Así se construyó
la paz en Santo Domingo:
discursos en el Grupo de Río

Álvaro Uribe, Rafael Correa, Hugo Chávez y Cristina Fernández

La Cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo el jueves 7 de marzo fue el escenario de la reconciliación,

entre Álvaro Uribe, Rafael Correa y Hugo Chávez.

Uribe pidió disculpas por la violación del territorio ecuatoriano y anunció que no llevará a Chávez ante la Corte Penal Internacional. Uribe estrechó la mano de Correa y Chávez. Daniel Ortega anunció que reestablecía las relaciones con Colombia. Todos los presidentes firmaron la declaración de la Cumbre llamando al diálogo. Lo que sigue son los discursos realizados por los presidentes Rafael Correa, Álvaro Uribe, Hugo Chávez y Cristina Fernández en esa jornada

de más de 8 horas de debates y discursos.

 

Álvaro Uribe: "Yo no soy hombre de odios.

He tenido una comunicación fluida con Chávez.

Él sabe que yo de corazón tuve calidez y amistad con él"

 

Rafael Correa: "Con el compromiso de no

agredir nunca más a un país hermano y el

pedido de perdón, podemos dar por

superado este gravísimo incidente"

 

Hugo Chávez: "Paremos esto(...) estamos

 a tiempo de detener una vorágine

 

 Cristina Fernández: “Siempre nos han acusado – a

las mujeres de que se nos vuelan los pájaros

 y que por allí tenemos cierto grado de histerismo

 cuando tenemos algunas cuestiones, pero quiero

decirles a algunas escenas que por allí nos tocan

 ver, nos convierten a las mujeres tal vez en las

personas más racionales de esta planeta”.

 

Declaración del Grupo de Río

Discurso de Rafael Correa

Presidente del Ecuador

Presidentes y hermanos de Latinoamérica:

Mi Patria ha sido bombardeada, ultrajada por aeronaves y por soldados extranjeros.

 

Después de estar en frecuente contacto con el Presidente Álvaro Uribe por distintos asuntos bilaterales, pocas horas después  de haber  tenido nuestra última conversación en la tarde del viernes 29 de febrero, cuando le informé la decisión unilateral y de buena voluntad de mi gobierno de eliminar el requisito del pasado judicial para los ciudadanos colombianos que ingresen al Ecuador,  el Gobierno de Colombia bombardeó mi país.

 

Como en toda agresión, la primera víctima es la verdad.  El Presidente Uribe me llamó aproximadamente a las 08h30 del día sábado 1° de Marzo, para “informarme” que en la madrugada de ese mismo día fuerzas militares habían tenido choques con efectivos de las FARC en territorio colombiano, muy cerca de la frontera con Ecuador.

 

El Presidente Uribe me comunicó además que los miembros de las FARC habían cruzado la frontera, razón por la cual, explicó, se había emprendido una persecución “en caliente” dentro de nuestro territorio. Como resultado de esta acción dijo que sus fuerzas habían dado  muerte a 17 miembros de las FARC, herido y capturado a 11, y que un soldado colombiano había perdido la vida. Entre los muertos de las FARC se encontraba  uno de sus líderes, Raúl Reyes. Esta primera versión, a excepción de los muertos y heridos, resultó ser una completa falsedad.

 

Lamenté la pérdida de vidas humanas, me solidaricé con el pueblo colombiano, y apenas terminada nuestra conversación ordené a las fuerzas armadas ecuatorianas la investigación de los hechos. Se enviaron helicópteros artillados a sobrevolar la zona, situada claramente en territorio ecuatoriano.  

 

Simultáneamente se despacharon tropas por vía terrestre que llegaron al lugar de los hechos varias horas después, ya que se trata de una zona inhóspita, donde los árboles alcanzan fácilmente los 30 metros de altura, lo que además impide tener información certera desde el aire

 

El primer helicóptero de nuestras fuerzas armadas que sobrevoló el lugar de la incursión colombiana en territorio ecuatoriano, avistó una patrulla policial colombiana y entró en contacto radial con el comandante de dicha unidad, el Mayor Castellanos, quien le reportó pertenecer a la patrulla antinarcóticos JUNGLA de la policía colombiana, estar efectuando una operación muy importante, y encontrarse rodeada por “guerrilleros”. Además solicitó “apoyo de fuegos” de las fuerzas armadas ecuatorianas para defenderse de los supuestos atacantes que los rodeaban.

 

Nuestra decencia y coherencia es tal, que al ser informado de la situación reportada por la patrulla colombiana, ordené sin dudar que nuestros  helicópteros  repelan a los supuestos irregulares de las FARC y defiendan por todos los medios  la vida de los policías colombianos.  Luego descubriríamos que todo aquello también fue falso. Solo querían ganar tiempo para salir del territorio del Ecuador, como efectivamente lo hicieron, sin entregarse a las fuerzas ecuatorianas según establece la Cartilla de Seguridad acordada entre Ecuador y Colombia.

 

Las contradicciones en la información presentada por el Gobierno colombiano se manifiestan de manera reiterada, fruto de su necesidad de ocultar la naturaleza de la violación a la soberanía del territorio ecuatoriano.

 

El primer comunicado del Ministro de Defensa de Colombia, de 1 de marzo, informaba que la acción se había iniciado a las 0h25 del día sábado, en el lado colombiano, y que cuando transportaban tropas por helicópteros éstos fueron atacados desde un campamento de las FARC a 1800 metros de la frontera binacional, en territorio ecuatoriano. El comunicado afirma textualmente: “5. Con las coordenadas, la Fuerza Aérea Colombiana procedió a atacar el campamento desde el lado colombiano, teniendo siempre en cuenta la orden de no violar el espacio aéreo ecuatoriano”.

 

Cuando el Presidente Uribe se dirige a la nación para celebrar su “trofeo de guerra”, al creer que había logrado engañarnos y callaríamos ante la agresión dice: “agradezco al Presidente Rafael Correa, del Ecuador, a las fuerzas militares y de policía y al pueblo del país hermano, su comprensión al momento que vive Colombia de determinación para derrotar al terrorismo (...)”. Nuestro silencio se debía en realidad, a que no teníamos información objetiva de los hechos.

 

Cuando nuestros soldados llegaron al sitio del combate, encontraron una verdadera masacre, con cadáveres por doquier y heridos abandonados.  Todo lo que había dicho hasta ese momento Álvaro Uribe y el gobierno colombiano era una gran mentira, y era claro que se trataba de una acción planificada, no una persecución en caliente, y que se había violado la soberanía ecuatoriana.

 

De hecho, si se había detectado un campamento de las FARC en nuestro suelo, las autoridades colombianas debieron informar al Ecuador con anticipación, de acuerdo a los procedimientos claramente establecidos en los acuerdos  bilaterales de  la  Comisión Binacional de Fronteras Ecuatoriano Colombiana, COMBIFRON; la Declaración Conjunta del 12 de enero de 2006, suscrita por los Ministros de Defensa de ambos países, y la específica Cartilla de Seguridad.

 

Debido a ello presentamos nuestra primera y enérgica nota de protesta al Gobierno colombiano, el cual a través de su Cancillería, ratifica la versión dada por el Ministerio de Defensa de ese país, es decir, que se preparó una acción  en el lado colombiano, se recibieron disparos del lado ecuatoriano y se respondió. La  Cancillería colombiana además afirmó que: “fue indispensable que las tropas colombianas INGRESARAN a territorio ecuatoriano para registrar el sitio desde donde recibieron disparos (...) el citado Raúl Reyes dirigía desde hace muchos años operaciones criminales en el sur de nuestro país, y CLANDESTINAMENTE, desde territorio ecuatoriano, SIN EL CONSENTIMIENTO de ese gobierno”. Añade la nota que “los terroristas, entre ellos Raúl Reyes, han tenido la costumbre de asesinar en Colombia e INVADIR el territorio de países vecinos para refugiarse (...)”.

 

Es decir, que cuando aún creían que nos podían engañar, el propio Gobierno colombiano aseveraba, como siempre lo había hecho, que el Ecuador no da su consentimiento a las operaciones de las FARC en su territorio.  Pero ahora, y tras develarse sus mentiras, articula calumnias e infamias que van desde tildar al Gobierno ecuatoriano de dar albergue a los que llaman terroristas, hasta calificarnos de cómplices e informantes. Es el mayor cinismo en la historia reciente de América Latina.

 

A primeras horas del día domingo 2 de Marzo enviamos al lugar de los hechos, cercano a la población de Santa Rosa, a una misión de funcionarios de gobierno y militares, junto con prensa nacional e internacional.  La realidad fue mucho más grave de lo anticipado. Todo, repito, todo lo dicho por el Presidente Uribe y su gobierno había sido una gran farsa.

 

La misión halló evidencias sólidas de que se había perpetrado un ataque premeditado, planificado, con plena conciencia de que se iba a ejecutar en territorio ecuatoriano.  La página oficial de la Presidencia de la República de Colombia dice, textualmente, que: “durante toda la noche del viernes 29 de febrero y la madrugada de este sábado 1 de marzo, el Presidente de la República, Alvaro Uribe Vélez, estuvo siguiendo de cerca la operación conjunta que adelantaron las fuerzas militares y la policía en el sur del país”.

 

La realidad de los hechos fue que en la madrugada del sábado 1 de marzo, ingresaron a nuestro espacio aéreo aviones de la Fuerza Aérea Colombiana. Las evidencias señalan que atacaron desde el Sur y, con bombas de alta precisión, destrozaron el campamento de las FARC que se hallaba a unos 1800 metros de la línea de frontera, en un lugar claramente delimitado por un accidente geográfico como el Río Putumayo, lo que eliminaba la posibilidad de error en el posicionamiento.

