Un país de opuestos:
agua y fuego
por Pablo Broder

En varias oportunidades nos hemos referido en estas columnas al carácter contradictorio de la Argentina.

 

Valga como ejemplo dos desgracias producto de fenómenos naturales, u ocasionadas  por acciones u omisiones humanas que operaron sobre el entorno. Tal lo ocurrido la última semana de febrero de 2008 donde la ciudad de Buenos Aires quedó partida al medio con no pocos vecinos con el agua hasta la cintura, tras la tormenta desatada. Al mismo tiempo, en el sur del país, el incendio declarado en el parque nacional Los Alerces consumió más de 2000 hectáreas de un paraíso natural, sin que nadie pudiera pararlo ni tampoco hallar a los responsables.

 

El discurso de la Presidenta.

En esta línea de razonamiento, el discurso inaugural de la Asamblea Legislativa por parte de la Presidenta de la Nación, no escapa a estos matices contradictorios.

 

Crecimiento

Durante buena parte de su alocución, pareció pintar un país casi idílico. Señalaba, por ejemplo,  que el país está ante la "oportunidad histórica" de crecer por "10, 15 y 20 años", que permitan "alcanzar las metas de erradicación de la pobreza y de la indigencia". Y agregó: "Si este año volvemos a crecer, habremos completado, desde 1810 a la fecha, el mayor período de crecimiento de nuestra historia". (1)

 

No obstante, cabe establecer algunas diferencias entre Crecimiento y Desarrollo. El primer concepto se corresponde con el incremento de la masa de bienes y servicios que produce un país, sin otra connotación. Tal el caso de los enclaves petroleros  de Medio Oriente, donde las cifras de su producto pueden trepar a niveles siderales – por ejemplo por el aumento de precio o de su producción de petróleo – y su población seguir sumergida en la más aguda pobreza.

 

En cambio desarrollo implica, sin pretender profundizar en la semántica económica, entre otros requerimientos,  la presencia de mejoras en la distribución de la riqueza y la calidad de vida de la población, posibilidades de ser sostenido en el tiempo endógenamente, preservación de las fuentes de ese crecimiento, esto es inversiones para los recursos no renovables, aumento de la oferta de bienes servicios,  y preservación de la ecología.

 

La simple enumeración anterior, da cuenta que pese a los guarismos oficiales de crecimiento económico, también distorsionados hacia el alza por el manipuleo de las estadísticas vía INDEC, el panorama general no resulta tan rosado, máxime cuando se observa en la realidad nacional, la cantidad de reclamos, huelgas, protestas, cortes, y descontentos en la marcha general del país. Como paradigma, en un aspecto central de la calidad de vida presente y futura, - la docencia-, se puede observar una muestra de esta discordancia entre dichos y realidades: las clases comenzaron a inicios de marzo en casi todo el país aunque, como suele ocurrir desde hace dos décadas, en algunas provincias todavía habrá que esperar. En ocho de las 24 jurisdicciones (un tercio del total), las negociaciones salariales entre gremios docentes y gobiernos provinciales no llegaron a buen término.

 

Energía

Otro tópico abordado por la Presidenta, la energía, exhibió un  planteo diferente al de su antecesor: éste no quería oír hablar de crisis y estallaba en profundos enojos ante la sola mención de tal término. En cambio, la Presidenta admitió la dificultad energética, aunque no mencionó la palabra "crisis" y dijo que se trata de un problema "regional y mundial".

 

Es evidente que por ejemplo, países como Brasil no tienen un presente, y mucho menos un futuro, tan comprometido en este aspecto, como la Argentina. En la región y en el mundo, hay muchos países que invierten ingentes sumas en el desarrollo de provisión energética, con no escaso éxito. Asimismo, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, pareció no concordar con  las declaraciones presidenciales, (que habían asegurado que "no faltará energía" en las épocas de mayor frío) al admitir que faltará gas el próximo invierno, y que se buscará, -añadió-, reemplazar este fluido por otros combustibles.(2)

 

Infraestructura

Es una de las "poleas" del crecimiento, dijo. Y dejó aquí el segundo anuncio: el 18 de este mes se presentará un plan con "la planificación estratégica del desarrollo de la inversión pública en todas y cada una de las provincias argentinas". (1)

 

Los lectores de estas columnas estarán acostumbrados a nuestra inveterada crítica respecto a que durante todo el período presidencial anterior, y sin atisbos de   cambios en el actual, las políticas aplicadas han sido permanentes en el sentido de desalentar la inversión privada, y con cuenta gotas en la pública. El estrangulamiento de la infraestructura económica y los cuellos de botella en varios sectores industriales, denuncian que la realidad en este aspecto no va pareja con las promesas anteriores y renovadas.
 

Transporte

Justificó el proyecto del tren bala. "Yo pienso que, además de la importante inversión que estamos haciendo en todo lo que es la red ferroviaria para abordar un problema que había sido dejado de lado en la agenda de los argentinos, casi clausurado el sistema ferroviario, dar un salto a la modernidad, es una señal muy importante …". (1)

 

Todos los días, en el Gran Buenos Aires, los servicios ferroviarios se encuentran colapsados, con pasajeros que viajan como ganado y hasta en los techos de las formaciones; sin embargo, la prioridad del gobierno nacional parece ser el tren bala.

