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El ostracismo de
Uruguay
y el
caso Colombia
por Antonia Yánez

Como se ha dicho por
estos días, por analistas y periodistas, las
violaciones de las fronteras por parte de países
hermanos se han producido en diversos momentos de la
historia sudamericana, incluso en periodos recientes
con actos de guerra.
Pero lo nuevo en el
episodio que desencadena la crisis por el ataque
colombiano al campamento de las FARC en Ecuador, no
es solo la condición de un hecho claramente
violatorio del derecho internacional, sino las
modificaciones objetivas y sustanciales que se han
registrado en Sudamérica y en el mundo a partir de
la decisión de EEUU de invadir Irak sin la anuencia
de la ONU, instalando además la teoría de la guerra
preventiva.
El avance en la
democratización en planos diversos y en algunos
aspectos contradictorios, que se ha dado en
Sudamérica, principalmente en la última década, han
creado condiciones sustanciales para una lógica
distinta a la de la guerra preventiva. Quizás
puede ser un exceso recordar que esta teoría no
refiere solo a los hechos guerra, sino a un
conjunto de comportamientos políticos, económicos,
culturales y conducción micro de los Estados y sus
relaciones internacionales.
No es contradictorio
en este contexto decir que la salud política y
social de la región no es buena, a pesar de las
modificaciones objetivas y sustanciales de cómo
pararse frente a la propuesta hegemónica
especialmente norteamericana de la guerra
preventiva. El armamentismo creciente y la
propuestas de crear un Consejo de Defensa
Sudamericano más los diversos conflictos endógenos
y de fronteras existentes, no pueden sino acercar
más a la región a potenciales conflictos.
El complejo panorama
colombiano tiende a quedar atrapado en las dos
visiones que se proponen desde afuera. Uno es que se
resuelvan fronteras adentro por los colombianos, la
otra es que se debe buscar un escenario más amplio;
hasta se ha hablado de la creación de un grupo de
países al estilo Contadora para buscar una
salida..
El primer dato a
tener en cuenta ante estas iniciativas es que
Colombia ya tiene un Tratado militar con EEUU (Plan
Colombia), que implica incluso personal militar
norteamericano en su territorio. El conflicto ha
dejado hace mucho tiempo de ser solo entre
colombianos.
Los delgados limites
en que se mueve la paz hoy en la región quedaron en
evidencia, hace pocas horas, ante una pregunta
periodística al presidente Lula Da Silva y a su par
venezolano Hugo Chávez reunidos en Recife:
¿Brasil estaría dispuesto a aceptar un ataque a un
objetivo militar legítimo en su territorio?"
interrogó un periodista; "La posición de Brasil fue
muy clara cuando se trató de la defensa de la
soberanía de Ecuador. Nuestra actitud no admite
ambigüedades: no aceptamos que un país viole la
soberanía territorial de otro. ¡Punto final!". El
venezolano continuó en esa línea: "Hay que estar
alertas porque quedan llamitas prendidas por ahí. Y
pareciera que hay poderosos intereses que quieren
desestabilizar".
Los cambios en el
vértices de la cancillería uruguaya han llegado
también con una innovación metodólogica a la hora
de posicionarse frente a este conflicto y la
realidad internacional. El canciller Gonzalo
Fernández ha manifestado en una entrevista del
diario La Republica el pasado 26 de marzo que:
Nosotros nos propusimos, no sólo en este caso, sino
con carácter general, tratar de que el Uruguay
empiece a sonar e incidir en el mundo internacional,
donde ha sido relegado a un ostracismo. La inserción
internacional del país no es sólo a nivel comercial,
sino también de política exterior y de diplomacia.
Agregando en otro
tramo de la entrevista; está claro, y así lo
refleja la resolución de la OEA que hubo una
violación de la soberanía territorial de Ecuador por
parte de Colombia. Estamos frente a consideraciones
trascendentes para el Uruguay que lo pueden colocar
en mejores condiciones para desplegar una política
internacional más fértil y dinámica. Para salir del
ostracismo que Fernández prefirió no
analizar yo no puedo saber con exactitud cuándo
comenzó, pero creo que viene de tiempo antes, es
necesario esperar otras instancias no solo
episódicas o de espasmos donde la Cancillería
uruguaya despliegue esta nueva estrategia para ver
todo su alcance.
La realidad
colombiana es una herida abierta, que puede ser
catalizadora de otras situaciones críticas
sudamericanas y aun mundiales, lo que parecía hasta
hace muy poco en la economía una realidad generosa y
estable, ya no existe con respecto a los EE.UU. Esto
es extremadamente relevante cuando se observa
detenidamente el intercambio comercial entre ambas
regiones.
El menú
sudamericano de estos días, también está compuesto
de los distintos ensayos, algunos como los
desplegando por los actores del Departamento de
Estado. La enigmática visita de la Secretaria Rice a
Brasil, a pocas horas de lo que el canciller
uruguayo llamó nota al pie, (..) la única
excepción en 34 países de OEA, aludiendo a la
situación de aislamiento norteamericano al votarse
la resolución final, que observó críticamente a
Colombia por violar la frontera ecuatoriana. Se
debiera agregar a este menú la reciente visita del
Ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim a EEUU.
En otro plano lo que
puede ser visto como un esfuerzo no menor de la
globalización conservadora, se realizó en
la provincia de Rosario Argentina, cuna del Che
Guevara y de gobierno socialistas, una reunión
encabezada por el escritor Mario Vargas Llosa, con
políticos y ex presidentes, que en la mayoría de los
casos, han tenido escasa suerte en recientes
instancias electorales, en el evento se han
expresado con evidentes excesos ideológicos y nula
autocrítica.
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