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A Marx y Engels, lo que
es de Marx y Engels
por el Ingeniero Gonzalo
Pereira
Quiero
comenzar reconociendo el aporte que viene realizando
el Profesor Julio A. Louis en el diario La República
a la divulgación del pensamiento marxista mediante
una sucesión de artículos breves. Y merece
reconocimiento no solamente por el alto grado de
desconocimiento popular de una obra extensísima sino
además por lo complejo de la misma. Aclarado el
primer aspecto, paso a realizar algunas
contribuciones que pueden ser de utilidad a los
interesados en el tema.
En la entrega del día
miércoles 23 de enero, El marxismo. El sistema
capitalista el profesor Louis escribe:
Marx y Engels
aportan al concepto de sistema pero no consiguen una
elaboración teórica del funcionamiento de éste en su
totalidad
. Generalizan el desarrollo del
capitalismo a nivel mundial como una extensión de
las características de los países en Europa
Pero no
será así: como no llegan a estudiar al imperialismo
no comprenden que los países atrasados no llegarán a
ser capitalistas desarrollados debido a la
deformación que las metrópolis les imponen (Louis,
J. A., cit.).
Sobre el punto valen
diversas consideraciones. En primer lugar, coincido
con el Prof. Louis en que carecemos de una
elaboración marxista sobre el funcionamiento del
sistema en su totalidad. Si bien el plan de trabajo
de Carlos Marx se lo proponía, creo que sus obras no
lo cubrieron. Y digo creo porque no puedo sostener
que conozco toda la obra. Más aún, me parece que el
único compatriota que puede haberla conocido y
comprendido en su integridad hoy no puede ayudarnos:
me refiero al querido Julio Rodríguez.
Hecha la
aclaración, sostengo que el plan de trabajo de Marx[i]
cubrió los libros que indico en el cuadro siguiente:
|
Libros
del plan de trabajo de Marx |
Obras
escritas |
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1. Sobre el Capital |
Contribución a la crítica
de la
Economía
Política |
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La Mercancia |
El Capital (3 tomos) |
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El Dinero |
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|
El Capital en General |
Teorías sobre la
plusvalía (3 tomos) |
|
La Competencia |
Elementos fundamentales
para la crítica de la Economía Política
Grundrisse (2 tomos) |
El
Crédito
El Capital por Acciones |
|
|
2.
La propiedad
territorial
3.
Trabajo
asalariado
4.
El Estado
5.
Comercio exterior
6.
Mercado mundial |
|
Si los libros sobre
el Estado, el comercio exterior y el mercado mundial
no fueron concluidos, es claro que Marx y Engels no
realizaron la elaboración teórica del
funcionamiento del sistema capitalista de su época,
como bien sostiene el Profesor Louis. Y mucho menos
la correspondiente al actual sistema capitalista,
tan distante en tiempo y forma del correspondiente
al siglo XIX. SIN EMBARGO
Sin embargo
haríamos mal en no tomar en cuenta las pistas que
Marx y Engels nos legaron sobre el tema. No
solamente por una cuestión de método, es decir, de
aprovechar lo que ya está construido para
desarrollarlo y colocarlo en la nueva situación,
pues es el gran desafío de quienes queremos entender
el mundo presente. También para hacer justicia
intelectual y no adjudicar méritos a quienes no los
tienen, como intentaré mostrar en lo que sigue[ii].
El método
marxista de identificación de
relaciones
sociales de producción
Dentro de las
disciplinas que reconocen el pensamiento de Marx
se encuentra el estudio e interpretación de los
cambios históricos. Reconocen su búsqueda y sus
conclusiones para una aproximación racional,
fundamentada, lógica, de los acontecimientos de
la humanidad. Una aproximación no casuística o
análisis puntual de cada acontecimiento, sino
guiada por la hipótesis de existencia de
aspectos generales, comunes, con carácter
repetitivo que permiten identificar
regularidades o leyes sociales; una búsqueda de
la comprensión de los sucesos históricos y de
sus enseñanzas aprovechables por las fuerzas que
procuran transformaciones progresivas.
Las notas que
siguen pretenden sostener que el método de
análisis histórico marxista es un acervo
científico vigente y que mantiene validez; en
particular un eje del método: la identificación
de las "relaciones sociales de producción". Marx
denominó "síntesis" de sus investigaciones a un
aspecto del Prefacio a Contribución a la Crítica
de la Economía Política (y que por ser un texto
conocido no cito in extenso aquí) en que, de
manera apretada, interpreta el desarrollo y
cambio de las sociedades haciendo eje en que el
despliegue de las fuerzas productivas (es decir,
la capacidad humana para transformar la
naturaleza y ponerla al servicio de sus
necesidades) puede ser obstaculizado por las
relaciones sociales de producción (condiciones
de propiedad sobre los medios de producción y de
cambio), por lo general luego de un período en
que éstas mismas relaciones operan como
estímulo.