No obstante surgen varias cuestiones:
 

En  primer lugar  la financiación. Por estos días, técnicos ferroviarios, ingenieros, abogados, economistas y funcionarios oficiales no han encontrado una  solución al tema. El motivo: una cláusula que se firmó al momento del canje de deuda que le impide al Estado argentino constituir garantías con sus activos. Y sin garantías los banqueros no prestan.
 

Otro problema estriba en el  precio de la obra. Se estimó inicialmente en 1350 millones de dólares y según autorizadas opiniones, puede costar mucho más. En un  informe que elaboró la Academia Nacional de Ingeniería, además de las cuestiones relacionadas con la financiación, los académicos presupuestaron el proyecto, y  allí mencionan no menos de 3500 millones de dólares. Aclara que  el presupuesto publicitado no incluyó todas las obras civiles que obligatoriamente se deben concretar en un emprendimiento de este tipo  (como por ejemplo, que no puede haber pasos a nivel: hay que hacer puentes o túneles para comunicar ambos lados en todo el trayecto, obras indudablemente no menores, que aún no han sido presupuestadas).

 

En cuanto a los aspectos formales de la iniciativa: en el mes de  diciembre de 2007, el Ministerio de Planificación Federal, necesitaba un dictamen legal para poder redactar el decreto. Según refiere LA NACION (3), que en épocas del entonces Ministro  de Economía, Miguel Peirano, el Ministerio de Planificación no contaba con una dirección de Asuntos Jurídicos, cuyas funciones  eran  desarrolladas  por una  dirección similar que se encontraba en el área del Ministerio de Economía, cuyos profesionales, funcionarios y hasta el  propio ministro Peirano, no estaban dispuestos a poner su firma en el decreto, pese a las presiones del Secretario de Transporte en tal sentido. En oportunidad del cambio de Gobierno, el artículo periodístico citado informa  que amén de haber quedado desplazados todos los que se negaron a firmar el dictamen, “…De Vido y Jaime cortaron por lo sano. El 4 de diciembre pasado, mediante el decreto 1765, se derogó un artículo -el noveno- del decreto 1142 de 2003. Era el que establecía que los abogados de Economía brindarían el servicio jurídico a sus colegas y vecinos de Planificación Federal. Allí se creo el ente propio. Con firma propia, el proyecto avanzó muy rápido. Dicen quienes recorren los pasillos del nuevo servicio jurídico que hay una figura excluyente: Alessandra Minnicelli, esposa de De Vido y ex miembro de la Sindicatura General de la Nación (Sigen).”

 

No obstante los sufridos contribuyentes ya deben cargar con esta iniciativa aún nonata, pues  en el presupuesto nacional constan $ 60 millones en una  partida presupuestaria que se le asignó para el año 2008.
 

Mientras tanto, en un encuentro de legisladores y funcionarios de obras públicas y viales de Tucumán, Salta y Jujuy realizado en la provincia de Salta, se destacó la carencia  en el área,  del suficiente transporte ferroviario,  que genera la saturación de las rutas por el transporte en camiones, y además de aumentar el costo de los fletes incrementa el riesgo de accidentes y deteriora los caminos, cuya reparación origina gastos que podrían destinarse a otros fines. A su  vez  enfatizó  la urgente necesidad de que se restituyan los fondos específicos asegurados por ley para garantizar los ingresos a cada provincia para mantener y mejorar sus redes viales.

 

Cabe imaginar que frente a la fastuosa inversión prevista para el publicitado tren bala, estos reclamos regionales para mejorar situaciones presentes agobiantes, no deben tener prácticamente relevancia económica, y pese a ello, siguen en el olvido.

 

Gran ausente: la inflación.

No hubo en el discurso mención alguna sobre este tema, centro de las preocupaciones de empresarios, sindicalistas, profesionales, y sobre todo de la población que ve mermar sistemáticamente su poder de compra.

 

Lejos de estos avatares, el criticado Supersecretario de Comercio presiona por poner en marcha un índice de precios restringido a los consumos de los sectores de menores ingresos en el que desaparecerían rubros típicos propios de la clase media (prepagas, colegios privados, turismo, mantenimiento de automóviles, etc.) y muchos precios se contabilizarían según listas de precios acordadas con empresas y supermercados, más allá de los valores y calidades que aparezcan en las góndolas.
 

Con similares objetivos,  se informa que se aplicarían reducciones en los aberrantes cupos para la exportación cárnica del orden del 40% para mejorar la oferta de hacienda en el orden local y desalentar la suba de precios. (4)

Todo sea por el índice de inflación a ser publicado. Pero, …la realidad presente y sobre todo futura?. Importará?.


* Economista argentino. Su último libro: “Mitos y realidades en la era K.” Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007

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