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El fantasma de las autonomías
recorre Bolivia, Perú y Ecuador
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
En algunos países de
América del Sur se ha desatado un movimiento de
secesión o autonomía regional. Santa Cruz de la
Sierra en Bolivia y Guayaquil en Ecuador desde hace
tres años han abierto la caja de Pandora del
separatismo, lo que ha dado lugar a una crisis,
por ahora interminable.
En
actitud desafiante a las advertencias del presidente
Evo Morales, cuatro Estados (Departamentos) de
Bolivia han anunciado sus intenciones de lograr la
autonomía, cuestionando de tal manera la nueva
Constitución Política que fuera aprobada en una
asamblea que no constó con la presencia de la fuerza
política de oposición.
Los
gobernadores y dirigentes cívicos de Santa Cruz,
Tarija, Beni y Pando, organizaron concentraciones
populares para la entrega de los nuevos estatutos
que otorgan a los gobiernos locales amplias
facultades de legislación, administración de sus
recursos y elección de sus autoridades. Los
estatutos fueron elaborados por asambleas inter-institucionales
que luego de ser sometidos a referéndum locales
podrán entrar en vigor, aunque los mismos han sido
calificados como ilegales por el presidente Evo
Morales.
La
realidad económica de Bolivia señala que tan sólo
dos departamentos de territorio se pueden
auto-sostener: La Paz y Santa Cruz de la Sierra,
dado que ambos disponen de recursos económicos para
financiar sus propios gobiernos departamentales.
Según estadísticas oficiales, en La Paz y Santa
Cruz se concentra el 89,9% de las recaudaciones
tirbutarias. Cochabamba, la tercera región de
Bolivia, aporta el 17,6%.
Santa
Cruz de la Sierra
A juicio
del analista boliviano Andrés Piera Rico, en Santa
Cruz de la Sierra -el departamento más rico y
desarrollado de Bolivia- es donde tiene lugar el
reclamo autonomista más promocionado del
continente sudamericano. Pero los cruceños distan de
estar solos en sus pretensiones. Tarija, Pando y
Beni en Bolivia, Puno en Perú y Guayaquil en
Ecuador, son algunos de los más claros ejemplos de
regiones que también buscan emanciparse.
Desde un
tiempo atrás, una gran mayoría de los habitantes de
Santa Cruz de la Sierra, dio el puntapié para lograr
la autonomía de ese departamento. Desde la
independencia de Bolivia (1825) y durante muchas
décadas, el oriente boliviano estuvo librado a su
suerte, lejos de la fastuosidad del poder minero
de los Aramayo, Patiño y Hoschild y, de los ires y
venires de las dictaduras de turno que asolaron y
retrasaron el desarrollo del país. Las praderas del
oriente boliviano parecían no tener ninguna
perspectiva de futuro. Bolivia era sólo andina, con
muy escasos contactos con las tierras bajas. No se
oían demandas autonómicas, quejas contra el
centralismo de La Paz. A lo sumo algunos esporádicos
lamentos contra el aislamiento y la distancia.
A partir
de 1871 -ya considerada como una realidad el
aislamiento del oriente boliviano- la revolución
federalista de Andrés Ibáñez permitió que la
Junta Superior Federal del Oriente, proclamara el
27 de diciembre de 1876 sus principios de paz,
igualdad y fraternidad, que se vararía a través de
cuantos obstáculos le presente la centralizadora y
tiránica forma de gobierno unitario. La
Federación, nuevo mesías de los pueblos oprimidos,
cierne ya en medio del espacio nacional.
Según
opinión del economista y planificador regional
boliviano Carlos Rodrigo Zapata, aunque las
proclamas federalistas de Ibáñez tenían por
finalidad aparente plantear algunas demandas al
Estado nacional, estaban aún lejos de convertirse en
una fuerza aglutinadora capaz de movilizare a
amplios sectores de la población para apropiarse de
una porción del poder de decisiones descentralizado,
de igual modo las posteriores demandas de
descentralización tampoco lograron ganar el corazón
de la sociedad cruceña, pues aun faltaba la fuerza
suficiente que le brinde sustento creíble a la
promesa de la autonomía.
Se
suman Tarija, Beni y Pando
A partir
del año 2000 a las aspiraciones autonómicas se
sumaron los habitantes de Tarija -el segundo
departamento en importancia de Bolivia, donde se
almacena el 85,3% de los 53 trillones de metros
cúbicos de gas que hacen de Bolivia el depósito más
importante de este mineral energético.
El 6 de
julio de 2005, mediante Decreto Supremo Nº 28.229
-promulgado por el entonces presidente Eduardo
Rodríguez Veltzé- por primera vez el pueblo
boliviano pudo elegir sus máximas autoridades
departamentales por voto directo y simple mayoría.
