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Así se construyó
la paz en Santo Domingo:
discursos en el Grupo de Río
Álvaro Uribe, Rafael Correa, Hugo Chávez y Cristina
Fernández
La Cumbre del Grupo de Río en
Santo Domingo el jueves 7 de marzo fue el escenario
de la reconciliación,
entre Álvaro Uribe, Rafael
Correa y Hugo Chávez.
Uribe pidió disculpas por la
violación del territorio ecuatoriano y anunció que
no llevará a Chávez ante la Corte Penal
Internacional. Uribe estrechó la mano de Correa y
Chávez. Daniel Ortega anunció que reestablecía las
relaciones con Colombia. Todos los presidentes
firmaron la declaración de la Cumbre llamando al
diálogo. Lo que sigue son los discursos realizados
por los presidentes Rafael Correa, Álvaro Uribe,
Hugo Chávez y Cristina Fernández en esa jornada
de más de 8 horas de debates y
discursos.
Álvaro Uribe:
"Yo no soy hombre de odios.
He tenido una comunicación fluida con Chávez.
Él sabe que yo de corazón tuve calidez y amistad con
él"
Rafael Correa:
"Con el compromiso de no
agredir nunca más a un país hermano y el
pedido de perdón, podemos dar por
superado este gravísimo incidente"
Hugo Chávez:
"Paremos esto(...) estamos
a tiempo de detener una vorágine
Cristina Fernández: Siempre nos han acusado
a
las mujeres de que se nos vuelan los pájaros
y que por allí tenemos cierto grado de histerismo
cuando tenemos algunas cuestiones, pero quiero
decirles a algunas escenas que por allí nos tocan
ver, nos convierten a las mujeres tal vez en las
personas más racionales de esta planeta.
Declaración del Grupo de Río
Discurso de Rafael Correa
Presidente del Ecuador
Presidentes y hermanos de
Latinoamérica:
Mi Patria ha sido bombardeada,
ultrajada por aeronaves y por soldados extranjeros.
Después de estar en frecuente
contacto con el Presidente Álvaro Uribe por
distintos asuntos bilaterales, pocas horas después
de haber tenido nuestra última conversación en la
tarde del viernes 29 de febrero, cuando le informé
la decisión unilateral y de buena voluntad de mi
gobierno de eliminar el requisito del pasado
judicial para los ciudadanos colombianos que
ingresen al Ecuador, el Gobierno de Colombia
bombardeó mi país.
Como en toda agresión, la
primera víctima es la verdad. El Presidente Uribe
me llamó aproximadamente a las 08h30 del día sábado
1° de Marzo, para informarme que en la madrugada
de ese mismo día fuerzas militares habían tenido
choques con efectivos de las FARC en territorio
colombiano, muy cerca de la frontera con Ecuador.
El Presidente Uribe me comunicó
además que los miembros de las FARC habían cruzado
la frontera, razón por la cual, explicó, se había
emprendido una persecución en caliente dentro de
nuestro territorio. Como resultado de esta acción
dijo que sus fuerzas habían dado muerte a 17
miembros de las FARC, herido y capturado a 11, y que
un soldado colombiano había perdido la vida. Entre
los muertos de las FARC se encontraba uno de sus
líderes, Raúl Reyes. Esta primera versión, a
excepción de los muertos y heridos, resultó ser una
completa falsedad.
Lamenté la pérdida de vidas
humanas, me solidaricé con el pueblo colombiano, y
apenas terminada nuestra conversación ordené a las
fuerzas armadas ecuatorianas la investigación de los
hechos. Se enviaron helicópteros artillados a
sobrevolar la zona, situada claramente en territorio
ecuatoriano.
Simultáneamente se despacharon
tropas por vía terrestre que llegaron al lugar de
los hechos varias horas después, ya que se trata de
una zona inhóspita, donde los árboles alcanzan
fácilmente los 30 metros de altura, lo que además
impide tener información certera desde el aire
El primer helicóptero de
nuestras fuerzas armadas que sobrevoló el lugar de
la incursión colombiana en territorio ecuatoriano,
avistó una patrulla policial colombiana y entró en
contacto radial con el comandante de dicha unidad,
el Mayor Castellanos, quien le reportó pertenecer a
la patrulla antinarcóticos JUNGLA de la policía
colombiana, estar efectuando una operación muy
importante, y encontrarse rodeada por
guerrilleros. Además solicitó apoyo de fuegos de
las fuerzas armadas ecuatorianas para defenderse de
los supuestos atacantes que los rodeaban.
Nuestra decencia y coherencia
es tal, que al ser informado de la situación
reportada por la patrulla colombiana, ordené sin
dudar que nuestros helicópteros repelan a los
supuestos irregulares de las FARC y defiendan por
todos los medios la vida de los policías
colombianos. Luego descubriríamos que todo aquello
también fue falso. Solo querían ganar tiempo para
salir del territorio del Ecuador, como efectivamente
lo hicieron, sin entregarse a las fuerzas
ecuatorianas según establece la Cartilla de
Seguridad acordada entre Ecuador y Colombia.
Las contradicciones en la
información presentada por el Gobierno colombiano se
manifiestan de manera reiterada, fruto de su
necesidad de ocultar la naturaleza de la violación a
la soberanía del territorio ecuatoriano.
El primer comunicado del
Ministro de Defensa de Colombia, de 1 de marzo,
informaba que la acción se había iniciado a las 0h25
del día sábado, en el lado colombiano, y que cuando
transportaban tropas por helicópteros éstos fueron
atacados desde un campamento de las FARC a 1800
metros de la frontera binacional, en territorio
ecuatoriano. El comunicado afirma textualmente: 5.
Con las coordenadas, la Fuerza Aérea Colombiana
procedió a atacar el campamento desde el lado
colombiano, teniendo siempre en cuenta la orden de
no violar el espacio aéreo ecuatoriano.
Cuando el Presidente Uribe se
dirige a la nación para celebrar su trofeo de
guerra, al creer que había logrado engañarnos y
callaríamos ante la agresión dice: agradezco al
Presidente Rafael Correa, del Ecuador, a las fuerzas
militares y de policía y al pueblo del país hermano,
su comprensión al momento que vive Colombia de
determinación para derrotar al terrorismo (...).
Nuestro silencio se debía en realidad, a que no
teníamos información objetiva de los hechos.
Cuando nuestros soldados
llegaron al sitio del combate, encontraron una
verdadera masacre, con cadáveres por doquier y
heridos abandonados. Todo lo que había dicho hasta
ese momento Álvaro Uribe y el gobierno colombiano
era una gran mentira, y era claro que se trataba de
una acción planificada, no una persecución en
caliente, y que se había violado la soberanía
ecuatoriana.
De hecho, si se había detectado
un campamento de las FARC en nuestro suelo, las
autoridades colombianas debieron informar al Ecuador
con anticipación, de acuerdo a los procedimientos
claramente establecidos en los acuerdos bilaterales
de la Comisión Binacional de Fronteras Ecuatoriano
Colombiana, COMBIFRON; la Declaración Conjunta del
12 de enero de 2006, suscrita por los Ministros de
Defensa de ambos países, y la específica Cartilla de
Seguridad.
Debido a ello presentamos
nuestra primera y enérgica nota de protesta al
Gobierno colombiano, el cual a través de su
Cancillería, ratifica la versión dada por el
Ministerio de Defensa de ese país, es decir, que se
preparó una acción en el lado colombiano, se
recibieron disparos del lado ecuatoriano y se
respondió. La Cancillería colombiana además afirmó
que: fue indispensable que las tropas colombianas
INGRESARAN a territorio ecuatoriano para registrar
el sitio desde donde recibieron disparos (...) el
citado Raúl Reyes dirigía desde hace muchos años
operaciones criminales en el sur de nuestro país, y
CLANDESTINAMENTE, desde territorio ecuatoriano, SIN
EL CONSENTIMIENTO de ese gobierno. Añade la nota
que los terroristas, entre ellos Raúl Reyes, han
tenido la costumbre de asesinar en Colombia e
INVADIR el territorio de países vecinos para
refugiarse (...).
Es decir, que cuando aún creían
que nos podían engañar, el propio Gobierno
colombiano aseveraba, como siempre lo había hecho,
que el Ecuador no da su consentimiento a las
operaciones de las FARC en su territorio. Pero
ahora, y tras develarse sus mentiras, articula
calumnias e infamias que van desde tildar al
Gobierno ecuatoriano de dar albergue a los que
llaman terroristas, hasta calificarnos de cómplices
e informantes. Es el mayor cinismo en la historia
reciente de América Latina.
A primeras horas del día
domingo 2 de Marzo enviamos al lugar de los hechos,
cercano a la población de Santa Rosa, a una misión
de funcionarios de gobierno y militares, junto con
prensa nacional e internacional. La realidad fue
mucho más grave de lo anticipado. Todo, repito, todo
lo dicho por el Presidente Uribe y su gobierno había
sido una gran farsa.
La misión halló evidencias
sólidas de que se había perpetrado un ataque
premeditado, planificado, con plena conciencia de
que se iba a ejecutar en territorio ecuatoriano. La
página oficial de la Presidencia de la República de
Colombia dice, textualmente, que: durante toda la
noche del viernes 29 de febrero y la madrugada de
este sábado 1 de marzo, el Presidente de la
República, Alvaro Uribe Vélez, estuvo siguiendo de
cerca la operación conjunta que adelantaron las
fuerzas militares y la policía en el sur del país.
La realidad de los hechos fue
que en la madrugada del sábado 1 de marzo,
ingresaron a nuestro espacio aéreo aviones de la
Fuerza Aérea Colombiana. Las evidencias señalan que
atacaron desde el Sur y, con bombas de alta
precisión, destrozaron el campamento de las FARC que
se hallaba a unos 1800 metros de la línea de
frontera, en un lugar claramente delimitado por un
accidente geográfico como el Río Putumayo, lo que
eliminaba la posibilidad de error en el
posicionamiento.