Solamente en
circunstancias de obstaculización se crean
condiciones para que, sobre tal base material,
la lucha de clases culmine en revolución y
transforme las relaciones de producción que se
manifiestan como obsoletas: "se abre una era de
revolución social" al decir de Marx. Y sólo
entonces, porque:
"Una sociedad no
desaparece nunca antes de que sean desarrolladas
todas las fuerzas productoras que pueda
contener, y las relaciones de producción nuevas
y superiores no se sustituyen jamás en ella
antes de que las condiciones materiales de
existencia de esas relaciones hayan sido
incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad"
(Contribución a la Crítica de la Economía
Política, Ediciones del 5º Sol).
La
correspondencia entre fuerzas productivas y
relaciones sociales de producción es una
propuesta general de Marx. No solamente válida
para cierta circunstancia histórica, sino un
método para comprender la historia, los sucesos
ya ocurridos, pero también un método para
comprender las sociedades contemporáneas e
identificar y emprender las transformaciones
progresivas. Creo que los elementos clave de
aplicación del método a un país y una situación
histórica dada pasan por:
1º Analizar la
posibilidad de una situación de contradicción
aguda entre desarrollo económico y las
relaciones de propiedad, manifestada por
estancamiento (o morosidad) del desarrollo de
las fuerzas productivas;
2º Cuando tal
posibilidad se verifica, buscar la causa en
determinadas relaciones sociales de producción,
es decir, determinadas formas de propiedad sobre
los medios de producción y de cambio;
3º Asumir que en
dichas circunstancias se agudiza la lucha entre
las clases de intereses opuestos y se abre "una
época de revolución social", cuyo desenlace
puede ser el desplazamiento de la clase
dominante por las clases interesadas en el
cambio, quienes modifican las relaciones de
producción para recomenzar un nuevo ciclo
progresivo de la sociedad.
¿Existe una situación
de tales características en nuestro país? La
acumulación de capital a escala mundial no reduce el
desarrollo desigual y la evolución de fuerzas
productivas localizadas en los países
"subdesarrollados" (incluyendo al nuestro) no es
mayor que la de los países "desarrollados". Al menos
para Uruguay presenciamos una tendencia del
capitalismo mundial que conduce al desarrollo
desigual. Una tendencia por la cual el capital se
acumula de forma centrípeta en los centros
industriales y en algunos puntos especiales del
planeta
El capital funcionando a escala global está
determinando entonces en los países industrializados
conflictos económico sociales menos agudos de
contradicción entre desarrollo de las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de producción.
Es claro que en los países que no participan de la
acumulación privilegiada de capital la contradicción
entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las
relaciones sociales de producción es mucho más
aguda. Viven un capitalismo especial, que acumula
"poco". Los países "desarrollados" (mejor definidos
como "industrializados") desarrollan sus fuerzas
productivas, aumentan su tasa de plusvalía, dejando
espacios para el crecimiento de los salarios reales
por la ruta de la plusvalía relativa. El área
dependiente, si se toma en su conjunto, se retrasa y
no crea empleo a la velocidad de crecimiento de su
población. Y una baja acumulación de capital es
expresión concreta del estancamiento de las fuerzas
productivas. Una característica fundamental del modo
capitalista de producción es su dinámica
transformadora de los procesos productivos, su
desarrollo de las fuerzas productivas al compás de
la acumulación de capital.
Es un resultado de su
búsqueda sistemática de ganancias. Pero en el
Uruguay el modo de producción capitalista se está
manifestando sin la plena expresión de su principal
mérito histórico, que es revolucionar
sistemáticamente las fuerzas productivas, o al menos
no a la velocidad que aspiramos. Por lo anterior, el
desarrollo desigual del capitalismo a escala mundial
tiene una expresión concreta en el Uruguay. Y de
manera aguda desde hace treinta años. La
contradicción entre el desarrollo de las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de producción
presenta en nuestro país (y en los
desindustrializados en general) un grado de agudeza
especial, específico, completamente mayor que en los
países industrializados dominantes.
El método reclama
entonces identificar las relaciones sociales de
producción responsables del frenaje al desarrollo de
las fuerzas productivas. Existe amplio consenso en
que las relaciones sociales capitalistas de
producción son absolutamente predominantes en el
Uruguay actual, el modo de producción capitalista es
la "producción determinada, que asigna a todas las
demás su correspondiente rango e influencia", como
dice Marx (Grundrisse, op. cit. pág. 28). En ellas
se origina la mayoría abrumadora de las mercancías e
involucran a la gran mayoría de la población
trabajadora. Una aplicación simplista del método
concluiría que por ser predominantes, las relaciones
capitalistas de producción son responsables del
estancamiento económico presente en décadas en el
país. Y que por tanto, pueden y deben ser
sustituidas por la única alternativa histórica: la
propiedad social sobre los medios de producción. Es
decir, por el socialismo. Pero sería una aplicación
simplista del método porque en el propio Marx
encontramos una concepción mucho más rica de las
"relaciones sociales de producción", que constituyen
un eje de su método. Bajo el título de "Producción,
Medios de Producción, Relaciones de Producción",
señala como puntos que no deben ser olvidados:
"Relaciones de
producción derivadas en general, relaciones
transmitidas, no originarias, secundarias y
terciarias. Aquí entran en juego las relaciones
internacionales. " (Contribución a la Crítica de la
Economía Política, pág. 30).
