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¿Energía nuclear
en Uruguay?
por Jorge García Alberti
La
crisis en la producción de energía que sufre la
región, hace necesaria una profunda y meditada
reflexión sobre las posibilidades que existen para
afrontar un crecimiento económico sostenido en el
corto y mediano plazo.
El desafío está en
mantener la creciente demanda de los hogares pero
también asegurar que las industrias que decidan
instalarse en el país o tengan entre sus objetivos
expandirse no sufran inconvenientes en la próxima
década. Este punto, al día de hoy, no se puede
garantizar.
Las iniciativas son
varias, en los últimos días Brasil y Venezuela han
firmado un convenio de cooperación para la
refinación de petróleo que fortalecerá a ambos
países y también asegura una complementación de
tareas, uno de los gigantes como productor y el otro
ofreciendo el know how existente para aumentar la
producción refinada en ésta área del mundo. Brasil
como futura potencia mundial, da un paso más hacia
el desarrollo, manteniendo segura una de sus
principales fronteras.
Otros proyectos están
en proceso como el gasoducto del sur que implica una
obra monumental, cuya inversión superará los 30 mil
millones de dólares y que tiene como origen también
a Venezuela, pero que para su concreción deberá
transcurrir más de un lustro.
Para nuestro país,
depender sólo de la energía hidroeléctrica será cada
vez más dificultoso y más costoso. El cambio
climático y la apuesta por la forestación afectan
directamente el período de lluvias y se debe
complementar la generación con productos derivados
del petróleo, cuyo precio está en constante aumento.
No parece lógico, cifrar todas las esperanzas en que
en la plataforma marina se pueda comprobar la
existencia de hidrocarburos.
La energía eólica o
la energía solar están en una etapa incipiente en
Uruguay y no parece que desde el Estado se le apoye
de forma significativa. Un proyecto español de
producción de energía a partir del viento que se iba
a instalar en el Departamento de Lavalleja, decidió
trasladarse al sur de Brasil porque las ventajas que
allí se otorgaban eran mayores.
Pese a que todos los
actores reconocen que este es un asunto fundamental
para encarar el futuro del país, no parece que
exista un debate a fondo sobre la necesidad de
acelerar cuanto antes el proceso.
El ex presidente de
ANCAP y actual ministro de Industria, Daniel
Martínez, ha dejado entrever una posibilidad de
desarrollar la producción de energía a partir de la
generación nuclear. Menudo debate para Uruguay y los
uruguayos. Para empezar, se debe modificar la
legislación existente que prohíbe la generación de
energía eléctrica a partir de la fusión nuclear.
Pero sobre este
punto, vemos que los costos de producción son cada
vez menores, la instalación de una planta es cada
vez más económica y los riesgos ambientales se han
reducido casi a los límites de cero.
Rusia está
desarrollando la construcción de una central nuclear
flotante, sobre el mar, cerca de la costa donde se
encuentra la infraestructura para la distribución de
la energía producida.
Si pensamos en
Uruguay, la actual central Batlle de Montevideo, se
encuentra sobre la costa, con todas las condiciones
para reciclarse y aprovechar sus instalaciones, si
se pensara en colocar una central moderna en la
zona.
La primera
instalación de este tipo en el mundo estará
operativa en el año 2010 y hasta el momento una
veintena de países se han mostrado interesados en el
proyecto.
La energía es
fundamental para el desarrollo y para la soberanía
de un país. Francia ya ha definido la construcción
de varias centrales nucleares para asegurar la
demanda que tendrá en el año 2030.
En nuestro caso,
seguimos rezando para que llueva y aún no sabemos si
se podrá asegurar la demanda en el año 2009.
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