Luego del ataque aéreo,
entraron en el territorio ecuatoriano tropas
colombianas transportadas en helicópteros para
culminar el ataque y llevarse cuerpos de los
miembros de las FARC abatidos en la operación.
Cuando horas más tarde la misión ecuatoriana llegó
al sitio del ataque, encontró en un primer momento
diecisiete cadáveres y tres mujeres heridas y
abandonadas en el sitio del bombardeo.
La mayoría de los cadáveres se
hallaban en paños menores y ropa de dormir, lo que
revela otra mentira más del Presidente Uribe y su
gobierno: no hubo enfrentamiento entre las FARC y la
fuerza pública colombiana, los irregulares fueron
masacrados mientras dormían. Muchos cadáveres
presentan orificios de proyectiles en la espalda. El
argumento de legítima defensa, que todavía con
descaro sostiene el Gobierno colombiano, es
simplemente insostenible: no hubo la coexistencia de
necesidad, inmediatez y mesura para repeler una
agresión.
Por ello, ese mismo día domingo
2 de Marzo, me comuniqué con la mayoría de
Presidentes de la región para transmitirles nuestra
indignación por la violación a nuestra soberanía y
la burla que se había realizado a nuestra buena fe.
Además, exigimos una disculpa sin condiciones al
Gobierno Colombiano.
La respuesta y las supuestas
excusas, fueron otro insulto a la verdad y al pueblo
ecuatoriano. Por ello, en mensaje a la Nación, esa
misma noche anuncié la expulsión del embajador de
Colombia en mi país. Menos de una hora después,
resulta que desde Bogotá, y con información de
computadoras milagrosamente rescatadas intactas del
salvaje bombardeo, se nos acusaba de actuar en
complicidad con las FARC, pese a que poco mas de 24
horas antes, en comunicado oficial, el Gobierno
colombiano había reconocido que Raúl Reyes actuaba
esporádicamente en territorio ecuatoriano y sin
nuestro consentimiento. El Presidente Uribe miente
al Ecuador, a Colombia y al mundo entero.
Esta mala fe se ve agravada por
un nuevo y cínico comunicado del Ministerio de
Defensa Colombiano en que prácticamente se nos
responsabiliza del ataque por no colaborar en lo que
ellos llaman su lucha antiterrorista: De esta forma,
la víctima resultaba ser el victimario. Por esta
razón, ante tanta mentira y agravio al pueblo
ecuatoriano, me ví obligado el día lunes 3 de Marzo
a las 14h00 a romper las extraordinarias relaciones
diplomáticas que durante siglos hemos tenido con
Colombia, dejando en claro que las relaciones de
hermandad entre el pueblo ecuatoriano y el pueblo
colombiano serán eternas, pero que no podemos hablar
con un presidente y con un gobierno sin ninguna
credibilidad ni sentido de la decencia.
Podemos demostrar con múltiples
documentos y pruebas que siguieron intentando crear
muchas mentiras, entre ellas la supuesta relación
política con las FARC, otra infamia verdaderamente
canallesca. En realidad, desde el pasado mes de
Diciembre nos encontrábamos con otros países y ONGs
intercediendo por la liberación de rehenes de las
FARC, como ya lo han confirmado gobiernos amigos y
familiares de los rehenes.
De hecho, Ecuador en los
últimos años ha desmantelado 117 campamentos de la
FARC en nuestro territorio, y de estos 47 solo en mi
primer año de gobierno, muchas veces con
enfrentamientos armados con la guerrilla. Nuestros
soldados permanentemente exponen la vida por un
problema que no es nuestro. Estos campamentos e
infiltraciones, no son culpa del gobierno
ecuatoriano, son responsabilidad del gobierno
colombiano, quien tiene absolutamente desprotegida
su frontera y gran parte de su territorio. Lo hemos
dicho desde mucho antes: Ecuador limita al norte no
con el Estado Colombiano, sino con las FARC. De
hecho, lejos de lo que ha manifestado el Presidente
Uribe, el único país que alberga lo que ellos llaman
terroristas, además de paramilitares,
narcotraficantes, extensos cultivos de drogas
ilícitas, etc., se llama Colombia, ya que,
insistimos, no controla extensas partes de su
territorio ni sus fronteras, y de esta forma
exporta sus conflictos a los países vecinos.
Con la farsa de la supuesta
relación de Ecuador con las FARC, Uribe trata de
justificar su agresión e imponer la teoría de poder
actuar en cualquier Estado por la seguridad nacional
de Colombia, gravísimo principio que debemos
rechazarlo de plano. Incluso, con los argumentos
esgrimidos por el Presidente Uribe, la principal
víctima sería Colombia, ya que todos los países
tendrían el derecho de bombardearla, pues, insisto,
el germen de la desestabilización regional se
encuentra en Colombia.
Hasta hace poco, las mentiras
del gobierno colombiano continuaban. El Ministro de
Defensa colombiano, hace escasas horas ya reconoce
que violó nuestra soberanía, que fue un ataque
planificado y no se debió a legítima defensa, pero
intenta justificar estas barbaridades con el
argumento de que a última hora las fuentes de
inteligencia cambiaron las coordenadas y se dieron
cuenta que el ataque debía ser en territorio
ecuatoriano. Casi simultáneamente, decía Ud.,
Presidente Uribe, en relación
al Presidente del Ecuador y el ocultamiento
deliberado de información: yo no le conté porque
estaba seguro que el operativo iba a fracasar.
Esto demuestra, además de su insolencia, que
SIEMPRE supieron que el ataque sería en territorio
ecuatoriano, y que siguen tratando de engañar al
Ecuador y al mundo.
Una prueba audiovisual,
grabada, filmada y presentada a Colombia y al mundo
por el propio Gobierno colombiano, se convierte hoy
en el mejor instrumento para corroborar estos hechos
execrables. El video presenta el testimonio de la
usurpación, el saqueo y la audacia de ejercer
jurisdicción administrativa sobre territorio
ecuatoriano a través de la presencia de un fiscal
colombiano en el lugar de los hechos, lo que
representa ya no sólo una violación de la soberanía,
sino una apropiación de facultades jurisdiccionales
que sólo competen al Estado ecuatoriano (VIDEO).
Hermanos latinoamericanos:
Ecuador no permitirá que este
ultraje del Gobierno Colombiano quede en la
impunidad, y estamos dispuestos a llegar hasta las
últimas consecuencias. Este no es un problema
bilateral, es un problema regional. De permitir
esta agresión, que, repito, Ecuador no puede dejar
impune, se estaría sentando un precedente nefasto en
la región: que cualquier país, se atreva a
bombardear e incursionar en territorio ajeno porque
considera que allí se refugian lo que ellos
consideran terroristas. Nada justifica la violación
de la soberanía territorial de un Estado por otro
Estado, según la carta de la OEA. Hoy fue la
soberanía de Ecuador. Mañana puede ser la de Brasil,
Perú, Panamá, o cualquier otro. No podemos andar
con tibiezas, no podemos permitir que quieran
convertir a nuestra región en otro Medio Oriente.
Se requiere un rechazo frontal, claro y contundente,
al agresor.
Presidente Uribe:
Reconozca sin ambages su error.
Tenga decencia: pida disculpas al Ecuador, y a
Latinoamerica, sin buscar falaces atenuantes.
Nada, repito NADA, justifica la violación del
territorio de un Estado por parte de otro. Nada
justifica la agresión de Colombia contra Ecuador.
Por el bien mayor que constituye la paz, dénos
garantías de que estos hechos, contrarios a la Ley
Internacional, no se repetirán. Y basta de
calumnias. Su insolencia indigna más al pueblo
ecuatoriano que sus bombas asesinas. Ud. Es la única
fuente de conflictos regionales, al no poder
controlar su territorio ni sus fronteras de la
guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico y el
cultivo de drogas. Ecuador no tiene nada de eso,
somos las víctimas de un conflicto que no es
nuestro.
Hermanos de Latinoamérica:
Ecuador es un país de paz.
Confiamos en la comunidad regional y creemos en la
solución pacífica de conflictos. En sus manos, en
su conciencia, está remediar este quebrantamiento
del derecho por medios pacíficos. Repito, confiamos
en la comunidad regional, pero si esta falla,
sabremos hacernos respetar por nuestros propios
medios. Sabremos defender la Patria.
Álvaro Uribe Presidente de
Colombia
Le reconozco al Presidente
(Rafael) Correa que ha dicho aquí casi todo lo que
ha dicho en los medios de comunicación. Y es bueno.
Porque insultar a distancia, a través de medios de
comunicación es muy peligroso. Es mejor tener el
valor de decirse las cosas cara a cara, para buscar
soluciones.
Hay cosas que se le escaparon
hoy, que en esta discusión con él yo no puedo
pasarlas por alto. Por ejemplo, que en cualquier
momento van a bombardear el Palacio de Nariño,
porque allá hay paramilitares.
Otra cosa que se le escapó al
Presidente Correa: que yo procedí con bajeza, porque
sabía que iban a liberar a Ingrid Betancourt, y por
eso hice el operativo contra Raúl Reyes.
Pero le reconozco, y eso es
bueno, eso es bueno, haber dicho aquí casi todo lo
que ha dicho en los medios de comunicación; que no
es lo usual en la política. No es lo usual.
Los cuarenta ataques de 2004,
desde territorio ecuatoriano, hechos por las Farc a
Colombia, quiero hacer esta salvedad: nosotros
tuvimos cooperación con el Presidente Lucio
Gutiérrez y con el Presidente Palacio (Alfredo
Palacio).
