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Estreno de
Gangster americano
El narcotráfico como empresa
por Oribe Irigoyen

Gangster americano
es un estreno cinematográfico que solicita del
cronista un interés y dedicación adicionales, que va
más allá de su carácter de extenso film policial
resuelto con toda la jerarquía artesanal de factura
clásica en el género, que le proporciona el
realizador Ridley Scott ( Blade Runner, Thelma y
Louise, Gladiador, títulos ilustrativos de su
filmografía ) un cineasta de probada capacidad
narrativa y visual. La crítica especializada de
Estados Unidos ha insistido en comparar esta
película con la exitosa trilogía de Francis Ford
Coppola, El padrino, por los similares alcances de
contenido en tanto que historias del crimen
organizado encarado como asunto familiar. Cierto, en
tal sentido, ambos films tienen notorios puntos de
contacto, pero ellos son menores en relación con las
evidentes diferencias de estilo, de ambición
artística y de logros obtenidos. Coppola con mucha
mayor ambición creativa intenta alcanzar con su
trilogía las dimensiones de la tragedia, en la cual
la ficción como inventiva imaginaria y el estro como
inspiración poética son esenciales a sus planes
artísticos. Tiene, si se quiere, como referente
inspirador de metodología expresiva a la ópera
italiana. En tanto que para Ridley Scott existe en
Gangster americano, a diferencia de títulos
anteriores de clara orientación ficcional, un fuerte
aferramiento al realismo, en cierto modo de
raigambre documental, que condiciones sus vías de
comunicación con el público y alcances expresivos.
La fuente
periodística
El film dice basarse
en una historia real basada en una artículo
periodístico de Mark Jacobson, el cual inspiró al
libreto de Steve Zaillan y también a las propias
imágenes resueltas por Ridley Scott con intensa
tesitura realista y factura narrativa clásica, las
cuales alejan a la película de manera especial de lo
que es habitual en el género actual de Hollywood (
explosiones, carreras de autos, efectos especiales,
etc ). Y a la vez, aproximan a Gangster americano
hacia el espíritu testimonial y social de que hacían
gala no pocos buenos títulos del pasado ( décadas
del 40 y 50 ), en los cuales más que la intriga, el
suspenso o el misterio propios del género con sus
balaceras y fuertes dosis de violencia, lo que
importaba era retratar en profundidad a los
personajes, a su vida cotidiana y el contexto social
que los contenía. Un subgénero de cine policial que,
acaso, su muestra más cabal haya sido La ciudad
desnuda ( 1948 ) de Jules Dassin con ciertos rasgos
de cine documental. En ese sentido es que Gangster
americano adopta a lo largo de su metraje un fuerte
aire de crónica testimonial pese a su ambición de
drama de gran aliento (2 horas y media de imágenes.
Ya con estos
ingredientes dramáticos se estaría frente a un
sólido film policial a la vieja usanza. Pero lo que
distingue a la película por encima de esas
condiciones es un plus de contenido y de objetivo
temático, por consiguiente también un alcance mayor
en tanto que drama. Donde surge su mayor logro como
película: ser una crónica representativa, reveladora
o si se quiere arquetípica del estilo de vida
estadounidense, de su identidad filosófica e
ideológica, escala de valores y concepción del
mundo. En síntesis, se trata de la historia de la
vida exitosa del clásico empresario orgulloso de ser
norteamericano y de construir un imperio económico
con un rígido código conducta personal y de
principios éticos o no defendidos a ultranza. Lo
singular de este buen americano o simbólico
capitán de las finanzas, no es que se trate de un
afroamericano, sino que procede, se mueve y
construye su obra en los nichos más oscuros y
criminales de la sociedad estadounidense, desde
luego que como tal debe responder y lo hace al
contexto de violencia correspondiente.
Un empresario
singular
La trama está
referida a un joven ambicioso e inteligente ( Denzel
Washington ), lugarteniente de un mafioso
paternalista que controla el barrio negro de Harlem
en Nueva York, quien al morir su jefe resuelve
sustituirlo. Pero creando su propia empresa, en ese
sentido dirige sus objetivos hacia Vietnam ( el film
se desarrolla durante la guerra en aquel país y
constituye el lejano trasfondo en que transcurre el
argumento ), comprendiendo con inteligencia que la
drogadicción tan popular en el ejército
norteamericano tiene sus fuentes asiáticas cercanas,
las que aseguran un producto muy barato de gran
pureza y están alejadas o desconocidas por la mafia
italiana interesada en la materia. De ese modo, el
antiguo lugarteniente establece los contactos
pertinentes, con los productores asiáticos y los
militares americanos in situ, organiza el negocio en
Estados Unidos, mantiene un perfil bajo en su
actividad empresarial y vida privada, también una
conducta personal rigurosa y principista, que mezcla
el arrogante orgullo de su ascendencia afroamericana
con la devoción familiar, integra a los numerosos
cercanos o lejanos de ella a su negocio, a través de
diversas empresas de distintos ramos, que son
sucursales del narcotráfico. Pasa siempre
inadvertido, acumula un enorme poder económico,
llega a tener bajo sus órdenes a la propia mafia
italiana, construye un imperio financiero familiar,
no sin hacer uso de los necesarios, pocos, raptos de
ultraviolencia que requiere el negocio.
Frente a ese
personaje emblemático, el film propone su
antítesis, por otra parte también arquetipo de la
sociedad estadounidense, el policía honesto (
Russell Crowe ), que tiene su correspondencia en la
realidad en las personalidades estilo Elliott Ness y
Serpico ambos atendidos en su oportunidad por
Hollywood en sus películas -. El policía, en esta
oportunidad, lucha contra la corrupción policial,
uno de los instrumentos más eficaces del
multimillonario afroamericano, investigando a la
misma se topa con la inadvertida figura del mafioso
negro y luego de una trabajosa tarea junto con el
grupo de elite que dirige, consigue cercar al
multimillonario. Aunque el personaje del policía
honesto está tratado con menos profundidad y más
convencionalismo que la figura, si se quiere
hegemónica, del antiguo lugarteniente, la oposición
entre ambos constituye uno de los centros temáticos
y dramáticos de la película, aquel que habilita los
alcances ilustrativos de un corte transversal en la
propuesta cinematográfica de Gangster americano.
Énfasis realista
A partir de un guión
sólido y sutil de Steve Zaillan, aferrado al
realismo de situaciones y diálogos, a la creación de
personajes de rica contextura psicológica, sin los
habituales perfiles maniqueos del género que dotan
de sugerencia y profundidad incluso a los personajes
secundarios, el director Ridley Scott despliega en
las imágenes un buen arsenal de recursos visuales y
un ritmo de montaje de ajustada cadencia, para dar a
un metraje de 2 horas y media permanentes centros de
interés para el espectador, sin que en ningún
momento pese sobre éste la extensión de la
película. A esa general solvencia narrativa,
corresponde señalar algunos momentos de elocuencia
culminante, sobre todo hacia el desenlace de la
película en el cual los hilos sueltos se anudan con
precisión, el drama alcanza su mayor elocuencia, la
misma que en forma sucesiva y anteriores escenas,
Ridley Scott resuelve con impactante eficacia y
síntesis la violencia física a través de recursos
mínimos, cortantes y lacónicos.
El poderío del drama
se complementa con el alto rendimiento del elenco,
dentro del cual Denzel Washington cumple un inusual
rol de villano y lo hace con enorme prestancia de
dicción y gesto, en particular para vestir un
personaje aplomado y seguro de sí mismo, con súbitos
raptos de violencia criminal. Lo crea con gran
inteligencia.
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