Entonces, la
caracterización de una sociedad en la que predomina
el modo de producción capitalista requiere de
aspectos adicionales a los generales del modo de
producción capitalista, requiere investigar las
"relaciones secundarias y terciarias". Si bien
Marx no completó su plan de trabajo, expuso guías
teóricas para la identificación de lo que él
denominó "relaciones de producción derivadas en
general... secundarias y terciarias... (donde)
entran en juego las relaciones internacionales". Es
decir, las relaciones sociales de producción son más
complejas que la sola relación básica
capital/trabajo. A continuación desarrollaremos esta
afirmación en una dirección fundamental (no única):
las relaciones internacionales de producción.
Es sabido que Marx
identifica la industria como la forma de producción
específica, propia del capitalismo naciente y con
veloz expansión en el mundo, pero es menos conocida
su definición de la división internacional del
trabajo que luego CEPAL renombrara como
Centro/Periferia:
"La maquinaria es el
instrumento más formidable para intensificar la
productividad del trabajo." "Cuando un país
desarrolla el capitalismo, la productividad del
trabajo en él se adelanta respecto al mundo".
"... las nuevas
relaciones internacionales creadas por la
gran industria. ...la industria nacional (de
Inglaterra) va utilizando como medios de producción,
una cantidad cada vez mayor de materias primas, ...
importados del extranjero..."
"... el
abaratamiento de los artículos producidos a máquina
y la transformación operada en los medios de
comunicación y transporte, son otras tantas armas
para la conquista de mercados extranjeros.
Arruinando a sus productos manuales, la industria
maquinizada los convierte, quieran o no (a los
países sin gran industria), en campos de
producción de sus materias primas". "Se implanta
una nueva división internacional del trabajo
ajustada a los centros principales de la
industria maquinista, división del trabajo que
convierte a una parte del planeta en campo
preferente de producción agrícola para las
necesidades de la otra parte organizada
primordialmente como campo de producción industrial[iii]".
(Carlos Marx, El Capital, Tomo I, pág. 370/6,
subrayados y paréntesis de G.P. Obsérvese que un
siglo después CEPAL usa el concepto Centro/Periferia
sin mencionar el autor... ¿Casualidad? Permítanme
dudarlo).
Por lo anterior, se
puede entender que la industria se concentra en los
países de capitalismo temprano y la producción
agropecuaria y minera se expande a todo el mundo,
ahora como producción mercantil e inserta en el
mercado mundial. Creo que nunca será suficientemente
enfatizado el fenómeno previsto por Marx como
"nuevas relaciones internacionales" en lo que
respecta a su resultado sobre el subdesarrollo, o el
desarrollo desigual, o la crisis estructural, o como
quiera denominarse a la situación de retraso
relativo que caracteriza a nuestros países
latinoamericanos y en particular al Uruguay. Y es la
base sobre la cual se despliega la siguiente
forma de dominación de unos países sobre otros,
continuación de la división internacional del
trabajo que la tiene como antecedente.
El concepto "nueva
división internacional del trabajo" propuesto por
Marx parece ser imprescindible para el análisis del
subdesarrollo y la dependencia. Es decir, para el
problema de baja acumulación de capital del Uruguay,
particularmente de un largo período comenzado en la
mitad de los años 50'.
Una propuesta sobre
las relaciones internacionales de producción
La división
internacional del trabajo, como dice Marx, es una
nueva (en términos históricos) relación social
de producción. ¿Cómo lo es, estrictamente, es
decir, siendo consecuente con el concepto "relación
social de producción", vinculado a la propiedad
privada sobre medios de producción y de cambio? Es
el monopolio sobre los medios mundiales de
producción fundamentales, es decir, el monopolio
sobre la gran industria mundial por parte de los
capitalistas de los países industrializados.
Monopolizan desde la revolución industrial de 1780
la forma específica de producir del capitalismo. Tal
es la relación "terciaria" a la que se refiere Marx
y que descubrió en siglo XIX. Refiere entonces a
relaciones internacionales de producción[iv].
Son las bases de la gigantesca y autosostenida
acumulación de capital en los países de capitalismo
temprano. Porque la gran industria monopolizada por
los países de capitalismo temprano durante el siglo
pasado en la 1ª división internacional del trabajo
es la culminación, en cuanto a forma de producir,
del modo de producción capitalista.
Y por exclusión, el
resto del mundo, restringido a la producción y
exportación agropecuaria y minera mediante una
organización del trabajo anterior a la gran
industria. No carece de posibilidades de acumulación
de capital; carece sí de la posibilidad de hacerlo
en la forma típica y veloz propia del modo
capitalista de producción: la gran industria.
