"Las Mentiras del Cambio
Climático", un libro
"ecológicamente incorrecto"
por Carmelo López-Arias

  Jean-Paul Sastre, de su abuela dice: "Ella

 no creía en nada. Sólo su escepticismo

le impedía ser atea"...

 

El director de la revista QUO, Jorge Alcalde, ha sido uno de los primeros autores españoles que sin complejos ha expresado en un libro las tesis de que en torno al medio ambiente vivimos desorientados por el sonido de las alarmas.

 

En el prólogo de “Las mentiras del cambio climático”, Alcalde explica que los insultos y descalificaciones provendrán de los “coalarmistas”. Del libro se desprende un trabajo de investigación en el que se citan numerosos escépticos  que se cuestionaron el grito puesto en el cielo del efecto invernadero.

 

“En este libro - dice Alcalde -, el lector no va a encontrar muchas respuestas. No es un libro de tesis científicas ni una propuesta de explicación de los fenómenos de la naturaleza. Es el resultado de centenares de contactos con el trabajo de docenas de expertos de todo el mundo que muestran en mayor o en menor grado su escepticismo ante los postulados del IPCC. Los hay que directamente niegan la existencia de un cambio climático. Los hay que aseguran que el cambio climático es real pero que es imposible demostrar que el culpable sea el hombre, a través de su emisión de gases de efecto invernadero. Los hay incluso que creen que efectivamente el clima está cambiando y el responsable es el ser humano, pero advierten que la acción política y científica se ha vuelto ciertamente histérica y se preocupan por el grado de sectarismo y gregarismo que envuelve al tema, que impide la correcta toma de decisiones”.  

Lo que se puede leer a continuación es lo que escribe sobre este libro; Carmelo López-Arias de elsemanaldigital.

 

“Jorge Alcalde no ha tenido pelos en la lengua para señalar con el dedo algunas "mentiras" que corren sobre el calentamiento global, y sobre todo para afirmar el derecho a discrepar

 

Con casi 300.000 ejemplares de tirada, la revista Quo, del grupo Hachette-Filipacchi, es una de las publicaciones de divulgación científica más conocidas e influyentes en nuestro país. Así que su director, Jorge Alcalde, tiene cierta autoridad cuando se trata de enjuiciar un fenómeno político y mediático como es el ecoalarmismo.

 

Lo ha hecho en su libro Las mentiras del cambio climático, un texto provocador que no pretende ofrecer, aclara, "tesis científicas" ni "una propuesta de explicación de los fenómenos de la naturaleza", sino más bien todo lo contrario: demostrar que la comunidad científica está dividida, y dar a conocer los argumentos de quienes se ven censurados por discrepar del dogma de fe de que, si no lo evitamos a tiempo (incluso no podemos ya evitarlo, sólo retrasarlo, sostienen los más radicales), el hombre destruirá el planeta con sus emisiones de gases de efecto invernadero.

 

La "ecofashion" se vuelve agresiva

De hecho, ha consultado científicos de muy diversa opinión que coinciden en que son "escépticos" -que se supone que es lo que todo hombre de ciencia debería ser siempre- "y, por lo tanto, las están pasando canutas". Pero sólo coinciden en eso: unos niegan que haya un cambio climático; otros creen que existe, pero que su responsable no es el hombre; otros, por fin, que existe y es causado por el hombre, pero que el histerismo ambiente en torno a las soluciones impide tomar las medidas adecuadas.

 

Pero, sobre todo, la obra de Alcalde es un llamamiento a la cordura y a la libertad de expresión en la discusión científica. Relata las amenazas incluso de muerte que han sufrido el ex miembro de Greenpeace Bjorn Lomborg (autor del imprescindible El ecologista escéptico, publicado en Espasa) o los autores del documental El gran timo del calentamiento global, emitido en marzo de este año por Channel 4 y que le costó a Martin Durkin y Hamish Mykura cientos de mensajes y faxes de este tenor: "Ojalá te violen en una alcantarilla y te mueras de cáncer de colon". Y cuenta más adelante que hay en Estados Unidos quien propone para quienes nieguen el calentamiento global el mismo tratamiento penal que a los revisionistas que niegan el Holocausto.

 

Este fanatismo medioambiental choca con noticias que pasan desapercibidas por comparación con el boato que rodea a Al Gore y sus estrellas ecológicas de Hollywood (a las que, por cierto, dedica Alcalde jugosas y divertidas críticas por lo contaminante de su modo de vivir, de George Clooney a Leonardo di Caprio), pero que tampoco es que se publiquen en panfletos de peligrosos conspiranoicos negacionistas. En la revista Investigación y Ciencia, por ejemplo, podía leerse en mayo de 2005 un artículo que apunta a que ya hace 8000 años pudo haber influencias decisivas del hombre sobre el clima a través de la agricultura, hasta el punto de retrasar una era glacial”.

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