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Candidaturas de la izquierda:
Definiciones difíciles

Esteban Valenti

 

 
 
 

Candidaturas de la izquierda:
Definiciones difíciles
por Esteban Valenti
Coordinador del semanario Bitácora

La izquierda uruguaya afronta hoy definiciones nuevas que influirán en su propia historia y en la del país. No puede eludirlas, no creo que pueda postergarlas. Elegir es siempre incómodo, sobre todo cuando en ese acto hay tantas esperanzas, tanta historia, tanto pasado y sobre todo, tanto futuro. Estas definiciones se han concentrado en las candidaturas a la Presidencia de la República.

 

No son cosas abstractas e intangibles, sino vida, pasión y esfuerzo de generaciones anteriores, actuales y futuras. Si queremos saquémosle toda la solemnidad y reduzcamos todo a pequeñas palabras cotidianas, pero las bifurcaciones en los caminos y en nuestras vidas quedan allí, inexorables.

 

Comenzó el año y se conocieron definiciones importantes para el futuro de la izquierda. José Mujica - en un reportaje en el seminario Búsqueda-  y el día anterior Julio Marenales - en otro concedido a La República - despejaron todas las dudas. El líder del MPP será precandidato a la presidencia de la república. Nadie lo dice con todas las letras, pero en ese lenguaje esópico en al que nos hemos acostumbrado, incluso en ese galimatías dos y dos son cuatro. Mujica candidato.

 

Era hora que todos conociéramos una definición sobre ese tema. Desde el manejo del tema de su propia salud, o mejor dicho de su total recuperación, hasta algo más directo y concreto como su nueva opinión sobre la reelección, a nadie con dos dedos de frente le pueden quedar dudas.

 

Tomemos por ejemplo el tema de la reelección. ''...la reelección por principios habría que tirarla a la basura y definitivamente.'' Y agrega que ''por un sentido republicano. Porque si lo permitimos y empezamos con seudomonarquias y todo eso.'' Lo menos que podemos decir es que es un brusco y total cambio en relación a definiciones anteriores del propio Mujica. No creo ni siquiera que haya que citarlo. Lo dijo tantas veces que confío en la buena memoria de los lectores.

 

Espero que esa misma opinión anti reeleccionista funcione en el caso de otras experiencias latinoamericanas, porque el ''sentido republicano'' y los principios valen siempre y en todas las latitudes.

 

Todos tienen el derecho a cambiar de opinión, pero creo que todos queremos saber las causas de tan profundo cambio. ¿Es porque hay que apurar las definiciones sobre las candidaturas, es por alguna revisión profunda de otros temas estratégicos?

 

Y ahora pasemos a otros aspectos más de fondo, de esos que tienen que ver con la visión del país, de la izquierda. ''Me gustaría instalar una verdadera policía administrativa para que ''rutinariamente vaya a cualquier lado y esté especializada en vigilar(...) Y si agarran a alguien que lo maten''.

 

''Hay muchas cosas que la gente sólo puede denunciar de una manera anónima, para no quedar en evidencia y ser perseguida. Es verdad que es un recurso jodido, pero necesario''

 

El periodista le pregunta: ¿Y qué responde a las acusaciones de que está el MPP atrás de las denuncias contra Nin Novoa? Mujica responde: ''No descarto que algún simpatizante pueda hacer alguna denuncia anónima. Pero lo que descarto es que se trate de un plan maquiavélico pensado para joder a Nin Novoa. Esa no la llevo''

 

Lo de la policía administrativa que actúa por sorteo puede caerle bien a una izquierda shoqueada porque luego de 17 años de ejercer el gobierno de la capital se encuentra hoy con tres de sus altos funcionarios procesados. Pero es una idea de una extrema gravedad. Esa policía administrativa - ese sistema de vigilar por sorteo - ¿por qué detenerla en las oficinas del estado?, ¿por qué no extenderla a toda la sociedad?

 

La corrupción por el dinero  -y que afecta el peculio público-  es grave, pero mucho más grave es la corrupción de la libertad y de la justicia, es proponer formas de control profundamente antidemocráticas y administrativas como las que se plantean en esa idea. Y será incomodo decirlo, me arriesgaré a todas las furias, pero no es una exquisitez jurídica ni formal, es la vida de la sociedad en la que no quiero vivir lo que se está discutiendo y no voy a sumarme a los silencios miedosos y cómplices. Asumo las consecuencias.