Por ejemplo, el Presidente
Palacio fue muy adverso a la fumigación, pero aplicó
todos los mecanismos de cooperación. Y creo que
ellos no tienen queja de una sola intromisión
intencional de Colombia en Ecuador.
Porque, incidentes de frontera
hay. Por ejemplo, con Venezuela ha habido muchos
incidentes de frontera, siendo yo Presidente, y
siempre he dicho: Calma, toda la prudencia en eso.
Ahí están registrados uno a uno. Esta mañana hubo
uno: pasó la Disip de Venezuela al territorio
colombiano; hay una protesta de la gente, parece que
ya se resolvió todo.
Cuando el Presidente Correa
dice: cuidado, Presidente Hernández, que aquí van a
venir intervenciones de Colombia, porque si hay
guerrilleros colombianos en Santo Domingo
, yo
tengo que decir eso, esa no es la conducta nuestra.
Lo que acaba de ocurrir es excepcional y ya lo
expliqué por qué.
Yo, señor Canciller Amorín
de Brasil, usted sabe cómo manejamos el tema de
una persona que ustedes capturaron en Brasil, el
cura Camilo. Yo tengo que repetir esto para que eso
no quede en el aire. El cura Camilo, de las Farc,
a quien la Policía colombiana le venía haciendo un
seguimiento, lo tramitó por Interpol, por la Policía
de Brasil, ustedes lo capturaron, dieron las razones
que yo no compartí, pero respeté, para no
extraditarlo.
Yo quisiera, porque aquí hay
una acusación grave a Colombia, que si ustedes
tienen algún hecho que lamentar de Colombia, de mis
5 años y medio de Gobierno, en estas relaciones con
Brasil, lo digan. Yo he pensado que no.
Lo mismo al señor Presidente de
Panamá; lo mismo al señor Presidente de Perú; lo
mismo a la señora Presidenta de Chile, que no
tenemos límites territoriales ni marítimos, pero
allí ha habido problemas, porque se ha capturado en
Chile integrantes de las Farc, ya narré el caso.
El Presidente Lagos me dijo que
no lo podía extraditar porque estaba casado con una
chilena. Y lo que le pedimos fue que le firmara al
Gobierno de Chile -yo creo que no me desmiente la
señora Presidenta, porque me parece muy bueno estar
aquí, en presencia de testigos, por si alguien me
tiene que rectificar, que lo haga-. Claramente, el
Presidente Lagos me dijo: No lo puedo extraditar.
Está casado con una señora chilena. Yo le dije que
por lo menos firme un acta, donde se comprometa a no
volver a delinquir. Así se arregló el tema.
Entonces, yo si rogaría disipar
esos temores.
El señor Presidente Correa dice
que no habríamos necesitado comunicarle este tema a
él, sino a los altos comandantes. Presidente Correa:
déjeme decirle me ha gustado una cosa suya, es
franco- y hoy me dijo aquí casi todo lo que me dijo
a través de los medios de comunicación. Ojalá
podamos volver a dialogar y para que nos digamos las
cosas en tono menor, a ver si somos capaces de
producir alguna esperanza para nuestros pueblos.
Presidente, se lo digo con todo
respeto, nosotros observamos que por las
discrepancias que hemos conocido en el manejo de
estos temas, entre el Gobierno y la Fuerza Pública
ecuatoriana, nosotros no podemos llamar a nadie
distinto que al Gobierno para esto. Y ya dije por
qué no los llamamos, Presidente.
Lo que deseo es que creemos el
mecanismo, para que se si se vuelve a identificar la
presencia de un bandido de estos allá,
inmediatamente apliquemos el mecanismo de
coordinación y los llamemos a ustedes.
Quiero decirle lo siguiente,
Presidente: En esto es muy difícil entrar en
detalles. Llamé ahora a Colombia, le pedí a mis
compañeros que me llamaran, el Ministerio de Defensa
dice que ellos no han dicho a nadie, que no figura
en ningún comunicado, que hayan interceptado el
teléfono satelital de Raúl Reyes. No lo han dicho.
No lo han dicho, Presidente.
Yo quisiera, porque entro en
una contradicción con el Ministerio de Defensa, que
si usted tiene la voz o el texto, me lo diga. Y yo
mismo lo investigo. Porque ahora pedí aquí con
angustia, dije: Pregunten allá, que me digan. Yo
he procurado siempre hacer decir las cosas. Yo no he
sido allá persona de tape, sino de destape. Me
acaban de informar eso en el Ministerio.
También le ofrezco: Si usted me
entrega lo que dijo el Ministerio de Defensa que
usted citó, yo llamó la atención allá y digo: ¿Pero
por qué me hacen decir, en la Cumbre de Río, que
esto no se ha dicho y sí lo dijeron.
Usted me reclama, Presidente,
es que muchas de las cosas que me han dicho a mí en
estos días son las mismas que me dicen las Farc:
Paramilitar, mafioso, eso me lo dicen hace 25 ó 30
años en Colombia. Esa es la batallita contra mí, por
mi compromiso contra la seguridad.
Lleno yo de errores humanos,
pero lleno de convicciones democráticas y
cristianas. Soy miembro de una familia, que como el
cincuenta por ciento de las familias colombianas, ha
sufrido esta violencia. No he procedido sino de a
acuerdo con la Constitución y la Ley. Por eso he
resistido todos los embates y por eso me he podido
meter en todas las candelas.
Por eso, distinguidos
Presidentes, nosotros hemos hecho un gran esfuerzo
por la seguridad.
Presidente (Daniel) Ortega, yo
venía con la disposición de no contestarle a sus
insultos. Pero debo reconocerle que usted hoy ha
dado unos argumentos y se los voy a contestar.
Ojalá mantuviéramos esto en el
plano argumental, Presidente Ortega. También le voy
a decir una cosa, usted puede discrepar de mis
argumentos, (pero) usted no registra en mis
intervenciones un solo insulto contra usted. No lo
registra, Presidente Ortega.
Yo me he formado en la batalla
de los argumentos, dura, toda la vida. Lleno yo de
defectos, he sido un combatiente.
Le voy a contestar. La
seguridad, ¿dónde está? Entonces, por aquí aprovecho
para contestarle al Presidente Correa.
Presidente Correa: espero que
lo que le vaya a decir yo, si encuentra eso, yo le
pediría al Presidente Fernández que usted lo leyera
y yo inmediatamente le pido que lo aclare el
Ministerio de Defensa.
Usted me reclama y el
Presidente Ortega está diciendo que hay la expansión
de un conflicto.
Miren lo que ha pasado en
Colombia: cuando yo llegué, con las fosas masivas
que ahora se han encontrado, tuvimos años de 35 mil
asesinatos. El año pasado hubo menos de 17 mil,
todavía muy alto.
Pero yo creo que este esfuerzo
por la seguridad no ha sido en vano.
Tenemos hoy ciudades como
Bogotá, con una de las estadísticas de seguridad
mejores del Continente. Ciudades como Medellín, con
una tremenda recuperación. Y así todo el país.
A pesar de que yo siempre miro
lo que falta, uno suele hablar de las cosas buenas,
de la parte llena del vaso y no de la parte vacía.
Mis compañeros de Gobierno se ríen de mí. Dicen:
Cuando llaman al Presidente a decirle que le dieron
de baja a Raúl Reyes y pregunta: ¿Y Jojoy?. Yo
siempre estoy ahí, exigiendo que llenemos la parte
vacía en todo: en seguridad, en lo social, en
infraestructura.
Nosotros tenemos un programa
social bonito. La verdad es que sería bueno que
ustedes lo miraran. Nosotros tenemos un esquema de
seguridad desde la democracia, de inversión desde la
responsabilidad social y de cohesión social desde
las libertades. Integrado. Uno de los programas de
microcrédito y de formación más importantes del
Continente.
Una vez estaba yo con el
Ministro de Comercio en una reunión con
microempresarios. Allá hablamos del Estado
comunitario, porque hay un diálogo constructivo,
permanente, con la comunidad. Permanente diálogo.
Y me decía el Ministro de
Comercio: ¿Por que viene aquí esta ciudadanía a
quejarse, si hemos avanzado mucho en microcrédito?.
Le dije: Porque aquí está la representación de la
mayoría; los que faltan.
Les he dicho a mis compañeros
de Gobierno, miren: Ustedes me traen aquí a la Casa
de Nariño un Power Point y ahí me muestran todo
color de rosa. Hay que estar en relación con la
gente para darse uno cuenta de lo que falta. De los
sufrimientos de la gente hay que enterarse no por el
Power Point, sino por el power people. Nosotros
reconocemos lo que falta, pero hemos avanzado
enormemente.
En ese país llegaron a asesinar
256 líderes sindicales al año. Todavía asesinan. El
año pasado, entre sindicalistas, maestros, de una
población de millón 250 mil, todavía asesinaron 25.
Nosotros estamos haciendo un esfuerzo enorme desde
el día cero del Gobierno.
¿Sabe de dónde viene eso,
Presidente Ortega? Las guerrillas -y yo era
estudiante universitario y de la universidad
pública, y en Medellín- llevaron a Colombia la idea
de la combinación de las diferentes formas de lucha.
Fluye la doctrina de la época y empezaron a penetrar
el movimiento obrero, sectores del movimiento
estudiantil, etcétera.
Creció eso y después llegó el
paramilitarismo a cometer la misma crueldad y a
matar sindicalistas acusándolos de ser colaboradores
de la guerrilla y después la guerrilla a matar
sindicalistas, acusándolos de ser cómplices de los
paramilitares.
Ese es el desafío que nosotros
hemos venido enfrentando en Colombia. Llegaron a
asesinar 15 periodistas -todavía el año pasado nos
asesinaron uno-. Yo creo que los periodistas
colombianos están hoy mucho más protegidos y menos
amordazados, porque los amordazaba un grupo o el
otro. Hoy están más protegidos para ejercer sus
libertades, por un concepto democrático de
seguridad.
Ahora hablamos de las Farc y la
paz. Porque me parece interesante contestarle al
Presidente Ortega y al Presidente Correa, su reclamo
por la no búsqueda de paz en Colombia.
Nosotros llegamos a tener en
Colombia 3.572 secuestros por año, 2.091 extorsivos.
El año pasado todavía hubo 230 extorsivos. Hemos
avanzado enormemente. Y yo creo que los indicadores
sociales, sin que estemos en un paraíso, van
mejorando.
Es que quiero quitarles la idea
a ustedes; ahí hay tres cositas: la seguridad desde
la democracia, la inversión desde la responsabilidad
social y la cohesión social desde las libertades.
Presidente Correa, yo hace 15
días lo llamé a usted, le dije: Le quiero hacer un
reclamo amistoso por teléfono. Usted le ha dicho a
una emisora que linda con las Farc. Le dije: Vamos
a producir un comunicado no peliagudo, sino
constructivo, dando la información de todos los
esfuerzos que está haciendo Colombia en la frontera:
en lo social, en lo de infraestructura y en la
presencia de Fuerza Pública.
Usted asintió. Me dijo que le
preocupaba el costo que eso tenía para Ecuador, lo
que tenía que sostener Ecuador allí en tropa. Y le
dije: Eso se lo comparto.
Finalmente entendimos que hay
presiones periodísticas. Y la conversación terminó
bien.
He pensado mucho todas estas
palabras para no dar lugar a que usted me diga
nuevamente que estoy en una farsa. Pero usted sabe
el enorme esfuerzo que estamos haciendo en esa
frontera; usted sabe lo que nos ha costado en vidas
la erradicación manual de droga, porque nos ponen
esas minas antipersonales.
Presidente Correa, mire, aquí
tengo unos comunicados que mandó nuestra
Cancillería, reclamándole a Ecuador por la presencia
de estos tipos allá. Y la respuesta de ustedes,
negando eso y simplemente regañándonos. Pero yo no
lo digo para -aquí están y su Cancillería los tiene-
no lo digo para que nos estanquemos en un remolino,
sino para que pensemos cómo avanzar en esto, si
vamos a buscar salidas.
Usted me reta a capturar a los
demás. Ahí lo estamos haciendo, Presidente. Ahí lo
estamos haciendo. Es un problema bastante difícil
que tenía Colombia.
Presidente Correa: Moncayo es
miembro de las Fuerzas Armadas de Colombia. Yo
entiendo que es ciudadano colombiano y su padre.
Usted me ha dicho que es ecuatoriano. Hasta hoy, mi
información es que como miembro de las Fuerzas
Armadas de Colombia, es ciudadano colombiano.
Es intrascendente, es
intrascendente. Colombiano o ecuatoriano, hay que
conseguir su liberación. Pero sí quiero hacerle
estas precisiones. Porque yo me equivoco, Presidente
Correa, pero yo soy un hombre que asumo
responsabilidades.
Yo agradezco las intervenciones
que han contribuido aquí hoy a buscar caminos.
Incluso, si la Señora Presidenta de Argentina, el
día en que la llamé por teléfono me habría
anticipado lo que dijo hoy, yo estoy gratamente
sorprendido; estoy gratamente sorprendido entre lo
que fue nuestro diálogo y lo que le he escuchado
hoy, que tiene elementos muy positivos y me voy a
referir, con el mayor respeto, a esos elementos.
El Señor Presidente Ortega,
contrariando lo que había pensado de no contestarle
nada hoy por las agresiones que ha tenido por fuera,
pero hoy ha traído una serie de argumentos, dice que
hay que construir la paz en Colombia, que tiene
hondas raíces sociales y políticas.
Presidente Ortega, yo le ruego
hacer una diferencia: la diferencia entre la
insurgencia que combate las dictaduras y los grupos
armados, financiados por el narcotráfico, que
obstruyen la democracia. Esa es una de las razones
por las cuales nosotros llamamos a estos movimientos
terroristas.
Estaba yo en la universidad
pública en los años 70, en la universidad pública,
popular, en la batalla popular, y las Farc era un
movimiento ideológico, en armas. Hizo el tránsito a
un movimiento donde lo ideológico es mínimo; el
factor predominante es el mercenarismo y el dinero.
Hay que ver los negocios de coca de las Farc. Los
negocios de coca de las Farc corroborados por mucha
gente, reconocidos por ellos mismos.
Primero, dijeron que harían la
paz el día en que Colombia ampliara la democracia.
Óigase bien esto. Y después de un debate de más de
cien años Colombia aprobó la elección popular de
alcaldes. Colombia elige hoy 1.100 alcaldes,
popularmente, de todos los partidos. Y el Gobierno
colabora con todos ellos, como con los 32
gobernadores, independientemente de su origen
político, construyendo gobernabilidad patriótica.
Ahí está el testimonio. El Gobierno nuestro es
pluralista. Nosotros tenemos en el Gobierno gente
del antiguo M-19, del antiguo EPL.
Y hay gobernadores y alcaldes
muy de la oposición y yo creo que todos, todos
dicen: Tenemos muchas diferencias con Uribe, pero
Uribe nos respeta. Un Gobierno que no arrancó ayer.
Un Gobierno de 5 años y medio.
Y después Colombia, en la
Constitución del 91, aprobó la elección popular de
gobernadores, la ampliación de los mecanismos de
participación ciudadana. ¿Saben cuál fue la
respuesta de las Farc? Las Farc que desde antes
pedía esto como condición de paz, empezó a ser
sicario de alcaldes y gobernadores.
Un episodio triste del país -y
me perdona, Presidente Fernández, pero es que este
tema colombiano, al cual se han referido hoy muchos
de los distinguidos presidentes latinoamericanos,
déjenme también emitir la opinión, así me extienda
algo- fue el episodio de la Unión Patriótica.
Yo he dicho que hubo dos
grandes errores: La guerrilla quiso hacer política y
mantenerse en la guerrilla, disparando.
Yo fui compañero en el Senado
de la República de Braulio Herrera, de las Farc. En
esa época estaba Iván Márquez en la Cámara. Y
seguían disparando.
Esa combinación es (inaudible).
Esa combinación es maldita. O se está en la política
o se está en las armas.
Y hubo un segundo error: le
faltó al Estado colombiano protegerlos eficazmente.
Y espero que esto lo comprueben ustedes.
Siendo yo Gobernador de
Antioquia, dos diputados de las Farc, Beatriz Gómez
y un señor Arenas, de la Unión Patriótica,
requirieron toda la protección de la gobernación y
están vivos.
Y esa gobernación terminó el 2
de enero de 1998. Me dijeron muchas veces: Es el
único que nos ha protegido eficazmente. Y les dije:
Díganlo en público. No podemos, por razones
políticas, respondieron.
Presidente Ortega, yo he sido
un combatiente, pero leal.
¿Qué pasa hoy? Las Farc,
después del episodio de la Unión Patriótica, dijo:
Para hacer la paz necesitamos que se respete la
oposición.
La oposición en Colombia puede
decir lo quiera de mí, menos que no han tenido
protección.
Muchos de los que me combatían
antes de que yo llegara a la Presidencia, vivían en
el extranjero. Hoy están en Colombia rodeados de
garantías; rodeados de garantías.
Entonces, me pregunto: Si las
Farc exigía eso, que hoy está demostrado en
Colombia, ¿por qué no ha hecho la paz? ¡Cómo nos ha
engañado las Farc!
Tercero, dijo, en la campaña
presidencial del 2001, dijo que si Colombia
desmontaba el paramilitarismo, haría la paz.
Colombia tiene todavía
reincidentes en narcotráfico, extorsión, asesinato
de desmovilizados paramilitares y guerrillas. Pero
eso lo estamos combatiendo totalmente.
Ahí está la OEA y su
testimonio. Me gustaría que ustedes vieran esa
realidad en Colombia. Es que me parece que están
leyendo la Colombia de hace muchos años, no la de
hoy. Hemos hecho todos esos esfuerzos.
¡Qué bueno sería poder hacer la
paz, por la vía dialogada!
¿Ustedes saben esto? ¿Qué hemos
hecho nosotros, señora Presidenta Cristina
(Kirchner, de Argentina), por la paz en Colombia? Yo
no voy a contar lo que hemos hecho, de liberar,
primero, 27 personas de las Farc; después, 125; a
Rodrigo Granda.
Hay cuatro individuos del Eln,
a quienes les levantamos la orden de captura para
facilitar el proceso de paz. Ni siquiera han querido
avanzar a un cese de hostilidades.
Hablar de la paz, pero negarla
por intereses políticos es una traición al pueblo
generoso que la ofrece. Eso nos ha hecho el Eln. Y
quiero decir que también hemos tenido para ellos
toda la hospitalidad y la ayuda del Gobierno de
Cuba, que la agradezco.
Presidente Ortega, por Dios,
cómo dice usted que lo de Raúl Reyes es terrorismo
de Estado. Yo le leí ahora el prontuario. Las
sentencias judiciales que lo condenan. Su circular
de Interpol. Su carácter obstructor de la paz y del
acuerdo humanitario. Los delitos de lesa humanidad,
por los cuales se le reclamaba y se la ha condenado.
También expliqué esta mañana,
ampliamente, condiciones del operativo, que
verificará o desvirtuará la OEA.
No me comparen la Seguridad
Democrática de Colombia con la doctrina de seguridad
nacional.
Allá en Colombia hay una
democracia vibrante, respetable. Por eso, desde que
propusimos esto, propusimos una seguridad desde la
democracia.
Presidente Ortega, yo le voy a
decir una cosa: los colombianos sentimos dolor. Con
lo que usted dijo hoy, salvo ese puntito de
terrorismo de Estado, no sentimos dolor. Cuando
usted habla de hacer la paz, no sentimos dolor, así
tengamos diferencias. Cuando usted le hace homenajes
a Manuel Marulanda, sí.
Usted nos ayudaría más fácil a
hacer la paz, si rompe esa hermandad que declara con
él. Es que nos ha puesto muchos muertos y muchos
secuestrados.
Él se quedó en la selva,
ordenando delitos, mientras el mundo ha evolucionado
velozmente.
San Andrés. Ese es un tema
puramente jurídico. Le voy a decir lo siguiente:
nosotros respetamos las decisiones de la Corte de La
Haya. La Corte de La Haya ha dicho que el
archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa
Catalina hacen parte de la Soberanía colombiana.
Y también ha dicho que las
partes no le dieron el alcance de límite de aguas al
meridiano 82, aquí estaba releyendo la sentencia,
sino de frontera oeste de San Andrés y Providencia.
En esa sentencia incidental,
presentó un reclamo de ustedes de fondo: la
soberanía sobre el archipiélago, y dijo que el tema
del meridiano 82 y el límite de aguas lo resolverá
en la sentencia de fondo. Nosotros respetamos eso
Presidente Ortega, lo estamos esperando. Usted sabe
que ya fuimos a la Corte a que nos fijaran fechas
para presentar nuestros alegatos.
Hemos pedido de acuerdo con la
trayectoria de la Corte, con la jurisprudencia de la
Corte, que mientras la Corte falla de fondo, se
respete el meridiano 82, yo creo que eso no es un
atropello Presidente Ortega, eso está de acuerdo con
los antecedentes de la Corte.
Presidente Ortega, Colombia no
ha tenido una actitud belicista.
Mire, yo voy mucho a San
Andrés, como a todas las regiones de Colombia, yo
creo en el Gobierno en la calle con la gente, y
hemos procurado atender bien a San Andrés en
infraestructura en lo social.
¿Sabe cuál fue mi último viaje?
Colombia tiene hoy el sistema de formación
vocacional, uno de los buenos del mundo, pagado por
los empleadores: el Sena, y ahora le agregamos a eso
formación virtual, en formación en segunda lengua.
Mi último viaje a San Andrés
fue a instalar un programa para enseñar segunda
lengua desde San Andrés, siendo profesores mis
compatriotas raizales de San Andrés, a 500 mil
colombianos desde allá, por Internet. Hemos hecho un
esfuerzo muy grande, a pesar de lo que falta.
Yo creo que, Presidente Ortega,
invitándonos, ustedes y nosotros, a que esperemos la
sentencia de la Corte, y entre tanto, de acuerdo con
los antecedentes de la Corte, respetemos el
meridiano 82, yo creo que no hay problema, no tiene
por qué haberlo Presidente Ortega, no tiene por qué
haberlo.
Hombre, yo en este momento no
estoy de acuerdo con comisiones, yo no estoy de
acuerdo en este momento, y se los digo
respetuosamente.
Apenas venga la Presidenta de
Argentina me voy a referir a algunos puntos que ella
planteó.
No se puede relativizar la
violación territorial, Canciller Amorim, lo
reconozco, pero tampoco se puede menospreciar el
desinterés para contribuir a la seguridad de un
pueblo vecino.
Yo le acepto su primer punto,
pero piense en este: yo no creo que sea descabellado
hablar de esa expresión de la soberanía, que es la
seguridad de un pueblo, pero es más importante hoy
la seguridad de las personas, que del territorio.
Yo no creo que haga nada
exagerado, Canciller Amorim, al pedir que no
solamente haya preocupación por la soberanía
territorial sino también por la seguridad del
pueblo. Ese es un derecho de todos los países, y
Colombia lo pide en este momento.
Y pienso: sí, para nosotros el
ideal es que nada de esto se repita. Por favor, por
favor, piensen también que tenemos derecho a pedir
que el pueblo colombiano tenga una cooperación de
sus hermanos y vecinos, para que no se le maltrate.
Ese es un pedido razonable.
Yo he observado aquí unas
intervenciones distintas a las que oí en radio, o a
las que me pasaban de la televisión. Van a tener que
mantener en sesión permanente el Grupo de Río, a ver
si cesan los insultos y prevalece la razón.
Nada ganamos si uno se va de
aquí a seguir en insultos. Yo hago un esfuerzo
tremendo por separar el tema de los argumentos, del
insulto personal.
Yo insisto en el tema de la
responsabilidad individual de los mandatarios, yo la
asumo. Nosotros no podemos trasladarles a nuestros
pueblos riesgos de guerra o de hambre, eso es
injusto. Yo por eso he dicho desde un principio que
yo asumo toda la responsabilidad en Colombia, la
asumo totalmente.
Mientras viene la señora
Presidente Kirchner, aquí está el Canciller. Yo
referiría algunas palabras y le ruego
transmitírselas. Hombre, nosotros hemos estado
abiertos a hacer acuerdos de conveniencia para
nuestros pueblos con todos los vecinos. Ese
gasoducto de La Guajira colombiana a Maracaibo, es
de Venezuela. Se les vende gas del poco que tiene
Colombia, pero en el precio se reconoce el derecho
al transporte que como retribución tiene el dueño
del gasoducto, que es Venezuela. Yo creo que esto ha
sido equitativo para ambas partes, paga un derecho
de paso a las comunidades por donde atraviesa el
gasoducto.
Nosotros somos respetuosos de
todo eso y lo seguiremos respetando. Como para no
demorarlos más, que los he demorado mucho -también
los he escuchado, también los he escuchado- voy a
hacer unas referencias a lo que dijo la señora
Presidenta de Argentina.
Esta discusión no empezó porque
hubiera empezado a hablarse de canje, ya está aquí
la Presidenta Cristina Kirchner. Yo voy a disentir
en algunos puntos muy respetuosamente de usted
señora Presidenta, aceptándole que hoy ha hecho unos
aportes estructurales importantes, y me voy a
referir a cada uno de ellos.
Nosotros estábamos hablando del
acuerdo humanitario desde mucho antes que empezara
esta discusión internacional, hicimos muchos
esfuerzos. Lo que está citado de Cuzco, lo recogió
Cuzco porque Colombia lo estaba proponiendo.
Cuando yo llegué a la
Presidencia lo primero que hice fue ir donde Koffi
Annan, entonces Secretario de Naciones Unidas, a
pedirle un delegado para que nos ayudara a resolver
esto. Mandó a James Lemoyne, estuvo dos años y
medio, tres años en Colombia, infructuosamente
señora Presidenta.
Esa es una iniciativa de
Colombia, que la recogió bien el Grupo de Río en la
reunión de Cuzco. Hicimos ese esfuerzo, infructuoso,
no pudo hacer nada. Y le dimos todas las garantías,
todas las garantías.
¿Y qué pasó?, no se pudo
avanzar en eso, porque las Farc, Raúl Reyes lo
único que exigía era: primero, una zona de despeje
de dos departamentos, y ahora de dos municipios que
hacen parte de la conurbación de Cali, que suman 120
- 140 mil habitantes, y la ciudadanía no acepta eso,
porque Colombia tuvo mucho tiempo despeje, y por eso
se llenó de guerrilla y paramilitares. Ahora lo que
exigen es recuperar la presencia institucional.
Pero también dijo Cuzco, el
Grupo de Río, sobre un compromiso de todos para
luchar contra el terrorismo.
Muchos de ustedes no aceptan
que estos grupos son terroristas, yo veo una
injusticia. A unos de los actores violentos en
Colombia les llaman terroristas, y a los otros no.
Les pido esa reflexión.
Para nosotros todos son
terroristas, porque están combatiendo un
ordenamiento jurídico de una democracia. El hecho de
que los señalemos como terroristas no quiere decir
que no estemos dispuestos a negociar.
Presidente Ortega, mire, usted
que hoy habló con tanto interés en la paz de
Colombia, se lo agradezco, pero ojala lo siga
haciendo en todo escenario, ahórrese insultaros,
para qué. ¿Sabe cuántos guerrilleros se
desmovilizaron en los procesos de paz de los 90?,
cuatro mil. Solamente en nuestro proceso más de 10
mil. Yo quisiera hacer la paz, tengo toda la
voluntad para ello, toda la voluntad.
Algunos de ustedes dicen: no
son terroristas. Yo lo que pido es que se le de el
mismo tratamiento a todos los que han sido actores
armados en Colombia. Algunos de ustedes reconocen
que sí comenten actos terroristas. Yo he respetado
eso, he respetado la tradición ecuatoriana de no
calificarlos como terroristas por lo que puede
representar para el Ecuador.
Pero yo creo que sí deben
respetar que una democracia como la colombiana los
califique como terroristas.
Presidenta Cristina Kirchner,
nuestra seguridad es democrática desde la legalidad,
desde la vigilancia internacional, desde un total
compromiso por los derechos humanos.
Ahora estaba contando aquí como
ha venido reduciéndose allá el asesinato de
sindicalistas, el secuestro, el asesinato de
periodistas, etcétera. Eso lo compartimos, y para
que no quede en el ambiente que sea un reclamo suyo
a nosotros de que debemos proceder desde la
legalidad, así ha procedido Colombia, y con mucha
generosidad.
Recuerdo esas dictaduras del
continente que se cerraron a la observación
internacional, so pretexto de aplicar la doctrina de
seguridad nacional. Nosotros somos un país abierto a
la observación, a la crítica.
El único peligro que tienen las
ONGs en Colombia es discutir con el Presidente de la
República. Yo discuto, yo soy deliberante
Presidenta.
Nosotros rechazamos también la
unilateralidad, pero es que eso tiene que rechazarlo
todo el mundo y en la práctica.