Los países durante la
primera división internacional del trabajo se
relacionan de una manera muy especial entre sí
debido al tipo de productos que exportan. El área de
bajo desarrollo industrial, especializada en
mercancías de origen agropecuario que a poco se
convierten en redundantes, en sobreoferta, y por
tanto con erosión de su precio internacional frente
a su valor. Las mercancías originarias de las áreas
de capitalismo temprano, las propias de la gran
industria, las más dinámicamente reclamadas por la
permanente reestructuración de la demanda mundial,
pueden observar ciclos con precio mayor que el valor
y por ende, con ganancias extraordinarias. La
reinversión del plusvalor está asegurada en la
propia gran industria, en la producción de nuevos y
nuevos valores de uso industriales, dando más pasos
adelante en la transformación de la propia gran
industria.
En cambio las
mercancías que provienen de las áreas de capitalismo
tardío presentarán una demanda social mundial con
menor velocidad de crecimiento, lo que sumado a sus
restricciones para la producción industrial (por
efecto de la competencia) compone una situación
difícil para el proceso de acumulación de capital.
Véase entonces como
se manifiesta concretamente, a nivel de país, la ley
general de acumulación capitalista:
·
Los capitalistas de los países de
desarrollo temprano del capitalismo y de la
industria son propietarios hegemónicos del capital
industrial, del empleo de trabajo potenciado con
mayor productividad por la gran industria, de las
condiciones de mayor creación de plusvalor relativo
y acumulación, de la producción de valores de uso en
expansión y, por tanto, de condiciones abiertas para
la reproducción ampliada del capital.
·
Los capitalistas orientados a la
producción de alimentos y materias primas de los
países de desarrollo tardío del capitalismo tendrán
cerrado el camino de la inversión de capital en la
industria debido a la competencia del comercio
internacional; sus posibilidades de acumulación se
limitan a las actividades que la división
internacional del trabajo establece. Y éstas son
infinitamente distantes de la gran industria en
tanto proceso productivo y en cuanto a acumulación
de capital.
Es obvio que unas
condiciones tan particulares de acumulación de
capital pondrán un sello específico al desarrollo
del capitalismo en los países de capitalismo tardío,
como percibía Marx. En efecto, la formación del
mercado mundial y la división internacional del
trabajo no significan la generalización al mundo de
lo que sucede dentro de los países de capitalismo
temprano. Al contrario, éstos tienden a monopolizar
la industria a nivel mundial.
El transcurrir del
tiempo y las leyes de la producción mercantil en el
mercado mundial capitalista, tienden a consolidar
tal monopolio. Es decir, a reforzar la propiedad y
la localización geográfica de las expresiones
supremas de Gran Industria (entendida como categoría
y no como industria grande) en el área original, en
lo que es un movimiento centrípeto de la acumulación
de capital.
La situación así
creada es base de un antagonismo que involucra al
conjunto de las clases sociales de los países de
capitalismo tardío. El auge de demanda de sus
productos agrícolas y materias primas de las
primeras épocas va dando lugar, con diferencias
específicas por producto, a una retracción relativa
frente a los productos industriales, particularmente
los medios de producción (base de lo que CEPAL
denominó deterioro de términos de intercambio) que
muestra que tal división internacional de trabajo se
opone al desarrollo de las fuerzas productivas de
los países de capitalismo tardío.
Marx ve agudamente
que el camino de la división internacional del
trabajo no es el camino de una homogeneización
mundial del desarrollo de las fuerzas productivas
que caracteriza a la gran industria de Inglaterra.
Señala, por ejemplo, que la contradicción
fundamental que debe resolver Irlanda no es la
correspondiente al capital y el trabajo, sino una
básica, previa, con componentes económicos y
políticos:
"Lo que los
irlandeses necesitan es: 1) Gobierno autónomo de
Inglaterra. 2) Revolución agraria... 3) Aranceles
proteccionistas frente a Inglaterra... Tan pronto
como los irlandeses sean independientes, la
necesidad los hará proteccionistas, como Canadá,
Australia, etc." (Cuadernos de Pasado y Presente,
núm. 72, pág. 153-154).
Marx nos evidencia la
interrelación de lo político y lo económico: el
proteccionismo industrial no es siquiera pensable
bajo las condiciones coloniales que padecía Irlanda.
Sobre el punto sostiene:
" (para) la
transformación de las sociedades agrarias feudales
en industriales y la correspondiente pugna
industrial de las naciones en el mercado mundial, el
capital necesita desarrollarse aceleradamente, cosa
que no puede lograrse por una senda natural, sino
que exige medios coactivos (del estado)" (C.
Marx, El Capital, t 3, pág. 727, FCE, mayúsculas y
paréntesis de G.P.)
"... el sistema
proteccionista no es más que un medio para
establecer en un pueblo la gran industria..." (C.
Marx, "Discurso sobre el libre cambio").
"Hay una enorme
diferencia entre que el capital nacional se
transforme lenta y paulatinamente en capital
industrial, o que... se acelere mediante los
impuestos con que gravan, a través de los aranceles
proteccionistas, especialmente a terratenientes,
medianos y pequeños campesinos y artesanos..." (El
capital, cit., III, vol. 8, p. 999).