 

La duda que surge luego de este conjunto de definiciones es si esa famosa ''policía administrativa'' no estará ya funcionando, en las sombras, en los pliegues de ciertos sectores de la izquierda que se consideran los puros, los austeros, los inmaculados. Y si esa pregunta es grave, se agiganta cuando se lee en el reportaje a Marenales afirmar que ''El talibán (el propio Marenales)  tiene el aparato, es la fuerza mayoritaria actualmente desde el punto de vista electoral. Entonces, si el Pepe fuera presidente ¿qué pasa con el talibán? Que poder va a tener? Y agrega ''Si no hace una ruptura con el talibán ¿van juntos? ¿qué pasará si el Pepe sale presidente? ¿Lo llevará de ministro del Interior o de Inteligencia, que es menos visible?''

 

Si a todo estas ideas le faltara algo para darle gravedad, Mujica agrega que ''Si a esto de la traición y la corrupción es inherente a la condición humana. Yo tuve a Amodio Pérez, Danilo tiene a Bengoa..''

 

Colocar en un mismo plano a un traidor confeso, a un entregador de compañeros, a un colaborador estrecho de las peores aberraciones y crímenes de la dictadura, con una persona procesada, por semiplena prueba de corrupción al que le quedan como corresponde a nuestro ordenamiento jurídico, varias instancias procesales, es para ser generosos, una barbaridad, un despropósito. Es someter a una persona a un escarnio público desproporcionado incluso a los delitos por los que es acusado y todavía no condenado. Es justicia sumaria.

 

Yo escribí con anterioridad que las decisiones políticas adoptadas en el caso Bengoa por parte de la izquierda fueron lentas y lo reitero, pero de allí a ese nivel de ferocidad y de escrache, hay un gran techo. Sobre todo para alguien que se propone para presidente de la república.

 

Todos sabemos muy bien que amparados en esa ''celeridad'' en protegerse políticamente, pueden esconderse las peores injusticias. Es cuando por encima de la gente, de los seres humanos, de los compañeros de carne y hueso y no las entelequias puras e inexistentes, se sitúa el poder. Hay un caso emblemático y actual, el ex senador Nicolini, en cuyo proceso tuvo directa relación Mujica y el MPP. No importan los detalles, todos los conocemos, lo que no todos conocemos es cómo comenzó el proceso, y fue una movida de una dirigente del MPP, a tres bandas: recuperar la banca en el senado, hacer caer al entonces director de ASSE y luego ocupar ese cargo estratégico en el Sistema Nacional Integrado de Salud. Otra que justicia y sensibilidad política. Lo peor de lo peor.

 

Es bueno que parafrasemos a Brecht: ayer le tocó a Nicolini, luego a Nin y no hicimos nada, mañana nos tocará a todos, incluso a los que se consideran por encima de toda culpa y pecado. Espero que los que así razonan tenga un estómago fuerte porque tendrán que ver y comerse culebras, cucarachas y todo tipo de sapos. Yo no me olvido que a mi personalmente me quisieron linchar las mismas mentalidades, y ahora años después ni siquiera se les ocurre reconocer públicamente que se comieron un buque entero de ''carne podrida''. Eso sí, defendiendo siempre los principios.

 

¿Dónde quedó la izquierda de los debates fermentales, de las discusiones de fondo, de los programas, de los objetivos históricos, del rigor en el análisis de los procesos? ¿En este tipo de definiciones?

 

Hay otra definición de esas que hoy ocupan el centro de la agenda y que conviene analizar. En relación a la propuesta derrotada en el FA de que todos los cargos de gobierno ganarán 20 mil pesos. Responde: ''Yo digo al revés. Los que vienen a la fuerza política para ganar guita no sirven. Hablo de los cargos de responsabilidad política y creo que no pueden tener precio. Yo vivo con eso y me sobra.''

