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Inmigrantes bajo control
por Xavier Caño
La Unión Europea fichará policialmente a millones de
extranjeros. Los dirigentes continúan con la
política del miedo y los presuntos e ignoran que la
Historia es ir y venir de gentes, grupos y pueblos.
En lugar de ayudar a los inmigrantes a que no
necesiten huir de su país, Europa traza planes de
control que recuerdan a la policía política
orwelliana.
La Unión Europea fichará a los
extranjeros que viajen a su territorio. Quizás por
haber soportado muchos años una dictadura, "fichar"
lo asocio a control policial, respuesta penal,
delito. Por tanto, para los dirigentes de la UE,
todos los extranjeros son potenciales delincuentes,
según la nefasta política forjada en los EEUU de
Bush de actuar 'preventivamente', como mostró con la
invasión de Iraq. La UE no llegará a tanto; sólo
fichara policialmente a millones de extranjeros.
Ese proyecto de control se
concretará en un registro europeo informático
centralizado con datos biométricos, fotografía y
huellas dactilares digitalizadas de los viajeros
extranjeros; lugar, fechas y horas de entrada y
salida de la UE más plazo autorizado de estancia. Si
un extranjero lo supera, el gran ordenador central
disparará la alarma. Este control se reforzará con
la autorización electrónica previa para viajar; los
extranjeros deberán solicitarla por Internet con
tiempo para que la policía verifique sus datos.
Simple prudencia, se dirá. No,
mucho más. Los dirigentes europeos ignoran u olvidan
que, en algún momento, todos somos o hemos sido
extranjeros, que sólo significa 'que es o viene de
otro país'. Olvidan también que muchos estudios
indican que la UE necesita millones de inmigrantes,
salvo que acepte la desaparición lenta por vejez. El
caso de España, con un 10% de población inmigrante,
es esclarecedor. La octava o novena potencia
económica del mundo también la es porque los
inmigrantes le han permitido romper el estancamiento
de habitantes durante años en 40 millones por el
descenso preocupante de natalidad nacional. Y porque
el trabajo de los inmigrantes la ha hecho crecer
durante los últimos años de manera ininterrumpida.
Los cerebros de la UE, a
quienes se les ocurrió propuesta tan contraria a la
Declaración Universal de Derechos Humanos,
posiblemente ignoren que la Historia es ir y venir
de gentes, grupos y pueblos. Sin la emigración,
probablemente no habría historia y acaso ni siquiera
humanidad. Pero esos dirigentes europeos, además,
parecen tener mala fe. La razón esgrimida por el
comisario europeo de Justicia e Interior, Franco
Frattini, para justificar un control informático
digno del temible ordenador de Odisea del espacio
2001" de Kubrick, es: "Hay que facilitar la estancia
de visitantes extranjeros honestos e impedir la
entrada en la UE de terroristas y de inmigrantes
ilegales". El comisario de Interior pone en el mismo
saco a inmigrantes sin permiso de trabajo y a
terroristas. ¿El control informático orwelliano
otorga honestidad a los extranjeros? ¿Tiene un
superpoder Frattini para distinguir a "honestos" de
deshonestos? Un hombre, que sólo pretende trabajar
para ayudar a su familia, ¿es deshonesto o peligroso
por no disponer de un permiso administrativo? Los
planes de control de la inmigración "ilegal" de la
UE recuerdan demasiado a la sociedad policial de
1984 de Orwell.
La inmigración sin requisitos
administrativos no le ha ido tan mal a la UE. El
problema nace cuando surgen quienes pretenden
explotar política y electoralmente los miedos,
frustraciones e inseguridades de los ciudadanos por
la llegada de extranjeros "diferentes". ¿Han
olvidado los italianos, españoles, portugueses,
irlandeses
que fueron emigrantes por millones y no
hace tantos años? La mayoría tampoco tenía
"papeles", aunque hoy se diga lo contrario. ¿Ya no
recuerdan ingleses, holandeses, alemanes
que
también fueron emigrantes por oleadas hace más
tiempo, a principios del siglo XX o en el XIX?
La UE, en lugar de devenir
"fortaleza", debería, por ejemplo, tratar mejor a
África, de donde proviene gran parte de inmigrantes
sin permiso de trabajo. No parece que esa sea la
voluntad europea, cuando han pretendido firmar casi
en secreto tratados bilaterales abusivos e injustos
con los Estados africanos, los malhadados "Acuerdos
de Asociación Económica" (EPA por sus siglas en
inglés). Por fortuna, África ha dicho que no.
El único modo real, sensato y
justo de que la inmigración sin permiso de trabajo
no se desborde es ayudar a que los inmigrantes no
necesiten huir de sus países para poder sobrevivir.
* Escritor
y periodista ccs@solidarios.org.es
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