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Uruguay cambia de
canciller
La región vive días de peligro
que incuban dramas mayores
por Antonia Yánez
El
gobierno uruguayo, con los recientes cambios
ministeriales, ha nombrado al Dr. Gonzalo Fernández
en reemplazo de Reinaldo Gargano como canciller de
la Republica. En Uruguay no hay hábitos ni cultura
gubernamental de hacer balances o análisis de las
gestiones pasadas, por lo que no se puede esperar
tampoco en esta oportunidad una retrospectiva
oficial en materia de política internacional.
De todas maneras queda por
saber cuales pueden ser las inflexiones de interés
al que el nuevo canciller dedicará sus mayores
energías a partir de marzo. Objetivamente la
situación Sudamericana- entorno directo del Uruguay-
es progresivamente preocupante. La región vive días
de peligro que incuban dramas mayores. Todos los
mecanismos de integración están en crisis, los
conflictos bilaterales socavan de desconfianza e
ineficiencia las relaciones entre los países.
Colombia y Nicaragua trasladan
su contencioso fronterizo a La Haya y a la ONU.
Argentina y Uruguay ya lo están por la controversia
papeleras, Perú arrastra a Bolivia y Ecuador a La
Haya; mientras se agudiza su enfrentamiento con
Chile. Otros conflictos son los que enfrentan a
Venezuela con Guyana, Guatemala con Belice y
Honduras con El Salvador. Siguen latentes
dificultades fronterizas entre Brasil y Bolivia,
entre Paraguay y Brasil.
El gobierno de Venezuela en un
contexto interno con síntomas muy parecidos a
los que precedieron al golpe en Chile, en 1973:
desabastecimiento e inflación acelerada, etc.,
progresivamente se enfrenta cada vez más con
Colombia y los EEUU, no sin antes tener un fuerte
entredicho con México. Un reciente informe de
inteligencia norteamericano junta todo en un
envoltorio de "radical y de izquierda que ponen en
riesgo la democracia" al viejo estilo guerra fría.
El presidente Chávez, dice que preparan el terreno
para secuestrarlo como hicieron con el panameño
Noriega.
¿Que papel puede jugar Uruguay
por sus propias necesidades, comerciales, culturales
y de inserción internacional en la región?.
Especialmente no puede seguir con amplias zonas de
indefiniciones e incertidumbres sobre qué hacer
dentro del Mercosur y en no tener una actitud
proactiva en fenómenos donde se define el destino
del continente como son Venezuela, Colombia o
Bolivia.
Cómo se para Uruguay
estratégica y argumentalmente desde su política
exterior, por ejemplo frente al creciente fenómeno
armamentista de la región, con este telón de fondo
donde la ausencia de la política va dando lugar a la
destrucción de la diplomacia y los vínculos
bilaterales entre los países sudamericanos.
Observemos los datos;
Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú y Chile
con proveedores distintos se han armado a niveles
desconocidos para esta zona del mundo. Brasil acaba
de firmar con Francia un acuerdo que le permitirá
transferir tecnología para construir un submarino
con cargas atómicas. Esto se realizará en el cuadro
de un Plan Estratégico de Defensa, "vinculado al
desarrollo nacional. El proyecto para 2008
prevé un aumento de 53% para defensa, que pasa de
6.500 millones a 10.000 millones de reales en 2008
unos 5.714 millones de dólares.
Colombia compra aviones cazas
supersónicos Kfir, de origen israelí, equipados con
moderna tecnología capaces de destruir una sola
persona, o realizar calificados trabajos de
inteligencia a gran altura. Simultáneamente
Venezuela elevó su gasto militar entre el 2004 y el
2006 en un 46,04%. Según el Stockholm International
(SIPRI), el gasto militar en Sudamérica para el año
2006 fue de 34,02 mil millones de dólares siendo
Chile y Venezuela con 2785 y 2200 millones de
dólares respectivamente, los que más gastaron,
seguidos por Brasil con 1342 millones de dólares. A
estos datos debiera agregarse el Plan Mérida de
EE.UU en apoyo de las Fuerzas Armadas de México y
el Plan Colombia que sigue vigente en Colombia,
que comprende apoyos de millones de dolares en
armamentos y acesoramientos militares.
Quizás aquí esta una de las
explicaciones de porqué la transferencia de riquezas
sigue intocada en Sudamérica. Aun con gobiernos
democráticos y progresistas, en momentos donde
existe un aumento considerable en el valor de las
materias primas y los PBI han crecido, los gastos
militares se han llevado más de 1,3% de este. Cuando
se ingresa en estos datos alarmantes no faltan los
que para desviar la magnitud del fenómeno, hacen
comparaciones absurdas, por ejemplo con los países
de Oriente Medios, donde en realidad, solo se hacen
presupuestos para la guerra.
Cuando la ausencia de la
política da paso a los conflictos en las relaciones
entre países y las armas están al alcance de la
mano, no falta mucho tiempo para la guerra. Uruguay
inevitablemente pertenece a Sudamérica, el mirar al
resto del mundo es elemental y básico para un país
democrático, abierto, y que busque el progreso en el
mundo contemporáneo, pero solo si antes tiene un
papel relevante y pro sudamericano.
El escenario está, la llegada
de un nuevo canciller da una oportunidad al país de
innovar estructurando una política internacional
país, protagónica y dinámica, con agenda
multitemática y ofensiva.
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