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El pintor y el artesano:
el deber de no ser obvios
Entrevista a Pedro García
(Artesano y pintor)
La entrevista que se puede leer a
continuación es a Pedro García Lanza, un artesano de
la generación de artistas uruguayos surgido en los
años 80. García fue alumno del maestro Dumas Oroño y
hoy comparte la creación artística con la docencia
para niños en su taller de Belveder.
Una de las creaciones más singulares
de este artista son los mates,
¿Por qué los mates? El mate es un
elemento tradicional, relacionado con el país, con
lo social, la calabaza que es el recipiente,
agregando, se usa la calabaza, el porongo, mate
pera y otras variedades, la idea es aquella de
Torres, de trabajar con los materiales nuestros,
toda una tendencia a trabajar con materiales de bajo
costo
pero muy auténticos por sus
características
- García, exactamente, ¿qué actividad
tiene usted en la plástica
-Yo trabajo realizando artesanías con
calabazas es una actividad de lo que se llama Más
allá que he pintado, y también balicé algunas
esculturas en madera o en cerámica, lo más
importante es mi parte de tallado de producción de
mates y calabazas, que también es herencia, como
alumno de Dumas Oroño. El fue el primero en poner
arte en el tallado de las calabazas, siguiendo un
poco las coordenadas que planteaba Torres García, de
trabajar con materiales humildes, o partir de
materiales humildes, del lugar y realizar lo que
llamaba Torres arte aplicado, o sea, llevar el
arte culto a lo cotidiano. Incluso a recoger
temas del arte popular, hacer una mixtura. En
algunos de esos trabajos incluía pesia de Neruda o
Falco, los pintaba según una técnica que el
inventara y la cual me enseño.
-
¿El arte, entonces, se puede enseñar?
- El arte es un
lenguaje, Por lo tanto, una manera de decir y de
expresarse. Y, como todo lenguaje, tiene un sin
número de mecanismos formales de expresión. En el
lenguaje escrito/hablado está la gramática, la
ortografía, un montón de cosas que, si no se hacen
de determinada manera, no se entienden. Entonces, a
partir de aprender esos elementos formales, a
manejarlos, se puede expresar uno. Después hay
ciertas características de la expresión que tienen
que ver con la experiencia del individuo y con las
posibilidades. Pienso que se puede enseñar a
manejar los elementos formales, a ordenarlos, a
vincularlos, pero después pasa por las cuerdas
sensibles de la persona, hasta qué punto les saca el
jugo.
- ¿Allí nace el
pintor o el creador?
- Si, pienso que el
creador. De alguna manera no existe el creador como
un tipo indoctrinado, o sea, es muy difícil que
exista. El arte pictórico ha llegado a su punto
culminante en el Renacimiento y después hubo una
sucesión de cambios, pero no se puede hablar de
avances. Hubo cambios importantes. Se pasó de un
arte anterior al del Renacimiento muy anónimo, muy
colectivo, donde el tipo era un artesano, puramente,
lo mismo que un sastre, hasta Miguel Ángel que fue
el tipo que empezó a calificar y a hacer del arte
una cosa individual y a lograr el reconocimiento,
como individuo, de lo que hacía. Alguien a quien le
empezaron a pagar (la Iglesia, sobre todo la
nobleza. A partir de él se dieron una serie de
cambios donde estuvo permanentemente la búsqueda del
arte como un lenguaje más puro. No se trataba ya de
representar cosas, sino de ir expresando, con los
elementos formales, los sentimientos, del individuo,
hasta llegar a cosas muy elaboradas con un arte
puramente abstracto a veces mas construido otra mas
informal
-
¿Y Torres que calificó también?
- Sí, Torres intentó
por un camino propio, partiendo también de los
contructivistas rusos, pasando por la tradición del
arte clásico, en principio
.
- Intentó, dice usted
¿no lo logró?
- Sí, yo pienso que
logró, entre otras cosas, un lenguaje propio. Una
trascendencia importantísima a nivel de la docencia
acá en este país y, sobre todas las cosas, una
postura ética con respecto al arte. Una de las cosas
que quedo presente en los alumnos de Torres es ese
sentimiento ético con respecto al arte, de hacer una
cosa propia, verdadera y no destinada al comercio
como una cosa única, sino a hacer del arte una
especie de pasión profunda.
- Y eso se puede
hacer con cimientos firmes cuando se trabaja
con niños, por
ejemplo
- Si. Lo de los
cimientos firmes vale para todos los oficios y acá
es imprescindible aprender a caminar despacio para
poder correr después y eso lleva su tiempo. A veces
yo tengo la experiencia de salir a dar clases sobre
arte aplicado y a la gente le cuesta mucho eso.
Quieren desarrollar una vasija de cerámica en 4 días
y es un proceso largo que hay que practicar, hay que
hacer papelitos, hay que dibujar, hay que tirar, hay
que observar la naturaleza, hay que volver a ir, es
larguísimo. Alguna gente intenta cortar camino
copiando y para peor copiando mal. Depende de la
mano de la persona también, pero es un proceso largo
para lograr algo que quede bien puesto.