 

Luego del ataque aéreo, entraron en el territorio ecuatoriano tropas colombianas transportadas en helicópteros para culminar el ataque y llevarse cuerpos de los miembros de las FARC abatidos en la operación. Cuando horas más tarde la misión ecuatoriana llegó al sitio del ataque, encontró en un primer momento diecisiete cadáveres y tres mujeres heridas y abandonadas en el sitio del bombardeo.

 

La mayoría de los cadáveres se hallaban en paños menores y ropa de dormir, lo que revela otra mentira más del Presidente Uribe y su gobierno: no hubo enfrentamiento entre las FARC y la fuerza pública colombiana, los irregulares fueron masacrados mientras dormían.  Muchos cadáveres presentan orificios de proyectiles en la espalda. El argumento de legítima defensa, que todavía con descaro sostiene el Gobierno colombiano, es simplemente insostenible: no hubo la coexistencia de necesidad, inmediatez y mesura para repeler una agresión.

 

Por ello, ese mismo día domingo 2 de Marzo, me comuniqué con la mayoría de Presidentes de la región para transmitirles nuestra indignación por la violación a nuestra soberanía y la burla que se había realizado a nuestra buena fe.  Además, exigimos una disculpa sin condiciones al Gobierno Colombiano.

 

La respuesta y las supuestas excusas, fueron otro insulto a la verdad y al pueblo ecuatoriano.  Por ello, en mensaje a la Nación, esa misma noche anuncié la expulsión del embajador de Colombia en mi país.  Menos de una hora después, resulta que desde Bogotá, y con información de computadoras milagrosamente rescatadas intactas del salvaje bombardeo, se nos acusaba de actuar en complicidad con las FARC, pese a que poco mas de 24 horas antes, en comunicado oficial, el Gobierno colombiano había reconocido que Raúl Reyes actuaba esporádicamente en territorio ecuatoriano y sin nuestro consentimiento.  El Presidente Uribe miente al Ecuador, a Colombia y al mundo entero.

 

Esta mala fe se ve agravada por un nuevo y cínico comunicado del Ministerio de Defensa Colombiano en que prácticamente se nos  responsabiliza del ataque por no colaborar en lo que ellos llaman su lucha antiterrorista: De esta forma, la víctima resultaba ser el victimario. Por esta razón, ante tanta mentira y agravio al pueblo ecuatoriano, me ví obligado el día lunes 3 de Marzo a las 14h00 a romper las extraordinarias relaciones diplomáticas que durante siglos hemos tenido con Colombia, dejando en claro que las relaciones de hermandad entre el pueblo ecuatoriano y el pueblo colombiano serán eternas, pero que no podemos hablar con un presidente y con un gobierno sin ninguna credibilidad ni sentido de la decencia.

 

Podemos demostrar con múltiples documentos y pruebas que siguieron intentando crear muchas mentiras, entre ellas la supuesta relación política con las FARC, otra infamia verdaderamente canallesca.  En realidad, desde el pasado mes de Diciembre nos encontrábamos con otros países y ONGs intercediendo por la liberación de rehenes de las FARC, como ya lo han confirmado gobiernos amigos y familiares de los rehenes.

 

De hecho, Ecuador en los últimos años ha desmantelado 117 campamentos de la FARC en nuestro territorio, y de estos 47 solo en mi primer año de gobierno, muchas veces con enfrentamientos armados con la guerrilla.  Nuestros soldados permanentemente exponen la vida por un problema que no es nuestro. Estos campamentos e infiltraciones, no son culpa del gobierno ecuatoriano, son responsabilidad del gobierno colombiano, quien tiene absolutamente desprotegida su frontera y gran parte de su territorio.  Lo hemos dicho desde mucho antes:  Ecuador limita al norte no con el Estado Colombiano, sino con las FARC.  De hecho, lejos de lo que ha manifestado el Presidente Uribe, el único país que alberga lo que ellos llaman terroristas, además  de paramilitares, narcotraficantes, extensos cultivos de drogas ilícitas, etc., se llama Colombia, ya que, insistimos, no controla extensas partes de su territorio ni sus fronteras,  y de esta forma exporta sus conflictos a los países vecinos. 

 

Con la farsa de la supuesta relación de Ecuador con las FARC, Uribe trata de justificar su agresión e imponer la teoría de poder actuar en cualquier Estado por la seguridad nacional de Colombia, gravísimo principio que debemos rechazarlo de plano.  Incluso, con los argumentos esgrimidos por el Presidente Uribe, la principal víctima sería Colombia, ya que todos los países tendrían el derecho de bombardearla, pues, insisto, el germen de la desestabilización regional se encuentra en Colombia.

 

Hasta hace poco, las mentiras del gobierno colombiano continuaban.  El Ministro de Defensa colombiano, hace escasas horas ya reconoce que violó nuestra soberanía, que fue un ataque planificado y no se debió a legítima defensa, pero intenta justificar estas barbaridades con el argumento de que a última hora las fuentes de inteligencia cambiaron las coordenadas y se dieron cuenta que el ataque debía ser en territorio ecuatoriano.  Casi simultáneamente, decía Ud.,

 

Presidente Uribe, en relación al Presidente del Ecuador y el ocultamiento deliberado de información: “yo no le conté porque estaba seguro que el operativo iba a fracasar”.  Esto demuestra, además de su insolencia, que SIEMPRE  supieron que el ataque sería en territorio ecuatoriano, y que siguen tratando de engañar al Ecuador y al mundo.

 

Una prueba audiovisual, grabada, filmada y presentada a Colombia y al mundo por el propio Gobierno colombiano, se convierte hoy en el mejor instrumento para corroborar estos hechos execrables. El video presenta el testimonio de la usurpación, el saqueo y la audacia de ejercer jurisdicción administrativa sobre territorio ecuatoriano a través de la presencia de un fiscal colombiano en el lugar de los hechos, lo que representa ya no sólo una violación de la soberanía, sino una apropiación de facultades jurisdiccionales que sólo competen al Estado ecuatoriano (VIDEO).

 

Hermanos latinoamericanos:

Ecuador no permitirá que este ultraje del Gobierno Colombiano quede en la impunidad, y estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias.   Este no es un problema bilateral, es un problema regional.  De permitir esta agresión, que, repito, Ecuador no puede dejar impune, se estaría sentando un precedente nefasto en la región:  que cualquier país, se atreva  a bombardear e incursionar en territorio ajeno porque considera que allí se refugian lo que ellos consideran terroristas.  Nada justifica la violación de la soberanía territorial de un Estado por otro Estado, según la carta de la OEA. Hoy fue la soberanía de Ecuador. Mañana puede ser la de Brasil, Perú, Panamá, o cualquier otro.  No podemos andar con tibiezas, no podemos permitir que quieran convertir a nuestra región en otro Medio Oriente.  Se requiere un rechazo frontal, claro y contundente, al agresor.

 

Presidente Uribe:

Reconozca sin ambages su error. Tenga decencia: pida disculpas al Ecuador, y a Latinoamerica, sin buscar falaces atenuantes. Nada, repito NADA, justifica la violación del territorio de un Estado por parte de otro. Nada justifica la agresión de Colombia contra Ecuador. Por el bien mayor que constituye la paz, dénos garantías de que estos hechos, contrarios a la Ley Internacional, no se repetirán.  Y basta de calumnias.  Su insolencia indigna más al pueblo ecuatoriano que sus bombas asesinas. Ud. Es la única fuente de conflictos regionales, al no poder controlar su territorio ni sus fronteras de la guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico y el cultivo de drogas.  Ecuador no tiene nada de eso, somos las víctimas de un conflicto que no es nuestro.

 

Hermanos de Latinoamérica:

Ecuador es un país de paz.  Confiamos en la comunidad regional y creemos en la solución pacífica de conflictos.  En sus manos, en su conciencia, está remediar este quebrantamiento del derecho por medios pacíficos.  Repito, confiamos en la comunidad regional, pero si esta falla, sabremos hacernos respetar por nuestros propios medios.  Sabremos defender la Patria.

 

 

Álvaro Uribe Presidente de Colombia

“Le reconozco al Presidente (Rafael) Correa que ha dicho aquí casi todo lo que ha dicho en los medios de comunicación. Y es bueno. Porque insultar a distancia, a través de medios de comunicación es muy peligroso. Es mejor tener el valor de decirse las cosas cara a cara, para buscar soluciones.

 

Hay cosas que se le escaparon hoy, que en esta discusión con él yo no puedo pasarlas por alto. Por ejemplo, que en cualquier momento van a bombardear el Palacio de Nariño, porque allá hay paramilitares.

 

Otra cosa que se le escapó al Presidente Correa: que yo procedí con bajeza, porque sabía que iban a liberar a Ingrid Betancourt, y por eso hice el operativo contra ‘Raúl Reyes’.

 

Pero le reconozco, y eso es bueno, eso es bueno, haber dicho aquí casi todo lo que ha dicho en los medios de comunicación; que no es lo usual en la política. No es lo usual.

 

Los cuarenta ataques de 2004, desde territorio ecuatoriano, hechos por las Farc a Colombia, quiero hacer esta salvedad: nosotros tuvimos cooperación con el Presidente Lucio Gutiérrez y con el Presidente Palacio (Alfredo Palacio).

