¿Sudamérica se
torna izquierdista?
Entrevista al profesor Luís Alberto Moniz Bandeira

Sudamérica es en los últimos años es objeto de un apasionado debate sobre en qué dirección política ideológica  se definen varios de sus gobiernos surgidos luego de décadas de dictaduras militares y gobiernos neoliberales. El diario “A Tarde” de El Salvador – Bahía, entrevisto a nuestro columnista Luis Alberto Moniz Bandeira – doctor en Ciencia Política, escritor y profesor (aposentado) de la Universidad de Brasilia. El periodista de “ A Tarde” Ronaldo Oliveira, consulta al profesor Moniz Bandeira en relación con Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador), en la media en que representan movimientos sociales de sus países e intentan promover cambios radicales en las condiciones de vida del pueblo.

 

- ¿Qué evaluación hace usted del “socialismo bolivariano” pregonado por Hugo Chávez? ¿Sería, como afirman sus opositores, una tentativa de “cubanizar” Venezuela?

- El presidente Chávez nunca definió qué es socialismo bolivariano. Es apenas retórica.  En cuanto a “cubanizar” Venezuela, se trata más de una campaña de la oposición.  Venezuela tiene una situación muy diferente a Cuba, la época es otra, la Unión Soviética ya desapareció y Chávez no tiene ni la aureola ni el carisma de Fidel Castro, el guerrillero que derrotó un poderoso Ejército apoyado por los Estados Unidos.  Son dos personas muy diferentes.

 

-¿Cómo ve la derrota de Chávez en su tentativa de cambiar la Constitución de Venezuela, inclusive en el artículo que le permitiera re-elegirse indefinidamente?

- Hay casos en que la derrota constituye una victoria.  Y este es el caso de Chávez.  Al perder el plebiscito y aceptar la derrota, él mostró que el régimen democrático está funcionando en Venezuela.  Ganó, también, porque, perdiendo, salvó a su gobierno de una situación cada vez más difícil, en virtud de la fractura social y política existente en Venezuela.  La victoria del “sí” podría generar un irritamiento mayor de las contradicciones y llevar al país a un callejón sin salida y a un enfrentamiento armado entre oposición y gobierno.  Chávez estaba estirando mucho el elástico y un gobierno no puede avanzar más allá de las condiciones objetivas y subjetivas, de las posibilidades reales del país.

 

Es necesario considerar las relaciones reales de poder, lo que él descuidaba, llevado por el voluntarismo.  En cuanto a intentar un tercer mandato o re-elección sin límites, como quería Chávez, no tiene en sí nada de antidemocrático. En ningún país de Europa, donde funciona el parlamentarismo, hay límites de mandatos para los primeros ministros, siempre que su partido venza sucesivas elecciones.  En Alemania, Adenauer permaneció cerca de 14 años en el gobierno.  Helmut Kohl, cerca de 16.  Y se podrían señalar otros ejemplos, como los de Margareth Thatcher y Tony Blair, en Inglaterra. Chirac estuvo 12 años en la presidencia de Francia.  Aquí, en Alemania, los intendentes también pueden reelegirse indefinidamente.  Lo importante para la democracia es que haya posibilidad de alternancia en el poder.  Esta tesis yo la defendí en 1995, en un artículo publicado en el diario O Estado de São Paulo

 

- En el pasado reciente, las dictaduras militares de derecha, con apoyo de los Estados Unidos., eclosionaron en varios países latinoamericanos, inclusive en Brasil. Ahora, surgen gobernantes de izquierda, como Chávez, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, y Rafael Correa, en Ecuador.  ¿Cuáles son las consecuencias socio-políticas y económicas de esta “tendencia” para el continente latinoamericano?

- Chávez, Morales y Correa representan movimientos sociales, intentan promover cambios en sus respectivos países y mejorar las condiciones de vida del pueblo.  Ninguno aún estableció una dictadura ni creo que pretendan o tengan condiciones de hacerlo. Representan, exactamente, una revuelta contra el neoliberalismo, que profundizó aún más la crisis en la que se debatían los países de América del Sur.  En cuanto a las dictaduras militares, lo que ellas hicieron fue defender los intereses económicos de las clases privilegiadas, vinculadas al capital extranjero, particularmente norteamericano. Y lo que quieren hacer Chávez, Morales y Correa es justamente lo contrario.

 

- ¿Cuál es la explicación para la proliferación de estos gobiernos?