-
Hasta donde usted sabe, ¿se está desarrollando la
enseñanza
de la plástica en
este país?
- Sí, pienso que sí.
Hay distintas maneras de entenderla, de enseñarla:
la Escuela de Bellas Artes, la Escuela Figari, los
talleres privados, pienso que sí que se está
enseñando. No creo que haya una manera única de
hacerlo, me parece que está bien que haya más de una
manera, que la gente pueda elegir, cambiar, incluso
encontrarse con un sujeto que le dice: mirá la cosa
es por acá. Me parece que las distintas maneras
enriquecen y, sobre todo, enriquece la vinculación
de tipos que les interesa lo mismo, la expresión
artística por el lado de la plástica. Pero además,
en estos últimos años vinculado a otras modalidades
o a otros lenguajes la música los videos etc, con
las cuales se está experimentando mucho. A veces hay
gente que le da ciertas prioridades a unas maneras
de decir frente a otras, pero me parece que hay que
abrir el campo a todas. Que aquellas maneras más
antiguas que vienen de la Edad Media, del
Renacimiento, de pintar y colgar un cuadro, no hay
que dejarlas de lado porque siguen teniendo un valor
importante. Sigue teniendo un valor importante el
oficio y las posibilidades de decir de esa manera,
Lo importante es que la gente pueda decirlo y lo
pueda decir un chico de 15 años o un tipo de 80, eso
me parece que es lo importante.
- ¿Hay apoyos
institucionales, del Estado, o todas estas son
iniciativas
personales?
- El apoyo es muy
relativo. Precisamente ahora, con un grupo de
compañeros, estuvimos trabajando fuerte en los
últimos meses para presentarle un proyecto al MEC,
que destinaba para arte visual, en particular. Tenía
que ser una obra a realizar en un pueblo de menos de
20.000 habitantes del interior lejano de Montevideo,
una obra duradera, no efímera, con participación de
la comunidad, que tuviera alguna relación con un
tambo que estuviera cerca, de atracción turística,
de proyección. Se destinaban para eso 750.000 pesos,
que son 33.000 dólares, que en realidad no es nada
de plata, incluso para repartir hasta en dos
proyectos distintos. Todas las condiciones que
planteaban para hacerlo me parecen excelentes y
están enfocando a lugares donde no se llega, están
enfocando a hacer participar a la comunidad, o sea,
que los artistas plásticos trabajen con la gente.
Me parece un esfuerzo valioso en cuanto a como están
redactadas las bases y lo que te habilita a hacer y
lo que no. El año pasado se hizo un llamado para un
concurso con otras condiciones que alentaba otro
tipo de cosas.
- ¿Hubo polémica por
ese concurso?
- Si, hubo polémica
pero me parece que este llamado compensa a aquel y a
la luz del tiempo se está viendo que se está
tratando de contemplar más de una posición con
respecto a cómo se entiende que se deben hacer las
cosas. Era poca plata, pero lo interesante del
premio (y con eso concordamos con otros postulantes)
era que durante dos meses había un grupo de tipos
(no sólo de artes plásticas, porque ahí también
había danza, música y un montón de cosas), pensando
escribiendo, comunicándose con otros para hacer
proyectos que saldrán o no, pero ese espacio me
parece importante, más allá de la poca plata. Me
parece que es un estímulo interesante para que la
gente se siente, se reúna, converse, proyecte.
En el caso nuestro
estamos decididos, por los apoyos que hemos tenido
(que han sido importantes) a hacerlo igual aunque no
recibamos el premio, a pelearla para hacerlo igual.
Y es posible que muchos de los que se han presentado
estén en las mismas condiciones, porque después de
haber estado trabajando dos meses en forma seria
para hacer un proyecto y entender que es viable, por
equis razones el jurado puede entender que el tuyo
no es viable y me parece bien porque para eso están
los concursos. Pero si se entiende que es viable se
puede llegar a pelear y a buscar otro tipo de apoyos
para hacerlo. Entonces me parece que la idea de los
concursos del MEC es una buena idea y esa es una
forma de apoyo. Hay otra cuestión que tiene que ver
con la supervivencia que es muy difícil de
resolver. De hecho, yo soy artesano porque me
gusta, por vocación, pero también porque es un medio
de ganarme la vida, de ayudar a mi mujer a mantener
la casa cuando ella trabajaba afuera, criar los
gurises y todo eso. Pero en realidad, el tipo que se
quiere dedicar al arte (ya sea cantor o cualquier
otra cosa), no puede vivir del arte en este país (no
sé en cuál. Y ese es un gran tema, un gran problema
... En una sociedad capitalista el arte suele ser un
adorno y el artista un bicho raro.
- Es un gran tema
porque, sin embargo, el arte tiene una
historia pública
donde los millones son los que se publican, ¿no?