 

Por ejemplo, el Presidente Palacio fue muy adverso a la fumigación, pero aplicó todos los mecanismos de cooperación. Y creo que ellos no tienen queja de una sola intromisión intencional de Colombia en Ecuador.

 

Porque, incidentes de frontera hay. Por ejemplo, con Venezuela ha habido muchos incidentes de frontera, siendo yo Presidente, y siempre he dicho: “Calma, toda la prudencia en eso”. Ahí están registrados uno a uno. Esta mañana hubo uno: pasó la Disip de Venezuela al territorio colombiano; hay una protesta de la gente, parece que ya se resolvió todo.

 

Cuando el Presidente Correa dice: “cuidado, Presidente Hernández, que aquí van a venir intervenciones de Colombia, porque si hay guerrilleros colombianos en Santo Domingo…”, yo tengo que decir eso, esa no es la conducta nuestra. Lo que acaba de ocurrir es excepcional y ya lo expliqué por qué.

 

Yo, señor Canciller Amorín de Brasil, usted sabe cómo manejamos el tema de una persona que ustedes capturaron en Brasil, ‘el cura Camilo’. Yo tengo que repetir esto para que eso no quede en el aire. ‘El cura Camilo’, de las Farc, a quien la Policía colombiana le venía haciendo un seguimiento, lo tramitó por Interpol, por la Policía de Brasil, ustedes lo capturaron, dieron las razones que yo no compartí, pero respeté, para no extraditarlo.

 

Yo quisiera, porque aquí hay una acusación grave a Colombia, que si ustedes tienen algún hecho que lamentar de Colombia, de mis 5 años y medio de Gobierno, en estas relaciones con Brasil, lo digan. Yo he pensado que no.

 

Lo mismo al señor Presidente de Panamá; lo mismo al señor Presidente de Perú; lo mismo a la señora Presidenta de Chile, que no tenemos límites territoriales ni marítimos, pero allí ha habido problemas, porque se ha capturado en Chile integrantes de las Farc, ya narré el caso.

 

El Presidente Lagos me dijo que no lo podía extraditar porque estaba casado con una chilena. Y lo que le pedimos fue que le firmara al Gobierno de Chile -yo creo que no me desmiente la señora Presidenta, porque me parece muy bueno estar aquí, en presencia de testigos, por si alguien me tiene que rectificar, que lo haga-. Claramente, el Presidente Lagos me dijo: ‘No lo puedo extraditar. Está casado con una señora chilena’. Yo le dije que por lo menos firme un acta, donde se comprometa a no volver a delinquir. Así se arregló el tema.

 

Entonces, yo si rogaría disipar esos temores.

 

El señor Presidente Correa dice que no habríamos necesitado comunicarle este tema a él, sino a los altos comandantes. Presidente Correa: déjeme decirle –me ha gustado una cosa suya, es franco- y hoy me dijo aquí casi todo lo que me dijo a través de los medios de comunicación. Ojalá podamos volver a dialogar y para que nos digamos las cosas en tono menor, a ver si somos capaces de producir alguna esperanza para nuestros pueblos.

 

Presidente, se lo digo con todo respeto, nosotros observamos que por las discrepancias que hemos conocido en el manejo de estos temas, entre el Gobierno y la Fuerza Pública ecuatoriana, nosotros no podemos llamar a nadie distinto que al Gobierno para esto. Y ya dije por qué no los llamamos, Presidente.

 

Lo que deseo es que creemos el mecanismo, para que se si se vuelve a identificar la presencia de un bandido de estos allá, inmediatamente apliquemos el mecanismo de coordinación y los llamemos a ustedes.

 

Quiero decirle lo siguiente, Presidente: En esto es muy difícil entrar en detalles. Llamé ahora a Colombia, le pedí a mis compañeros que me llamaran, el Ministerio de Defensa dice que ellos no han dicho a nadie, que no figura en ningún comunicado, que hayan interceptado el teléfono satelital de ‘Raúl Reyes’. No lo han dicho. No lo han dicho, Presidente.

 

Yo quisiera, porque entro en una contradicción con el Ministerio de Defensa, que si usted tiene la voz o el texto, me lo diga. Y yo mismo lo investigo. Porque ahora pedí aquí con angustia, dije: “Pregunten allá, que me digan”. Yo he procurado siempre hacer decir las cosas. Yo no he sido allá persona de ‘tape’, sino de ‘destape’. Me acaban de informar eso en el Ministerio.

 

También le ofrezco: Si usted me entrega lo que dijo el Ministerio de Defensa que usted citó, yo llamó la atención allá y digo: ‘¿Pero por qué me hacen decir, en la Cumbre de Río, que esto no se ha dicho y sí lo dijeron’.

 

Usted me reclama, Presidente, es que muchas de las cosas que me han dicho a mí en estos días son las mismas que me dicen las Farc: ‘Paramilitar, mafioso’, eso me lo dicen hace 25 ó 30 años en Colombia. Esa es la batallita contra mí, por mi compromiso contra la seguridad.

 

Lleno yo de errores humanos, pero lleno de convicciones democráticas y cristianas. Soy miembro de una familia, que como el cincuenta por ciento de las familias colombianas, ha sufrido esta violencia. No he procedido sino de a acuerdo con la Constitución y la Ley. Por eso he resistido todos los embates y por eso me he podido meter en todas las candelas.

 

Por eso, distinguidos Presidentes, nosotros hemos hecho un gran esfuerzo por la seguridad.

 

Presidente (Daniel) Ortega, yo venía con la disposición de no contestarle a sus insultos. Pero debo reconocerle que usted hoy ha dado unos argumentos y se los voy a contestar.

 

Ojalá mantuviéramos esto en el plano argumental, Presidente Ortega. También le voy a decir una cosa, usted puede discrepar de mis argumentos, (pero) usted no registra en mis intervenciones un solo insulto contra usted. No lo registra, Presidente Ortega.

 

Yo me he formado en la batalla de los argumentos, dura, toda la vida. Lleno yo de defectos, he sido un combatiente.

 

Le voy a contestar. La seguridad, ¿dónde está? Entonces, por aquí aprovecho para contestarle al Presidente Correa.

 

Presidente Correa: espero que lo que le vaya a decir yo, si encuentra eso, yo le pediría al Presidente Fernández que usted lo leyera y yo inmediatamente le pido que lo aclare el Ministerio de Defensa.

 

Usted me reclama y el Presidente Ortega está diciendo que hay la expansión de un conflicto.

 

Miren lo que ha pasado en Colombia: cuando yo llegué, con las fosas masivas que ahora se han encontrado, tuvimos años de 35 mil asesinatos. El año pasado hubo menos de 17 mil, todavía muy alto.

 

Pero yo creo que este esfuerzo por la seguridad no ha sido en vano.

 

Tenemos hoy ciudades como Bogotá, con una de las estadísticas de seguridad mejores del Continente. Ciudades como Medellín, con una tremenda recuperación. Y así todo el país.

 

A pesar de que yo siempre miro lo que falta, uno suele hablar de las cosas buenas, de la parte llena del vaso y no de la parte vacía. Mis compañeros de Gobierno se ríen de mí. Dicen: ‘Cuando llaman al Presidente a decirle que le dieron de baja a ‘Raúl Reyes’ y pregunta: ¿Y Jojoy?’. Yo siempre estoy ahí, exigiendo que llenemos la parte vacía en todo: en seguridad, en lo social, en infraestructura.

 

Nosotros tenemos un programa social bonito. La verdad es que sería bueno que ustedes lo miraran. Nosotros tenemos un esquema de seguridad desde la democracia, de inversión desde la responsabilidad social y de cohesión social desde las libertades. Integrado. Uno de los programas de microcrédito y de formación más importantes del Continente.

 

Una vez estaba yo con el Ministro de Comercio en una reunión con microempresarios. Allá hablamos del Estado comunitario, porque hay un diálogo constructivo, permanente, con la comunidad. Permanente diálogo.

 

Y me decía el Ministro de Comercio: ‘¿Por que viene aquí esta ciudadanía a quejarse, si hemos avanzado mucho en microcrédito?’. Le dije: ‘Porque aquí está la representación de la mayoría; los que faltan’.

 

Les he dicho a mis compañeros de Gobierno, miren: ‘Ustedes me traen aquí a la Casa de Nariño un Power Point y ahí me muestran todo color de rosa’. Hay que estar en relación con la gente para darse uno cuenta de lo que falta. De los sufrimientos de la gente hay que enterarse no por el Power Point, sino por el ‘power people’. Nosotros reconocemos lo que falta, pero hemos avanzado enormemente.

 

En ese país llegaron a asesinar 256 líderes sindicales al año. Todavía asesinan. El año pasado, entre sindicalistas, maestros, de una población de millón 250 mil, todavía asesinaron 25. Nosotros estamos haciendo un esfuerzo enorme desde el día cero del Gobierno.

 

¿Sabe de dónde viene eso, Presidente Ortega? Las guerrillas -y yo era estudiante universitario y de la universidad pública, y en Medellín- llevaron a Colombia la idea de la combinación de las diferentes formas de lucha. Fluye la doctrina de la época y empezaron a penetrar el movimiento obrero, sectores del movimiento estudiantil, etcétera.

 

Creció eso y después llegó el paramilitarismo a cometer la misma crueldad y a matar sindicalistas acusándolos de ser colaboradores de la guerrilla y después la guerrilla a matar sindicalistas, acusándolos de ser cómplices de los paramilitares.