Usted que es una jurista muy
destacada, ayúdenos a conseguir que la soberanía,
por lo menos iguale el derecho a la inviolabilidad
territorial con el derecho a la inviolabilidad de la
seguridad del pueblo. Ayúdenos a conseguir eso.
Nosotros hemos apoyado las
liberaciones unilaterales que se han dado desde
diciembre. Le voy a contar esto que hice, y no es
para pasar aquí de niño juicioso, de buena persona,
porque yo soy combatiente.
Cuando se dio la primera
liberación, salí públicamente a darle las gracias al
Presidente Chávez, lo llamé esa noche 200 veces y no
me pasó al teléfono. Y la respuesta fue que al otro
día salió a proponer el estatus de beligerancia para
las Farc.
Esta segunda liberación,
nosotros los teníamos, los teníamos ubicados. Me
dijeron las Fuerzas Armadas: ¿Los rodeamos?. Y les
dije: No, porque la localización humanitaria es
para buscar la liberación humanitaria. Hagámosle el
seguimiento hasta que los liberen. Sinceramente creo
que quienes han intervenido en esa liberación, no
tienen queja nuestra. No hemos hecho sino
facilitarla.
Si los maltrataron, porque
resultaron los que nos maltrataron engañados por las
Farc, con el cuentico de diciembre, a la comisión
que estaba en Villavicencio de que no liberaban los
secuestrados por culpa del Gobierno colombiano,
cuando era porque no tenían al niño.
Yo le agradezco muchísimo la
intervención a todos. A la Presidenta Bachelet, su
noble interés en superar esto. Comparto su actitud
de que no se den esos hechos.
Cuánto mejor para nosotros
estar permanentemente en un diálogo amable con
ustedes, que en esta dificultad. Pero es que en ese
país se ha derramado mucha sangre, por eso, allá
dicen: Presidente, recuerde que es más importante
la seguridad del pueblo que un pedazo de selva.
Pero nosotros comprendemos, y por eso queremos
encontrar una salida.
Además de la responsabilidad
individual que yo asumo, personal, porque no le
podemos trasladar riesgos de guerra, ni condenas de
hambre a los pueblos, se los digo con
responsabilidad por el pueblo colombiano y con
afecto por el pueblo ecuatoriano y por el pueblo
venezolano, quiero decirles a ustedes lo siguiente:
quítense de la cabeza que esto es un proyecto
imperialista. Es un proyecto autónomo del pueblo
colombiano, nacido de la rebeldía del pueblo
colombiano contra 40 años de opresión del
terrorismo.
Yo llegué a la Presidencia de
la República como un disidente, sin patrocinio
distinto que el patrocinio del pueblo. Los que iban
a Washington, iban a llevar malos mensajes míos. Sin
amigos allá. Ahora tengo algunos amigos.
Yo los respeto a ustedes, como
combatientes de la democracia. Entiendan que este es
un proyecto autónomo del pueblo colombiano.
¿Que pudiéramos resolver eso
por el diálogo? Ojalá, ojalá. Por eso les he dicho
los esfuerzos. Ojalá, pero de buena fe. Recuerden lo
que le pasó a mi antecesor, el Presidente Pastrana,
que tengo que decir hoy, procedió con toda la buena
fe, como procedió con toda la buena fe el ex
presidente Belisario Betancur, todos buscando la
paz. Y cómo nos pagaron
Colombia tiene una tradición de
generosidad y de saber perdonar.
La noche que liberaron a las
dos señoras secuestradas yo llamé a la paz
nuevamente. Pero esto no puede ser como le hicieron
al Presidente Pastrana, que procedió con toda la
buena fe, de acuerdo con lo que le había prometido
al pueblo colombiano, teniéndoles despejados 42 mil
kilómetros, y ellos secuestrando aviones y matando
gente.
Esto no puede ser hablar de
paz, y simultáneamente producir la bomba del Club El
Nogal de Bogotá, y así sucesivamente. El deseo de
paz hay que mostrarlo. Con más de 10 mil
guerrilleros desmovilizados y tratados con toda la
generosidad, este Gobierno ha mostrado voluntad de
paz.
Ojalá el tono de hoy, con
excepción del tono del Presidente Correa y del mío
al inicio, se conservara, porque lo que queda muy
grave es insultar en unos auditorios y dar
argumentos en otros.
De mi parte voy a procurar
mantener esto, por la dignidad del pueblo colombiano
que represento en esto de las relaciones
extranjeras, por la hermandad con los pueblos que
ustedes representan, por el futuro de nuestros
países, en una instancia puramente argumental.
Para el acuerdo humanitario
estamos trabajando ahora, exclusivamente, a través
de la Iglesia Católica y de lo que puedan hacer dos
delegados de Europa.
Vamos, con la Ley de Justicia y
Paz, a liberar de la cárcel gran cantidad de
guerrilleros de las Farc que han dicho someterse a
esa Ley.
Y hemos ofrecido, yo le decía
al Presidente (de Brasil, Luiz Inácio) Lula: si
fulano tiene una propuesta razonable de las Farc, la
miramos. Le dije: trasmítalo Presidente Lula,
estamos abiertos a eso.
Pero creo que en este momento
Comisiones no, porque queda un sabor ahí de que las
Farc las sabe aprovechar, no para la paz sino para
fines políticos de su violencia. Dejemos a ver si
por este camino podemos seguir avanzando,
anticipando que toda liberación unilateral e
incondicional la respetamos y contribuimos a ella.
Muchas gracias, Presidente
Fernández.
2º Parte
Para nosotros es igualmente
doloroso el secuestro del civil, que del militar o
policía. Para nosotros es igualmente grande el
compromiso de proteger a nuestros civiles y de
proteger a nuestros policías, aseguró el Presidente
de Colombia.
En ese sentido el Mandatario
precisó que para nosotros es igualmente grave el
secuestro que comete el terrorista, haciendo víctima
a un civil que a un integrante de la Fuerza
Pública.
3º Parte
El señor Raúl Reyes era
cobarde, asesino y obstructor de la paz. Él no
combatía, combatían sus anillos de seguridad. Raúl
Reyes era un obstructor de la paz.
Así se refirió el Presidente de
la República, Álvaro Urbe Vélez, al miembro del
secretariado de las Farc que fue dado de baja en
días pasados en una operación de la Fuerza Pública.
Uribe explicó a los jefes de Estado y de Gobierno
que asistieron a la XX Cumbre de Grupo de Río que
durante años Reyes ordenó la tortura a
secuestrados.
Ha sido durante estos años el
gran obstructor del acuerdo humanitario. Solamente
buscaba unas acciones de finalidad política, tras el
rostro de un acuerdo humanitario, de unos gestos
humanitarios. Ha sido el que ha ordenado todo este
tiempo de tortura a nuestros secuestrados, señaló
el Jefe de Estado.
Dijo que el expediente del
líder guerrillero no se puede ignorar, pues tenía
121 procesos judiciales y 14 condenas en su contra.
Raúl Reyes tenía 121
procesos: 57 expedientes eran por homicidio con
fines terroristas, 26 por terrorismo, 25 por
rebelión, 4 por secuestro y 9 por lesiones
personales. Pesaban en su contra 14 condenas. El
señor Raúl Reyes tenía circular de la Policía
Internacional, que todos ustedes la pueden conocer,
revisándola en su respectiva Policía, afirmó Uribe.
Uribe explicó que el Gobierno
ya había adelantado cinco fracasados operativos
contra el líder guerrillero y que, hace poco, en uno
de esos combates, su anillo de seguridad asesinó a
uno de los oficiales más importantes del Ejército
colombiano.
Recordó la buena fe del
Gobierno del ex Presidente Andrés Pastrana, quien
durante tres largos años en busca de la paz aceptó
una zona desmilitarizada de 42 mil kilómetros,
tiempo durante el cual Reyes fue el gran
obstructor de la paz, pues no dejó hacerla.
4º Parte
Yo ruego, distinguidos
Mandatarios, que se examine el tema de soberanía
desde una perspectiva integral: la soberanía desde
el Estado. Y ahí hay dos elementos fundamentales
relacionados con esa soberanía: el territorio y el
pueblo, planteó el Jefe de Estado de Colombia.
Y agregó: Se viola la
soberanía cuando hay una incursión al territorio y
se viola la soberanía cuando hay un atentado contra
el pueblo. Así como nosotros aceptamos que violamos
soberanía al tener una incursión territorial, ruego
la reflexión de que hay violación de soberanía
cuando desde otro país, reiteradamente, un grupo
terrorista dispara contra los ciudadanos del país
vecino.
Al hablar de soberanía
territorial hay que hablar también de esa otra
expresión de la soberanía, más importante que la
territorial, que es el derecho de un pueblo de no
ser atacado, concluyó.
5º Parte
Aquí la lucha para derrotar el
terrorismo en Colombia es una lucha autónoma del
pueblo colombiano, sostuvo el Presidente Álvaro
Uribe al intervenir en la Cumbre del Grupo de Río.
Mi elección es el producto de
la rebeldía del pueblo colombiano contra 50 años de
sufrir un verdugo terrorista, y las decisiones de mi
Gobierno contra los delincuentes de diferente
pelambre, son la respuesta de mi corazón y de mi
determinación en el apoyo a la Fuerza Pública
colombiana, para poder cumplir el mandato que me
entregaron mis compatriotas, agregó el Mandatario.
Para Uribe Vélez, la lucha
para derrotar el terrorismo en Colombia es una lucha
autónoma del pueblo colombiano, y de esa manera
seguirá hasta el momento que ese país viva en
democracia, en discrepancia, en pluralismo, sin
terroristas.
