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Mujica en la hora
de las candidaturas
por Raúl Legnani
El ministro José
Mujica dijo en los últimos días que es "un candidato
para ganar en la interna y sirvo para juntar votos,
soy absolutamente consciente, pero les regalo una
campaña electoral para discutir cosas de hace 40
años".
Dejó la sensación de
que recogió la experiencia de 2004, cuando en lo
últimos días de la campaña electoral los colorados
pusieron sobre la mesa el cuco tupamaro y el Frente
Amplio perdió dos puntos y medio en la intención de
voto.
A ese debate, parece
que Mujica no está dispuesto a prestarse, por lo
menos desde la candidatura a la Presidencia de la
República.
Solo el tiempo y el
transcurrir de los hechos, donde hay múltiples
factores en juego, dirá si Mujica es precandidato o
no. Cualquiera sea la opción que asuma, tiene
derecho a llevarla a la práctica y seguramente el
grueso de los frenteamplistas le reconocerá su
gesto.
La
opción Mujica
Soy de los
convencidos que el Espacio 609, sector que lidera
Mujica, no tiene nada que perder, siempre y cuando
el Frente Amplio gane las elecciones nacionales en
2009.
Estoy convencido que
los liderados por Mujica son y seguirán siendo la
primera fuerza política de la izquierda y que ello
no depende de quien sea el candidato a la
Presidencia de la República.
Redoblo la apuesta:
estoy convencido que si mañana Mujica se levanta y
propone un nombre a la Presidencia de la República,
sea Danilo Astori, Enrique Rubio, Marcos Carámbula u
otro candidateable, el Espacio 609 crece en
prestigio, gana en imagen y se transforma en la
fuerza política clave de la izquierda, con la que
tendrá que contar como pieza fundamental el segundo
gobierno progresista. En 1989, cuando la 1001 le
abrió paso a Danilo Astori para que fuera candidato
a la vicepresidencia de la República y que a la vez
ocupara el primer lugar al Senado de todas las
listas sectoriales, se transformó en la primera
fuerza política de la izquierda y el Frente Amplio
ganó por primera vez las elecciones departamentales
en Montevideo.
En ese año ni el
candidato a la Presidencia, ni a la vice, ni a la
Intendencia era filo comunista, porque recordemos
bien que Astori había estado en conversaciones en
1984 para construir un sector afín a lo que después
fue la Izquierda Democrática Independiente.
Recordemos también que Hugo Batalla, después de su
excelente votación en 1984, se propuso desplazar a
Líber Seregni, con la intención de ser el candidato
a la Presidencia de la República por el FA. No pudo.
¿La historia enseña?
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