Cuando el cielo viene nublado...
por Félix Duarte

Se ha hablado tanto en estos días y tanto se escribe sobre lo que acontece por la interna del Frente Amplio, que cuesta encontrar  la punta del hilo, para cumplir en tiempo y forma con esta  nota semanal. De lo variado y bueno que hemos visto, una nota se destaca a nuestro entender. La de  Esteban Valenti 

 

Bitácora jueves 31- que es un acierto desde el título cuando interroga “¿Cómo perder las elecciones?”  y después cuando desarrolla su argumentación en esa línea de la pregunta.

 

Y en ese punto tocamos madera para que tales premoniciones no pasen de ser solo eso. Queremos creer, la gente quiere creer, que en este tiempo que viene se logre entender, de alguna manera y de una buena vez, que como se van dando las cartas. La pregunta que eligió Esteban, puede quedar contestada ante el proceso y desenlace de hechos, como una de las peores catástrofes que podrían ocurrirle a este país.

 

Nos resistimos a pensar en esa posibilidad.

Pero, a la vez, no logramos despejar esa nube negra de nuestro imaginario en tanto pensemos en el futuro,  si partimos  de este presente. Y aquí nos permitimos tomar parte del copete en la nota de Esteban cuando dice que...” Si alguien detalla las cosas que pueden  llevar a un desastre elector es una persona precavida. Eso vale también  para la izquierda uruguaya  de hoy.” lo que nos parece muy acertado. No esta del todo mal predecir lo malo, si se hace partiendo desde el deseo de lo contrario.

 

Hoy hay dos temas que son  centrales en este “gallinero revuelto” y disculpen la expresión, no es con ánimo peyorativo, sino tomando recuerdos lejanos de épocas de gurises, allá en el campo, cuando nuestros mayores definían sucesos en la rutina diaria de la chacra. Dos temas, decíamos­ como es la presidencia del FA y la reelección de Tabaré el otro, con el corolario  de la danza de nombres, con miras a una nueva campana mientras el gobierno, razón de ser del FA, que para eso esta donde está.

 

Donde el gobierno está hoy, dormita en la pesadez de una siesta del receso, con la perspectiva de bostezar, despertando después de la Vuelta Ciclista en un Uruguay lanzado a una campaña política electoral absurda  desde todo punto de vista. Y aquí volvemos a la otra parte del copete de la nota citada, cuando dice: ”Si alguien presenta una receta para ganar elecciones, dos años antes es un mentiroso o un charlatán” No hay ninguna duda que la oposición “salta en una pata” según el popular dicho.

 

Eso con  el panorama que se muestra en el Frente Amplio. Y eso es lógico,   porque harán cualquier cosa para recuperar el mango del sartén que perdieron. Nadie los puede criticar por eso. Es lamentable que nosotros seamos quienes les estamos ayudando. Lo de la presidencia del FA se acerca a lo patético. No hay día que no aparezca un nuevo candidato. Y todos son los abuelos de la fuerza política, son los ministros o detentan otro cargo en la actual estructura del gobierno. Aunque sea una pregunta con poca suerte de ser respondida, parafraseando aquello “Ya no da criollos el tiempo...” la pregunta podría venir a ser...”¿Ya no da jóvenes el Frente...?” y pensando en Uruguay, con la celeridad alucinante de los cambios que se procesarán en el mundo acaso pensar y preguntarnos...”¿Qué será de esta administración de aquí a diez años? ¿Que hará después de esta administración de abuelos? Y con referencia  a Tabaré, pensando en voz alta, plantearnos algunas conclusiones.

 

Por un lado se ve la insistencia hacia su figura, casi como la salida providencial y única, que los distraiga de otras cercanías. Y en ese ámbito, la negativa del involucrado que  tal vez sea algo mucho más que por “razones personales” para sea una decisión meditada y pensada, para poner a la fuerza política ante las alternativas y las realidades, que la interna del Frente no Ve o se resiste haber. Estamos sacando puntas al tercer año de un período de cinco y estamos en un momento crítico.

 

Embarcarse ahora en una etapa electoral resultaría suicida. Por otro lado hay deudas con la historia que no se pueden rifar. Muchos viejos que están al final de sus vidas, luego de superar los cuarenta años de espera, con mucha utopía en medio, y poder alcanzar la alegría de ver un primero de marzo del 2005, hoy observan y sufren el panorama en que nos hallamos. Esos viejos saben que tienen para poco, pero también les duele el futuro. Y el futuro es el gran tema que debería motivar e inspirar a la fuerza ue gobierna.

 

El Uruguay se está quedando sin jóvenes. Terminamos estos desordenados apuntes proponiendo una invocación a  repensar la situación que ya sé esta saliendo de cauce y resulta imprescindible y necesario revertirla. Quedan dos años para dar vuelta la pisada, como decían los paisanos nuestros, cuando eso era una “brujeria” suponía aliviar al animal enfermo.

 

Si esto no se revierte, que no imaginamos ocurra, tal vez no nos absuelva la historia.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital