Informe: estado del
proceso de integración
por el Dr. Didier Opertti Badán
secretario general de ALADI

Documento completo

El Dr. Didier Opertti  Secretario General de ALADI dio a conocer un “documento, destinado a aportar información y cifras sobre el actual estado del proceso de integración en el ámbito de aplicación del Tratado de Montevideo de 1980”.

En este documento se dice que “tal como se había comentado el año anterior, el proceso de integración estaba entrando en un momento de inflexión, lo cual ha sido ampliamente corroborado por el estancamiento en que se encuentra actualmente en todos sus niveles, regionales y subregionales”.

Lo que sigue a continuación es un breve resumen del documento, invitamos a conocerlo completo.

 

Contexto internacional

La economía mundial continúa experimentando un período de franca expansión, alcanzando así cinco años consecutivos de dinamismo, el cual se ha extendido a las diferentes regiones del mundo.

El comercio mundial de bienes y servicios ha seguido la misma trayectoria que el producto, creciendo significativamente por quinto año consecutivo.

 

Las expectativas sobre el futuro económico están sufriendo un cambio negativo, así lo demuestran las últimas proyecciones económicas. Lo anterior se vincula con la crisis del sector vivienda de los Estados Unidos y su posible contagio a otros sectores de la economía así como al peligro que se transmita a otros países.

Los grandes impulsores de la economía mundial son actualmente las economías emergentes. En particular, China, India, a las cuales se ha sumado Rusia, explicando entre ellas la mitad del crecimiento del PBI mundial. Los países en desarrollo han mostrado un importante dinamismo. No obstante, enfrentan una coyuntura especialmente compleja.

 

ALADI: tasa de crecimiento del PIB (%)

 

El comercio de mercancías ha continuado expandiéndose a un ritmo significativo, impulsado por el dinamismo de la actividad económica a nivel mundial. Asimismo, los precios del comercio mundial, medidos en dólares corrientes, experimentaron un incremento importante, en parte debido a la depreciación de dicha moneda, pero también a la expansión de la demanda mundial.

 

Dado que los precios de las manufacturas y de los productos primarios han evolucionado de manera similar, los términos del intercambio no experimentaron grandes variaciones.

 

En 2008 la economía mundial sufrirá los impactos directos e indirectos de la crisis originada en el sector vivienda de los Estados Unidos, lo cual provocará una desaceleración del crecimiento económico, cuya extensión y profundidad aún son difíciles de predecir. Otro riesgo latente es el resurgimiento del fenómeno inflacionario derivado del aumento del precio del petróleo.

Las economías emergentes y en desarrollo sentirán los efectos de una menor demanda externa proveniente de los países desarrollados. En particular, las economías más vinculadas a los Estados Unidos, se verán más afectadas.

 

Por otra parte, la apreciación de sus monedas en un contexto inflacionario en varias de estas economías enfrenta a las autoridades económicas a una difícil encrucijada.

 

Finalmente, corresponde señalar que aún está latente a nivel mundial la preocupación respecto a los grandes desequilibrios globales.

 

La situación de la región

En 2007, la actividad económica en el conjunto de los países de la ALADI crecerá en torno al 5,6%. De esta manera, la región completaría un quinquenio de gran dinamismo,

 

La expansión actual muestra algunos rasgos particulares, que la diferencian de episodios similares anteriores: está acompañada de un balance positivo primario del sector público y de un superávit en cuenta corriente. Esto último ha permitido reducir el endeudamiento externo y acumular reservas.

 

Si bien la coyuntura económica fue favorable para la región, no estuvo exenta de problemas para las autoridades económicas: las monedas nacionales se tendieron a apreciar frente al dólar; y la inflación se aceleró. Esto obligó a las autoridades a optar entre una pérdida de competitividad y un menor control monetario.

El comercio exterior global de la región completará en 2007 su cuarto año de fuerte dinamismo, por lo cual, al cabo del último cuatrienio la región ha duplicado el valor de su intercambio en ambos sentidos.

 

No obstante, corresponde señalar que en el presente año las exportaciones han experimentado una significativa desaceleración en el ritmo de expansión respecto al registrado en el trienio anterior. Además, por primera vez en los últimos cuatro años la tasa de crecimiento de las ventas regionales se ubicaría por debajo de la proyectada para el comercio mundial, lo que implicaría una leve caída de la participación mundial de la región.

 

De acuerdo a estimaciones de la Secretaría General, las exportaciones se ubicarían al finalizar 2007 en torno a los 700 mil millones de dólares, los que significarán un nuevo registro histórico para la región. Por su parte, las importaciones, como reflejo de la dinámica situación regional totalizarían alrededor de 626 mil millones de dólares, el cual superaría el proyectado para el comercio internacional.

 

El saldo comercial del conjunto de los países miembros de la ALADI, si bien positivo por sexto año consecutivo, experimentará por primera vez en este lapso una reducción, cayendo a los 75 mil millones de dólares estimados para este año.

 

De acuerdo a las últimas proyecciones de la Secretaría General, las importaciones intra-zona totalizarían en 2007 casi 116.000 millones de dólares, registrando un nuevo máximo al interior de la ALADI.  De este modo, el intercambio al interior de la región alcanzará su cuarto año consecutivo de fuerte expansión, aunque el mismo será a un ritmo más moderado que en los años anteriores.

 

La magnitud de dicha expansión queda de manifiesto si se considera que entre 2004 y 2007 el comercio se incrementó un 157%. De hecho, no se encuentra otro cuatrienio que registre una expansión similar a lo largo de los 27 años de la ALADI.

 

Si bien el crecimiento del intercambio al interior de la región se verificó en un contexto de expansión del comercio global de los países miembros, su mayor dinámica permitió un nuevo incremento de su participación en el total, especialmente si se lo mide según las exportaciones.

 

En cuanto al intercambio por circuitos comerciales, en la mayoría de ellos se observa un crecimiento significativo, destacando el circuito intra–MERCOSUR, tanto por su crecimiento (26,2%) como por su contribución al aumento total (dio cuenta del 36%. Entre los circuitos más dinámicos se encuentran varios que involucran a Venezuela: con Chile (57%), con la CAN (38%) y con MERCOSUR (33%.

 

En dicho contexto, el comercio intra-MERCOSUR continua siendo el circuito de mayor participación al interior de la ALADI, con un peso (28,5%), creciente en relación al año anterior. No obstante, su participación se encuentra lejos del 45% alcanzado en 1997-1998, reflejando la mayor diversificación que muestra actualmente el intercambio intrarregional.

 

La región sentirá los efectos de un entorno internacional menos favorable – menor dinamismo a nivel mundial y moderado descenso del precio de los productos básicos- por lo que se registrará una desaceleración durante 2008. No obstante, continuará creciendo a buen ritmo (4,9%).

 

Asimismo, se espera que el comercio exterior vuelva a expandirse -alcanzando nuevos registros históricos en ambos flujos- aunque los ritmos serán algo menores que en 2007.

 

De esta manera, para 2008, la Secretaría General prevé exportaciones globales que ascenderán  a 775 mil millones de dólares e importaciones de 720 mil millones de dólares. Se espera así, por segundo año consecutivo, otra reducción del superávit comercial, que pasaría a alrededor de 55 mil millones de dólares.

 

En este contexto, se verificará una nueva mejora en el desempeño del comercio intrarregional, que con un crecimiento previsto de 15,9%, se ubicaría en torno a los 134 mil millones de dólares. De esta forma, el comercio al interior de la región seguirá mostrando un dinamismo algo mayor que el global, aunque el mismo casi no se reflejará en el coeficiente de importaciones intrarregionales, 18,6%.

 

El proceso de integración en 2007

Tal como se había comentado el año anterior, el proceso de integración estaba entrando en un momento de inflexión, lo cual ha sido ampliamente corroborado por el estancamiento en que se encuentra actualmente en todos sus niveles, regionales y subregionales.

