El Frente Amplio en busca
de su esencia...
por Félix Duarte

Semanas y días complicados andamos teniendo, aura que dice, como diría el inefable don Verídico. El presidente mueve las piezas ministeriales y los comentarios –como hongos luego de chaparrón– nacen para todos los gustos. La oposición debe de estar complacida, porque hay caras nuevas para interpelar, en una modalidad que se ha hecho razón de identidad, para los que perdieron el mango de la sartén y andan como aquella “viejita” del programa de Roberto Barry, “pierdida”. Una cita para veteranos memoriosos.  ¿Acaso no somos un país de viejos?

Más allá de las movidas del número uno, la comezón electoral no deja de picar y más bien crece sin pausa. Todo el mundo se ha mentalizado en el manejo de estrategias electorales y la danza de los candidatos se retroalimenta desde anuncios, palpitos o propuestas que, con generosidad, brindan los principales referente del gobierno a los medios ávidos de ese material. Es una situación que si no se trata de controlar, mete a este país de cabeza, en una campaña electoral, desde dos años a unas elecciones, que esta vez serán cruciales.

 

Cruciales para el futuro y las esperanzas de los uruguayos. En otro orden, hay algo que  puede ser muy grave y que ya es una realidad y se está fortaleciendo, como es la crisis financiera que se instala en el Norte. En cualquier momento quiebra el cascarón y ahí si...”Agarrate Catalina..!!” No somos conocedores del tema, pero el modesto sentido común nos susurra al oído una pregunta.  Ante una crisis en la mayor potencia del mundo... ¿Un país dependiente y empobrecido (no pobre) como el Uruguay, puede atravesar sin mojarse ese temporal?

 

Los niveles técnicos del  país, en la materia, son optimistas que nada le pasará al Uruguay. Y si algo pasa será manejable sin problema. Otras voces piensan diferente. George Soros “financiero y hombre de negocios de alcance planetario” estima que...” La crisis actual es el punto culminante de un superboom que ha durado más de 60 años (...) podría acabar alterando las actuales relaciones de fuerza de la economía mundial, con un relativo declive de los EEUU y el ascenso de China y de otros países del mundo desarrollado. (...)  El peligro radica en que las consiguientes tensiones políticas, o aun el proteccionismo estadounidense, puedan destrozar la economía global y arrojar al mundo entero a la recesión, sino a cosa peor. (Bitácora–7 de Feb).

 

Por su parte, Carlos Santiago, citando a Standard and Poor-s,  opina sobre la situación que...” generaría el deterioro de los términos de intercambio para muchos países sudamericanos, dijo. Y, ¡cuidado!, a ello le debemos sumar la situación propia de Uruguay donde a ojos vista, en algunos rubros sin estimable valor agregado, se pierde claramente competitividad” (Bitácora– 14 de Feb) Sin olvidar que la presidencia del FMI, hace pocos días, desde un cónclave en China dijo que las economías de los países emergentes van a sufrir el impacto de esa crisis.

En resumen, nos encuentran con una balanza de dos platos. Para Uruguay ¿Qué plato pesará más? ¿El de los optimistas criollos a ultranza o el de los realistas. Pero, mientras esas son las señales, aquí seguimos empecinados en soplar el fuego electoral. ¿Somos o no parte de ese mundo donde reinaba el dólar y hoy se viene abajo y que hace que George Soros, en la fuente antes citada, opine que...”sin dudas es la crisis más grave conocida desde el final de la segunda guerra mundial...” y a no olvidar nuestras realidades y lo que significamos en el mundo.

 

Sea la que sea la incidencia de esa crisis en el país. Lo afecte como vaticina voces calificadas. No lo afecte como predicen los muchachos que saben en este país, los dos años que vienen van a ser traumáticos. Y van a ser decisivos para el futuro de esta comunidad. Para el Frente Amplio que debe trabajar para continuar otro período, ni hablar. Para la oposición, ahora si que están en el filo de la navaja. Se juegan seguir o no siendo parte de la historia. Y de ahí tanto revuelo, tantos nervios. Y cuidado que el Frente Amplio no vaya a estar trabajando para ellos.

 

A lo mejor el Gobierno se enfrenta a momentos difíciles si esa crisis llega a ser lo que parece que será. El Frente siempre fue un partido de masas. Cuando había que defender algo o apuntalar algo, los frentistas llenaban las calles. No vale decir que los actos en 18 de Julio son cosa del pasado. Y en su lugar se lee un texto en la televisión con el fondo de diez o doce dirigentes de la fuerza política, nada menos que en el aniversario número 37 y en la mitad de un período de Gobierno, que abre un “segundo tiempo” que habrá de ser de extrema complejidad.

 

Tal vez sea el momento de repensar muchas cosas. De tratar de generar espacios para que la gente participe. Como lo hizo desde que existe el Frente, que lo hizo de mil maneras en plena dictadura. O en actos memorables en el exilio. O cuando llegaban los compañeros del exterior. A lo mejor, el punto de partida esté en el Congreso que elegirá al Presidente. Ojalá se llegue a esa instancia habiendo podido conseguir los consensos, por los que tanto luchaba siempre el General. Tal vez sea la manera de ir ajustando las piezas para estos dos años decisivos. Ojalá.

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