- Si. Bueno, la
historia más, más terrible, es la de Van Ghot que
trabajó toda la vida en forma extraordinaria y
vendió un solo cuadro y creo que se lo compro el
hermano. Y cuando el tipo se muere, a los un cuadro
de el sale 70 millones de dólares. Es decir, hay
todo un mercado de personas a las cuales les sirve
que el artista esté muerto, porque el tema de vivir
del arte es toda una cuestión. Hay un concepto
social del artista (mas con los artesanos) que
sigue siendo negativo, salvo en casos muy
particulares.
Hay un concepto
negativo del artesano, ese tipo que tira el paño, el
peludo. Hay una desconsideración que, a través del
trabajo gremial (yo soy fundador de la Asociación
Uruguaya de Artesanos , incluso a nivel municipal
con las bienales de artesanía (que ahora se dejaron
de hacer, se hicieron tres y no se hicieron más), se
ha tratado de elevar un poco la consideración social
a partir de lo que hacemos.
- También los
artistas, me parece, aportaban a eso ¿no?
- Pero lo que pasa
es que el normal se ve menos. El artista que es
bohemio, que se anda mamando, que se pichicatea, se
ve mucho. Ahora, el que es normal, que es un tipo
normal, que trabaja en su propuesta todos los días
ese suele notarse menos, o tiene temporadas (de
repente tiene temporadas, no es un tipo que se
levanta y pinta). Gurvich, me contaron que era así
de levantarse y trabajar todo el día y si embargo el
y su familia tuvieron una vida muy difícil.
- Si. En otras
partes del mundo también ha existido ese tipo de
situaciones.
- Si, hay artistas
que contribuyen a esa descalificación, yo creo que
la mayoría no. El tema del aprovechamiento del arte
como comercio acá en nuestro país ahora se está
haciendo. Yo estuve en una exposición de un pintor
de taller donde ví cuadros puestos en escena de tal
manera de sacarles la mayor cantidad de guita y el
tipo hace mucho que está muerto. No sé de quien son
los cuadros, si son de la familia o qué, pero que
son cuadros que son un cartoncito que lo engrosaron
con cinta por atrás, los metieron en una caja con un
vidrio e hicieron del cuadro una cosa magnífica. Y
es un cuadro más. En el taller los tipos pintaban en
el cartón de los dos lados porque, o no tenían mucho
cartón o estaban apurados y lo pintaban del otro
lado. Y son cuadros de taller y tenían el valor del
ejercicio. El mismo pintor, si los ve a esos
cuadros, estoy segura que los saca de ahí.
- El arte
transformado en una mercancía a gran escala
- Si a una escala que
quiebra toda aquella cuestión que tenía Torres de
ética, de trabajar en serio con un valor importante
y no cualquier cosa ni de cualquier manera.
- Sin embargo Torres
hoy es víctima de eso, porque en el mundo
se venden Torres por
millones.
- Sí, son las
contradicción que se generan. Hay gente que precisa,
dinero para bancar la casa, espacio y tranquilidad
para poder expresarse y no la tiene, tiene que hacer
otra cosa. Y eso es lo que crea los grandes
conflictos del ser humano, el tipo que quiere
expresarse y le tapás la boca. Imaginate un tipo
que quiere hablar, tiene algo para decir, le sale
de adentro porque se comió toda la vida para poder
hacer el desarrollo de una actividad de una manera,
y le tapás la boca, y le tapás la boca, y el tipo
termina mal
- Esa es la
contradicción del creador, del artista.
- Claro. Hay que
buscar las maneras para no reventarte. Es el gran
drama del artista, de tener cosas para decir que,
desde el punto de vista del valor tal vez son
discutibles o relativas. Pero el drama del tipo es
tener cosas para decir y no tener el espacio para
poder decirlas.
- Ustedes se han
agremiado. ¿Hay artesanos y pintores,
todos juntos?
- No, en el gremio de
artesanos esa fue una de las grandes discusiones.
Los artesanos eran muy celosos de su condición de
artesanos aunque hay muchos artesanos que cumplen
con las dos funciones. Es el problema mío. Porque he
trabajado más en la artesanía me considero más
artesano que artista plástico, pero es una cuestión
de oportunidad y supervivencia Me he dedicado
prácticamente toda la vida a trabajar con la
artesanía.
- Bueno, pero existe
el sindicato de ustedes.
- Si, existe la
Asociación Uruguaya de Artesanos que se fundó el 11
de febrero del 83. En realidad la movida empieza
mucho antes. Ahí hubo tres mujeres que tuvieron
mucho que ver con eso, que una fue Olga Larnaudie,
otra fue Nefer Krogeer (musicóloga) y otra fue Delma
Cola. Gente de la cultura, vinculadas a Manos del
Uruguay, fueron las que impulsaron que Manos
empezara a vender artesanías de otros artesanos.
Porque Manos, cuando surge, vendía sólo cosas de
lana y Delma y otra gente impulsaron que empezaran a
comprarle a los artesanos más veteranos que había
que eran muy buenos en ese momento. Durante el 80 u
81. Entonces se plantean hacer algunas cosas de
motivación y de difusión de las artesanías
uruguayas. Así surgen dos cosas; primero un censo de
artesanos que lo realizan en el año 81, 82 y lo
terminan en el 83.