Entonces, y para
sorpresa de muchos, Marx sostiene que la
acumulación de capital en los países atrasados es un
paso de avance histórico y requiere de un papel
relevante del Estado en la industrialización y por
lo tanto en el desarrollo de las fuerzas productivas
y la creación del mercado interno. Las experiencias
actuales lo confirman: véase por ejemplo en Fernando
Fajnzylber "La industrialización trunca de América
Latina", México, Nueva Imagen, pág. 180 y 194, el
papel del Estado japonés en lo relativo a
proteccionismo, cierre a la inversión extranjera y
estrategia industrializadora. En efecto, la
contradicción económica fundamental del siglo pasado
y de comienzos del presente es la división
internacional del trabajo (en íntima relación con la
dependencia política en el caso de los países
coloniales y con diversas formas de dependencia
política en los formalmente no coloniales). A tal
punto lo es que se desarrolla como contradicción,
encuentra la manera de ir resolviéndose a través de
las medidas de proteccionismo de parte de gobiernos
con proyectos industrializadores, que levantan
barreras más o menos intensas, más o menos efectivas
a las mercancías provenientes de la gran industria
de los países de capitalismo temprano.
La tendencia a la
división del trabajo hasta ahora vista comienza a
presenciar una contratendencia: los países de
capitalismo tardío comenzarán también a producir
artículos industriales. Pero es claro que el papel
señalado para el Estado en los países de desarrollo
tardío del capitalismo en la aplicación del
proteccionismo y otras medidas industrializadoras se
liga a la existencia (o no) de un proyecto del
empresariado capitalista nativo y su acceso (o no) a
la conducción del Estado. La llegada al gobierno de
la expresión política del empresariado industrial es
un hecho de notable trascendencia; a veces cruento,
a veces incruento, pero siempre en dura pugna para
desplazar del gobierno la expresión política de
terratenientes y empresarios de comercio exterior.
Sus acciones dirigidas a facilitar la acumulación
interna de capital industrial, básicamente mediante
diversos mecanismos de rentabilización de las
inversiones industriales, serán de importancia
económica y social. En efecto, con ritmos y
particularidades propias de cada país, se va
estableciendo una 2ª forma de división internacional
del trabajo, con efectos sobre toda la economía, la
sociedad y aún sobre la producción agropecuaria. Y
más allá de las particularidades nacionales existe
un fenómeno de carácter general, que por serlo es de
gran utilidad para comprender las circunstancias
específicas de cada país.
El comienzo de la
producción industrial en países de desarrollo tardío
del capitalismo, como Uruguay, es de notable
importancia en el despliegue de sus fuerzas
productivas, es expresión de progreso económico y
social, base para la formación de su mercado
interno, para su integración como país[v],
el avance cultural y el mejoramiento de las
condiciones sociales[vi].
Existe una deuda del análisis histórico, creo, con
respecto a la identificación de las consecuencias
del incremento de la presencia dentro del país de la
forma propia, específica de producir del
capitalismo: la industria manufacturera. El
desarrollo del empresariado industrial, del trabajo
asalariado industrial y de la disciplina de fábrica
en su aspecto de progreso, su conexión con la
educación y aplicación del conocimiento científico a
la producción material, los mil lazos establecidos
con el mundo no industrial. Una acumulación de
capital industrial que luego de su crisis de la
década de los 50 dará base a la actual acumulación
agroindustrial.
Los aportes no
confesados de Marx (como arriba mostré) y las
tempranas experiencias desde principios de siglo,
los proceso reales sucedidos, son sistematizados
luego por CEPAL para sostener su propuesta de
desarrollo industrial, denominado crecimiento hacia
adentro. En la gran mayoría de los casos la
industrialización se orienta a la producción de
bienes finales (industria liviana) y no modifica la
esencia de la división internacional del trabajo.
Pero le da una expresión diferente, que puede
denominarse 2ª división internacional del trabajo:
las materias primas y alimentos continúan siendo sus
principales exportaciones, pero, por su intermedio
alcanzan la capacidad de importar no ya los
productos industriales de consumo, sino los medios
de producción que requiere la frágil industria
naciente, productora de bienes finales. ¿Significa
esta forma de industrialización una homogeneización
del desarrollo del capitalismo a escala mundial?
¿Una aproximación de la acumulación de capital y del
desarrollo de las fuerzas productivas entre países?.
Hay bases teóricas expuestas por Marx que contestan
que no, pues se trata de un desarrollo desigual del
capitalismo en el mundo y un desarrollo deformado en
los países que no integran el grupo de
industrializados. La anterior división internacional
del trabajo es sustituida por otra en la que los
países de temprana industrialización conservan no ya
el monopolio de la producción industrial, sino el de
las ramas con mayor velocidad de crecimiento,
particularmente el monopolio del Sector I (productor
de medios de producción). Una rápida velocidad de
crecimiento exigida por la composición técnica del
capital y la necesidad creciente de medios de
producción. Conservan entonces para sí las ramas
productoras de bienes que integran el capital fijo,
donde la "gran industria" alcanza formas superiores
y que ofrecen posibilidades de elevar a planos aún
superiores la "gran industria" (Marx se refiere a la
acumulación de capital en el Sector I de medios de
producción como "la verdadera acumulación de
capital").