 

Las causas de tal situación son tanto externas, regionales así como internas a los países, lo cual ha generado una diversificación de intereses que se han sumado a un limitado interés por el ejercicio de un proyecto común.

 

Paralelamente, el surgimiento de propuestas alternativas, si bien complementarias, ha contribuido a debilitar la institucionalidad regional y sus proyectos, lo cual ha llevado a que el camino elegido sea cada vez más individual.

 

Desafíos futuros

El contexto internacional presenta un conjunto de incertidumbres que resultan de los desequilibrios económicos globales. No obstante, la región se encuentra mejor preparada que en otras ocasiones para enfrentar los ajustes.

 

En lo que se refiere al comercio intrarregional, a pesar de su dinámica, que todo lleva a suponer que se mantendrá, restan un conjunto de tareas pendientes que es necesario retomar y profundizar, no sólo para incrementar dicho comercio sino para consolidar una inserción internacional más estable.

 

Tres factores apoyan dicha perspectiva de profundización de la integración regional, a saber: la decreciente participación regional en los flujos de comercio internacional; el estancamiento relativo de la participación del comercio intrarregional dentro del intercambio total de los países miembros; y la calidad de la inserción internacional, basada en commodities y en una baja diversificación de mercados.

 

Aunque sea repetitivo, en el marco de la ALADI, la tarea fundamental pasa por la armonización y convergencia del proceso de integración, que al menos hasta el momento, tiene sus bases en la Resolución 59 (XIII) del Consejo de Ministros.

 

También es relevante reconocer que la tarea de la integración no debe terminar allí, en lo comercial. Es necesario incursionar de manera paralela en otras áreas, para dotar a la región de las condiciones para alcanzar un proceso de desarrollo sustentable. De allí lo relevante de la complementariedad de los proyectos de integración, sean regionales o subregionales.

 

De cualquier manera, para la ALADI, la tarea actual es el cumplimiento de los mandatos ya definidos y, por tanto, los esfuerzos para cumplirlos deben ser la preocupación central del próximo período.

 

En tal sentido, se debería insistir en cuatro áreas de tareas destinadas a profundizar la integración regional, a saber: i) incremento del comercio intrarregional; ii) profundización de la complementariedad económica; iii) avanzar en la inserción internacional de la región; y iv) tratamiento de las asimetrías.

Parece evidente entonces que el rol del proceso de integración y, sobre todo de los países participantes -rectores de los tiempos y las profundidades con que se avance- es buscar los mecanismos políticos y técnicos para incrementar los lazos comerciales intrarregionales.

 

La Secretaría reitera su confianza en el futuro de la integración regional, y de manera especial en el potencial de este mecanismo para llevar adelante un modelo económico, social y político que permita que los países de la región, en una tarea colectiva, asuman y profundicen compromisos para enfrentar el complejo entorno político y económico internacional actual como una tarea colectiva, sin anclarse en una visión coyuntural.

 

(…) Después de casi 28 años de experiencia de integración en el marco de la ALADI, alcanzar un razonable grado de compromiso en los temas referidos anteriormente no constituye un objetivo desmesurado.

 

La Secretaría reitera su confianza en el futuro de la integración regional, y de manera especial en el potencial de este mecanismo para llevar adelante un modelo económico, social y político que permita a los países de la región asuman y profundicen compromisos para enfrentar el complejo entorno político y económico internacional actual como una tarea colectiva, sin anclarse en una visión coyuntural.

 

La integración también puede esperar la oportunidad para una mejor inserción internacional. El mundo y las relaciones económicas entre los países seguirán evolucionando bajo los parámetros que vaya definiendo el creciente proceso de globalización el que, a estas alturas, supera largamente la esfera económica. La región continuará transformando sus economías adaptándolas a las nuevas situaciones, en función de sus propias sociedades, para así alcanzar un nivel de desarrollo que permita mejorar sustantivamente el nivel de vida a sus habitantes. Los que no pueden seguir esperando de modo indefinido son aquellos actores todavía marginados del proceso de desarrollo.

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