- ¿Cuántos dio?
- Dio 30.000 personas
trabajando en el área o vinculados a la artesanía,
no artesanos. El censo abarcaba artesanos,
productores, pero también el que le vende insumos u
otras cosas. 30.000 personas circulando alrededor
del tema artesanía, o sea que trascendía de hecho,
lo que veías por ahí de artesanos son estos.
- Y era de carácter
nacional.
- Si, de carácter
nacional. En eso trabajó Olga Larnaudie, trabajó
Delma Cola, y un economista español Carlos Lahorden
recorriendo todo el país haciendo el censo y, a su
vez, como otro elemento importante de difusión de
artesanía, se organizó la primera Feria de Invierno
de artesanía en el Subte Municipal. (todo esto
promovido por el CONSEJO MUNDIAL DE ARTESANIAS, WCC
organismo consultor de la UNESCO) Esto fue en el
año 1982. Y ahí participaron más de 100 o 200
artesanos. Yo no participé porque en ese momento
hacía muy poco que estaba haciendo mates, hacía 6
meses que había empezado a hacer mates. Yo empiezo
a trabajar con los mates a raíz de que me despiden
de la fábrica, de la metalúrgica.
- ¿Porqué los mates?
- El mate es un
elemento tradicional, relacionado con el país, con
lo social, la calabaza que es el recipiente. Mate se
le llama a la bebida, es una palabra quechua , yo
había hecho cerámica con Colliel y algo de grabado
cuando lo de la tablita la fabrica metalúrgica donde
trabajaba nos despide a unos cuantos , ahí el DUMAS
me enseña lo de los mates.
El padre de Dumas
Oroño era mecánico dental y trabajaba con un tornito
de fresa, un torno de mecánico dental esos que
tienen muchas revoluciones. De todas maneras él
empieza tallando mates con otro amigo (creo que era
con Montielito, con gubias, a probar, a hacer los
dibujitos, a experimentar, a partir de la idea de
Torres, de trabajar con los materiales nuestros. Lo
mismo hizo Gurvich que empezó con una cerámica que
siempre fue muy pobre en cuanto a técnica pero de
una riqueza expresiva extraordinaria. Lo mismo hizo
Colliel que es un catalán, alumno de Torres, que
desarrolló con extraordinaria maestría la cerámica
pintada con engobes que es una forma de pintar la
cerámica que la usaban los Incas y los griegos y
Colliel hace toda una escuela acá sobre la cerámica
engobada. Los hermanos Visca trabajaron con
metales como el cobre, por ejemplo, que no es un
metal precioso. Otros con madera, incluso con
maderas de construcción, maderas viejas. Había toda
una tendencia a trabajar con materiales de bajo
costo pero muy auténticos por sus características. Y
Dumas elige, entre otras cosas, la calabaza. Y
estaba trabajando y se acuerda que el padre usaba
aquel tornito y dice: vamos a probar con el
tornito, a ver cómo es. Fue un salto tecnológico
de 1.000 años.
- Va más rápido
- Claro, es decir,
el esfuerzo hay que hacerlo. Porque el mate hay que
hacerlo uno por uno. A veces la gente te dice:
hay, pero vos trabajás con una herramienta
eléctrica!. Si, pero es como si te dieran un lápiz
y, si no sabés escribir. Quiero decir una
herramienta de esta época te facilita el trabajo
pero lo que logras con ella es el asunto
- ¿Lo dibuja antes?
- No, depende. A
veces cuando cambio de modalidad de dibujo y quiero
hacer una cosa especial, sí, lo dibujo antes, pero
en general, ya tengo la idea en la cabeza y la voy
modificando. No son modificaciones muy tajantes,
son variantes de ciertos temas. Pero cuando hago
piezas grandes sí, o cuando hago una serie de 10 o
12 piezas para una exposición o algo, ahí trabajo
mucho haciendo dibujitos antes en el papel.
- ¿Pero usted allí
expresa un mensaje o quiere comunicar algo?
Si, se puede decir
que sí, porque no hago cualquier cosa. Trato de no
caer en hacer cosas vendibles en el sentido
oportunista, la cara del Che, un escudo de fútbol
- ¿Por qué?
- Porque me parece
que es caer en cierto facilismo. Me parece que cada
cual tiene algo para expresar. Entonces trato de
hacer algo mío, algo auténtico. Existe una cosa
comercial de oportunidad y de oportunismo, en cada
uno de esos ejemplos que di. Yo puedo hacer cosas y
venderlas, pero trato de que sean lo más auténticas
posible con respecto a lo que yo pienso de la vida y
de las cosas. Hago cosas que tienen que ver con el
paisaje, con el paisaje que conozco. No hago
montañas nevadas, porque no vivo en un país con
montañas nevadas, hago puertos (porque vivo en el
puerto), hago murgas, candombe (de una manera que me
es particular, porque hay mucha gente que hace
candombe), trato de no copiarla.