Por eso hay
diferentes niveles de "gran industria" entre la de
los países industrializados y la industria liviana
de bienes de consumo de los países de capitalismo
tardío, lograda por medio del proteccionismo.
Las barreras
proteccionistas, por lo común orientadas a bienes de
uso final, no impiden el ingreso de los medios de
producción desde los países industrializados y
apenas los encarecen por aplicarles aranceles bajos,
que, justamente, procuran estimular la
industrialización. Su bajo precio (a lo que se añade
que son una "importación sin costos" cuando expresan
la exportación de capital desde los países
industrializados) inhibe el nacimiento de la
producción interna de medios de producción. Se
cierra para los países de industrialización tardía
la posibilidad de un desarrollo del capitalismo de
acuerdo con el equilibrio de los Sectores I y II que
Marx indica en los esquemas de reproducción; pierden
el efecto dinamizador de la producción de medios de
producción. ¿Existió una alternativa para una ruta
diferente para los países de desarrollo tardío del
capitalismo? No me atrevo a una afirmación de
carácter general; solamente a registrar que algunos
lo lograron.
De manera que la
división internacional del trabajo tiende a asumir
la forma de monopolio de los capitalistas de los
centros industriales sobre los medios de producción
necesarios para producir medios de producción.
En otras palabras, el monopolio de propiedad de
los capitalistas de los países imperialistas sobre
los medios de producción de la gran industria se
convierte, con el transcurrir de la
industrialización parcial del área dependiente, en
monopolio sobre el Sector I mundial, productor de
las mercancías con más rápido crecimiento relativo.
El Sector ligado a la aplicación de la revolución
científico-técnica contemporánea, y por lo mismo, el
que la acicatea en su desarrollo. Lo que ahora se
denomina sociedad del conocimiento nace sesgada,
favoreciendo a las matrices de la producción de
medios de producción.
La reproducción
mundial del capital tendrá una expresión específica
en los países de desarrollo industrial parcial, de
industrialización liviana: su acumulación de capital
queda condicionada a la capacidad de importar medios
de producción a través de las exportaciones de
materias primas y alimentos. Se la ha denominado
reproducción dependiente del capital (dependiente
en el sentido que la acumulación de capital requiere
de un sector productor de medios de producción
externo, localizado en los países industrializados[vii])
y también puede ser caracterizada como una
deformación del desarrollo capitalista de los países
no industrializados.
Se trata entonces de
encontrar alguna regularidad, alguna tendencia que
explique la baja acumulación de capital de los
países dependientes. Es posible si se toma en cuenta
que la ley general establecida por Marx acerca del
crecimiento de la composición orgánica del capital
tiene connotaciones en lo que respecta a la
producción de valores de uso: mayor velocidad de
crecimiento de los medios de producción (y en
particular los que componen el capital constante
fijo), seguida por los insumos que componen el
capital constante circulante y, finalmente, por los
medios de vida (y en particular de los alimentos,
ver Zudáñez V., Revista Estudios Nº ), orientados a
cubrir una parte significativa del capital variable.
Por lo dicho, la 2ª división internacional del
trabajo significa la ubicación geográfica de las
ramas de menor crecimiento relativo (alimentos y
materias primas) en los países dependientes y las de
mayor dinámica en los dominantes. La acumulación en
cada una de las dos regiones no hace más que
reflejar eso. La baja acumulación relativa de
capital en los países dependientes, y en particular
en el Uruguay, expresa el fenómeno de diferentes
velocidades de crecimiento de la demanda mundial
referida a los diferentes valores de uso. Si se
considera además las razones que determinan
velocidades inversas de crecimiento demográfico, se
obtiene un desfasaje completo entre crecimiento de
población y crecimiento económico. Es decir,
acumulación de capital diferencial per cápita en el
área industrializada y el área dependiente. Con
todas sus consecuencias económicas, sociales y
políticas.
Los países que
alcanzan históricamente temprano a la gran
industria, (o más precisamente, sus capitalistas),
acumularán capital más velozmente. Y en condiciones
de reducción de la tasa de ganancia dentro de sus
fronteras debida a la propia sobreacumulación,
tenderán no ya a exportar solamente mercancías, sino
a exportar capital, es decir, exportar la relación
capital/trabajo hacia las áreas de menor
acumulación. ¿Se modifica así la 2ª división
internacional del trabajo? ¿Se homogeneiza así el
desarrollo del capitalismo en el mundo? La
experiencia está mostrando que no. El capital
exportado no reproduce su historia. Al implantarse
sobre una matriz de baja acumulación previa, (que
incluso puede tener sólo parcialmente desarrollada
la relación trabajo/capital), atacó originalmente la
producción de materias primas, minerales y alimentos
para la exportación y su propio autoabestecimiento
metropolitano, al hacerlo impulsó la tendencia a
participar en el mercado mundial sólo con éstos
productos por parte de los países dependientes[viii].