 

Ese es el desafío que nosotros hemos venido enfrentando en Colombia. Llegaron a asesinar 15 periodistas -todavía el año pasado nos asesinaron uno-. Yo creo que los periodistas colombianos están hoy mucho más protegidos y menos amordazados, porque los amordazaba un grupo o el otro. Hoy están más protegidos para ejercer sus libertades, por un concepto democrático de seguridad.

 

Ahora hablamos de las Farc y la paz. Porque me parece interesante contestarle al Presidente Ortega y al Presidente Correa, su reclamo por la no búsqueda de paz en Colombia.

 

Nosotros llegamos a tener en Colombia 3.572 secuestros por año, 2.091 extorsivos. El año pasado todavía hubo 230 extorsivos. Hemos avanzado enormemente. Y yo creo que los indicadores sociales, sin que estemos en un paraíso, van mejorando.

 

Es que quiero quitarles la idea a ustedes; ahí hay tres cositas: la seguridad desde la democracia, la inversión desde la responsabilidad social y la cohesión social desde las libertades.

 

Presidente Correa, yo hace 15 días lo llamé a usted, le dije: ‘Le quiero hacer un reclamo amistoso por teléfono. Usted le ha dicho a una emisora que linda con las Farc’. Le dije: ‘Vamos a producir un comunicado no peliagudo, sino constructivo, dando la información de todos los esfuerzos que está haciendo Colombia en la frontera: en lo social, en lo de infraestructura y en la presencia de Fuerza Pública’.

 

Usted asintió. Me dijo que le preocupaba el costo que eso tenía para Ecuador, lo que tenía que sostener Ecuador allí en tropa. Y le dije: ‘Eso se lo comparto’.

 

Finalmente entendimos que hay presiones periodísticas. Y la conversación terminó bien.

 

He pensado mucho todas estas palabras para no dar lugar a que usted me diga nuevamente que estoy en una farsa. Pero usted sabe el enorme esfuerzo que estamos haciendo en esa frontera; usted sabe lo que nos ha costado en vidas la erradicación manual de droga, porque nos ponen esas minas antipersonales.

 

Presidente Correa, mire, aquí tengo unos comunicados que mandó nuestra Cancillería, reclamándole a Ecuador por la presencia de estos tipos allá. Y la respuesta de ustedes, negando eso y simplemente regañándonos. Pero yo no lo digo para -aquí están y su Cancillería los tiene- no lo digo para que nos estanquemos en un remolino, sino para que pensemos cómo avanzar en esto, si vamos a buscar salidas.

 

Usted me reta a capturar a los demás. Ahí lo estamos haciendo, Presidente. Ahí lo estamos haciendo. Es un problema bastante difícil que tenía Colombia.

 

Presidente Correa: Moncayo es miembro de las Fuerzas Armadas de Colombia. Yo entiendo que es ciudadano colombiano y su padre. Usted me ha dicho que es ecuatoriano. Hasta hoy, mi información es que como miembro de las Fuerzas Armadas de Colombia, es ciudadano colombiano.

 

Es intrascendente, es intrascendente. Colombiano o ecuatoriano, hay que conseguir su liberación. Pero sí quiero hacerle estas precisiones. Porque yo me equivoco, Presidente Correa, pero yo soy un hombre que asumo responsabilidades.

 

Yo agradezco las intervenciones que han contribuido aquí hoy a buscar caminos. Incluso, si la Señora Presidenta de Argentina, el día en que la llamé por teléfono me habría anticipado lo que dijo hoy, yo estoy gratamente sorprendido; estoy gratamente sorprendido entre lo que fue nuestro diálogo y lo que le he escuchado hoy, que tiene elementos muy positivos y me voy a referir, con el mayor respeto, a esos elementos.

 

El Señor Presidente Ortega, contrariando lo que había pensado de no contestarle nada hoy por las agresiones que ha tenido por fuera, pero hoy ha traído una serie de argumentos, dice que hay que construir la paz en Colombia, que tiene hondas raíces sociales y políticas.

 

Presidente Ortega, yo le ruego hacer una diferencia: la diferencia entre la insurgencia que combate las dictaduras y los grupos armados, financiados por el narcotráfico, que obstruyen la democracia. Esa es una de las razones por las cuales nosotros llamamos a estos movimientos terroristas.

 

Estaba yo en la universidad pública en los años 70, en la universidad pública, popular, en la batalla popular, y las Farc era un movimiento ideológico, en armas. Hizo el tránsito a un movimiento donde lo ideológico es mínimo; el factor predominante es el mercenarismo y el dinero. Hay que ver los negocios de coca de las Farc. Los negocios de coca de las Farc corroborados por mucha gente, reconocidos por ellos mismos.

 

Primero, dijeron que harían la paz el día en que Colombia ampliara la democracia. Óigase bien esto. Y después de un debate de más de cien años Colombia aprobó la elección popular de alcaldes. Colombia elige hoy 1.100 alcaldes, popularmente, de todos los partidos. Y el Gobierno colabora con todos ellos, como con los 32 gobernadores, independientemente de su origen político, construyendo gobernabilidad patriótica. Ahí está el testimonio. El Gobierno nuestro es pluralista. Nosotros tenemos en el Gobierno gente del antiguo M-19, del antiguo EPL.

 

Y hay gobernadores y alcaldes muy de la oposición y yo creo que todos, todos dicen: ‘Tenemos muchas diferencias con Uribe, pero Uribe nos respeta’. Un Gobierno que no arrancó ayer. Un Gobierno de 5 años y medio.

 

Y después Colombia, en la Constitución del 91, aprobó la elección popular de gobernadores, la ampliación de los mecanismos de participación ciudadana. ¿Saben cuál fue la respuesta de las Farc? Las Farc que desde antes pedía esto como condición de paz, empezó a ser sicario de alcaldes y gobernadores.

 

Un episodio triste del país -y me perdona, Presidente Fernández, pero es que este tema colombiano, al cual se han referido hoy muchos de los distinguidos presidentes latinoamericanos, déjenme también emitir la opinión, así me extienda algo- fue el episodio de la Unión Patriótica.

 

Yo he dicho que hubo dos grandes errores: La guerrilla quiso hacer política y mantenerse en la guerrilla, disparando.

 

Yo fui compañero en el Senado de la República de Braulio Herrera, de las Farc. En esa época estaba ‘Iván Márquez’ en la Cámara. Y seguían disparando.

 

Esa combinación es (inaudible). Esa combinación es maldita. O se está en la política o se está en las armas.

 

Y hubo un segundo error: le faltó al Estado colombiano protegerlos eficazmente. Y espero que esto lo comprueben ustedes.

 

Siendo yo Gobernador de Antioquia, dos diputados de las Farc, Beatriz Gómez y un señor Arenas, de la Unión Patriótica, requirieron toda la protección de la gobernación y están vivos.

 

Y esa gobernación terminó el 2 de enero de 1998. Me dijeron muchas veces: ‘Es el único que nos ha protegido eficazmente’. Y les dije: ‘Díganlo en público’. ‘No podemos, por razones políticas’, respondieron.

 

Presidente Ortega, yo he sido un combatiente, pero leal.

 

¿Qué pasa hoy? Las Farc, después del episodio de la Unión Patriótica, dijo: ‘Para hacer la paz necesitamos que se respete la oposición’.

 

La oposición en Colombia puede decir lo quiera de mí, menos que no han tenido protección.

 

Muchos de los que me combatían antes de que yo llegara a la Presidencia, vivían en el extranjero. Hoy están en Colombia rodeados de garantías; rodeados de garantías.

 

Entonces, me pregunto: Si las Farc exigía eso, que hoy está demostrado en Colombia, ¿por qué no ha hecho la paz? ¡Cómo nos ha engañado las Farc!

 

Tercero, dijo, en la campaña presidencial del 2001, dijo que si Colombia desmontaba el paramilitarismo, haría la paz.

 

Colombia tiene todavía reincidentes en narcotráfico, extorsión, asesinato de desmovilizados paramilitares y guerrillas. Pero eso lo estamos combatiendo totalmente.

 

Ahí está la OEA y su testimonio. Me gustaría que ustedes vieran esa realidad en Colombia. Es que me parece que están leyendo la Colombia de hace muchos años, no la de hoy. Hemos hecho todos esos esfuerzos.

 

¡Qué bueno sería poder hacer la paz, por la vía dialogada!

 

¿Ustedes saben esto? ¿Qué hemos hecho nosotros, señora Presidenta Cristina (Kirchner, de Argentina), por la paz en Colombia? Yo no voy a contar lo que hemos hecho, de liberar, primero, 27 personas de las Farc; después, 125; a Rodrigo Granda.

 

Hay cuatro individuos del Eln, a quienes les levantamos la orden de captura para facilitar el proceso de paz. Ni siquiera han querido avanzar a un cese de hostilidades.

 

Hablar de la paz, pero negarla por intereses políticos es una traición al pueblo generoso que la ofrece. Eso nos ha hecho el Eln. Y quiero decir que también hemos tenido para ellos toda la hospitalidad y la ayuda del Gobierno de Cuba, que la agradezco.

 

Presidente Ortega, por Dios, cómo dice usted que lo de ‘Raúl Reyes’ es terrorismo de Estado. Yo le leí ahora el prontuario. Las sentencias judiciales que lo condenan. Su circular de Interpol. Su carácter obstructor de la paz y del acuerdo humanitario. Los delitos de lesa humanidad, por los cuales se le reclamaba y se la ha condenado.

 

También expliqué esta mañana, ampliamente, condiciones del operativo, que verificará o desvirtuará la OEA.

 

No me comparen la Seguridad Democrática de Colombia con la doctrina de seguridad nacional.