Es decir, hay toda
una manera de entender las cosas que trato de
expresarla y de respetar una manera de hacer. En
ese camino me he negado a hacer cosas. Me negué a
hacer los mates una vez con las cartas de Tacuabé
con unos dibujitos muy sintéticos, una porque es muy
dudoso que eso lo haya hecho Tacuabé y otra porque
es una reproducción oportunista de una cosa que no
tiene nada que ver conmigo. Yo puedo hacer un
dibujo sintético de un ser humano, de un bicho, pero
quiero elaborarlo yo.
- ¿Los niños también
trabajan en mate?
- No. El tema de los
niños es muy particular y muy aparte. Toda la vida,
durante mucho tiempo en este país, se vio el dibujo
como una cosa pasatista y el dibujo, en los niños,
es una forma de expresión más. Tiene que ver con el
juego, tiene que ver con la socialización, tiene que
ver con que el niño pueda decir, expresar cosas y el
dibujo en el niño tiene un valor particular de
acuerdo a la edad que tiene. Un niño de 3 años se
expresa de una manera y el de 5 años de otra. Y
esas son etapas de expresión que más o menos se
repite en todos los niños, sean de acá o de África.
Y esas etapas de expresión hay que irlas
respetando.
Entonces, como
docente, lo que hacemos no es, ni adelantarnos mucho
a esas etapas. Si el niño de 5 años hace una mano
más grande que la cara y con los dedos estirados, no
entramos a corregirlo en las proporciones, si un
niño de 8 años hace una rueda de niños donde están
todos como acostados, no existe la perspectiva y
está bien porque el niño está trabajando en esa
etapa de pintar que se llama el abatimiento, donde
las figuras están abatidas, si un niño hace un
paisaje, donde el cielo es un hilito arriba y la
tierra es un hilito abajo y en el medio hay una
sucesión de figuras esa es una etapa del niño.
Entonces nosotros lo
que hacemos es respetar esas etapas, sin
adelantarnos, sin cambiarlo, sin corregirlos durante
bastante tiempo y, en algún momento, los vinculamos
con el conocimiento que tenemos (porque tenemos esta
formación), los vinculamos con la naturaleza, con la
observación, con la experimentación de otras cosas
(porque también el niño cae en estereotipos, cosa
que después nos pasa cuando grandes, seguimos
haciendo el fosforito para describir a una persona).
En algún momento
metemos nosotros nuestra formación, nuestra manera
de actuar, respetando siempre y a partir de una
confianza que se crea con el niño y respetando la
edad, respetando a veces períodos porque hay veces
que el niño sabe o siente que eso no le quedó bien,
ahí podemos intervenir bueno te quedó mal porque
hiciste el árbol más chico que el hombre. Entonces
vamos afuera a mirar el árbol y le decimos: parate
bajo del árbol y yo me paro y me mirás como soy yo
respecto al árbol. Ese tipo de cosas, igual que la
experimentación con el color, con las mezclas. La
primera tendencia del niño de 5, 6, 7 años, es
agarrar la paleta del color y hacer un caos. Y es
una experiencia porque la tiene que experimentar, la
tiene que vivir, porque si yo le digo: mezclá el
amarillo con el azul y te sale un verde, el tipo
inmediatamente va a preguntar: y qué sale con éste
y con éste otro, hasta que ve que la mezcla le
queda una cosa confusa, negra, oscura y después va a
empezar a distinguir, a aprovechar, a sacar. Pero
tiene que pasar por esa experiencia. Hay toda una
serie de experiencias que tienen que ver con
respetar sus etapas, con vincularlo a la naturaleza,
con experimentar. Ese es el trabajo con los niños,
a partir de distintas técnicas. Va desde el collage
hasta crayolas, témperas, construcciones, trabajamos
con barro.
- ¿Entre qué edades
trabajan?
- Trabajamos de 6
años a 11, en edad escolar y después ya, en otro
tipo de trabajos, con adolescentes. Tratamos de,
incluso, en la etapa pre-adolescente y adolescente,
no forzar mucho el tema de la enseñanza desde el
punto de vista de enseñarles a pintar, enseñarles a
dibujar como se haría con un adulto. Cuando un
adulto quiere empezar a dibujar o a pintar lo que
quiere hacer es representar la realidad lo más
parecida posible, o sea, esa es la primera
tendencia. Y con los adolescentes a veces pasa
igual. Entonces ahí está la discusión. Si el arte
es representar exactamente lo que estás viendo o es
un acto creativo donde vos usás los elementos
formales para dar otra idea, para dar una idea
expresiva. , donde la realidad puede estar
presente.
- Usted en varias
oportunidades me ha hablado en este diálogo del
aspecto ético, la vinculación con el arte, los
temas, la postura, ¿eso no es común entre todos los
artistas?
- No sé. Yo no
estaría tan seguro. Me parece que sí hay posturas
que, cuando el artista es verdadero, existen.
- ¿Esto tiene
relación con ese imaginario que tiene en general
parte de la sociedad que dice que los artistas, que
los artesanos, los pintores, son de izquierda?
