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Modigliani frente a sus
maestros y amigos
por Raquel Castillo

Devolver a Modigliani la
dignidad académica que se merece, más allá de
reafirmar su éxito popular a lo largo de varias
generaciones, es el último proyecto del Museo
Thyssen-Bornemisza, que trata de presentar al
artista italiano en un diálogo directo con sus
maestros y amigos.
"Modigliani y su tiempo", que
podrá visitarse entre el 5 de febrero y el 18 de
mayo en las salas del madrileño Museo Thyssen y de
la Fundación Caja Madrid, reúne 126 obras de esta
figura del siglo XX que proceden de museos y
colecciones privadas de todo el mundo, como la Tate
de Londres, el MoMA de Nueva York o la National
Gallery of Art de Washington.
Frente a las retrospectivas de
este artista que se han multiplicado recientemente
en las distintas capitales europeas, esta muestra
pretende poner a Modigliani a la altura de sus
maestros (Cézanne, Gauguin, Toulouse-Lautrec o
Picasso), así como de sus contemporáneos y amigos
(Marc Chagall, Jacques Lifchitz o Tsugouharu Foujita).
De este modo, abarca el
conjunto de su obra dividida en estos dos grandes
apartados a través de pinturas y esculturas
contrapuestas.
"La nuestra no podía ser un
intento oportunista y comercial de explotar la fama
de Modigliani, y tenía que ser un intento de
devolver a Modigliani la dignidad académica que
perdió, o que nunca tuvo (...) rehabilitarlo o
reivindicarlo desde el punto de vista de los
estudios historiográficos serios", declaró Guillermo
Solana, conservador Jefe del Museo Thyssen-Bornemisza,
durante la presentación de la exposición el viernes
en Madrid.
Solana definió al italiano como
"una leyenda de la historia del arte por aclamación
popular", cuya fama "se cimenta en la adoración de
varias generaciones", sin embargo destacó que su
reconocimiento académico no ha sido parejo a este
éxito, posiblemente debido a que no se encuadró en
ningún "ismo" de la época, o no fue lo
suficientemente radical.
Modigliani, cuya pasión era la
escultura pero que tuvo que concentrarse en la
pintura a causa de la tuberculosis, persiguió el
empeño de crear un nuevo ideal de belleza moderno,
que le hizo ganarse el favor del gran público hasta
su muerte prematura a los 35 años.
Este artista nacido en Livorno
en 1884 estuvo siempre abierto a los movimientos de
la vanguardia de París, ciudad a la que se trasladó
a los 18 años y en la que conoció a Picasso y al
grupo de artistas que le rodeaban como Apollinaire o
Max Jacob, entre otros. No obstante, siempre se
mantuvo independiente a todos ellos.
"Toma los elementos de la
pintura y la escultura de principios del siglo XX y
forma su propio estilo con atención a los valores
clásicos y a la idea de belleza", afirmó Solana.
El comisario de la exposición,
Francisco Calvo, definió esta muestra como una
exposición "singular" en la que puede verse cómo se
fraguan los prototipos del artista en diálogo con
sus colegas.
"El primer Modigliani realmente
explicado con cosas que se ven, confrontado a las
obras que hacen que Modigliani sea Modigliani",
afirmó.
Agencias
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