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Un déficit
latinoamericano
Cultura política en
una sociedad en desequilibrio
por el profesor
Bernardo Quagliotti de Bellis
No me constéis más cuentos que
sé todos los cuentos, decía mi amigo el gran
poeta español León Felipe Camino. Y es del caso
que en Uruguay como en otros países de la región-
, sus pueblos se han cansado de tantos
cuentos que permanentemente circulan. El tiempo
se agota. Es hora que los políticos definitivamente
entiendan que se debe pasar de la retórica a la
realidad:
un asunto de muy
clara y lógica prioridad.
Ante
el gastado discurso demagógico de las últimas
décadas del siglo pasado a la fecha, , el nuevo
discurso que, algunos dicen busca el reencuentro y
la concertación, no llega a conformar a la ansiosa
sociedad uruguaya como a toda la iberoamericana que
vienen buscando enderezar los registros de sus
respectivas historias. En otras palabras: provocar
el examen abierto del pasado, para poder
contribuir a encarar una visión más clara y
pragmática del futuro.
Nadie duda que se vive una
asombrosa época de cambios en el mundo todo. En
relación directa al escenario nacional , la
economía dirigida solo por el Estado ha fracasado .A
su vez, la dictadura política monopartidaria, como
viene sucediendo en Uruguay, Argentina, Venezuela,
Bolivia, México -para citar algunos casos muy
visibles- se presenta como obstáculo para la
afirmación de una democracia plena.
En el escenario internacional
el poder global, que está distribuido a favor de
Estados Unidos, con cierta participación de la
Unión Europea y el ascendente protagonismo de China
e India es tan solo protegido por una sólida
estructura económica. El hemisferio iberoamericano
desde 1492 viene reclamando protagonismo en el mundo
occidental; exigiendo sus pueblos la interacción
de la sociedad civil con los sectores político,
económico, cultural y tecnológico,. conscientes de
la amplia evolución de los procesos que se vienen
llevando a cabo en cualquiera de esos tres últimos
campos.
La sustentabilidad social
Una sociedad que tenga
conciencia del sentido de su devenir, debe
reconocer -en instancia prioritaria- la
responsabilidad que tienen las instituciones que la
rigen, combatiendo los ciudadanos con sólidas
razones las crisis que provoca la corrupción
política acentuada; procurando que el Estado
establezca seriamente -no sólo con promesas pre-electorales-
una digna distribución del ingreso; alentando los
esfuerzos de la mediana y pequeña empresa;
respetando en ciertos países- las comunidades
indígenas; estableciendo serios criterios de
concertación y coordinación entre todos los actores
sociales; desde el hombre del carrito juntando
cartones y papeles tiene igual -y quizás más
derechos humanos- que el soberbio industrial del
country privado.
Tan sólo la CEPALC (Comisión
Económica para América Latina y el Caribe) a través
de un enfoque integral de políticas, logró
enfatizar los términos sociales, y estableció -con
absoluta claridad y profundidad- el concepto de
transformación productiva con equidad, dirigida a
favorecer el desarrollo humano.
El tema es que en varios países
iberoamericanos, sus respectivos sectores políticos
al carecer, por ignorancia política, de mensajes
concretos y viables, tan solo presentan
alternativas mezquinas, con el fin de paliar
crisis coyunturales, pues el interés, en la
realidad, lo anclan en lo particular o sectorial.
El pueblo sólo sirve en la hora electoral, en la
instancia de repartir los sillones parlamentarios.
.
Los amos del mundo
Sin estabilidad sostenida, no
puede haber crecimiento y sin éste los postulados de
justicia y democracia sólo tienen un simple valor
literario. Sin un proyecto nacional-continental, un
país que se quiere recapitular , está a merced
de las directivas que el Council Foreing
Relations órgano asesor del Club Bilderberg-
establecen en sus secretas y exclusivas reuniones
anuales: desde los actos bélicos como fue en el caso
de Afganistán, luego los Balcanes, Kosovo, el
Líbano,- etc. etc. y ahora Irán , hasta la
compra de tierras de reserva como está sucediendo
en la Argentina, Chile, la Amazonia;
productivos campos en el espacio comprendido entre
el Estado de Río Grande (Brasil) y Uruguay;, en el
Chaco paraguayo; en Perú, Bolivia y Ecuador, y en
otras partes del mundo.
Es que se viene la crisis del
agua dulce, y bien lo saben los bilderbergistas
como George Bush y su hermano Jeb , que
recientemente han comprado más de 5.000 hectáreas
ricas en acuíferos- en cercanías de la ciudad de
Córdoba; o bien el ecologista(?) Douglas
Tompkins con sus 460.000 hectáreas en el sur de
Chile, 360.000 en Argentina de las cuales, 179.000
que posee en los esteros de Iberá cubren el gran
acuífero internacional Guaraní.