- No, me parece que
no es un tema solamente ideológico. Me parece que
trasciende la ideología. Hablamos de un oficio, de
una vocación, de una manera de entenderla y yo creo
que a esto trasciende el tema de lo ideológico. De
hecho pienso que hay pintores o artistas que no
tienen una posición definida desde el punto de vista
ideológico, pero sí la tienen con respecto al arte.
No transgreden determinadas reglas que ellos mismos
se plantean y tienen una vocación definida. El otro
día estaba leyendo sobre un artista Juan Torm, que
es un artista que falleció hace muchos años que
trabajó en el taller de los Rivero, y el tipo
marcaba en su manera de hacer y de pintar una
vocación y un interés por determinada manera de
hacer las cosas que no se salía nunca de ahí. Y
trabajó muchos años hasta que en un momento le
empezó a ir un poco bien, pero trabajó muchísimos
años en eso sin salirse de esa ruta, como buscando
su propia manera de hacer y decir, aprovechándose de
la tradición, del arte culto, del arte popular, en
todo lo que vino de antes, porque el arte también
pasa por ahí. Como te decía hoy, nadie es un
inventor de nada, sino que vamos aprovechándonos de
lo que ya existe, y a veces logramos expresiones más
personales
- De hecho en este
país han existido artistas o creadores que
todos los partidos.
- Sí, pienso que esa
fue la virtud del Uruguay de las vacas gordas, del
Uruguay democrático Que posibilitó toda una
generación de gente, todo lo que fue la generación
del 45, que puede tener cosas criticables pero, a su
vez, un Uruguay donde los tiempos y las
posibilidades económicas daban para que los tipos
pudieran tener un solo trabajo (para empezar), en
general de no mucho esfuerzo y bastante bien pago y
con buenas condiciones para estudiar, investigar y
meterse con cuánta cosa hubiera y resultando de ahí
una formación extraordinaria. En general los tipos
que yo conozco que tienen más de 80 años (o casi 90)
tenían más de un interés. Tipos que, de repente,
eran abogados (como Maggi que hacía teatro y a su
vez tenía interés en otro tipo de cosas) y estudia
historia etc hace poco conocí al Laucha Prieto
músico, investigador, con vocación docente, en
ámbito totalmente distinto pero con preocupaciones y
conocimientos intelectuales como muchos de esa
generación
- Está medio
marginado, ¿no?
- Sí, totalmente.
También me parece que es una condición de él, ¿no?
Hay una historia del Uruguay que permitió esa
generación que, a su vez, habilita a otra que es la
generación del 60 y de ahí medio que venimos
nosotros, bastante jodidos, porque en la época que
nosotros estamos con la posibilidad de definirnos
para tomar unas decisiones, es cuando cae la
dictadura. Yo tenía 18 años.
¿Lo perjudicó la
dictadura?
- Y sí, en buena
medida sí, en cuanto a posibilidades de desarrollo.
De hecho mi señora estaba haciendo la Facultad y
dejó de hacerla, yo no podía entrar a ninguna
institución pública a estudiar, por distintas
razones. Creo que me defendí bien, de todas
maneras. El hecho de haberme metido en el taller
del de Dumas, fue importante. Toda mi formación
está apoyada ahí, pero además, el vínculo con otra
gente que estaba en el taller (jóvenes y viejos) fue
muy importante.
- ¿No los perseguían?
- Si, nos
perseguían
.
- ¿Pero como
artistas?
- No, porque fue una
etapa más que nada formativa con una exposición
medio limitada. Incluso por una condición que nos
planteábamos. Nosotros no somos (en esa época y
ahora) de hacer muchas exposiciones. De hecho yo
nunca hice una exposición solo, por ejemplo, siempre
participé en cosas colectivas, que también es una
manera de entender las cosas. En esa etapa las
movidas que hacíamos supongo que estarían miradas y
vigiladas, pero creo que eran movidas inteligentes.
Era hacer cosas, mostrarlas, juntar gente. De
hecho, a partir del taller de Dumas, teníamos los
viernes culturales. Era el año 80, en plena
dictadura todavía. Iba, por ejemplo, el maestro
Castro Canel a dar una charla sobre tango, iban 40
personas, a un taller donde entraban 20, iban 40
personas de distinto pelo. Iba Daniel Gil a dar una
charla o un estudio sicoanalítico sobre los cuentos
de Paco Espínola. Es decir, se hacían una serie de
actividades que estaban por fuera del circuito, que
nucleaban gente, que nos apoyábamos.