La
población del departamento de Pando -uno de los
departamentos más hermosos y con mayor biodiversidad
de Bolivia, con capital en Cobija -la perla del
Acre- el 2 de julio de 2006, con el 57,7% de
los 20.732 válidos alcanza el sí al referéndum
autonómico nacional, afirmando su esperanza de
progreso y de recursos para explotar las enormes
riquezas naturales y turísticas de la región.
Siguiendo los pasos cívicos de Santa Cruz, Tarija y
Pando, doscientos ochenta
parlamentarios, concejales, constituyentes y
referentes de otros sectores han comenzado
recientemente a sesionar en asamblea para discutir y
aprobar el Estatuto Autonómico de la región, que
según en opinión mayoritaria no significa una
separación del país, sino que mantendrá la relación
con el Gobierno Nacional y con las demás
instituciones estatales.
¿Qué
motivaciones impulsan a establecer autonomías?.
Para algunos analistas bolivianos, el movimiento no
es el resultado de un anhelo ancestral como en el
país vasco, ni por las desigualdades sociales que se
presentan en dichas regiones. Según Saúl Escalera,
Se trata de una operación metódicamente montada
por las transnacionales petroleras después de la ley
de hidrocarburos, aprobada en el plebiscito de
julio/2004.
Hay
consenso en la opinión pública de Santa Cruz de la
Sierra y en Tarija -fundamentalmente- en sostener
que todo se debe a una razón mucho más simple:
No queremos seguir siendo los patos de la bobada.
Aportamos mucho más al tesoro nacional de lo que
recibimos. No podemos seguir financiando al
altiplano pobre y que el gobierno no reconozca
nuestras diferencias económicas. Pero nunca hemos
planteado la separación de Bolivia de ninguna
cuestión de esas, me escribe el empresario
Roberto Ruiz, presidente del Comité Cívico de
Tarija.
Ecuador: autonomías sí; descentralización no
Si bien
Ecuador es, por ley, un Estado descentralizado
desde 1997, en la realidad el proceso se ha aplicado
en algunos cantones y relacionado a algunas áreas.
Es opinión generalizada que el presidente Correa
debe encarar una reforma hacia el modelo del Estado,
encarando con certeza el alcance de los términos
descentralización y lo más avanzado que es la
autonomía.
En enero
de 2005, el alcalde de Guayaquil Jaime Nebot convocó
a la que se denominó marcha blanca
demandando la autonomía para la ciudad, creando un
año después la Corporación Guayas, integrada por
quinces profesionales y expertos en diversos temas
con el fin de implementar los mecanismos necesarios
para concretarla.
En
Ecuador se percibe un agotamiento del Estado
rentista, sustentado en la sobre explotación de la
naturaleza (café. banano, petróleo, etc.) y en los
ventajosos términos del intercambio comercial y, por
otro lado, en la inadecuación del Estado unitario a
la diversidad del país. (Fernando Carrión).
En el
fondo, además de los deseos de autogobierno, subyace
una histórica rivalidad entre la región costera
ecuatoriana -con Guayaquil al frente- y la de la
sierra donde se encuentra Quito, capital política y
administrativa del país.
Tal
situación ha conducido a discutir respecto a
centralización-descentralización, tema que se
viene planteando desde la formación del Estado
ecuatoriano situación que reclama un actualizado
debate político que ofrezca la posibilidad de
lograr un cambio radical: desde el actual Estado
unitario-centralista a uno
descentralizado-autonómico.
Perú:
Puno a lo Cataluña
En
febrero de 2005, el presidente regional de Puno
-David Jiménez Sardón- presentó un proyecto para la
constitución de un gobierno autónomo similar al
aprobado en Santa Cruz de la Sierra. La decisión ha
sorprendió por cuando Puno concentra tan sólo el
2,2% del PBI nacional , aunque la verdadera razón
radica en lograr la autonomía regional
quechua-aymará que, según Jiménez Sardón,
Tenemos un aprecio muy grande por el desarrollo de
las autonomías españolas, en especial por la de
Cataluña, es decir, no separadas del Estado sino que
se desarrollen dentro de él. Queremos desarrollarnos
por lo que somos: una nación quechua-aymará.
La
petición de autonomía se dirige a instalar en Puno
una zona franca para formalizar el comercio que
ingresa de Bolivia y Chile y lograr un trato
preferente en la agricultura productiva, para poder
cubrir las necesidades básicas de las cuales carecen
el 71% de las familias de Puno.
Si la
autonomía se logra dentro del marco constitucional,
puede resultar beneficiosa en el proceso de
descentralización democrático del país. Si se logra
en base a un enfrentamiento con el poder central del
Estado puede convertirse en un factor de
inestabilidad.
[1]
Secretario General Asociación Sudamericana Estudios
Geopolíticos
Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y
Estrategia
LA
ONDA®
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