbo o la orientación. Los uruguayos no son tontos y saben cómo evaluar gestiones.

 

- ¿Cuáles son los grandes objetivos de su gestión desde que comenzó y cómo piensa ir cumpliéndolos?

- Primer gran objetivo la sintonía con la población. Comunicación con la población. Obviamente no tenemos todavía la solución final o la policía que la ciudadanía demanda. Pero sí estamos escuchando permanentemente. Sí hemos generado ámbitos donde un vecino o una vecina puede decirle a su comisario qué es lo que siente. Muchas veces también se lo pueden decir a la ministra, porque he ido a muchas reuniones de mesas zonales. Insisto que ese es un objetivo muy importante, el nexo, el vínculo entre el policía y la ciudadanía. Otro objetivo es la baja de los delitos, especialmente de aquellos que impactan muy fuertemente sobre los y las ciudadanas. Son esos delitos que conllevan violencia. El gran componente que nos asusta hoy es el componente violento asociado al hurto, al arrebato, a la rapiña. Todo eso que nos hace sufrir. Obviamente una policía más profesional, más preparada, mejor comunicada, no sólo va a reprimir ese delito, sino que lo más importante es que va a trabajar para prevenir el delito. Si nosotros no entendemos que la seguridad es un problema de todos y que tiene que haber empleo, que tiene que haber un sistema educativo que en sí mismo contenga a los muchachos para que se puedan educar, si no tenemos familias estabilizadas, todo eso influye en el tema de la seguridad, tal cual lo vivimos las personas en un contexto social.

 

- ¿Qué sucede con otro tema especialmente sensible para nuestra sociedad como el de la violencia doméstica?

- Hay dos cosas importantes. Una es la culminación y próxima publicación del protocolo de actuación en casos de violencia doméstica. Que es uno de los delitos que se disparó, incrementándose en un 56% la denuncia. Este protocolo es como un manual en donde se explica para que cada policía del país sepa cómo actuar cuando llega una víctima de violencia a denunciar, cómo coordinar con la justicia, cómo atenderla mejor, cómo preguntarle, cómo contener a esa víctima. Es un protocolo exhaustivo de cuarenta páginas, pero es necesario. Proceder adecuadamente va a contener a la víctima y le va a permitir dar ese paso para culminar con una correcta investigación y posterior apartamiento de la persona violenta o del agresor. Trabajamos mucho con el INAMU (Instituto Nacional de la Mujer) para lograr este manual y creo que le va a dar un gran avance al tema. Otro avance es abrir las estadísticas en materia de violencia doméstica, en el sentido de ver hasta qué punto los homicidios comunes o las lesiones tienen que ver con situaciones de violencia doméstica. Cuanto más uno conoce la realidad mejor la combate.

 

- ¿Cuánto influyen en esta realidad la cantidad de armas que poseen los uruguayos?

- Sin lugar a dudas esto tiene una incidencia directa. Hablamos una sociedad violenta. Delitos violentos, violencia en el deporte, violencia en la vida doméstica, que es donde uno se debería sentir más seguro… Si a eso le agregamos armas, logramos más violencia con resultados más letales. Yo creo que acá se ha difundido, se ha dado manija por algunos,  acerca de que los ciudadanos se armen como forma de estar seguros. Bueno, ante la incautación de un arsenal probablemente con armas sustraídas a ciudadanos honestos, podemos decir que lo primero que le va a robar un ladrón es el arma que usted tiene en su casa…

 

- Bachelet en Chile, Cristina Kirchner en Argentina, Daisy Tourné en Uruguay… ¿Va a ser candidata a presidente?

- Acerca de esos temas dije hace muchos meses que no hablaba. Yo contraje con mi fuerza política, y con el señor presidente, el compromiso de hacer esta gestión lo mejor posible para que quien sea el próximo candidato o próxima candidata del Frente Amplio tenga una victoria segura. Ese es mi trabajo.

 

- ¿Hay que reformar la Constitución para permitir la reelección?

- Yo tengo una profunda admiración y cariño por el señor Presidente de la República, como persona, pero sobre todo admiración a nivel político como líder. Me parece un verdadero estadista -algún día vamos a evaluar como se debe lo avanzado de su propuesta- sin por ello perder una mínima gotita de humanidad. Eso es maravilloso para un líder político. Yo hubiera querido que el señor presidente hubiera podido serlo nuevamente, pero como sé que el tiene una posición terminante respecto a esto, como su ministra, lo acompaño.

 

- ¿El balotaje como herramienta?

- No lo comparto. Se puso allí como una estrategia para que Tabaré no ganarla la presidencia. A pesar de eso logramos el 51% y capaz que lo logramos otra vez. Pero no lo comparto como herramienta, creo en el más amplio juego de la democracia.

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