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¿A dónde van los
cuadros robados?
por Pedro Touceda
Cualquier pintura de renombre
sustraída a museos o
coleccionistas
suele ser más fácil robarla que
venderla.
Los últimos casos así lo
demuestran.
En las últimas semanas se han
producido (en el mundo) diversos robos de obras
maestras de la pintura, los últimos en Suiza.
Siempre tienen estos robos un glamour especial,
cierto aire cinematográfico, como si los ladrones
que sustrajeran estas piezas fuesen tan geniales en
su oficio como lo fueron Picasso, Van Gogh o
Monet en el suyo. Quizá diversos filmes sobre robos
espectaculares de obras de arte y joyas hayan creado
ese halo mágico. Pero los expertos de la Guardia
Civil y la Policía lo primero que hacen es
aclararnos que las cosas que suceden en películas
como El secreto de Thomas Crown, Cómo
robar un millón y... o Atrapa a un ladrón
no ocurren en la realidad.
Hay que acabar con el mito del
ladrón de guante blanco y con la creencia del robo
por encargo en la línea que la mayoría de la gente
piensa -asegura Jesús Pastor, portavoz del Grupo
Patrimonio Histórico de la Guardia Civil española-.
No existen coleccionistas que encarguen robos de
este tipo para luego tener un cuadro o una valiosa
pieza de escultura medio escondidos en su casa.
Ellos suelen ser tan amantes del arte como de
enseñar las obras que tienen, de presumir de su
compra delante de los amigos. Y una pieza como un
Picasso, un Goya o un Van Gogh no se guardan en un
armario para admirarlas por la noche."
De la misma opinión es el
inspector Antón, de la Brigada de Patrimonio
Histórico de la Policía. Esa imagen de un
coleccionista viendo un cuadro único en una cueva
mientras se fuma un puro y bebe un vaso de whisky es
falsa. Además, ningún coleccionista paga una fortuna
por algo que luego no podrá vender en ningún sitio.
Porque, cuando se comete un robo como el ocurrido en
el Museo Emil Bürhle de Zúrich [donde se llevaron un
Van Gogh, un Monet, un Degas y un Cézanne],
automáticamente se cierra el posible comercio de
esos cuadros. Interpol manda un comunicado tanto a
las fuerzas de seguridad de los distintos países
como a casas de subastas, coleccionistas, etcétera.
La obra queda marcada para siempre.
Pero a veces se ha dicho que
algunas de esas piezas podrían ir a parar a manos de
«coleccionistas» algo especiales. Ese es otro mito
-dice Antón-. Por ejemplo, se ha escrito mucho sobre
si estas obras podrían ser adquiridas por algún
jeque árabe o algún millonario excéntrico. Hay una
anécdota curiosa con respecto a esto... Después de
la Guerra del Golfo salieron a los mercados de arte
europeos, incluido el español, bastantes cuadros y
obras de arte provenientes de Kuwait. Habían sido
sustraídos durante la contienda y empezaron a
'circular'. Venían muchos con un sello de
procedencia y se supo que pertenecían a tal jeque o
persona de aquel país. Pero cuando empezaron a
peritarse las obras, se comprobó que ninguna era
auténtica. A aquellos jeques les habían vendido
piezas falsas y entre ellas creo recordar que había
alguna 'réplica' de un cuadro de Picasso.
Al final, muchas de las
grandes pinturas robadas acaban en contenedores,
cubos de basura o, como en el caso del Van Gogh y el
Monet sustraídos en Zúrich, abandonadas en un
aparcamiento. Es que, explica Pastor, estos
robos y, sobre todo cuando se utilizan armas, se ve
que no están hechos por expertos en este tipo de
mercancías. El mercado del arte es muy cerrado y
cuanto más valiosa es la pieza más difícil es
colocarla.
El grito en el cielo
Es curioso, pero en numerosas
ocasiones es más fácil robar el cuadro que
venderlo. En los grandes museos españoles no
resulta fácil robar, pues se invierte mucho en
seguridad -apunta el inspector Antón-. Pero hay
cosas que claman al cielo. Por ejemplo, en una
ocasión nos explicaron las medidas de seguridad que
había en el museo Munich en Oslo y, no es por
criticar, pero eran muy deficientes. Cuando se
llevaron 'El grito', casi lo único que tuvieron que
hacer los ladrones fue descolgarlo de las escarpias
y salir corriendo.