 

Allá en Colombia hay una democracia vibrante, respetable. Por eso, desde que propusimos esto, propusimos una seguridad desde la democracia.

 

Presidente Ortega, yo le voy a decir una cosa: los colombianos sentimos dolor. Con lo que usted dijo hoy, salvo ese puntito de terrorismo de Estado, no sentimos dolor. Cuando usted habla de hacer la paz, no sentimos dolor, así tengamos diferencias. Cuando usted le hace homenajes a ‘Manuel Marulanda’, sí.

 

Usted nos ayudaría más fácil a hacer la paz, si rompe esa hermandad que declara con él. Es que nos ha puesto muchos muertos y muchos secuestrados.

 

Él se quedó en la selva, ordenando delitos, mientras el mundo ha evolucionado velozmente.

 

San Andrés. Ese es un tema puramente jurídico. Le voy a decir lo siguiente: nosotros respetamos las decisiones de la Corte de La Haya. La Corte de La Haya ha dicho que el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina hacen parte de la Soberanía colombiana.

 

Y también ha dicho que las partes no le dieron el alcance de límite de aguas al meridiano 82, aquí estaba releyendo la sentencia, sino de frontera oeste de San Andrés y Providencia.

 

En esa sentencia incidental, presentó un reclamo de ustedes de fondo: la soberanía sobre el archipiélago, y dijo que el tema del meridiano 82 y el límite de aguas lo resolverá en la sentencia de fondo. Nosotros respetamos eso Presidente Ortega, lo estamos esperando. Usted sabe que ya fuimos a la Corte a que nos fijaran fechas para presentar nuestros alegatos.

 

Hemos pedido de acuerdo con la trayectoria de la Corte, con la jurisprudencia de la Corte, que mientras la Corte falla de fondo, se respete el meridiano 82, yo creo que eso no es un atropello Presidente Ortega, eso está de acuerdo con los antecedentes de la Corte.

 

Presidente Ortega, Colombia no ha tenido una actitud belicista.

 

Mire, yo voy mucho a San Andrés, como a todas las regiones de Colombia, yo creo en el Gobierno en la calle con la gente, y hemos procurado atender bien a San Andrés en infraestructura en lo social.

 

¿Sabe cuál fue mi último viaje? Colombia tiene hoy el sistema de formación vocacional, uno de los buenos del mundo, pagado por los empleadores: el Sena, y ahora le agregamos a eso formación virtual, en formación en segunda lengua.

 

Mi último viaje a San Andrés fue a instalar un programa para enseñar segunda lengua desde San Andrés, siendo profesores mis compatriotas raizales de San Andrés, a 500 mil colombianos desde allá, por Internet. Hemos hecho un esfuerzo muy grande, a pesar de lo que falta.

 

Yo creo que, Presidente Ortega, invitándonos, ustedes y nosotros, a que esperemos la sentencia de la Corte, y entre tanto, de acuerdo con los antecedentes de la Corte, respetemos el meridiano 82, yo creo que no hay problema, no tiene por qué haberlo Presidente Ortega, no tiene por qué haberlo.

 

Hombre, yo en este momento no estoy de acuerdo con comisiones, yo no estoy de acuerdo en este momento, y se los digo respetuosamente.

 

Apenas venga la Presidenta de Argentina me voy a referir a algunos puntos que ella planteó.

 

No se puede relativizar la violación territorial, Canciller Amorim, lo reconozco, pero tampoco se puede menospreciar el desinterés para contribuir a la seguridad de un pueblo vecino.

 

Yo le acepto su primer punto, pero piense en este: yo no creo que sea descabellado hablar de esa expresión de la soberanía, que es la seguridad de un pueblo, pero es más importante hoy la seguridad de las personas, que del territorio.

 

Yo no creo que haga nada exagerado, Canciller Amorim, al pedir que no solamente haya preocupación por la soberanía territorial sino también por la seguridad del pueblo. Ese es un derecho de todos los países, y Colombia lo pide en este momento.

 

Y pienso: sí, para nosotros el ideal es que nada de esto se repita. Por favor, por favor, piensen también que tenemos derecho a pedir que el pueblo colombiano tenga una cooperación de sus hermanos y vecinos, para que no se le maltrate. Ese es un pedido razonable.

 

Yo he observado aquí unas intervenciones distintas a las que oí en radio, o a las que me pasaban de la televisión. Van a tener que mantener en sesión permanente el Grupo de Río, a ver si cesan los insultos y prevalece la razón.

 

Nada ganamos si uno se va de aquí a seguir en insultos. Yo hago un esfuerzo tremendo por separar el tema de los argumentos, del insulto personal.

 

Yo insisto en el tema de la responsabilidad individual de los mandatarios, yo la asumo. Nosotros no podemos trasladarles a nuestros pueblos riesgos de guerra o de hambre, eso es injusto. Yo por eso he dicho desde un principio que yo asumo toda la responsabilidad en Colombia, la asumo totalmente.

 

Mientras viene la señora Presidente Kirchner, aquí está el Canciller. Yo referiría algunas palabras y le ruego transmitírselas. Hombre, nosotros hemos estado abiertos a hacer acuerdos de conveniencia para nuestros pueblos con todos los vecinos. Ese gasoducto de La Guajira colombiana a Maracaibo, es de Venezuela. Se les vende gas del poco que tiene Colombia, pero en el precio se reconoce el derecho al transporte que como retribución tiene el dueño del gasoducto, que es Venezuela. Yo creo que esto ha sido equitativo para ambas partes, paga un derecho de paso a las comunidades por donde atraviesa el gasoducto.

 

Nosotros somos respetuosos de todo eso y lo seguiremos respetando. Como para no demorarlos más, que los he demorado mucho -también los he escuchado, también los he escuchado- voy a hacer unas referencias a lo que dijo la señora Presidenta de Argentina.

 

Esta discusión no empezó porque hubiera empezado a hablarse de canje, ya está aquí la Presidenta Cristina Kirchner. Yo voy a disentir en algunos puntos muy respetuosamente de usted señora Presidenta, aceptándole que hoy ha hecho unos aportes estructurales importantes, y me voy a referir a cada uno de ellos.

 

Nosotros estábamos hablando del acuerdo humanitario desde mucho antes que empezara esta discusión internacional, hicimos muchos esfuerzos. Lo que está citado de Cuzco, lo recogió Cuzco porque Colombia lo estaba proponiendo.

 

Cuando yo llegué a la Presidencia lo primero que hice fue ir donde Koffi Annan, entonces Secretario de Naciones Unidas, a pedirle un delegado para que nos ayudara a resolver esto. Mandó a James Lemoyne, estuvo dos años y medio, tres años en Colombia, infructuosamente señora Presidenta.

 

Esa es una iniciativa de Colombia, que la recogió bien el Grupo de Río en la reunión de Cuzco. Hicimos ese esfuerzo, infructuoso, no pudo hacer nada. Y le dimos todas las garantías, todas las garantías.

 

¿Y qué pasó?, no se pudo avanzar en eso, porque las Farc, ‘Raúl Reyes’ lo único que exigía era: primero, una zona de despeje de dos departamentos, y ahora de dos municipios que hacen parte de la conurbación de Cali, que suman 120 - 140 mil habitantes, y la ciudadanía no acepta eso, porque Colombia tuvo mucho tiempo despeje, y por eso se llenó de guerrilla y paramilitares. Ahora lo que exigen es recuperar la presencia institucional.

 

Pero también dijo Cuzco, el Grupo de Río, sobre un compromiso de todos para luchar contra el terrorismo.

 

Muchos de ustedes no aceptan que estos grupos son terroristas, yo veo una injusticia. A unos de los actores violentos en Colombia les llaman terroristas, y a los otros no. Les pido esa reflexión.

 

Para nosotros todos son terroristas, porque están combatiendo un ordenamiento jurídico de una democracia. El hecho de que los señalemos como terroristas no quiere decir que no estemos dispuestos a negociar.

 

Presidente Ortega, mire, usted que hoy habló con tanto interés en la paz de Colombia, se lo agradezco, pero ojala lo siga haciendo en todo escenario, ahórrese insultaros, para qué. ¿Sabe cuántos guerrilleros se desmovilizaron en los procesos de paz de los 90?, cuatro mil. Solamente en nuestro proceso más de 10 mil. Yo quisiera hacer la paz, tengo toda la voluntad para ello, toda la voluntad.

 

Algunos de ustedes dicen: no son terroristas. Yo lo que pido es que se le de el mismo tratamiento a todos los que han sido actores armados en Colombia. Algunos de ustedes reconocen que sí comenten actos terroristas. Yo he respetado eso, he respetado la tradición ecuatoriana de no calificarlos como terroristas por lo que puede representar para el Ecuador.

 

Pero yo creo que sí deben respetar que una democracia como la colombiana los califique como terroristas.

 

Presidenta Cristina Kirchner, nuestra seguridad es democrática desde la legalidad, desde la vigilancia internacional, desde un total compromiso por los derechos humanos.

 

Ahora estaba contando aquí como ha venido reduciéndose allá el asesinato de sindicalistas, el secuestro, el asesinato de periodistas, etcétera. Eso lo compartimos, y para que no quede en el ambiente que sea un reclamo suyo a nosotros de que debemos proceder desde la legalidad, así ha procedido Colombia, y con mucha generosidad.

 

Recuerdo esas dictaduras del continente que se cerraron a la observación internacional, so pretexto de aplicar la doctrina de seguridad nacional. Nosotros somos un país abierto a la observación, a la crítica.