Y si recordamos que
la exportación de capital asume la forma de
exportación de medios de producción, es claro que
refuerza la deformación económica y la reproducción
dependiente del capital en los países subordinados.
Porque sólo con exportaciones de materias primas y
alimentos es posible recuperar ganancias del capital
exportado. Y sólo mediante las mismas pueden
importar los medios de producción para su
industrialización parcial, particularmente los que
no sean suplidos por la exportación de capital.
Entonces, la
exportación de capital refuerza la modalidad de
desarrollo capitalista del área subordinada:
especializada en la exportación de bienes derivados
del agro y de la minería. La ley descubierta por
Marx en lo que refiere a la división internacional
del trabajo se ejecuta por el comercio entre
naciones con diferente despliegue de la industria,
pero se refuerza con la exportación de capital.
Existió un
reforzamiento de la división internacional del
trabajo mediante el dominio colonial, que no
necesita apoyarse en mecanismos propiamente
económicos. Pero obsérvese en Marx el énfasis sobre
procedimientos económicos que refuerzan la
concentración de la gran industria en los "centros",
de acumulación diferencial, que agudiza la
diferencia y el predominio sobre la Gran Industria
de los países dependientes. El libre movimiento de
capitales sobre fronteras nacionales no acarreó la
homogeneización de la acumulación y del desarrollo
del capitalismo. La exportación de capital propia de
los finales del siglo pasado y del presente no hizo
más que desarrollar puntualmente (aisladamente) el
capitalismo y un desarrollo periférico de las
fuerzas productivas de manera aislada, puntual, que
contemporáneamente se manifiesta en Corea, Taiwán,
Singapur, y más recientemente en regiones de la
China e India.
El monopolio de la
propiedad sobre los medios mundiales de producción
por parte de los países industrializados tiende a
mantenerse con el libre movimiento de capitales, es
una expresión superior de la reproducción de la
relación trabajo/capital. Y significa una expresión
superior de la ley del empobrecimiento relativo de
los asalariados planteada por Marx: es el
empobrecimiento relativo de los obreros del mundo
dependiente (y de casi la totalidad de sus capas
sociales) ante los empresarios (pero también de
otras capas sociales) de los países desarrollados.
Es simultáneo al empobrecimiento relativo de los
asalariados de los países desarrollados, pero más
agudo. El gran tema teórico es responder: ¿Por qué
es así? ¿Podría ser de otra forma? Creo que las
respuestas se encuentran básicamente en la misma
división internacional del trabajo que antecede
históricamente a la exportación de capital. La
dinámica de acumulación de capital no radica en los
medios de vida sino en los medios de producción. Es
que la industrialización de los países
"desarrollados" y la industrialización parcial de
los demás no son fenómenos independientes: la
primigenia ventaja de montar la gran industria
otorga desarrollo técnico, enlace y demanda con el
desarrollo científico, calificación de los
trabajadores, competitividad y captación de
mercados, es decir, profundización de la gran
industria. Y por tanto, posibilidades superlativas
de acumulación para los países "desarrollados". Y la
sobreacumulación va secretando la exportación de
capital hacia el área subordinada.
Es evidente que a los
países industrializados les conviene el libre
movimiento de mercancías y de capital sobre
fronteras (Trías V., op cit, pág. 181) pero no
siempre es evidente que desde el punto de vista
nacional resulta una utopía esperar que éste libre
movimiento acarree el montaje de la
industrialización a todos los países.
Si bien es
sabido que Marx en sus estudios sobre Irlanda
indicaba que ésta requería de independencia de
Inglaterra para proteger su industria, no está
extendido el conocimiento de que uno de principales
factores de la revolución de independencia de EE. UU.
fue el rechazo a la prohibición inglesa de instalar
nuevas fábricas[ix].
Es que el progreso económico y social ha estado
vinculado a la lucha de intereses y al desenlace de
ésta.
Es difícil encontrar
un país que haya alcanzado la plena
industrialización, la que profundiza hasta la
producción de medios de producción, sin que ésta
formara parte de un proyecto nacional. Y en general,
en dura pugna internacional.
Tiene razón Trías al
sostener "Las grandes potencias tratan de sostener,
en su provecho, una división del trabajo
internacional que les reserva el privilegio
exclusivo de la industrialización. Se oponen... al
crecimiento industrial de las sociedades marginales
y rezagadas". (Op cit pág. 181). Por eso, la
división internacional del trabajo no puede ser
interpretada como un fenómeno "natural", fruto del
desarrollo económico espontáneo del capitalismo a
escala mundial. En cierto momento histórico la
participación en el mercado mundial con materias
primas y alimentos (es decir, la incorporación a la
división internacional del trabajo con el papel
secundario) fue una aspiración de las colonias (como
la Banda Oriental) para zafar del monopolio de la
metrópolis. En su momento fue progresivo. Pero luego
pasa a ser funcional a los centros industrializados,
y muchas veces una imposición de los mismos.
