Líber Seregni: “Un
constructor de puentes”
por el ministro Víctor Rossi

El Ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, exaltó

el jueves 21, la figura del General Líber Seregni durante el acto por el cual se “bautizó” con su nombre el puente del kilómetro 280 de la Ruta 2 que conecta a los departamentos de Soriano y Río Negro.

Rossi señaló que Seregni fue un constructor de espacios de comunicación y de diálogo entre todos los uruguayos y supo construir espacios ciudadanos que fueron transitados en conjunto, como caminos de encuentro y de entendimiento para salvar y reconquistar la democracia

en distintas etapas de la vida nacional.

Recordó que esta situación permitió la recuperación de la institucionalidad democrática, aunque aún quedan caminos por reconstruir y profundizar en la verdad

que se esconde en los "años oscuros".

El siguiente es el texto de la alocución de Rossi.

 

“Fue el general del pueblo”

“Compañeros Ministros, integrantes del gobierno nacional, integrantes de los gobiernos departamentales que queremos especialmente valorar que estén presentes aquí en el momento de nominar este puente con el nombre de nuestro querido General Líber Seregni.

 

Lo cierto es que nos planteamos la interrogante cuando a iniciativa del diputado Roque Arregui y la diputada Nora Gauthier se consideró a nivel del Poder Legislativo la nominación de este puente con el nombre de Líber Seregni.

 

¿Por qué este puente? Por qué habían elegido este puente, más allá del carácter de diputado del departamento de Soriano de uno y de diputado del departamento de Río Negro del otro. Ustedes saben que recorriendo un poco la historia del puente, porque los puentes también tienen historia, nos hemos ido convenciendo de que fue una elección perfecta, porque las distintas etapas que llevó la concreción de esto que es un sueño de hace mucho tiempo y es realidad desde hace algunos años, más reciente, tiene mucho que ver con ese camino que nos enseñó a recorrer el General Seregni para unir el pueblo y para plantearnos los mayores objetivos y con empeño, no cesar y concretarlos”.

 

Este puente fue planteado en el siglo XIX ya como una aspiración para resolver el cruce que se hacía necesario entre poblaciones cercanas pero que sólo se podían comunicar a través de balsas. Y por acá tengo algunos apuntes. Es un gran puente que tiene, aparte de una longitud importante, el hecho de que es vial, rodoviario y ferroviario, el hecho de que además permite el transporte fluvial por debajo de él, y también el tránsito carretero por debajo de él. Pero se fue forjando en distintas etapas.

 

Los proyectos, dice esa historia, estuvieron prontos por allá por el año 1956. Las obras se iniciaron alrededor del año 1958 y tenemos una discusión con el historiador de la zona porque no estamos totalmente seguros si la inauguración fue realmente en 1963 o 1968. En realidad aparentemente como pasa con tantas obras públicas, la inauguración se realizó en el año 1963 coincidiendo con la inauguración de otra obra importante que es un liceo o una escuela de Mercedes. Pero la obra no estaba terminada. Había algunas partes del puente que todavía estaban en forma precaria y que debieron incluso ser sustituidas. Hay una anécdota de que en el año 1959 las inundaciones pusieron a prueba una parte del puente y debió reformularse el proyecto para poder estar inaugurándose efectivamente, habilitándose la circulación, en el año 1968.

 

En el año 1978 se inauguró el tramo ferroviario que también estaba destinado entonces a cumplir un rol importante de comunicación y yo digo, por favor, tiene un enorme futuro ese tramo ferroviario si estamos pensando en el desarrollo de Nueva Palmira, en la conexión del litoral y en lo que es la única conexión ferroviaria que tenemos con Argentina en la zona de Concordia. Es decir, es un ramal que tendremos que cuidar mucho para mantenerlo vigente. Y tiene además una característica, es un puente que se hizo en etapas, que debió ir modificándose sobre la marcha para ajustarlo a las verdaderas necesidades pero no es un puente cualquiera, no es un puente débil. Este puente recibió pruebas para permitir el traslado de las turbinas de Palmar. Trescientas toneladas fueron capaces de soportar el cruce de este puente. Por lo tanto, aún en estas épocas en que andamos atrás de los camiones para conocer su peso, sin embargo este es un puente que nos tiene a cubierto de cualquier exceso.

 

Es un gran puente el que eligieron para promover con esta nominación, a nuestro entender tan importante. Muchas veces y desde distintas fuentes hemos escuchado mencionar aquellas personas que trabajan por la construcción, por la unidad, que trabajan por el entendimiento que son quienes construyen y tienden puentes. Y creo que, en verdad, Líber Seregni fue un constructor de puentes de comunicación y diálogo entre todos los uruguayos.