 

El único peligro que tienen las ONGs en Colombia es discutir con el Presidente de la República. Yo discuto, yo soy deliberante Presidenta.

 

Nosotros rechazamos también la unilateralidad, pero es que eso tiene que rechazarlo todo el mundo y en la práctica.

 

Usted que es una jurista muy destacada, ayúdenos a conseguir que la soberanía, por lo menos iguale el derecho a la inviolabilidad territorial con el derecho a la inviolabilidad de la seguridad del pueblo. Ayúdenos a conseguir eso.

 

Nosotros hemos apoyado las liberaciones unilaterales que se han dado desde diciembre. Le voy a contar esto que hice, y no es para pasar aquí de niño juicioso, de buena persona, porque yo soy combatiente.

 

Cuando se dio la primera liberación, salí públicamente a darle las gracias al Presidente Chávez, lo llamé esa noche 200 veces y no me pasó al teléfono. Y la respuesta fue que al otro día salió a proponer el estatus de beligerancia para las Farc.

 

Esta segunda liberación, nosotros los teníamos, los teníamos ubicados. Me dijeron las Fuerzas Armadas: ‘¿Los rodeamos?’. Y les dije: ‘No, porque la localización humanitaria es para buscar la liberación humanitaria. Hagámosle el seguimiento hasta que los liberen. Sinceramente creo que quienes han intervenido en esa liberación, no tienen queja nuestra. No hemos hecho sino facilitarla.

 

Si los maltrataron, porque resultaron los que nos maltrataron engañados por las Farc, con el cuentico de diciembre, a la comisión que estaba en Villavicencio de que no liberaban los secuestrados por culpa del Gobierno colombiano, cuando era porque no tenían al niño.

 

Yo le agradezco muchísimo la intervención a todos. A la Presidenta Bachelet, su noble interés en superar esto. Comparto su actitud de que no se den esos hechos.

 

Cuánto mejor para nosotros estar permanentemente en un diálogo amable con ustedes, que en esta dificultad. Pero es que en ese país se ha derramado mucha sangre, por eso, allá dicen: “Presidente, recuerde que es más importante la seguridad del pueblo que un pedazo de selva”. Pero nosotros comprendemos, y por eso queremos encontrar una salida.

 

Además de la responsabilidad individual que yo asumo, personal, porque no le podemos trasladar riesgos de guerra, ni condenas de hambre a los pueblos, se los digo con responsabilidad por el pueblo colombiano y con afecto por el pueblo ecuatoriano y por el pueblo venezolano, quiero decirles a ustedes lo siguiente: quítense de la cabeza que esto es un proyecto imperialista. Es un proyecto autónomo del pueblo colombiano, nacido de la rebeldía del pueblo colombiano contra 40 años de opresión del terrorismo.

 

Yo llegué a la Presidencia de la República como un disidente, sin patrocinio distinto que el patrocinio del pueblo. Los que iban a Washington, iban a llevar malos mensajes míos. Sin amigos allá. Ahora tengo algunos amigos.

 

Yo los respeto a ustedes, como combatientes de la democracia. Entiendan que este es un proyecto autónomo del pueblo colombiano.

 

¿Que pudiéramos resolver eso por el diálogo? Ojalá, ojalá. Por eso les he dicho los esfuerzos. Ojalá, pero de buena fe. Recuerden lo que le pasó a mi antecesor, el Presidente Pastrana, que tengo que decir hoy, procedió con toda la buena fe, como procedió con toda la buena fe el ex presidente Belisario Betancur, todos buscando la paz. Y cómo nos pagaron

 

Colombia tiene una tradición de generosidad y de saber perdonar.

 

La noche que liberaron a las dos señoras secuestradas yo llamé a la paz nuevamente. Pero esto no puede ser como le hicieron al Presidente Pastrana, que procedió con toda la buena fe, de acuerdo con lo que le había prometido al pueblo colombiano, teniéndoles despejados 42 mil kilómetros, y ellos secuestrando aviones y matando gente.

 

Esto no puede ser hablar de paz, y simultáneamente producir la bomba del Club El Nogal de Bogotá, y así sucesivamente. El deseo de paz hay que mostrarlo. Con más de 10 mil guerrilleros desmovilizados y tratados con toda la generosidad, este Gobierno ha mostrado voluntad de paz.

 

Ojalá el tono de hoy, con excepción del tono del Presidente Correa y del mío al inicio, se conservara, porque lo que queda muy grave es insultar en unos auditorios y dar argumentos en otros.

 

De mi parte voy a procurar mantener esto, por la dignidad del pueblo colombiano que represento en esto de las relaciones extranjeras, por la hermandad con los pueblos que ustedes representan, por el futuro de nuestros países, en una instancia puramente argumental.

 

Para el acuerdo humanitario estamos trabajando ahora, exclusivamente, a través de la Iglesia Católica y de lo que puedan hacer dos delegados de Europa.

 

Vamos, con la Ley de Justicia y Paz, a liberar de la cárcel gran cantidad de guerrilleros de las Farc que han dicho someterse a esa Ley.

 

Y hemos ofrecido, yo le decía al Presidente (de Brasil, Luiz Inácio) Lula: si fulano tiene una propuesta razonable de las Farc, la miramos. Le dije: trasmítalo Presidente Lula, estamos abiertos a eso.

 

Pero creo que en este momento Comisiones no, porque queda un sabor ahí de que las Farc las sabe aprovechar, no para la paz sino para fines políticos de su violencia. Dejemos a ver si por este camino podemos seguir avanzando, anticipando que toda liberación unilateral e incondicional la respetamos y contribuimos a ella.

 

Muchas gracias, Presidente Fernández”.

 

2º Parte

“Para nosotros es igualmente doloroso el secuestro del civil, que del militar o policía. Para nosotros es igualmente grande el compromiso de proteger a nuestros civiles y de proteger a nuestros policías”, aseguró el Presidente de Colombia.

 

En ese sentido el Mandatario precisó que “para nosotros es igualmente grave el secuestro que comete el terrorista, haciendo víctima a un civil que a un integrante de la Fuerza Pública”.

 

3º Parte

El señor ‘Raúl Reyes’ era cobarde, asesino y obstructor de la paz. Él no combatía, combatían sus anillos de seguridad. ‘Raúl Reyes’ era un obstructor de la paz”.

 

Así se refirió el Presidente de la República, Álvaro Urbe Vélez, al miembro del secretariado de las Farc que fue dado de baja en días pasados en una operación de la Fuerza Pública. Uribe explicó a los jefes de Estado y de Gobierno que asistieron a la XX Cumbre de Grupo de Río que durante años ‘Reyes’ ordenó la tortura a secuestrados.

 

“Ha sido durante estos años el gran obstructor del acuerdo humanitario. Solamente buscaba unas acciones de finalidad política, tras el rostro de un acuerdo humanitario, de unos gestos humanitarios. Ha sido el que ha ordenado todo este tiempo de tortura a nuestros secuestrados”, señaló el Jefe de Estado.

 

Dijo que el expediente del líder guerrillero no se puede ignorar, pues tenía 121 procesos judiciales y 14 condenas en su contra.

 

“‘Raúl Reyes’ tenía 121 procesos: 57 expedientes eran por homicidio con fines terroristas, 26 por terrorismo, 25 por rebelión, 4 por secuestro y 9 por lesiones personales. Pesaban en su contra 14 condenas. El señor ‘Raúl Reyes’ tenía circular de la Policía Internacional, que todos ustedes la pueden conocer, revisándola en su respectiva Policía”, afirmó Uribe.

 

Uribe explicó que el Gobierno ya había adelantado cinco fracasados operativos contra el líder guerrillero y que, hace poco, en uno de esos combates, su anillo de seguridad asesinó a uno de los oficiales más importantes del Ejército colombiano.

 

Recordó la buena fe del Gobierno del ex Presidente Andrés Pastrana, quien durante tres largos años en busca de la paz aceptó una zona desmilitarizada de 42 mil kilómetros, tiempo durante el cual ‘Reyes’ fue el gran obstructor de la paz, pues no dejó hacerla.

 

4º Parte

“Yo ruego, distinguidos Mandatarios, que se examine el tema de soberanía desde una perspectiva integral: la soberanía desde el Estado. Y ahí hay dos elementos fundamentales relacionados con esa soberanía: el territorio y el pueblo”, planteó el Jefe de Estado de Colombia.

 

Y agregó: “Se viola la soberanía cuando hay una incursión al territorio y se viola la soberanía cuando hay un atentado contra el pueblo. Así como nosotros aceptamos que violamos soberanía al tener una incursión territorial, ruego la reflexión de que hay violación de soberanía cuando desde otro país, reiteradamente, un grupo terrorista dispara contra los ciudadanos del país vecino”.

 

“Al hablar de soberanía territorial hay que hablar también de esa otra expresión de la soberanía, más importante que la territorial, que es el derecho de un pueblo de no ser atacado”, concluyó.

 

5º Parte

“Aquí la lucha para derrotar el terrorismo en Colombia es una lucha autónoma del pueblo colombiano”, sostuvo el Presidente Álvaro Uribe al intervenir en la Cumbre del Grupo de Río.

 

“Mi elección es el producto de la rebeldía del pueblo colombiano contra 50 años de sufrir un verdugo terrorista, y las decisiones de mi Gobierno contra los delincuentes de diferente pelambre, son la respuesta de mi corazón y de mi determinación en el apoyo a la Fuerza Pública colombiana, para poder cumplir el mandato que me entregaron mis compatriotas”, agregó el Mandatario.

