|
Un mercado cada vez
más globalizado y la crisis de
la mayor economía del mundo
Analista Isaac Bigio
Por el
momento, la crisis parece contenida. Sin embargo, el
premier británico alerta que pueden venirse cosas
peores. Mientras que ello podría conducir a que
crezcan quienes plantean mayores regularizaciones,
proteccionismo e intervencionismo estatal, Londres y
Washington postulan mayor transparencia y
serenidad.
Lo que
sigue es un estudio de la crisis de las bolsas por
Isaac Bigio,
uno de los principales analistas internacionales.
Caen
las bolsas
El lunes 21 de enero bajaron
las bolsas de Japón -3.9%, Inglaterra -5.5%,
Francia -6.8%, Alemania -7.2% y Hong Kong -6.4%.
Al día siguiente esta última cayó otro -8.7%
(produciendo pérdidas de $US 320,000,000 y su peor
desplome desde la crisis asiática de 1988-89) y la
de Shanghai -7%. Australia tuvo la peor caída de su
bolsa en su historia en un lapso de 24 horas. La
bolsa de Mumbai (India) se desplomó en 48 horas en
-12%.
El pánico fue detenido tras que
el Banco Federal de EEUU cortó los intereses en
-0.75% (su mayor reducción en 25 años) y Bush
anunció un paquete de $US 150,000,000 que se
inyectarían incentivando el consumo y reduciendo
impuestos.
Sin embargo, nuevos altibajos y
crisis se avecinan mientras que los mercados se
muestran alterados. En lo que va de Enero se han
perdido el mundo unos US$ 5,000,000,000 como
resultado de la depreciación de los valores de las
acciones. En algunos mercados la caída ha implicado
una pérdida de -20%.
Todo indica que este ha de ser
al año en que el mundo se acerca o entra a una
recesión. En un mercado cada vez más globalizado los
efectos de la crisis de la mayor economía del mundo
(la de EEUU) deben afectar.
Aún Europa no quiere bajar
mucho sus intereses ni devaluar al alto euro pues
temen que ello impulsaría la inflación (que ellos
tratan de mantener en un dígito bajo) y haría que
baje al ahorro. Reino Unido apenas contempla bajar
sus tasas de %5.5 en un cuarto de punto pues quiere
seguir mostrando a grandes ahorristas que, mejor que
ahorrar en depreciados dólares que ofrecen pocas
tasas de rentabilidad, la libra es una moneda más
alta, sólida y que genera mejores intereses.
Sin embargo, la economía
británica está tan entrelazada a la norteamericana
que ésta está dando los primeros síntomas de un
bajón, el mismo que puede contagiar a Europa y a la
Commonwealth.
En los dos lados del Atlántico
norte se ve que se reducen los precios de las
propiedades, se achica el crédito y el alza del
petróleo afecta a todos los productos.
En Gran Bretaña, si bien la
inflación es de un 2.5% y la tasa de desempleo es de
un 5.5%, la suma de las deudas personales de sus
habitantes está pronto por llegar a los 3 trillones
de dólares (más de US$ 110,000 por cada familia).
Esto último es una bomba de tiempo que generará más
bancarrotas y que puede desacelerar los apetitos del
consumidor y por ende las ventas.
Si bien para Alan Greespan,
anterior jefe del Banco de la reserva Federal de
EEUU, su país no tienen una recesión (la misma que,
según él, se produce en saltos y no gradualmente),
la mayoría de los principales observadores
financieros creen la mega-potencia está entrando en
ésta. La recesión norteamericana podrá arrastrar al
resto del mundo. Si ésta es pequeña sus efectos no
serán tan catastróficos, pero Hillary Clinton alerta
que ésta ha de ser larga y profunda, lo cual
conllevaría a fuertes cambios en la economía y
política mundiales y a desencadenar nuevos
conflictos y guerras.
Giros en la economía
En EEUU lo usual es que cada
vez que hay una caída en la economía también cae el
partido de gobierno. En 1932 Roosevelt inauguró 32
años de dominio demócrata tras el desplome de Wall
Street. En 1980 Reagan inició la gran transformación
republicana. Bill Clinton primero llegó a la Casa
Blanca cuestionando a Bush padre por la crisis (es
la economía estúpido era la frase que se acunó para
mostrar el talón de Aquiles de los republicanos) y
hoy su esposa quiere repetir el plato apareciendo
como la más calificada en dar un giro económico ante
el partido gubernamental.
Los demócratas creen que ésta
se debe a que los republicanos han desregularizado
mucho la economía y ellos proponen medidas
proteccionistas o que incentiven el gasto público.
Parte de su programa consiste en invertir más en
salud y elevar los ingresos de los sectores más
desfavorecidos para incentivar el consumo. Si ellos
ganan la Casa Blanca eso podría afectar futuros TLCs
y a quienes plantean en el mundo liberalizar aún más
a los mercados.
El inicio de la recesión
también podría significar el fin del nuevo
laborismo. En 1997 Blair mostró a la
socialdemocracia una tercera vía entre el
estatismo y el neo-liberalismo y su tesorero
Gordon Brown se ufanaba de haber garantizado una
década de estabilidad y crecimiento en la economía
británica que no tenía paralelo en la historia de
esa isla. Sin embargo, hoy la inicial popularidad
con la que en Junio Brown llegó al premierato se ha
evaporado y su gobierno anda de tumbo en tumbo,
abriendo las posibilidades para que los
conservadores retornen al poder con una agenda de
parcial distanciamiento hacia la Unión Europea.
Aún países que tienen una
política y economía tan diferente a la de EEUU se
ven afectados. China, que es una de las locomotoras
de la industria mundial con tasas de crecimiento
anuales de dos dígitos, puede ir desacelerando su
ritmo. Esta, si bien tiene rasgos de una economía
estatizada y planificada y el monopolio estatal de
un partido comunista, depende mucho de
inversionistas y compradores norteamericanos. No
obstante, los optimistas conciben que la crisis de
EEUU podría beneficiar a Beijing al debilitar a un
rival y al enfriar el sobrecalentamiento de su
economía (la misma que el 2007 tuvo su mayor salto
en trece años).
Las medidas tomadas por la
reserva federal de EEUU pueden haber llegado tarde,
con debilidad o para maquillar una crisis que puede
estarse incubándose para reventar con más fuerza. El
nivel de gasto y deuda personales en Norte América
sigue siendo uno de los más altos de su historia.
Por el momento, la crisis
parece contenida. Sin embargo, el premier británico
alerta que pueden venirse cosas peores. Mientras que
ello podría conducir a que crezcan quienes plantean
mayores regularizaciones, proteccionismo e
intervencionismo estatal, Londres y Washington
postulan mayor transparencia y serenidad.
La inestabilidad de los
mercados afectará a varias sociedades pudiendo
generar un importante giro en la conducción de la
mega-potencia así como nuevos conflictos sociales y
guerras en el mundo.
LA
ONDA®
DIGITAL |