No cabe realizar
aquí un análisis sobre la forma en que los subsidios
a la exportación de alimentos por parte de los
países industrializados recorta aún el pobre papel
que nos reserva la 2ª división internacional del
trabajo; y que por ende impulsa una creciente
marginalización de los productores de materias
primas y alimentos en el mercado internacional.
La división
internacional del trabajo es celosamente custodiada
por los países que se benefician de ella, como
subraya Trías en la cita de arriba. Los convierte en
abastecedores mundiales de los medios de producción
industriales y el libre movimiento de capitales
sobre fronteras nacionales los desahoga de
sobreacumulación de capital y caída de la tasa de
ganancia, localizando en la periferia y bajo su
propiedad las expresiones menos avanzadas de la
industria.
El libre movimiento
del capital mundial no arroja para el Uruguay la
perspectiva de una situación diferente que la
actual. La "complementariedad" entre países
establecida en el mercado mundial no viene
significando para nuestro país un espacio de
perspectiva, de acumulación de capital, despliegue
de las fuerzas productivas, empleo, aumento de
salarios reales. Este lugar está reservado a quienes
cumplen el papel de base industrial productora de
medios de producción para el resto del mundo. Es el
puesto privilegiado en la interrelación
internacional, que por otra parte, otorga la gran
estabilidad política que caracteriza a los países
industrializados.
Hasta aquí rescaté
elementos publicados hace un tiempo. Si son
acertados para el esfuerzo colectivo de entender el
Uruguay actual, el mérito es de los precursores del
objetivo de convertir a la economía en ciencia.
Debemos reconocer a
Marx y Engels lo que les corresponde. Y es mucho...
[i]
Pereira Gonzalo;
"Marx hoy: encuentro sobre
vigencia y renovación del marxismo",
noviembre 1996, Capítulo El plan de trabajo
de C. Marx. También en Protagonista oculto
de la historia nacional, el atraso
cambiario; 2006; editorial Hemisferio Sur,
Anexo I.
[ii]
Lo que sigue ha sido tomado
de: Pereira, Gonzalo; Hacia Los Cambios
Necesarios Y Posibles - FUTURO DE LA
SOCIEDAD URUGUAYA; CAP. RUMBOS DE DESARROLLO
ECONOMICO: CONTRIBUCION A LA DISCUSION DE
ALTERNATIVAS; Centro de Estudios
Estratégicos 1815; 1999; Ediciones Banda
Oriental.
[iii]
La siguiente amarga pero
sarcástica cita de Engels muestra el alto
grado de sintonía con Marx: El libre cambio
significa la reorganización, en el interior
y el exterior, de toda la política
financiera y comercial de Inglaterra de
acuerdo con los intereses de los
capitalistas industriales, que constituían
desde ese momento la clase representativas
de la nación
Inglaterra tenía que
convertirse en el taller industrial del
mundo; todos los demás países tenían que
ser para Inglaterra lo que ya era Irlanda:
mercados para su producción industrial y
fuentes de materias primas y de artículos
alimentarios. ¡Inglaterra, gran centro
manufacturero de un mundo agrícola, con un
número siempre creciente de satélites
productores de trigo y algodón girando en
torno al sol industrial! ¡Qué magnífica
perspectiva (Federico Engels, Prefacio a
La situación de la clase obrera en
Inglaterra).
[iv]
Ver sobre el punto el intento
realizado en "Relaciones Internacionales de
Producción"; Pereira, G., México; Editorial
Siglo XXI, 1986. Y el Anexo I de "Desafíos
del Desarrollo Económico"; Pereira, G.;
1985; Montevideo, Editorial Hemisferio Sur.
[v]
Consultar en el notable trabajo de Agustín
Cueva El desarrollo industrial de América
Latina, Editorial Siglo XXI, 197?, la
importancia que asigna al mercado interno
como integrador de la nacionalidad. Y al
contrario, el efecto del pobre desarrollo
del mercado interno de América recientemente
independiente, sobre la ausencia de un
empresariado nacional, las persistencia de
las guerras civiles y la desintegración
social y política que caracterizó al siglo
pasado.
[vi]
Diversos trabajos subrayan la importancia
económico social de la política
industrializadora aplicada por Uruguay. Mi
punto de vista se encuentra en El viraje de
la 15: del dirigismo económico al
neoliberalismo, Pereira, G., Editorial
Gandhi, 1986.
[vii]
Vale la aclaración pues tal
definición se aleja diametralmente de lo que
se conoce como teoría de la dependencia,
para la cual todo es dependencia.
[viii]
Recordemos que los frigoríficos extranjeros
fueron la primera forma de gran industria en
nuestro país.
[ix]
Atlas Histórico Mundial, H.
Kinder y W. Hilgemann, Ediciones Istmo, Tomo
II, pág. 13.
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