 

Para Uribe Vélez, “la lucha para derrotar el terrorismo en Colombia es una lucha autónoma del pueblo colombiano, y de esa manera seguirá hasta el momento que ese país viva en democracia, en discrepancia, en pluralismo, sin terroristas”.

 

Dijo que los colombianos necesitan ayuda práctica. “No basta que simplemente se ignore el problema terrorista de Colombia, y en resoluciones nos den palmaditas en el hombro diciéndonos: sentimos mucho sus muertos”, adujo.

 

Indicó que esta lucha es para que “las nuevas generaciones de colombianas, de colombianos, puedan vivir felices en ese suelo, como viven los compatriotas de muchos de ustedes en el suelo de sus países”.

 

“Nosotros tenemos que tener toda la determinación en esta lucha autónoma”, puntualizó el Presidente de Colombia.

 

 

Hugo Chávez Presidente de Venezuela  

 Durante un discurso que sirvió para calmar las tensiones, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llamó este viernes a sus homólogos latinoamericanos a buscar el camino hacia la paz y no hacia la guerra, antes de que ocurra una "vorágine de la cual pudiéramos arrepentirnos".

 

"Es tiempo de reflexiones y acciones, estamos a tiempo de detener una vorágine de la cual pudiéramos arrepentirnos y no sólo nosotros sino nuestros pueblos, hijos y comunidades, no sabemos durante cuánto tiempo", dijo el mandatario venezolano en la XX Cumbre de jefes de Estado del Grupo de Río, que se celebró en Santo Domingo, República Dominicana.

 

Chávez, quien participó luego que lo hicieran sus pares de Colombia y Ecuador, urgió a "buscar una salida entre gente racional", a la crisis desatada tras una incursión bélica que el Gobierno de Bogotá ordenó realizar a sus tropas en territorio ecuatoriano.

 

"Paremos esto", enfatizó Chávez, quien pidió a los presidentes reflexionar porque, si no, "seguiría calentándose" el conflicto.

 

"De los conflictos del siglo XX queda la guerra de Colombia. Queremos, por eso, buscar un camino a la paz. Lo que ha ocurrido en Ecuador no tiene nombre. Alejémonos de la guerra", afirmó.

 

El presidente Chávez ratificó, además, que a esa guerra en Colombia, hay que buscarle una salida de paz.

 

"Este problema nos puede conducir a una hecatombe en la región suramericana y no queremos guerra", manifestó el jefe de Estado venezolano durante su intervención en la cumbre de Río.

 

"Queremos paz, no queremos guerra", reiteró Chávez.

 

Igualmente, advirtió que Estados Unidos es el principal interesado en que se lleve a cabo un conflicto entre los países suramericanos.

 

En ese sentido, Chávez subrayó: "No queremos un escenario nefasto como el de la guerra entre países hermanos, por eso insisto en el canje humanitario y en la paz".

 

Chávez propuso a Uribe retomar la idea de conformar un grupo de "países amigos" que contribuyan a lograr un intercambio de rehenes.

 

"Retomémoslo, retomemos un grupo de países amigos de la paz, el grupo de paz Santo Domingo", expuso.

 

Chávez dijo que el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, está dispuesto a participar, y citó a otros países interesados en ayudar, como Argentina, Ecuador, Suiza, Brasil, Bolivia, Italia, además del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU.

 

Más pruebas de vida de retenidos por FARC

 

En medio de su intervención, el mandatario venezolano anunció tener en su poder pruebas de vida de seis rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos el cabo Pablo Emilio Moncayo, que lleva más de diez años retenido.

 

Chávez mostró unos segundos el video en el que aparecen los seis militares colombianos.

 

"Debo anunciar algo que me parece positivo, nos han llegado ayer las pruebas de vida de seis nuevos ciudadanos colombianos que están en manos de la guerrilla (de las FARC) estos son militares y policías", dijo el jefe de Estado venezolano, quien pidió a su par colombiano Álvaro Uribe, autorización para recuperar a estos rehenes.

 

"Presidente Uribe permítanos ir a buscar a esta gente, así como nos permitió ir a buscar a los secuestrados anteriores, permítanos. Insistimos en el canje humanitario", declaró.

 

"Acusación temeraria"

 

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó este viernes de "temeraria" la acusación hecha por su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, quien amanazó al mandatario venezolano con demandarlo ante la Corte Penal Internacional (CPI) por haber "patrocinado" a "genocidas".

 

"Es una acusación temeraria", dijo Chávez, quien se mostró sorprendido que se le acuse en base a pruebas "salidas de una computadora" y sin "ninguna prueba en la mano".

 

"Creo que es la primera vez que un Jefe de Estado amenaza a otro de una manera temeraria sin ninguna prueba en la mano", expresó.

 

Chávez desmintió que haya financiado o entregado armas a las FARC, y dijo que nunca lo hará porque su intención es alcanzar la paz.

 

"El presidente Uribe no debe preocuparse. Nunca lo haré y nunca lo he hecho, no lo voy a hacer nunca", enfatizó.

 

"Busquemos el camino hacia la paz, alejémonos del camino de la guerra", ratificó Chávez.

 

 

 

Dra. Cristina Fernández de Kirchner

Presidenta de la Republica Argentina

Gracias, quisiera en primer término rescatar lo que manifestó el señor Presidente de México, en cuanto a la modalidad del debate que debemos llevar adelante; esto es definir, un poco, los términos formales de un debate para que la adjetivación no esconda la argumentación y además, ante una adjetivación vuelva a haber otra, tal vez, de mayor escala, que entonces enmascara los verdaderos problemas y no nos permiten el abordaje de las cuestiones.

 

Nos lo debemos, en primer término, por una cuestión de respeto entre nosotros mismos, pero fundamentalmente nos los debemos, también, como representantes de las sociedades, que nos han votado, y que exigen de parte de todos nosotros actitudes y lenguajes que tengan que ver con la legalidad, con la institucionalidad, esencialmente desprovistos de adjetivaciones, y centrados en todos aquellos hechos, relatos de hechos verificados y concretos; no de argumentos que son controversiales, pero si de los hechos puntuales, concretos, que se han verificado porque son la realidad y es muy difícil negar o discutir la realidad.

 

Hecha esta breve introducción a cómo deberíamos intercambiar opiniones, reflexiones y posiciones, me parece interesante y productivo hacer un doble abordaje del problema. El primero, debe ser un abordaje político, ¿Por qué? Porque la política presupone análisis, ejercicios de comprensión de porqué estamos en una determinada situación, porqué llegamos a esta situación. Y yo me permito recordarles a todos ustedes, que vengo participando de estas reuniones, no de la de Río, que específicamente es la primera vez que lo hago, estas reuniones de la región, bajo diferentes títulos y encuentros, puede ser MERCOSUR, puede ser UNASUR, pero en fin nos hemos encontrado, desde el año 2003, con muchos de ustedes en forma reiterada.

 

¿Y a qué viene esto? A que en realidad lo que hoy estamos analizando, lo qué sucedió, lo que plantea Ecuador: la violación de su soberanía territorial, tiene como protagonistas los hechos puntuales y concretos a países y mandatarios, que han venido participando de todas estas reuniones y en las cuales durante todo el tiempo que hemos estado no había sobrevenido nunca un episodio de esta naturaleza, de este grado de conflictividad social.

 

Y lo cierto es que Venezuela está en la misma posición geográfica que estaba hace 5 años, hace 10, hace 20; lo mismo sucede con Colombia; lo mismo con Ecuador. El Presidente actual de Colombia es presidente desde que yo recuerdo, y participo cuando acompañaba al ex presidente Kirchner en estas reuniones; también lo es el presidente Chávez, creo que lo es desde 1999, y tal vez el mandatario más joven, en cuanto no solamente a edad, sino también a participación en estas cumbres sea el señor Presidente de la República del Ecuador. Y las FARC, además, las traigo a colación a partir del planteo del señor Presidente de la República de Colombia, están allí también desde hace 40 años.

 

 Y a mí me ha tocado ver una relación armoniosa, amigable, siempre entre el Presidente de Venezuela y el Presidente de Colombia, toda la vida, aún reconociendo sus diferentes ópticas, sus diferentes opiniones, sus diferentes posicionamientos, no solamente a partir de un trato amigable y de haberlos escuchado tratarse con mucho respeto, el uno con el otro, además de las relaciones profundas comerciales entre ambos países, a partir de la cantidad de ciudadanos y ciudadanas colombianas que viven en Venezuela y seguramente viceversa en Colombia; han participado también representantes de Ecuador, que ya no están y a los que ha hecho mención el Presidente Rafael Correa y las FARC estaban allí, en territorio colombiano, actuando y de acuerdo a lo que he escuchado aquí yendo de un territorio a otro. ¿Qué fue, entonces, lo que sucedió para que, finalmente se disparara una escalada que culminó con el hecho concreto, el episodio concreto de la violación de la soberanía territorial de la República de Ecuador? ¿Cuándo se terminó las buenas relaciones? ¿Cuál fue el momento en que comenzó la escalada verbal y sin límites de unos contra otros, que nos tiene hoy aquí, en esta Cumbre de Río a presidentes y presidentas de distintas repúblicas latinoamericanas discutiendo, por primera vez, en muchísimo tiempo, en muchísimas décadas la violación de la soberanía territorial, a través de un hecho de unilateralidad.

 

Y yo, si mal no recuerdo, esto comenzó a dispararse, cuando comenzó a introducirse la cuestión en muchísimas discusiones en la región del canje humanitario, a producirse en Colombia; canje humanitario en el que - me acuerdo en mi discurso de asunción, pedí que Dios iluminara al Presidente Uribe para ayudar a llegar a una solución humanitaria.