Dijo que los colombianos
necesitan ayuda práctica. No basta que simplemente
se ignore el problema terrorista de Colombia, y en
resoluciones nos den palmaditas en el hombro
diciéndonos: sentimos mucho sus muertos, adujo.
Indicó que esta lucha es para
que las nuevas generaciones de colombianas, de
colombianos, puedan vivir felices en ese suelo, como
viven los compatriotas de muchos de ustedes en el
suelo de sus países.
Nosotros tenemos que tener
toda la determinación en esta lucha autónoma,
puntualizó el Presidente de Colombia.
Hugo Chávez Presidente de
Venezuela
Durante
un discurso que sirvió para calmar las tensiones, el
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llamó este
viernes a sus homólogos latinoamericanos a buscar el
camino hacia la paz y no hacia la guerra, antes de
que ocurra una "vorágine de la cual pudiéramos
arrepentirnos".
"Es tiempo de reflexiones y
acciones, estamos a tiempo de detener una vorágine
de la cual pudiéramos arrepentirnos y no sólo
nosotros sino nuestros pueblos, hijos y comunidades,
no sabemos durante cuánto tiempo", dijo el
mandatario venezolano en la XX Cumbre de jefes de
Estado del Grupo de Río, que se celebró en Santo
Domingo, República Dominicana.
Chávez, quien participó luego
que lo hicieran sus pares de Colombia y Ecuador,
urgió a "buscar una salida entre gente racional", a
la crisis desatada tras una incursión bélica que el
Gobierno de Bogotá ordenó realizar a sus tropas en
territorio ecuatoriano.
"Paremos esto", enfatizó
Chávez, quien pidió a los presidentes reflexionar
porque, si no, "seguiría calentándose" el conflicto.
"De los conflictos del siglo XX
queda la guerra de Colombia. Queremos, por eso,
buscar un camino a la paz. Lo que ha ocurrido en
Ecuador no tiene nombre. Alejémonos de la guerra",
afirmó.
El presidente Chávez ratificó,
además, que a esa guerra en Colombia, hay que
buscarle una salida de paz.
"Este problema nos puede
conducir a una hecatombe en la región suramericana y
no queremos guerra", manifestó el jefe de Estado
venezolano durante su intervención en la cumbre de
Río.
"Queremos paz, no queremos
guerra", reiteró Chávez.
Igualmente, advirtió que
Estados Unidos es el principal interesado en que se
lleve a cabo un conflicto entre los países
suramericanos.
En ese sentido, Chávez subrayó:
"No queremos un escenario nefasto como el de la
guerra entre países hermanos, por eso insisto en el
canje humanitario y en la paz".
Chávez propuso a Uribe retomar
la idea de conformar un grupo de "países amigos" que
contribuyan a lograr un intercambio de rehenes.
"Retomémoslo, retomemos un
grupo de países amigos de la paz, el grupo de paz
Santo Domingo", expuso.
Chávez dijo que el presidente
de Francia, Nicolas Sarkozy, está dispuesto a
participar, y citó a otros países interesados en
ayudar, como Argentina, Ecuador, Suiza, Brasil,
Bolivia, Italia, además del secretario general de la
Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU.
Más pruebas de vida de
retenidos por FARC
En medio de su intervención, el
mandatario venezolano anunció tener en su poder
pruebas de vida de seis rehenes de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre
ellos el cabo Pablo Emilio Moncayo, que lleva más de
diez años retenido.
Chávez mostró unos segundos el
video en el que aparecen los seis militares
colombianos.
"Debo anunciar algo que me
parece positivo, nos han llegado ayer las pruebas de
vida de seis nuevos ciudadanos colombianos que están
en manos de la guerrilla (de las FARC) estos son
militares y policías", dijo el jefe de Estado
venezolano, quien pidió a su par colombiano Álvaro
Uribe, autorización para recuperar a estos rehenes.
"Presidente Uribe permítanos ir
a buscar a esta gente, así como nos permitió ir a
buscar a los secuestrados anteriores, permítanos.
Insistimos en el canje humanitario", declaró.
"Acusación temeraria"
El presidente de Venezuela,
Hugo Chávez, calificó este viernes de "temeraria" la
acusación hecha por su homólogo colombiano, Álvaro
Uribe, quien amanazó al mandatario venezolano con
demandarlo ante la Corte Penal Internacional (CPI)
por haber "patrocinado" a "genocidas".
"Es una acusación temeraria",
dijo Chávez, quien se mostró sorprendido que se le
acuse en base a pruebas "salidas de una computadora"
y sin "ninguna prueba en la mano".
"Creo que es la primera vez que
un Jefe de Estado amenaza a otro de una manera
temeraria sin ninguna prueba en la mano", expresó.
Chávez desmintió que haya
financiado o entregado armas a las FARC, y dijo que
nunca lo hará porque su intención es alcanzar la
paz.
"El presidente Uribe no debe
preocuparse. Nunca lo haré y nunca lo he hecho, no
lo voy a hacer nunca", enfatizó.
"Busquemos el camino hacia la
paz, alejémonos del camino de la guerra", ratificó
Chávez.
Dra. Cristina Fernández de
Kirchner
Presidenta de la Republica
Argentina
Gracias, quisiera en primer
término rescatar lo que manifestó el señor
Presidente de México, en cuanto a la modalidad del
debate que debemos llevar adelante; esto es definir,
un poco, los términos formales de un debate para que
la adjetivación no esconda la argumentación y
además, ante una adjetivación vuelva a haber otra,
tal vez, de mayor escala, que entonces enmascara los
verdaderos problemas y no nos permiten el abordaje
de las cuestiones.
Nos lo debemos, en primer
término, por una cuestión de respeto entre nosotros
mismos, pero fundamentalmente nos los debemos,
también, como representantes de las sociedades, que
nos han votado, y que exigen de parte de todos
nosotros actitudes y lenguajes que tengan que ver
con la legalidad, con la institucionalidad,
esencialmente desprovistos de adjetivaciones, y
centrados en todos aquellos hechos, relatos de
hechos verificados y concretos; no de argumentos que
son controversiales, pero si de los hechos
puntuales, concretos, que se han verificado porque
son la realidad y es muy difícil negar o discutir la
realidad.
Hecha esta breve introducción a
cómo deberíamos intercambiar opiniones, reflexiones
y posiciones, me parece interesante y productivo
hacer un doble abordaje del problema. El primero,
debe ser un abordaje político, ¿Por qué? Porque la
política presupone análisis, ejercicios de
comprensión de porqué estamos en una determinada
situación, porqué llegamos a esta situación. Y yo me
permito recordarles a todos ustedes, que vengo
participando de estas reuniones, no de la de Río,
que específicamente es la primera vez que lo hago,
estas reuniones de la región, bajo diferentes
títulos y encuentros, puede ser MERCOSUR, puede ser
UNASUR, pero en fin nos hemos encontrado, desde el
año 2003, con muchos de ustedes en forma reiterada.
¿Y a qué viene esto? A que en
realidad lo que hoy estamos analizando, lo qué
sucedió, lo que plantea Ecuador: la violación de su
soberanía territorial, tiene como protagonistas los
hechos puntuales y concretos a países y mandatarios,
que han venido participando de todas estas reuniones
y en las cuales durante todo el tiempo que hemos
estado no había sobrevenido nunca un episodio de
esta naturaleza, de este grado de conflictividad
social.
Y lo cierto es que Venezuela
está en la misma posición geográfica que estaba hace
5 años, hace 10, hace 20; lo mismo sucede con
Colombia; lo mismo con Ecuador. El Presidente actual
de Colombia es presidente desde que yo recuerdo, y
participo cuando acompañaba al ex presidente
Kirchner en estas reuniones; también lo es el
presidente Chávez, creo que lo es desde 1999, y tal
vez el mandatario más joven, en cuanto no solamente
a edad, sino también a participación en estas
cumbres sea el señor Presidente de la República del
Ecuador. Y las FARC, además, las traigo a colación a
partir del planteo del señor Presidente de la
República de Colombia, están allí también desde hace
40 años.
Y a mí me ha tocado ver una
relación armoniosa, amigable, siempre entre el
Presidente de Venezuela y el Presidente de Colombia,
toda la vida, aún reconociendo sus diferentes
ópticas, sus diferentes opiniones, sus diferentes
posicionamientos, no solamente a partir de un trato
amigable y de haberlos escuchado tratarse con mucho
respeto, el uno con el otro, además de las
relaciones profundas comerciales entre ambos países,
a partir de la cantidad de ciudadanos y ciudadanas
colombianas que viven en Venezuela y seguramente
viceversa en Colombia; han participado también
representantes de Ecuador, que ya no están y a los
que ha hecho mención el Presidente Rafael Correa y
las FARC estaban allí, en territorio colombiano,
actuando y de acuerdo a lo que he escuchado aquí
yendo de un territorio a otro. ¿Qué fue, entonces,
lo que sucedió para que, finalmente se disparara una
escalada que culminó con el hecho concreto, el
episodio concreto de la violación de la soberanía
territorial de la República de Ecuador? ¿Cuándo se
terminó las buenas relaciones? ¿Cuál fue el momento
en que comenzó la escalada verbal y sin límites de
unos contra otros, que nos tiene hoy aquí, en esta
Cumbre de Río a presidentes y presidentas de
distintas repúblicas latinoamericanas discutiendo,
por primera vez, en muchísimo tiempo, en muchísimas
décadas la violación de la soberanía territorial, a
través de un hecho de unilateralidad.
Y yo, si mal no recuerdo, esto
comenzó a dispararse, cuando comenzó a introducirse
la cuestión en muchísimas discusiones en la región
del canje humanitario, a producirse en Colombia;
canje humanitario en el que - me acuerdo en mi
discurso de asunción, pedí que Dios iluminara al
Presidente Uribe para ayudar a llegar a una solución
humanitaria.