 

Supo construir espacios para que mujeres y hombres pudieran transitar en conjunto caminos de encuentro y de entendimiento. Lo fue durante las inundaciones de l959 cuando este Río Negro hermoso se desbordó y puso en riesgo la vida de miles de personas, así como la propia existencia de la represa. Aquí sobre el río, a pocos kilómetros, Seregni fue factor aglutinador y constructor de solidaridades, lo que permitió que un pueblo unido pudiera sortear aquel desastre. Tiempo después Seregni tendió puentes nuevamente para salvar la democracia y después para volver a reconquistarla con la lucha de nuestro pueblo. Su actitud de paz, mirando a lo lejos, como los que hoy transitan sobre este puente buscando el destino, permitió que la institucionalidad democrática se recuperara, aunque quedan todavía caminos por reconstruir para realmente profundizar en la verdad que esconden todavía aquellos años oscuros.

 

Seregni no fue el único en esta tarea de recuperar la democracia y recuperar la institucionalidad del país, pero estuvo en la primera línea para que los uruguayos nos reencontráramos entre nosotros mismos y para que nunca más exista oportunidad para que una dictadura ponga en riesgo el futuro de los uruguayos.

 

No es exagerado decir que el día que falleció Seregni, el 31 de julio de 2004, el Uruguay todo se vistió de luto. Tampoco es exagerado afirmar que en ese mismo instante los orientales sentimos la presencia y la fuerza de un gran hombre que se integra a la galería de los hombres que dieron todo por la Patria. Tengo la firme convicción de que Seregni fue consciente hasta los últimos momentos de su vida de que podía contribuir siempre un poco más en la consolidación y avance de la democracia para poder superar las dificultes de cada hora y el sufrimiento de los más humildes.

 

Desde entonces se han dicho muchas cosas del General Seregni, muchas cosas hermosas y bien dichas, seguramente auténticas. Nosotros hemos tenido el privilegio de ser sus contemporáneos, de conocerlo y de ser orientados por él durante muchos años. Estamos convencidos que fue un ser superior y que el legado ético, político y militar que nos ha dejado pasa a integrarse con fuerza a esas zonas de consenso que permiten construir una espiritualidad común de una sociedad donde no se clausuran las divergencias pero a la vez se tienden puentes imprescindibles para buscar encuentros y salidas nacionales, y las palabras de los Intendentes nos confirman en esto. La figura de Seregni permanentemente nos ha convocado para encontrarnos, a reunirnos los uruguayos y, más allá de diferencias, rescatar las coincidencias que se convierten en las grandes causas nacionales a conquistar.

 

Seregni fue el General del pueblo, así pasaron a llamarlo los uruguayos y el mundo entero, el mundo democrático. Durante sus años de prisión, injusta y bárbara, fue por eso un militar patriota que rescató de la historia el pensamiento progresista y radical de José Artigas para devolvérselo a la gente, a los uruguayos. Con ese acto de reencuentro entre Artigas y los uruguayos, Seregni se propuso construir un nuevo pensamiento y una nueva fuerza política que se basara en el amplio arcoíris del pensamiento progresista que ilumina esta tierra desde hace muchas décadas.

 

Seregni fue un gran demócrata y lo demostró luchando contra la dictadura. Seregni fue un gran militar porque siempre entendió que las Fuerzas Armadas deben estar supeditadas al poder político. Seregni fue un hombre que no renegó jamás de su identidad política ni de la fuerza que ayudó a construir incansablemente. Como militante político desde mi juventud siento la responsabilidad de que todos los partidos políticos, la inmensa mayoría de sus dirigentes, la gente, hayan inclinado sus banderas ante el fallecimiento de un líder como ese Seregni.

 

Hoy la figura de Seregni cabalga con la bandera de la Patria en nombre de todos los  uruguayos y nosotros sentimos desde la investidura que nos toca hoy ocupar el compromiso de actuar en consonancia con ese compromiso que el General nos marcó.

 

A Seregni no le va a pasar lo que le ocurrió a José Artigas que no encontró razones para volver a su Banda Oriental porque no tenía en nuestra tierra quien se comprometiera con su pensamiento. Esta nominación de este gran puente como puente “General Líber Seregni”, queridos vecinos y vecinas es una pequeña muestra de ese compromiso que asumimos los uruguayos de que la prédica, la militancia, el esfuerzo de nuestro General del Pueblo no quede en el olvido y que siempre esté presente en la acción del pueblo uruguayo todo”.

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