Tompkins y su esposa Kristrine
McDivitt viven desde 1961 en su rancho Residencia
del Socorro en la isla Talcan en el mar de Chiloé
(sur de Chile) en la estratégica isla de Guafo a la
entrada al mar de Chiloé al sur de Chile .
La Patagonia, hasta ahora, sólo
por casualidad es Argentina, con propiedades de
nacionales en un 6,3 de ese extenso territorio.
En la costa de la provincia de Santa Cruz (feudo
de los Kirchner) Tompkins es dueño de Monte León
con 62.750 hectáreas.
Conflicto, consenso, compromiso
El tan ansiado nuevo orden
internacional -no el que quiere imponer David
Rockefeller Henry Kissinger y sus seguidores
desde el Club Bilderberg- no surgirá como respuesta
de los escombros de la guerra preventiva que ellos
mismo provocan Los pueblos se oponen -y deben
seguir oponiéndose con más fuerza- en forma
consciente y permanente contra cualquier tipo de
estilo imperial: sea económico, militar,
tecnológico, cultural y político.
Para Uruguay, el reto es
múltiple. Por una parte sigue sin resolverse añejos
problemas estructurales, como por ejemplo, la
desarticulación entre lo agropecuario y la
industria. Se agrava la debilidad del sector de
bienes de capital; el Uruguay aumenta su venta de
tierras e industrias al extranjero. Es actor en la
grave crisis energética. De la región. Su
Cancillería carece de protagonismo internacional. La
educación continúa perdiendo la identidad
nacional que en un tiempo fue ejemplo en la región.
En 1983, en un informe titulado
Bases para una respuesta de América Latina a la
crisis económica internacional , el Cr. Enrique
Iglesias y C. Alzadora advertían que la región
requería de un programa de producción y
complementación, con instrumentos adecuados que
promuevan simultáneamente un proceso de integración
más eficiente y un reparto más equitativo de los
beneficios entre todos los países de la región.
Las profecías del informe
lugano
Por esto somos tan pobres,
de los profesores Rudolf H. Stram y Úrsula Oswald es
un libro muy singular, que tiene destacada
trascendencia aunque, lamentablemente, ha sido poco
leído por los conductores y asesores políticos de
este país. Editado por el Centro Regional de
Investigaciones Multidisciplinarias (Cuernavaca,
1990), trasmite hechos, datos, análisis, donde se
demuestra que el subdesarrollo significa vivir la
brecha que separa a las naciones débiles de los
países industrializados además de dividir a las
subdesarrolladas, internamente, en estratos de
elites y estratos pauperizados,
Que el consumo de alimentos de
altas proteínas de los grupos altos, sea 14 veces
superior al de los estratos más pobres, es prueba
palmaria de la hondura de las desigualdades del
tercer mundo
del cuarto
del quinto.
Los reconocidos analistas Noam
Chomsky y Victoria Brittain, como también Gennys
Kinnoch del Parlamento europeo, han considerado que
el informe retrata seriamente, con carácter
riguroso e innovador, sombrías verdades de un mundo
al que parece que la mayoría de los pueblos se
encaminan.
El Informe Lugano alcanza a
describir la realidad contemporánea sin una nota
tendenciosa, de crítica ácida contra los amos que
gobiernan el mundo de hoy. En realidad describe el
caos mundial desde la calma de su Observatorio de
la mundialización y del Transnacional Institute de
Ámsterdam, insistiendo con hechos claramente
demostrativos que hay algo que no marcha bien en
la actual sociedad mundial.
¿Quién tiene el poder?
El poder hoy está en los
mercados financieros, en los que sólo cuentan a lo
más 150 personas. Está en los dirigentes de las
transnacionales y sus servidores que se ocupan de la
OMC, de la OCDE, del BM o de la Comisión Europea.
Quienes están más y más implicados en el actual
sistema, no se inquietan por modificarlo, por lo
cual tampoco se preocupan en protegerlo del
desastre.
Esa es la lógica del Informe
Lugano -como ha expresado la filósofa y analista
política experta en globalización Susan George al
diario El País de Madrid. Si se deja que este
sistema se embale, cada vez excluirá más, destruirá
más y creará más desequilibrios económicos,
sociales, ecológicos y de todo tipo. Yo critico la
crueldad de la derecha, pero también lo que
considero ceguera o dogmas de la izquierda.
Me adhiero al razonamiento
expuesto por Straum y Oswald: Por eso somos tan
pobres.
LA
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