Días antes, el ex Presidente
Kirchner había recibido, todavía en ejercicio del
mandato la solicitud del señor Presidente de la
República de Francia, para intervenir en el canje
humanitario. Ustedes saben la materia de derechos
humanos es una de las políticas centrales de nuestro
Gobierno. Pero la percepción y la realidad indica,
que relaciones que venían fluyendo, más que
amigablemente, en todos los planos: en lo político,
en lo comercial, en toda naturaleza, de repente
comienza una escalada terrible, a partir de que
aparece la figura del canje humanitario, del
tratamiento humanitario a los rehenes, presos o
retenidos de las FARC y allí todo comienza a
dispararse.
Esto es el primer ejercicio de
comprensión de lo que podemos denominar el abordaje
político, llegar a esta situación que hoy estamos
discutiendo, inédita en la región: la violación de
la soberanía territorial de uno de nuestros países.
¿Qué hacer entonces frente a esta situación?
Contemplar la dialéctica discursiva y de posición de
argumentaciones no nos da las soluciones. Me parece
que lo importante sería hacer un abordaje legal e
institucional, porque creo que es uno de los
instrumentos más importantes, que tenemos en
Latinoamérica: el rescate de la legalidad y el
rechazo a la unilateralidad.
Es imprescindible, colegas, que
no ingrese en nuestra región la doctrina de la
unilateralidad. Si nosotros admitimos la doctrina de
unilateralidad, estaremos perdiendo un patrimonio de
la política exterior latinoamericana que es exhibida
como un logro en todos los foros internacionales.
Me ha tocado participar en
reiteradas oportunidades en reiterados foros de una
Europa muy conflictiva, de un mundo muy conflictivo,
muy inseguro, nosotros mismos somos todos miembros
de la Organización de Naciones Unidas y en cada uno
de nuestros recursos invocamos la necesidad de
reconstruir la multilateralidad. Es uno de los ejes
de del reclamo Latinoamericano, la reconstrucción de
la multilateralidad para vivir en un mundo mejor y
más seguro.
Si nosotros perdemos esta
convicción de la multilateralidad, esta negativa a
la justicia por propia mano, sino recurriendo a los
organismos multilaterales que nos agrupan y nos
representan, estaremos perdiendo uno de los
atributos más importantes y distintivos de la
política Latinoamericana.
¿Qué quiero decir con esto? Que
desde la legalidad es desde donde debemos combatir a
la ilegalidad. Colombia tiene todo el derecho a
combatir a las FARC, pero para ello debe hacerlo
desde la legalidad. Porque además, es una de las
claves en cualquier lucha que uno encare, cuando lo
hace en nombre de la democracia, de los derechos
humanos y del derecho de los pueblos. Hacerlo desde
la legalidad, es lo que nos da, no solamente
institucionalidad, sino legitimidad política
nacional, regional e internacional.
Esta es la primera cuestión que
me parece a mí que deberíamos tener: el compromiso
de rechazar la unilateralidad.
No puede ser tomada ninguna
decisión por parte de nosotros en ejercicio "manu
militari" sin la consulta al otro país. Esto es
clave para poder seguir siendo quiénes somos, una
región libre de una doctrina que ha provocado grave
conflictividad en el planeta.
Hemos dicho históricamente -y
lo reitero- que el terrorismo no se combate con la
violación masiva de los derechos humanos. La
ilegalidad tampoco se combate con mayor grado de
ilegalidad, sino con mucha, mucha legalidad.
Quiero en este aspecto rescatar
una de las resoluciones a la que hiciera mención el
Presidente de Colombia, referido, precisamente, al
Grupo Río, que es la que tuvo con motivo la
Resolución de la 17º en la ciudad de Cuzco, los días
23 y 24 de mayo.
Yo quiero leerles a todos
ustedes, es decir, permitirme la lectura del texto
puntual de esta Resolución: "Decidieron los países
reunidos, los países miembros del Grupo de Río,
reunidos con ocasión de la 17º Cumbre en la ciudad
de Cuzco, los días 23 y 24 de mayo de 2003, habiendo
examinado con honda preocupación el conflicto
interno que afecta al pueblo de la hermana República
de Colombia, decidieron: instar al Secretario
General de las Naciones Unidas, excelentísimo señor
Koffi Annan, a que utilice sus buenos oficios para
impulsar decididamente un proceso de paz en
Colombia, exhortando a los movimientos guerrilleros
que operan en dicho país a firmar un acuerdo de cese
de hostilidades y entrar a un diálogo abierto y
transparente que, a través de un cronograma con
plazos discutido y aprobado por las partes, permita
llegar a una solución pacífica y definitiva al
conflicto colombiano que cada vez más afecta a los
países vecinos de la región".
Esto lo dijo este mismo espacio
institucional que hoy nos agrupa, la Cumbre de Río.
Y siguió: "si este proceso no tiene el éxito deseado
el Grupo de Río junto al secretario general de
Naciones Unidas y en coordinación con el gobierno de
Colombia buscará en una nueva consulta otras
alternativas de solución."
Esto es derecho entre nosotros,
esto es legalidad entre nosotros, esto es lo
resuelto por este mismo espacio institucional
regional en el año 2003.
Es un antecedente importante
porque yo creo que hace a las sociedades
desarrolladas y fundamentalmente democráticas el
tener una normativa de legalidad, una coherencia
política de legalidad en sus decisiones y en sus
propios antecedentes como cuerpos regionales.
Qué digo entonces, estimados
colegas. La primera cuestión es reafirmar el rechazo
a la unilateralidad, volver a reconstruir la
legalidad en la región, apoyándonos en nuestros
propios instrumentos, en nuestros propios anales, en
nuestras propias decisiones que hemos tenido en
estos mismos ámbitos, porque si no pareciera que
cualquiera de estas reuniones tiene por objeto
solamente firmar declaraciones que luego no son
analizadas, no son protocolizadas y mucho menos aún
son ejecutadas o seguidas como una política regional
decidida en un ámbito institucional y democrático.
Por eso creo que es muy
importante el manejo de los términos formales del
debate y la discusión. Creo además que debemos tener
una clara comprensión, porque no puedo obviarlo, de
que estamos con mucha pasión pero con mucha
racionalidad haciendo todos los esfuerzos posibles
para el canje humanitario, tal cual nos hemos
comprometido institucionalmente como país también, y
lograr la liberación de la mayor cantidad de
rehenes, prisioneros o como quieran calificarlos
ustedes que tengan las FARC.
Recuerdo una reunión que tuve
con el presidente Uribe el día 11 de diciembre en mi
despacho con motivo de mi asunción. En aquel momento
el Presidente dudaba de que las FARC fueran a
liberar a algunos de los detenidos. Creo que me
acompañaba el canciller Taiana en ese momento así
como otros funcionarios acompañaban al presiente
Uribe. Había una duda y era aceptable la duda que
tenía el presidente Uribe porque había habido
negociaciones o aproximaciones y nunca se había
producido la liberación de ningún rehén. Esto fue lo
que me dijo el Presidente en aquella oportunidad y
me dijo también que no se iba a producir ninguna
liberación porque las FARC no iban finalmente a
liberar a nadie.
Han transcurrido dos meses y
veintiocho días, porque el 11 de diciembre recién
serían los tres meses, y se han producido siete
liberaciones. Siete ciudadanos y ciudadanas
colombianos que han recuperado la vida y la vigencia
de sus derechos humanos. Creo que tenemos que hacer
un intento fuerte también todos los países por lo
que la totalidad de esos ciudadanos y de esas
ciudadanas, de distintas nacionalidades, recuperen
la vigencia de sus derechos humanos en un trato
humanitario. Trato humanitario que bueno es decirlo,
no solamente está siendo impulsado aquí en la
región, ha sido impulsado por la República de
Francia, hay negociadores españoles y suizos. Es la
misma Unión Europea que califica de terroristas a
las FARC la que también participa en las
negociaciones para la liberación de los detenidos.
¿Qué nos tiene que demostrar
esto entonces a nosotros? La primera cuestión: no
desvincularnos nunca de la legalidad; la segunda
cuestión: separar las cuestiones humanitarias de las
cuestiones que estén estrictamente vinculadas a otro
tipo de cuestiones y, la tercera, rechazar -reitero-
la unilateralidad y volver a instalar entre todos
nosotros el consenso, no del acuerdo o de solamente
el pedido de disculpas, de última, quiero serles
absolutamente sincera, me parece muy bien el reclamo
de disculpas y de todo lo demás, pero lo que más me
interesa es que en esta reunión todos tomemos el
firme compromiso de que nadie puede apartarse de la
legalidad, de Naciones Unidas, de la que formamos
parte, de la Organización de Estados Americanos, de
la que también formamos parte.
No nos apartemos nunca del
derecho y menos aún para combatir a los ilegales.
Porque a los ilegales se los combate con más
Derecho, con más Justicia y con más aplicación de
los acuerdos que tenemos entre todos los Estados que
formamos parte de estos espacios.
Esto es lo que quería decir y
pedir, además, siempre nos han acusado -y
discúlpenme un planteo de género- a las mujeres de
que se nos vuelan los pájaros y que por allí tenemos
cierto grado de histerismo cuando tenemos algunas
cuestiones, pero quiero decirles a algunas escenas
que por allí nos tocan ver, nos convierten a las
mujeres tal vez en las personas más racionales de
esta planeta.
Discúlpenme con la cuestión del
género, pero nos lo debíamos porque siempre nos
están poniendo a prueba y siempre tenemos que dar
muestras y pruebas de que podemos ser mejores que
los hombres. Creo que en algunas cosas estamos
demostrando que, en algunas cosas, somos un poco
mejores que algunos hombres.
Gracias.
Declaración del Grupo de Río
LA
ONDA®
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