Nosotros inauguramos
con Marcos Ibarra, con José Viera, con Marthita
Terra, con Diego López, con Guillermo Mara, un grupo
en el año 78 o 79 que rescatamos lo del poema
ilustrado, por ejemplo, que fue una cosa muy
importante donde trabajó toda la generación del 60
en la Feria del Libro durante la década del 67, 68,
69, lo que se llamó El Dibujazo. Recuerdo que un
día le digo al Dumas: che, y si nos presentamos en
la Feria del Libro con el poemas ilustrados. Me
dio manija, hablamos con los gurises (porque yo era
un poco el mayor de todos) y armamos un grupo. Nos
reuníamos en el sótano, en la casa de Martha Terra,
ahí trabajábamos, hacíamos dibujo, Tatiana Oroño,
Giovanetti Viola Eduardo Milán, el Bocha
Benavides, que eran los poemas con los que nos
habíamos planteado trabajar y con poetas uruguayos y
del momento, todos los que estaban en la vuelta y
que estaban publicando recién. Giovanetti era la
primera vez que publicaba, Tatiana Oroño también.
Era toda una movida
que estaba por fuera del circuito que aportaba, que
era una trasgresión, de alguna manera. Nos
presentamos en la Feria del Libro. Primero nos
rechazaron, pero fuimos a hablar con el arquitecto
que era jurado García Esteban, fuimos a la casa y
nos terminó aceptando. Porque hacíamos dibujo y
hacíamos unos cueros pirograbados que, desde el
punto de vista artesanal, eran medio modestos (por
no decir espantosos), pero el valor era que tenían
poemas de algunos tipos que eran innombrables (que
los habían echado de secundaria, como al Bocha
Benavides) y estaban ilustrados. Y l Nancy Baceló
nos aceptó (con ciertos resquemores, porque éramos
jóvenes y estaba muy vigilada la Feria y Nancy).
- ¿Todo lo que tiene que ver con
el fenómeno de la dictadura (ese fenómeno muy
traumático, muy doloroso), ha incidido en su
expresión artística?
- Si, estuvo presente
durante la dictadura. De hecho, hay una serie de
dibujos que mis viejos viajan a México y se los
llevan que tienen que ver con la cárcel y con la
situación represiva del momento y todo eso y después
a continuación hay una serie de dibujo, pero son
cosas que hago más que nada para mí. Salvo esos
dibujos que viajaron a México y alguna cosa que
expusimos en la Asociación Cristiana de Jóvenes por
el 81, 82. Pero en cuanto a expresar gráficamente la
situación, no. Pasado ese momento a mí me parece que
se abren otros caminos y hay que mirar para
adelante.
- ¿Cuál es el objeto
de su creación?
- El objeto de mi
creación, primero, tiene que ver con el paisaje,
tiene que ver con las personas, con el ser humano.
Y lo último que estaba haciendo, que es una
cerámica, tiene una cierta relación con lo más
arcaico del hombre, es decir, una por el material,
que es una cerámica muy elemental, es una planchita
de cerámica y pintada con la pintura más elemental
que son óxidos, no tiene esmalte, no tiene cosas
elaboradas, con colores muy pardos y que están
referidas a los momentos de expresión más arcaica, a
lo primero que hizo el hombre. Claro, con la cabeza
de un tipo con una formación de este tiempo pero que
refiere a las cosas más elementales. Me parece que
hay que volver a una expresión primitiva, personal,
localizada en una región, conectada con lo
universal, (de alguna manera porque la mía es una
formación que viene por el lado del arte culto
entre comillas, no del arte popular, como una
consideración de valor absoluta). Que tenga una
visión local sin escapar a la cosa globalizadora que
tiene sus aristas interesantes.
La posibilidad de
comunicarnos por Internet y la tecnología me parece
que es algo importante, pero si te dejás atrapar
(como todos sabemos) por esa globalización, entonces
te come la cabeza, desde el punto de vista de la
profesión, de la cultura de la gente, te condiciona
a seguir unos patrones de conducta en todos los
sentidos (desde lo que comés hasta lo que escuchás
de música, hasta como te vestís). Hay que escapar a
eso. Y para escapar me parece que el arte es uno de
los caminos fundamentales.
- ¿Es difícil eso,
no?
- Es difícil para la
mayoría de la sociedad, y está comprobado por algún
estudio, escapar a todo lo que tiene que ver con el
consumo y todo eso. En nuestro caso somos bastante
austeros, pero yo sé que es difícil.
- Pero, además, por
la influencia en los contenidos. Usted recién hacía
un énfasis muy grande en defender esos contenidos,
ese mundo cercano que usted describía. Pero cuando
la globalización empieza realmente a incidir,
generalmente ese universo se borra.
- En mi caso no, yo
trato de que no. También parto de la base que hay
que tener una mirada crítica sobre las cosas, sobre
no pelear con el correr del tiempo. De la
globalización, ¿qué es lo que está diciendo, qué es
lo que está bien, qué es lo que me sirve, qué
aprovecho, cómo no me aíslo? Me parece que hay que
tener un ojo puesto sobre ese tipo de cosas, sin
perder de vista que vivimos en Uruguay, que Uruguay
es algo más que este territorio (porque yo cruzo
para enfrente y ahora tenemos unos líos con los
Entrerrianos, pero son unos tipos fenomenales y voy
a Entre Ríos y me siento tan uruguayo como si
estuviera acá y a ellos también), o sea que, todo el
tema de las fronteras es relativo. Cuando hablamos
de país o de identidad, si la circunscribimos a
Montevideo y al territorio uruguayo la estamos
cagando, porque me parece que hay una identidad que
abarca muchísimo más que eso y está bueno hacerla
trascender. Está bueno que un tipo de Entre Ríos o
del Sur brasileño se sienta bien acá y nosotros bien
allá y romper con esa idea de banderas
- García, ¿queda algo
de lo que yo haya preguntado que usted quiera
complementar?