- América Latina no se tornó más izquierdista ni los Estados Unidos variaron su política.  Lo que ocurre es que los Estados Unidos están perdiendo fuerza en el mundo, ya no son una estrella de primer nivel y no tienen condiciones de hacer como en el pasado, cuando la CIA promovió la invasión de Guatemala (1954), ayudó en la campaña contra Getúlio Vargas, en Brasil (1954), articuló el golpe contra el gobierno de João Goulart (1964) y contra el gobierno de Salvador Allende (1973), entre tantos otros episodios en que los Estados Unidos patrocinaron agresiones contra otros países y el terrorismo.

 

- De acuerdo a su evaluación ¿el gobierno brasileño se ha relacionado de forma coherente con estos gobernantes – cuyos intereses, a veces, se contraponen con los nuestros?

- Brasil tiene una excelente diplomacia y se relaciona bien con todos los gobernantes.  Y conflicto de intereses siempre hay entre todos los Estados.  Y Brasil, además, tiene más conflictos de intereses con los Estados Unidos que con Venezuela, Bolivia u otro país cualquiera de América del Sur.

 

- Hugo Chávez es acusado, entre otras cosas, de promover en Venezuela, una “división” entre ricos y pobres, definiéndose como representante de estos últimos.  Mientras tanto, tal división siempre existió.  Las “favelas” en los “cerros” de Caracas tienen por lo menos medio siglo de existencia.  ¿Qué trae él de nuevo a este escenario?

- Ricos y pobres siempre hubo en Venezuela y Chávez tuvo apoyo de por lo menos la mitad de la población, perdió el plebiscito por menos del 2%, porque ha hecho mucho a favor de la población más pobre.  Y de ahí la fractura social y política que allá se estableció y fue muy bueno que  él perdiese el plebiscito, porque así alejó el riesgo de un enfrentamiento más grave, tal vez armado, entre las dos capas de la población.

 

- Intolerante con la oposición, Hugo Chávez, con todo, viene realizando en su país un trabajo innegable de inclusión social – responsable, además, por su re-elección y por los altos índices de popularidad (entre los pobres, evidentemente).  Según el reportaje reciente de la revista Carta Capital, en Venezuela el número de personas en situación de pobreza cayó de 49,5%, en 1999, cuando Chávez asumió, para 37,1%, en 2005.  En Brasil, en el mismo período, la caída fue de apenas un 1,7%, de acuerdo con la revista.  ¿Qué lectura hace de estos resultados?

- Chávez tiene muchos defectos, pero no se puede olvidar que él fue víctima de un golpe de Estado, patrocinado por los Estados Unidos, en abril de 2002, y que la oposición en Venezuela es tanto o más intolerante que él, tanto que se negó incluso a participar de las elecciones parlamentarias, permitiendo que él eligiese a la mayoría del Congreso.  Y esta oposición es financiada por los Estados Unidos.  La USAID distribuyó cerca de U$S 25 millones para varias organizaciones venezolanas en los últimos cinco años, de acuerdo con autoridades involucradas en los proyectos.  Los fondos fueron canalizados para grupos venezolanos a través de entidades privadas y públicas de los Estados Unidos que abrieron oficinas en Caracas.  Ellas incluyen a la Development Alternatives Inc., una compañía de Bethesda, Maryland, que trabaja en proximidad con el Departamento de Estado, para distribuir ayuda en el mundo; el Instituto Republicano Internacional (brazo del Partido Republicano) y el Instituto Demócrata para Asuntos Internacionales (brazo del Partido Demócrata), dos grupos de Washington que entrenaron líderes políticos emergentes en Venezuela.  Los líderes de la Súmate, un grupo de educación electoral, recibieron un  préstamo de U$S 31.000 del Nacional Endowment for Democracy, otra entidad apoyada por el gobierno de los Estados Unidos que distribuyó dinero en Venezuela y fomenta la oposición contra Chávez.  Es sólo cuestión de leer la propia prensa americana para tener estas y otras informaciones.

Luiz Alberto Moniz Bandeira nació en Salvador, el día 30 de diciembre de 1935.  Es autor de más de 20 libros, entre ellos, “Formación del Imperio Americano (2005), Las relaciones Peligrosas: Brasil – Estados Unidos (De Collor a Lula) (2004) y De Martí a Fidel, La Revolución Cubana y América Latina (1998).

Traducido para La ONDA digital por Cristina Iriarte

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