 

Días antes, el ex Presidente Kirchner había recibido, todavía en ejercicio del mandato la solicitud del señor Presidente de la República de Francia, para intervenir en el canje humanitario. Ustedes saben la materia de derechos humanos es una de las políticas centrales de nuestro Gobierno. Pero la percepción y la realidad indica, que relaciones que venían fluyendo, más que amigablemente, en todos los planos: en lo político, en lo comercial, en toda naturaleza, de repente comienza una escalada terrible, a partir de que aparece la figura del canje humanitario, del tratamiento humanitario a los rehenes, presos o retenidos de las FARC y allí todo comienza a dispararse.

 

Esto es el primer ejercicio de comprensión de lo que podemos denominar el abordaje político, llegar a esta situación que hoy estamos discutiendo, inédita en la región: la violación de la soberanía territorial de uno de nuestros países. ¿Qué hacer entonces frente a esta situación? Contemplar la dialéctica discursiva y de posición de argumentaciones no nos da las soluciones. Me parece que lo importante sería hacer un abordaje legal e institucional, porque creo que es uno de los instrumentos más importantes, que tenemos en Latinoamérica: el rescate de la legalidad y el rechazo a la unilateralidad.

 

Es imprescindible, colegas, que no ingrese en nuestra región la doctrina de la unilateralidad. Si nosotros admitimos la doctrina de unilateralidad, estaremos perdiendo un patrimonio de la política exterior latinoamericana que es exhibida como un logro en todos los foros internacionales.

 

Me ha tocado participar en reiteradas oportunidades en reiterados foros de una Europa muy conflictiva, de un mundo muy conflictivo, muy inseguro, nosotros mismos somos todos miembros de la Organización de Naciones Unidas y en cada uno de nuestros recursos invocamos la necesidad de reconstruir la multilateralidad. Es uno de los ejes de del reclamo Latinoamericano, la reconstrucción de la multilateralidad para vivir en un mundo mejor y más seguro.

 

Si nosotros perdemos esta convicción de la multilateralidad, esta negativa a la justicia por propia mano, sino recurriendo a los organismos multilaterales que nos agrupan y nos representan, estaremos perdiendo uno de los atributos más importantes y distintivos de la política Latinoamericana.

 

¿Qué quiero decir con esto? Que desde la legalidad es desde donde debemos combatir a la ilegalidad. Colombia tiene todo el derecho a combatir a las FARC, pero para ello debe hacerlo desde la legalidad. Porque además, es una de las claves en cualquier lucha que uno encare, cuando lo hace en nombre de la democracia, de los derechos humanos y del derecho de los pueblos. Hacerlo desde la legalidad, es lo que nos da, no solamente institucionalidad, sino legitimidad política nacional, regional e internacional.

 

Esta es la primera cuestión que me parece a mí que deberíamos tener: el compromiso de rechazar la unilateralidad.

 

No puede ser tomada ninguna decisión por parte de nosotros en ejercicio "manu militari" sin la consulta al otro país. Esto es clave para poder seguir siendo quiénes somos, una región libre de una doctrina que ha provocado grave conflictividad en el planeta.

 

Hemos dicho históricamente -y lo reitero- que el terrorismo no se combate con la violación masiva de los derechos humanos. La ilegalidad tampoco se combate con mayor grado de ilegalidad, sino con mucha, mucha legalidad.

 

Quiero en este aspecto rescatar una de las resoluciones a la que hiciera mención el Presidente de Colombia, referido, precisamente, al Grupo Río, que es la que tuvo con motivo la Resolución de la 17º en la ciudad de Cuzco, los días 23 y 24 de mayo.  

 

Yo quiero leerles a todos ustedes, es decir, permitirme la lectura del texto puntual de esta Resolución: "Decidieron los países reunidos, los países miembros del Grupo de Río, reunidos con ocasión de la 17º Cumbre en la ciudad de Cuzco, los días 23 y 24 de mayo de 2003, habiendo examinado con honda preocupación el conflicto interno que afecta al pueblo de la hermana República de Colombia, decidieron: instar al Secretario General de las Naciones Unidas, excelentísimo señor Koffi Annan, a que utilice sus buenos oficios para impulsar decididamente un proceso de paz en Colombia, exhortando a los movimientos guerrilleros que operan en dicho país a firmar un acuerdo de cese de hostilidades y entrar a un diálogo abierto y transparente que, a través de un cronograma con plazos discutido y aprobado por las partes, permita llegar a una solución pacífica y definitiva al conflicto colombiano que cada vez más afecta a los países vecinos de la región".

 

Esto lo dijo este mismo espacio institucional que hoy nos agrupa, la Cumbre de Río. Y siguió: "si este proceso no tiene el éxito deseado el Grupo de Río junto al secretario general de Naciones Unidas y en coordinación con el gobierno de Colombia buscará en una nueva consulta otras alternativas de solución."

 

Esto es derecho entre nosotros, esto es legalidad entre nosotros, esto es lo resuelto por este mismo espacio institucional regional en el año 2003.

 

Es un antecedente importante porque yo creo que hace a las sociedades desarrolladas y fundamentalmente democráticas el tener una normativa de legalidad, una coherencia política de legalidad en sus decisiones y en sus propios antecedentes como cuerpos regionales.

 

Qué digo entonces, estimados colegas. La primera cuestión es reafirmar el rechazo a la unilateralidad, volver a reconstruir la legalidad en la región, apoyándonos en nuestros propios instrumentos, en nuestros propios anales, en nuestras propias decisiones que hemos tenido en estos mismos ámbitos, porque si no pareciera que cualquiera de estas reuniones tiene por objeto solamente firmar declaraciones que luego no son analizadas, no son protocolizadas y mucho menos aún son ejecutadas o seguidas como una política regional decidida en un ámbito institucional y democrático.

 

Por eso creo que es muy importante el manejo de los términos formales del debate y la discusión. Creo además que debemos tener una clara comprensión, porque no puedo obviarlo, de que estamos con mucha pasión pero con mucha racionalidad haciendo todos los esfuerzos posibles para el canje humanitario, tal cual nos hemos comprometido institucionalmente como país también, y lograr la liberación de la mayor cantidad de rehenes, prisioneros o como quieran calificarlos ustedes que tengan las FARC.

 

Recuerdo una reunión que tuve con el presidente Uribe el día 11 de diciembre en mi despacho con motivo de mi asunción. En aquel momento el Presidente dudaba de que las FARC fueran a liberar a algunos de los detenidos. Creo que me acompañaba el canciller Taiana en ese momento así como otros funcionarios acompañaban al presiente Uribe. Había una duda y era aceptable la duda que tenía el presidente Uribe porque había habido negociaciones o aproximaciones y nunca se había producido la liberación de ningún rehén. Esto fue lo que me dijo el Presidente en aquella oportunidad y me dijo también que no se iba a producir ninguna liberación porque las FARC no iban finalmente a liberar a nadie.

 

Han transcurrido dos meses y veintiocho días, porque el 11 de diciembre recién serían los tres meses, y se han producido siete liberaciones. Siete ciudadanos y ciudadanas colombianos que han recuperado la vida y la vigencia de sus derechos humanos. Creo que tenemos que hacer un intento fuerte también todos los países por lo que la totalidad de esos ciudadanos y de esas ciudadanas, de distintas nacionalidades, recuperen la vigencia de sus derechos humanos en un trato humanitario. Trato humanitario que bueno es decirlo, no solamente está siendo impulsado aquí en la región, ha sido impulsado por la República de Francia, hay negociadores españoles y suizos. Es la misma Unión Europea que califica de terroristas a las FARC la que también participa en las negociaciones para la liberación de los detenidos.

 

¿Qué nos tiene que demostrar esto entonces a nosotros? La primera cuestión: no desvincularnos nunca de la legalidad; la segunda cuestión: separar las cuestiones humanitarias de las cuestiones que estén estrictamente vinculadas a otro tipo de cuestiones y, la tercera, rechazar -reitero- la unilateralidad y volver a instalar entre todos nosotros el consenso, no del acuerdo o de solamente el pedido de disculpas, de última, quiero serles absolutamente sincera, me parece muy bien el reclamo de disculpas y de todo lo demás, pero lo que más me interesa es que en esta reunión todos tomemos el firme compromiso de que nadie puede apartarse de la legalidad, de Naciones Unidas, de la que formamos parte, de la Organización de Estados Americanos, de la que también formamos parte.

 

No nos apartemos nunca del derecho y menos aún para combatir a los ilegales. Porque a los ilegales se los combate con más Derecho, con más Justicia y con más aplicación de los acuerdos que tenemos entre todos los Estados que formamos parte de estos espacios.

 

Esto es lo que quería decir y pedir, además, siempre nos han acusado -y discúlpenme un planteo de género- a las mujeres de que se nos vuelan los pájaros y que por allí tenemos cierto grado de histerismo cuando tenemos algunas cuestiones, pero quiero decirles a algunas escenas que por allí nos tocan ver, nos convierten a las mujeres tal vez en las personas más racionales de esta planeta.

 

Discúlpenme con la cuestión del género, pero nos lo debíamos porque siempre nos están poniendo a prueba y siempre tenemos que dar muestras y pruebas de que podemos ser mejores que los hombres. Creo que en algunas cosas estamos demostrando que, en algunas cosas, somos un poco mejores que algunos hombres.

 

Gracias. 

Declaración del Grupo de Río

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