- Ampliando lo que
hacemos con los gurises, que es vincularlos tanto a
toda la naturaleza y al arte universal, es
importante el tema de la poesía. Nosotros tratamos
de vincular la literatura pasando por el lado de la
poesía, no una poesía especialmente editada para
niños, sino cualquier tipo de poema que veamos que
tiene algún tipo de enganche con los gurises. Cosa
que a los gurises ahora les cuesta mucho, porque
tienen tanta invasión del punto de vista visual de
cosas y de propuestas que va desde la computadora
hasta la televisión y todo eso que, a veces, es
difícil hacerles percibir algo a partir de la
sencillez de la letra escrita, en primer lugar.
Entonces se me ocurrió de hacer también poemas
ilustrados con los gurises y mandé un e-mail a la
Casa de los Escritores. Los poetas que quisieran
colaborar con esto, que quisieran (estaba destinado
a trabajar con niños de 6 a 11 años para que los
ilustraran) y el resultado ese iba a ser publicado
en una libreta de apuntes que después se iba a
vender esa libreta (cosa que se hizo), para generar
un fondo de becas para que los gurises del barrio
pudieran venir al taller. Y lo hicimos con la
colaboración de varios escritores.
Otro aspecto a
subrayar es el remanente expresivo a partir de lo
que pasó con la dictadura, yo creo que quedan cosas
para decir. El tema es encontrar los mecanismos,
también sin caer en oportunismos.
- Usted dice que quedan cosas
para decir, ¿desde el punto de vista artístico?
- Del punto de vista
artístico, de sentimientos, de lo que pasó, hasta de
denuncia. Es decir, todo el tema que tiene que ver
con los desaparecidos no hay que dejarlo quieto, me
parece que hay que seguir haciendo cosas que hablen
de ese tema, que lo repitan, que lo machaquen.
- ¿Pero usted me está hablando
del punto de vista artístico o del punto de vista
social?
- No, artístico. Y
del punto de vista social y político, por supuesto
que sí.
- ¿Falta creación?
- A nivel de
fotógrafos hay varias cosas. Hay propuestas de
fotógrafos donde, por ejemplo, aparece una mano en
la rambla y un desparecido ahí
Después también hay
cosas del Tola Invernizzi, los grabados, que hizo
mucha cosa con respecto a eso con una fuerza, con la
manera que tenía él de hacer las cosas, que le metía
mucha fuerza en la expresión. Y han habido otras
cosas, la verdad que ahora no las tengo presentes.
Pero quedan cosas para decir, quedan maneras de
decir, capaz que se han dicho de manera muy elíptica
muchas cosas. En el teatro también.
- Si, yo hablaba de la
plástica. El teatro sí, el cine parcialmente y hay
otras expresiones como la literatura, el canto
popular.
- Sí, yo creo que,
sobre todo, la literatura Pero lo que pasa que a
nivel de plástica hay que buscar la manera para no
caer en oportunismos o en lugares comunes, porque de
tanto hablar del tema, se cae en lugares comunes, en
panfletos.
- También existe un tema que es
viejo, de cómo expresarlo y que sea arte
- En la plástica y en
todos los lenguajes (hay algunos más explícitos)
pero hay que saber descubrir, porque en el momento
que el tipo se pone a decir con claridad y
expresamente una idea, es cuando la caga. En el
arte hay que ser muy directo, muy sencillo, pero
al mismo tiempo, hay que usar el arte como arte para
decir. Vos no podés hacer pintura pensando en
literatura y hay artistas que hacen eso y vos ves un
cuadro y pensás: ah, este tipo está haciendo
literatura en vez de pintura, me está contando un
cuentito. Entonces el tema es como usar el arte
como arte sin caer en una cosa rebuscada, obvia,
porque entonces pierde factura ahí. Hay tipos que
poniendo una naturaleza muerta capaz que te están
hablando de una tragedia. Hay cuadros que son hechos
con un gran oficio y que te pintan una situación o
de color, por cómo están dispuestos algunos o por
alguno de los objetos que están representados, en
una situación angustiosa, entreverada, conflictiva.
El pintor tiene el
deber de no ser obvio, no puede ser obvio el pintor
porque sino no está haciendo pintura, que haga
fotografía o que escriba, no sé. Me acuerdo un
cuadro de Antonio Seguí que lo vi en el Museo del
Parque Rodó, en una exposición grande que hubo de
argentinos en el año 72, pero todos los tipos, ya
ahí, tenían una carga de tragedia, y habían pintado
a un tipo con el sombrero de Gacho, con gabardina,
de espaldas contra una pared de ladrillo. Que
mostraba esa realidad dramática que vivían.
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