 

Si triunfa esta tesis y las ideas expuestas anteriormente tenemos un programa de lo que serán las bases para un posible gobierno del FA en el 2009 en temas importantes como el control administrativo, el nivel de los cuadros seleccionados y las pruebas a los que se los someterá. ¿Es esa la tradición y la visión de la izquierda uruguaya?

 

¿Quién establece el límite para elegir a los cuadros confiables, a los cargos de responsabilidad política.? ¿Valen 20 mil pesos? ¿Quién le pone precio a la responsabilidad y al compromiso? Demasiado simple, demasiado plano y básico para interpretar la complejidad de la actual sociedad uruguaya y de la propia izquierda.

 

Supongamos que estoy equivocado, que sí, que hay otras definiciones, otras elaboraciones, otras prácticas que sustentan el proceso. ¿Cuáles son las referencias concretas, los ejemplos de prácticas en el ejercicio del gobierno a nivel nacional o departamental que tenemos que tomar como ejemplos? ¿Qué ministerios?, ¿que intendencias? ¿Qué?

 

Voy a aventurar una opinión pesada, muy comprometida e incómoda, creo que el mayor problema que enfrenta hoy la izquierda uruguaya, es que estas ideas, estas definiciones no nos representan. No tengo dudas que representan a una parte importante de la izquierda y de la sociedad, pero excluyen profundamente a la otra parte. Mujica candidato a presidente no expresa a la izquierda uruguaya en su conjunto. En temas demasiado importantes. No del pasado, sino del presente y del futuro.

 

Cuando Marenales dice en su reportaje que aunque otros no lo reconocen, ellos son fundadores del FA, hace una afirmación grave, como si existieran dos fundaciones, una pública, conocida, de cara a la sociedad, asumiendo todos los compromisos y deberes democráticos en un momento muy difícil de la vida del país, en 1971 y otra fundación la que conocen sólo unos pocos, paralela, con otras reglas, otros criterios, otros métodos y objetivos y otros protagonistas. Cuando un dirigente comunista afirmó recientemente que algunos no entienden todavía al frente, tiene una profunda razón. No lo entienden y quieren que la historia del FA se adapte a su visión a cualquier costo.

 

La izquierda uruguaya no tiene entre sus figuras principales excepto el presidente Vázquez un dirigente que los represente enteramente, y otras que asoman se exponen a ser golpeadas y excluidas. Otras especulan, esperan y sobre todo apuestan a cabalgar el tigre. Y se sabe, el tigre no es vegetariano se come a sus jinetes.

 

A mi sobre este tema no me duelen prendas. Cuando el MPP hizo su balance del resultado electoral y casi excluyó el papel de Mujica, escribí explícitamente sobre su capacidad de diálogo y comunicación con la sociedad en un momento muy particular y difícil para el sistema político nacional y su papel muy importante. No me desdigo de nada.

 

Apoyé y promoví en su momento la posibilidad que el compañero Mujica fuera el presidente del Frente Amplio, era una manera de valorizar a través de uno de los principales dirigentes que en un momento especial de su vida, podía colocarse por encima de sectores y partidos y darle un gran impulso a la fuerza política. Me equivoqué, llegado el momento, el poder y lo digo en el buen sentido del término logra situarse por encima incluso de los grandes roles histórico-personales.

 

No me duelen prendas porque no especulo con poner huevitos en todas las canastas, a la espera de la definición en esta disputa. No tengo candidato propio, pero tengo claro cuáles son los contenidos que quiero defender y preservar en la izquierda. Y me juego.

 

Recomiendo vivamente a todos que lean los dos reportajes citados en esta nota. Para tener una visión de conjunto.

 

Una última reflexión: éste no es un debate interno, entre la izquierda. Nuestros adversarios han intuido lo que nos estamos jugando y lo que se juega el país, su gente. Ellos no duermen, no descansan, velan las armas día y noche. Los sectores más lúcidos del poder tradicional, los que trabajan y luchan con fervor y pasión por la restauración, en particular desde la prensa, participan de esta batalla. No tengamos dudas. Y ellos saben cuáles son los caminos para volver al gobierno, para impedirnos la continuidad del cambio.

 

Los que hoy están en el gobierno que no olviden nunca la profunda frase latina: Cave ne cadas. Para caer lo único que hace falta es estar arriba.

 

(17 de enero de 2008 )

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