Esa falta de seguridad de
algunos museos y coleccionistas es lo que anima a
determinados delincuentes a arramblar con este tipo
de obras sin saber luego cómo comercializarlas
. Por lo general -dice Pastor-, en España, y se
puede generalizar al resto de los países de nuestro
ámbito, los ladrones de arte son clanes familiares
que están muy localizados y por lo común sus
objetivos no son grandes obras, sino piezas más
desconocidas que pueden luego venderse en
mercadillos y ferias sin llamar tanto la atención.
Las roban en ermitas, iglesias, segundas
viviendas... y de ellas se llevan tanto esculturas,
como cuadros, libros o documentos valiosos. Muchos
están especializados en un tipo de objeto
determinado
En España el ladrón más afamado
de este tipo de obras fue Erik El belga. Se
ha escrito mucho sobre él y se le ha mitificado
-explica Pastor-, pero no deja de ser un ladrón que
hizo mucho daño a las iglesias de los pueblos de
España aprovechándose de los vacíos legales que
había sobre el tema del patrimonio artístico en los
años 80.
¿El caso más curioso que
conozca? Quizá -dice Antón- el robo que se produjo
en el domicilio de la empresaria Esther Koplowitz.
Lo planeó una banda de ladrones de cajas fuertes de
bancos que, por casualidad, había conocido en un
gimnasio a un guarda de seguridad que estaba en la
casa. Intimaron con él y al final dieron el golpe.
Lo que ocurre es que luego no supieron qué hacer con
la mercancía y acabaron siendo detenidos.
Los grandes golpes
1 enero 2000: 'Auvers-sur-Oise',
una pintura de Cézanne valorada en 4,8 millones de
euros, es robada del museo Ashmolean, en el Reino
Unido.
22 diciembre 2000: Son
sustraídos del Museo Nacional de Suecia dos Renoir y
un Rembrandt valorados en 10 millones de euros.
Posteriormente se recuperaron.
8 agosto 2001: Distintas obras
de arte son robadas de la casa de la empresaria
Esther Koplowitz en Madrid, incluidos dos Goya y un
Brueghel. Las obras fueron recuperadas en 2002.
7 diciembre 2002: Robo de dos
cuadros de Van Gogh en el museo Van Gogh de
Amsterdam.
27 agosto 2003: Roban del
castillo escocés de Drumlanrig el cuadro 'La Madonna
del huso', de Leonardo da Vinci, valorado en unos 43
millones de euros. Fue recuperado en 2007.
Mayo 2004: La obra de Picasso 'Nature
morte a la charlotte' es robada del Centro Pompidou.
(Un año después apareció entre cartones en la
periferia de París.
22 agosto 2004: 'El grito' y
'La Madonna' son robados del museo Munch de Oslo. Se
recuperaron en 2006.
24 febrero 2006: 'Los dos
balcones, de Dalí; 'La danza', de Picasso;
'Marine, de Monet, y 'Jardín de Luxemburgo, de
Matisse son sustraídos del museo 'Casa de campo del
cielo, en Río de Janeiro, coincidiendo con los
festejos del Carnaval.
14 noviembre 2006: Desaparece
el cuadro de Goya 'Los niños del carretón' ,
propiedad del Museo de Arte de Toledo (Ohio, EE.UU.)
, cuando era trasladado a una exposición en Nueva
York. Fue recuperado días después.
27 febrero 2007: Son sustraídos
de la casa parisina de Diana Widmairer-Picasso,
nieta del pintor, el cuadro 'Maya à la poupée' y un
retrato de Jacqueline, segunda esposa del artista,
valorados en 50 millones de euros. Pudo recuperarlos
la policía francesa ese mismo año.
20 diciembre 2007: Roban del
Museo de Arte de Sao Paulo 'El retrato de Sauzanne
Bloch' de Picasso y 'El Labrador de Café' de Cándido
Portinari. Fueron recuperadas días más tarde.
7 febrero 2008: Roban en el
centro cultural de Pfaffikon (Suiza), 'Tête de
cheval' y 'Verre et pichet', de Picasso, que les
había prestado para una exposición el Museo Sprengel
de Hannover (Alemania).
Fuente Hoy Digital
LA
ONDA®
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